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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Constantino I de Grecia



Constantino I rey de los Helenos (en griego: Κωνσταντίνος A'; 1868-1923), rey de Grecia de 1913 a 1917 y de 1920 a 1922. Después de sus éxitos militares en las Guerras Balcánicas que permitieron extender el territorio de Grecia, su apoyo pasivo a las Potencias Centrales y su enfrentamiento con el primer ministro Eleftherios Venizelos durante la Primera Guerra Mundial le valieron el descrédito de los Aliados y provocaron una profunda y duradera ruptura en la sociedad griega, por lo que se exilió en 1917. Entre 1917 y 1920, fue proclamado rey su hermano Alejandro I de Grecia. Luego, fue devuelto al trono en 1920, el descontento popular y militar tras el fracaso griego en la Guerra Greco-Turca le obligó a exiliarse de nuevo en 1922. Murió en 1923 en Italia.
      
Fue el segundo soberano de la Casa de Glücksburg, hijo mayor del rey Jorge I de Grecia y de su esposa, Olga Konstantínov Románova, Gran Duquesa de Rusia. Nació en la ciudad de Atenas el 2 de agosto de 1868 y estudió en varias academias militares griegas y alemanas.
En 1889 contrajo matrimonio con la princesa Sofía de Prusia, que era hermana del káiser alemán Guillermo II, y nieta, por vía materna, de la reina Victoria I del Reino Unido.

Diádoco y llegada al trono

El desastre de 1897

En enero de 1897, Creta se rebela contra el gobierno otomano de la isla y reclama su anexión a Grecia. En Atenas los partidarios de la Gran Idea piden la intervención del reino helénico en el conflicto, y el Rey y su primer ministro, Theodoros Deligiannis, acaban por envíar refuerzos a los cretenses insurrectos. El príncipe Jorge, hermano del Diádoco Constantino, toma el mando de una flota encargada de impedir la intervención de la marina otomana, mientras 1.500 soldados griegos desembarcan en la isla. Frente a la actitud de Atenas, el Imperio Otomano declara la guerra a Grecia el 17 de abril de 1897: empieza la guerra greco-turca de 1897, llamada también "guerra de los treinta días".

Nombrado comandante jefe del ejército de Tesalia el 26 de marzo, Constantino es enviado a Volos la misma noche para penetrar en territorio otomano e invadir Macedonia. El Estado Mayor no tiene, sin embargo, ningún plan de batalla y las tropas tienen poco material y poco entrenamiento, por lo que el intento de invasión fracasa y las tropas otomanas obligan al ejército griego a replegarse en Tesalia. El cuartel general griego se instala en Larissa, que es tomada por los otomanos. Desde finales de abril la guerra ya está perdida para los griegos y las últimas batallas de mayo no hacen sino confirmar la superioridad turca.

A pesar del apoyo de las potencias europeas en las negociaciones de paz de diciembre de 1897, las consecuencias de la derrota son muy graves para Grecia. Tiene que renunciar a sus ambiciones territoriales en Creta y en Macedonia, y sus fronteras de Tesalia son modificadas a favor del Imperio Otomano. Además Grecia tiene que pagar una indemnización de cerca de 4 millones de libras turcas, en un momento en el que las finanzas del país están al borde de la quiebra.

La familia real no sale indemne del conflicto. Aunque el rey Jorge I se hubiese mostrado reticente en un principio a que su país entrara en guerra, es considerado responsable del fiasco. Pero es Constantino quien es considerado como el principal responsable de la derrota y parte de la opinión pública pide que se le juzgue ante un tribunal militar. Su mujer, la princesa Sofía de Prusia, es igualmente criticada por la actitud de su hermano, el kaiser Guillermo, que apoyó abiertamiente a Turquía durante el conflicto. La pareja decide alejarse de Grecia y se instala una temporada en Alemania, en casa de la madre de Sofía.

Golpe de Estado de Goudi

Después de la guerra de 1897, el Diádoco pierde su estatus de comandante jefe del ejército. Pero un intento de asesinato del Rey en febrero de 1898 devuelve a la familia real parte de su popularidad y el soberano aprovecha el acontecimiento para restablecer a su hijo en sus funciones militares. Bajo el gobierno de Georgios Theotokis, Constantino vuelve a encabezar el estado mayor griego, lo que provoca tensiones en el seno del ejército.

En 1908, el gobierno autónomo de Creta proclama la unión de la isla con Grecia. Por temor a unas posibles represalias turcas, el gobierno de Atenas se niega a reconocer la anexión, pero la isla es de facto separada del Imperio Otomano. La opinión pública y en particular el ejército no entienden la pusilanimidad del Rey y del gobierno. El 15 de agosto/ 28 de agosto de 1909 un grupo de oficiales reunidos en la llamada Liga Militar organiza un golpe de Estado, denominado "golpe de Goudi" por el nombre de su cuartel. Aunque los oficiales rebeldes se declaren monárquicos, los miembros de la Liga, dirigidos por Nikolaos Zorbas, piden al Rey que destituya a sus hijos del ejército. Oficialmente, se trataría de proteger a los príncipes para evitar que su amistad con ciertos militares provocara celos. Pero la realidad es distinta: los oficiales siguen culpando al Diádoco del desastre de 1897.

La tensión alcanza tal punto en el país que los hijos de Jorge I son obligados a dimitir para ahorrar a su padre la vergüenza de tener que despedirles. El Diádoco deja entonces Grecia con su mujer y sus hijos y se instala en Kronberg, en Alemania, donde se quedarán varios meses.

En diciembre de 1909, el coronel Zorbas, jefe de la Liga Militar, presiona al Rey para que le nombre jefe del gobierno en sustitución del Primer Ministro Kiriakulis Mavromichalis. Jorge I se niega pero el gobierno no tiene más remedio que emprender las reformas que exigen los militares. El estado mayor es reorganizado y depurado de los militares cercanos al Diádoco, entre ellos su amigo Ioánnis Metaxás. A pesar de estos cambios, una parte de los miembros de la Liga siguen una política de enfrentamiento con el gobierno a fin de hacerse con el poder. Se reúnen con Eleftherios Venizelos, entonces gobernador de Creta, y le proponen el puesto de Primer Ministro del gobierno de Atenas. De hecho, cuando el príncipe Jorge era alto comisionado del gobierno autónomo de Creta (de 1905 a 1909), Venizelos se había opuesto duramente a su política y se había forjado una reputación antimonárquica. Pero Venizelos no quiere ser el hombre de los militares: los convence para que consigan la convocatoria de elecciones generales, hecho que acaba por aceptar el Rey. En marzo de 1910, Venizelos y sus partidarios ganan las elecciones.

A pesar de todo, Venizelos no busca debilitar a la casa real. En 1911, devuelve a los príncipes sus funciones militares y Constantino vuelve a ser jefe del estado mayor, hecho que defiende Venizelos ante el Parlamento alabando las dotes militares del príncipe, aunque pocas veces se referirá al príncipe en términos tan elogiosos. Bajo supervisión del Primer Ministro y del Diádoco, el ejército griego es modernizado y dotado de material más moderno, con la ayuda de los ejércitos británicos y franceses. El motivo de esta modernización es preparar el país para una nueva guerra contra el Imperio Otomano.

Primera Guerra de los Balcanes

El 8 de octubre de 1912, Montenegro declara la guerra al Imperio Otomano. Unos días más tarde, Serbia, Bulgaria y Grecia hacen lo mismo: es el inicio de la Primera Guerra de los Balcanes.

Constantino asume el mando del ejército del noreste, que lucha en la Tesalia y en Macedonia, aliado con el ejército de Bulgaria. Después de varios combates victoriosos, el ejército griego sitia la capital de Macedonia, Salónica, obligando a las fuerzas otomanas al mando de la ciudad a rendirse en noviembre de 1912. Constantino entra victorioso en Salónica, aclamado por la población. Es en calidad de gobernador de la ciudad, que a los pocos días recibe a su padre, Jorge I, y al primer ministro, Eleftherios Venizelos.

En enero de 1913 retoma las operaciones militares en Epiro, y su hermano Nicolás le sustituye en el puesto de gobernador de Salónica. Emprende el sitio de la ciudad de Ioánina, donde el ejército griego había hasta entonces fracasado, y logra la rendición de la ciudad a principios de marzo. En aquel momento, su popularidad es enorme.

Jorge I decide entonces abdicar a favor de su hijo, aprovechando el prestigio que le han proporcionado sus éxitos militares. Pero el Rey muere asesinado en Salónica por el anarquista Alexandros Schinas.

Rey de los Helenos

Cuando sube al trono, Constantino se beneficia de varias ventajas que refuerzan su popularidad en Grecia: a parte de us recientes éxitos militares, es el primer monarca de la Casa de Glücksburg que haya nacido en el país, y es también el primero en haber sido educado en la religión ortodoxa. Por otro lado lleva el mismo nombre que el fundador de Constantinopla y que el último emperador bizantino.

El inicio de su reinado se ve marcado por las negociaciones de paz que ponen fin a la Primera Guerra de los Balcanes. El Tratado de Londres, firmado el 30 de mayo de 1913, concede a Grecia buena parte de Macedonia, incluida Salónica, parte de Epiro, la isla de Creta y varias islas del mar Egeo. La nueva superficie del país es el doble de antes de la guerra. Pero persistían profundas diferencias entre los reinos de los Balcanes y Bulgaria no aceptaba la pérdida de Salónica.

Segunda Guerra de los Balcanes

 
Un mes después de la firma del tratado, en la noche del 29 al 30 de junio de 1913, Bulgaria ataca Grecia y Serbia. La contraofensiva griega es rápida. Después de duros combates, el ejército dirigido por Constantino retoma las ciudades de Kilkis y Serres en Macedonia Central, y Drama en Macedonia Oriental.
Penetra en Bulgaria el 23 de julio persiguiendo al ejército búlgaro que se repliega, pero Constantino detiene el avance de la ofensiva por temor a verse cortado del grueso de su ejército, y porque sus tropas se encontraban exhaustas. El primer ministro Eleftherios Venizelos decide entonces aprovechar la situación para negociar un armisticio con el gobierno búlgaro, y se reúne con el Rey en Hadji Beylik para convencerle. Pero Constantino deseaba una victoria militar decisiva y se niega. A los pocos días el ejército búlgaro pasa de nuevo al ataque y logra rodear al ejército griego en la garganta de Kresna donde el terreno accidentado les impide desplegar su artillería. Acorralado, Constantino envía un telegrama a Venizelos reconociendo su fracaso y pidiendo un armisticio. Por su lado, el gobierno búlgaro también pide un armisticio a fin de proteger su capital. Ambos países intentarán atribuirse la victoria de Kresna. Del 30 de julio al 10 de agosto de 1913, una conferencia tiene lugar en Buscarest bajo los auspicios de las grandes potencias europeas, a fin de concretar las condiciones de la paz.
El tratado de Bucarest reparte el territorio de Macedonia entre Serbia, Bulgaria y Grecia. Otorga a Grecia la parte meridional de Macedonia con Salónica: la nueva frontera norte de Macedonia se fija en el río Mesa, y se deja a Bulgaria sólo un pequeño acceso al mar Egeo en Alejandrópolis. El tratado reconoce también la soberanía de Grecia sobre Creta. Grecia sale del conflicto con un territorio agrandado y se posiciona como una verdadera potencia en el Mediterráneo. El regreso de Constantino a Atenas es triunfal y es ovacionado por la multitud.

Gira diplomática

En estas circunstancias la relación entre Constantino y su primer ministro se suaviza. Ambos diseñan un plan de reconstrucción del país y de asimilación de las regiones recién integradas en el reino. Se realizan importantes traslados de población en esas regiones multiétnicas a fin de asegurar su helenización. Alrededor de 100.000 griegos dejan las zonas fronterizas búlgaras para instalarse en Grecia, y un número más o menos equivalente de búlgaros dejan Grecia por Bulgaria. Otros intercambios de población tuvieron lugar, en menor medida, con Serbia, Albania y Rumanía.

Para llevar a cabo estas operaciones, el gobierno griego necesita créditos, por lo que Constantino emprende unos viajes diplomáticos a Alemania, Francia e Inglaterra en otoño de 1913, para obtener préstamos para su país. En Alemania, realiza unas declaraciones poco afortunadas en las que atribuye sus méritos militares al sistema militar germánico que le formó, y proclama la alianza entre ambos países. En Francia e Inglaterra, que habían contribuido al rearme, reorganización y formación del ejército griego, los medios de comunicación y la opinión pública se mobilizan en su contra. La publicación de su foto en uniforme de mariscal de campo alemán, en un contexto internacional crispado y sólo unos meses antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, causa un escándalo. La empresa diplomática de Constantino se salda por un total fracaso.

Posición en la I Guerra Mundial

Desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, Constantino quería mantener la neutralidad, mientras que el primer ministro Eleftherios Venizelos deseaba unirse a los aliados unidos en el seno de la Triple Entente.
Los aliados afirmaron desde el principio de la guerra que a pesar de su neutralidad, el Rey tomó partido por los alemanes, en parte debido a sus manifiestas simpatías pro-alemanas compartidas por la reina Sofía. En 1915, alegando la neutralidad de su gobierno, se opuso a que el ejército griego interviniera en defensa de Serbia, su aliada, invadida por las tropas de Bulgaria que acababa de entrar en guerra al lado de Prusia y Austría. Se opuso también a que las tropas británicas y francesas se estacionaran en Salónica tras su derrota en la Batalla de Galípoli contra el imperio turco; en octubre del mismo año Constantino despidió a Venizelos que había permitido, con el apoyo del parlamento griego, ese mismo desembarco de los ejércitos aliados que desde Grecia pensaban detener el avance de las Potencias Centrales en los Balcanes. Al mismo tiempo, permitió al ejército búlgaro desplegarse en el norte de Grecia, lo que hicieron en abril-mayo de 1916, para ocupar plazas desde las que amenazar a las tropas aliadas bloqueadas en Salónica.

El Cisma Nacional: Constantino abandona Grecia

El conflicto entre el Jefe de Estado y su Primer Ministro provocó la fragmentación del gobierno: uno provisional en Salónica dirigido por el primer ministro Venizelos, que declaró la guerra a Alemania y Bulgaria al lado de los aliados; otro en Atenas en el que ejercía el poder el rey Constantino. Los británicos reconocieron el gobierno provisional de Venizelos el 19 de diciembre de 1916. Este enfrentamiento sobre la postura que Grecia debía adoptar en la Primera Guerra Mundial se convirtió lógicamente en un enfrentamiento entre republicanos liberales y monárquicos conservadores, y se extendió a toda la sociedad griega. Dividió al pueblo de Grecia en dos bandos irreconciliables por lo que se denominó "Cisma Nacional" (en griego: εθνικός Διχασμός / ethnikós Dikhasmós). Sus consecuencias afectaron la historia de Grecia hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

El 11 de junio de 1917, el Alto Comisario de los Aliados en Atenas, Charles Jonnart, pidió al gobierno la renuncia del Rey y del Diádoco Jorge. Al día siguiente, cansado de las presiones de las Potencias Aliadas y de buena parte del pueblo griego, Constantino I abandonó el poder, sin abdicar, dejando en su lugar a su segundo hijo, Alejandro, hasta que la situación le permitiese regresar. El Diádoco y el resto de la familia real se fue junto a él al exilio en Suiza alemana, primero en Saint-Moritz y luego en Zúrich. Tras la dimisión del gobierno monárquico de Alexandros Zaimis, Alejandro I encargó a Venizelos la formación de un nuevo gabinete por lo que el gobierno establecido en Salónica se transfirió a Atenas. Grecia pudo entonces entrar oficialmente en guerra al lado de los Aliados, y envió tropas a Bulgaria en apoyo a las tropas aliadas en el Frente de los Balcanes.

Regreso y segunda abdicación

Alejandro tan sólo reinó tres años, hasta su muerte prematura en 1920. Tras el fracaso de Venizelos en las polémicas elecciones generales de ese mismo año, y un plebiscito de dudosa legalidad en el que 99 % del pueblo griego pidió el regreso del Rey, Constantino volvió a ocupar el trono. Esta vez no duró mucho: no se le perdonaba su apoyo a las Potencias Centrales y tuvo que abdicar por segunda vez en 1922, tras una desastrosa derrota contra los turcos en la Guerra Greco-Turca (1919-1922) que supuso el retorno forzado de más de un millón de griegos residentes en Turquía. Fue sucedido entonces por su hijo mayor Jorge II. Constantino I se exilió en Italia, muriendo a los pocos meses, el 11 de enero de 1923, en la ciudad de Palermo, Sicilia.

Hijos de Constantino I

Los hijos de Constantino I de Grecia y Sofía de Prusia fueron:


Sofía de Prusia


Sofía de Prusia (en alemán: Sophie von Preußen; bautizada con los nombres Sofía Dorotea Ulrica Alicia; en alemán Sophie Dorothea Ulrike Alice; Potsdam, 14 de junio de 1870 - Fráncfort, 13 de enero de 1932) fue princesa de Prusia, princesa de Alemania y reina consorte de Grecia tras su boda con Constantino I de Grecia. La princesa Sofía era hija del emperador Federico III y de Victoria, Princesa Real.
                  
Fue educada directamente por su madre, quien le inculcó ciertos sentimientos anglófilos.
El 27 de octubre de 1889 se casó con el príncipe Constantino de Grecia, futuro Constantino I. La boda se celebró en Atenas, aunque el compromiso había pasado por dificultades en la corte de Berlín, especialmente porque era mal visto que una princesa luterana se casase con un ortodoxo.

Se la consideró como influyente en su esposo el rey, sobre todo en los sentimientos proalemanes que Constantino mostró durante la Primera Guerra Mundial.

El 11 de julio de 1917 tuvo que abandonar el país junto con su marido hacia Suiza, tras complicaciones políticas. En 1920 regresaron a Grecia con motivo de los funerales de su hijo Alejandro, y ese mismo año el rey Constantino retomó el poder, para abdicar tan sólo dos años después, en 1922, y enseguida partir nuevamente al exilio, esta vez a Italia.

Sofía enviudó en 1923. Falleció de cáncer en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno, en 1932.

Títulos, tratamientos y condecoraciones

Títulos

  • 14 de junio de 1870 - 27 de octubre de 1889: Su Alteza Real la Princesa Sofía de Prusia
  • 27 de octubre de 1889 - 18 de marzo de 1913: Su Alteza Real la Princesa Heredera de Grecia
  • 18 de marzo de 1913 - 27 de septiembre de 1922: Su Majestad la Reina consorte de los Helenos

Condecoraciones

  • LouiseOrden.PNG Dama de la Orden de Luisa (Reino de Prusia).
  • Royal Order of Victoria and Albert - ribbon bar.gif Dama de la Real Orden de Victoria y Alberto (Reino Unido).














Jorge II de Grecia


Jorge II de Grecia (en griego: Γεώργιος Βʹ, Βασιλεὺς τῶν Ἑλλήνων; 19 de julio de 1890, Atenas, Grecia – 1 de abril de 1947, Atenas, Grecia) fue rey de los helenos de 1922 a 1924, de 1935 a 1941, y de 1946 a 1947). Era hijo primogénito del rey Constantino I de Grecia y de Sofía de Prusia, y miembro de la casa real de Glücksburg.

Nació en Tatoi, propiedad perteneciente a la Corona situada cerca de Atenas. Contrajo matrimonio con la princesa Isabel de Rumania en 1921, su prima segunda. Ascendió al trono por primera vez en 1922, después de que el ejército obligara a su padre a abdicar por la derrota griega en la guerra greco-turca. La monarquía se encontraba en una posición precaria, pero fue aún más desacreditada después del fallido golpe de Estado que unos oficiales monárquicos intentaron llevar a cabo en octubre de 1923. Se pidió a Jorge que se alejara de Grecia tres meses, para que el Parlamento pudiera debatir sobre la permanencia de la monarquía. Aunque Jorge se negara a abdicar, se exilió a Rumanía con su esposa y fue oficialmente depuesto el 25 de marzo de 1924, fecha de la proclamación de la República. Sus bienes fueron confiscados y se le quitó la nacionalidad griega.
               
Mientras su mujer permanecía en Bucarest, Jorge pasaba cada vez más tiempo en Inglaterra o visitando a su madre que residía en Florencia. En 1932, se traladó definitivamente a Inglaterra y se divorció de Isabel en 1935. No tuvieron hijos.

Restauración de la monarquía

Mientras tanto Grecia había tenido 23 cambios de gobierno, una dictadura y 13 golpes de estado. En octubre de 1935, el General Georgios Kondilis derrocó el gobierno de la República con un golpe militar y se proclamó Regente. Organizó entonces un plebiscito para legitimar su gobierno y para que el pueblo se pronunciara sobre la restauración de la monarquía. Ésta fue aprobada por un 95 % de votos favorables. El voto no era secreto y era obligatorio votar.

Jorge regresó de inmediato a Grecia, pero chocó con Kondilis al querer decretar una amnistía general. Por otro lado, nombró a Konstantinos Demertzis como Primer Ministro hasta la celebración de las elecciones previstas para enero de 1936. El escrutinio no dio la mayoría a ningún partido y dejó al Partido Comunista la posibilidad de inclinar la balanza hacia uno u otro partido. La incertidumbre política, se vio agravada por una serie de muertes repentinas de destacados políticos, entre los que se encontraban Kondilis y Demertzis.

Dictadura de Metaxas

El 4 de agosto de 1936, Jorge aceptó que Ioannis Metaxas estableciera una dictadura, firmando decretos que disolvían el Parlamento, prohibían los partidos políticos, suprimían la Constitución y fundaban un régimen denominado Tercera Civilización Helénica. El Rey, gobernando con el Primer Ministro Metaxas, lideraba un régimen fascista en el que sus oponentes eran arrestados y una estricta censura era impuesta. Se estableció una lista de libros prohibidos en la que figuraban por ejemplo autores como Platón, Tucídides y Jenofonte, así como Freud, Kant, Tolstói y Dostoievski.

Segunda Guerra Mundial

A pesar de las tendencias fascistas del régimen, y de los fuertes lazos económicos con Alemania, El Rey Jorge tenía sentimientos pro-británicos al inicio de la Segunda Guerra Mundial. El 28 de octubre de 1940, Metaxas se negó a que las tropas italianas de Musolini estuvieran estacionadas en Grecia, e Italia respondió invadiendo su territorio en una campaña llamada Guerra Greco-Italiana. El ejército griego opuso una sólida defensa y llegó a ocupar la mitad sur de Albania, pero cuando el ejército alemán lanzó una ofensiva desde Bulgaria, el ejército griego y el Cuerpo Expedicionario británico fueron derrotados y toda la parte continental de Grecia fue ocupada.

El 23 de abril de 1941, el Rey Jorge y su gobierno se refugiaron en Creta, pero tras el bombardeo de la isla por la aviación nazí tuvieron que trasladarse a Egipto. Al poco tiempo se exiliaron a Londres, parece ser que presionados por algunos ministros pro-italianos del gabinete del Rey Faruq I de Egipto.

Durante el resto del conflicto, Jorge siguió siendo Jefe de Estado de Grecia, reconocido internacionalmente y apoyado por el gobierno en el exilio y por las tropas griegas que luchaban en Medio Oriente. Mientras tanto en la Grecia ocupada, los partisanos de izquierda del Frente Nacional de Liberación (EAM) y del Ejército Nacional y Popular de Liberación (ELAS) asumían el grueso de la resistencia contra el ejército de ocupación y gozaban del respaldo de la mayoría de la población.

Pero según se iba vislumbrando el final de la guerra, la perspectiva del regreso del Rey Jorge a Grecia causaba disensiones tanto en Grecia como entre los griegos en el extranjero. Aunque el Rey había renunciado al régimen de Metaxas en un mensaje radiofónico, gran parte de su pueblo y muchos políticos se negaban a que regresara, debido a su respaldo a la dictadura. En noviembre de 1943, Jorge dirigió una carta al Primer Ministro en el exilio, Immanuel Tsuderos, proponiendo estudiar con el gobierno la fecha de su regreso a Grecia. Deliberadamente o casualmente, en la versión publicada las palabras "la fecha" se omitieron dando así la impresión de que Jorge había aceptado un plebiscito sobre la monarquía, por mucho que se emitiera una rectificación posterior.

En 1944 el Rey y el gobierno en el exilio, cuyo Primer Ministro era ahora Georgios Papandreu, se trasladaron a El Cairo para preparar su retorno a Grecia. Mientras tanto, un gobierno de mayoría comunista había sido establecido en la Grecia ocupada, y una revuelta pro-EAM había estallado en el seno de las fuerzas armadas griegas estacionadas en Egipto, y había sido duramente reprimida por las fuerzas británicas y los oficiales leales al Rey. Se decidió entonces en la Conferencia de Líbano de mayo de 1944, convocar un referendum sobre la permanencia de la monarquía. Presionado por los Aliados, Jorge fue obligado a nombrar al arzobispo de Atenas Damaskinos como Regente, en enero de 1945. Damaskinos constituyó inmediatamente un gobierno de mayoría republicana.

Regreso a Grecia

En las elecciones del 31 de marzo de 1946, los partidos monárquicos se hicieron con la mayoría de los escaños en el Parlamento, y en el referendum del 1 de septiembre del mismo año, 69 % de los griegos aprobaron el regreso del Rey. El censo electoral había sido revisado bajo supervisión de los Aliados y los comunistas se abstuvieron. Pero la participación registrada fue del 90 %. Estos resultados reactivaron la guerra civil.

Cuando Jorge regresó a Atenas el 26 de septiembre, encontró un país al borde del colapso económico y dominado por una grave inestabilidad política. Falleció de arteriosclerosis el 1 de abril de 1947, después de que fuera encontrado inconsciente en su habitación del palacio real de Atenas.
Le sucedió en el trono su hermano Pablo I. Se cuenta que debido a sus numerosos periodos de exilio, habría comentado que "la mejor herramienta para un Rey de Grecia es una maleta."
Fuente:




Isabel de Rumania



Isabel de Rumanía (Sinaia, Rumanía, 12 de octubre de 1894 - Cannes, Francia, 14 de noviembre de 1956) fue reina consorte de Grecia, esposa de Jorge II. Hija de los reyes de Rumanía, Fernando I y María.

Isabel nació en el castillo Peleş en 1894 como hija del rey Fernando de Rumania y de la princesa María de Sajonia-Coburgo-Gotha. Familiarmente era llamada Lizzy. Su padre, hijo menor del príncipe de Hohenzollern, se había convertido en rey de Rumania al suceder a su tío en el trono, mientras que su madre, hija del duque de Edimburgo, era nieta de la reina Victoria.
                 
De acuerdo con la Constitución rumana, Isabel fue bautizada según el rito de la Iglesia Ortodoxa Griega; sin embargo, la Santa Sede reaccionó ante el bautizo de la hija de un miembro de la casa católica de Hohenzollern-Sigmaringen y excomulgaron a su padre.

Isabel fue educada en casa por tutores ingleses, siendo sus estudios favoritos literatura, piano, canto, pintura y botánica.

Durante la Primera Guerra Mundial, como su madre y hermana, colaboró como enfermera en los hospitales de Moldavia, la única región de Rumania que no había sido ocupada por los invasores. Terminada la guerra, en 1919, la princesa fue enviada a París para perfeccionar sus estudios de pintura y música por un año.

La princesa Isabel estaba extremadamente unida a su abuela materna la gran duquesa María Alexándrovna, con quien pasaba largas temporadas en Suiza. En mayo de 1912, la gran duquesa comenzó a hacer planes para un matrimonio conveniente para su nieta y le escribió a su hija:
¡Ella tendrá 18 el siguiente otoño!. Debe permanecer fuera durante este tiempo, de lo contrario, realmente nunca se acostumbrará a recibir, hablar y comportarse como una persona madura, y esto es indispensable para una princesa.
Además, la duquesa admitía que su nieta debía ser observada:
No dejes que Elisabeta coquetee demasiado con los jóvenes rumanos, patriota como es ella, podría fácilmente enamorarse de alguien y entonces tú tendrías que hacer frente a la mère à boire. Las princesas jóvenes de nuestro tiempo tienen voluntades propias y se hacen obstinadas. Pero siempre regreso a la misma conclusión: Elisabeta debe salir pronto dans le vrai grand monde.
Su abuela sugirió primero un matrimonio con el príncipe heredero Jorge de Grecia, idea que pronto adoptó la madre de Jorge, Sofía de Prusia, quien en noviembre de 1919 le escribió a la reina María:
La encontramos adorable, simpática y encantadora. En nuestro querido hijo Georgie ha causado una profunda impresión. Estamos ansiosos de saber si Nando y tú tendrían alguna objeción a un matrimonio entre los dos jóvenes, quienes parecen tener un profundo sentimiento el uno por el otro.
La reina le escribió a su madre:
Elisabeta debería casarse, la guerra ha puesto a las princesas en desventaja y aquí tiene su oportunidad de tener a alguien de su clase, su religión y que está sinceramente atraído por ella, no un matrimonio político arreglado.
El 27 de febrero de 1921 se casó en Bucarest con su primo segundo, el príncipe heredero de Grecia, Jorge. Un mes después, su hermano Carlos, príncipe heredero de Rumanía, se casó en Atenas con Elena, la hermana de Jorge.

En 1920, Isabel había tenido un affair previo a su matrimonio con el entonces alto comisionado británico en Constantinopla Frank Rattigan, de quien resultó embarazada. El bebé nunca nació.

En 1922, tras la abdicación de su padre, Jorge se convirtió en rey de Grecia con el nombre de Jorge II.

En 1923 los republicanos ganaron las elecciones en Grecia. El nuevo gobierno pidió a los reyes que abandonasen el país por tres meses, para que el parlamento decidiera libremente sobre el futuro constitucional del país. El rey aceptó y ambos esposos se marcharon a vivir al palacio real de Bucarest. Tres meses después, en 1924, se proclamó la República en Grecia. Jorge II se marchó a Inglaterra, quedando en Bucarest su esposa.


Jorge II con Isabel, nacida princesa de Rumanía.
En 1935, ambos se divorciaron, perdiendo Isabel su título de reina de Grecia, convirtiéndose en la primera dama de Rumanía, donde ya reinaba su hermano Carlos II, pues éste también se había divorciado.

Tras el ascenso del fascismo al gobierno, Carlos II fue forzado a abdicar en su hijo Miguel en 1940.

La princesa Isabel pasó entonces a conspirar con los comunistas contra el nuevo rey. En 1944 el rey Miguel expulsó a los fascistas del gobierno. Pero, Isabel continuó conspirando contra él con los comunistas. Acabada la Segunda Guerra Mundial, los comunistas alcanzaron el gobierno y la monarquía fue sustituida por una República Popular en 1947. Tras ser obligada a ceder todas sus propiedades al Estado, en 1948 Isabel fue expulsada del país. Falleció en Cannes en 1956.
Se asegura que una de sus frases favoritas era:
He cometido todos los vicios posibles en mi vida excepto el asesinato, y no voy a esperar a morirme sin haberlo hecho.

Distinciones honoríficas

Distinciones honoríficas rumanas

  • Ro1ocr.gif Dama Gran Cruz de la Orden de la Corona de Rumanía.

Distinciones honoríficas extranjeras

  • Order of Honour for Science and Art Rib.png Decoración de Honor por la Ciencia y las Artes (Imperio Austrohúngaro).




 
 
 

Alejandro I de Grecia


Alejandro I (en griego: Αλέξανδρος A΄; Tatoi, 1 de agosto de 1893 - Atenas, 25 de octubre de 1920) fue el tercer Rey de los Helenos desde 1917 hasta su muerte.

Segundo hijo del rey Constantino I de Grecia, sucedió a su padre en 1917 después de que los Aliados hubieran obligado a este último y a su hijo mayor, el diádocos Jorge a partir al exilio en Suiza. Sin experiencia política real, el nuevo soberano estuvo privado de todo poder por la facción venezelista y hecho prisionero en su propio palacio. Su primer ministro, el cretense Eleftherios Venizelos, gobernó con el apoyo de las potencias de la Triple Entente. Convertido en un mero pelele, Alejandro I apoyó a las tropas griegas en su guerra contra Bulgaria y el Imperio otomano. Finalmente, se convirtió en el soberano de una Grecia cuyo territorio había aumentado considerablemente tras la Primera Guerra Mundial y el inicio de la Guerra greco-turca.
                     
Contrajo matrimonio morganático en 1919 con Aspasia Manos, una noble griega, lo que provocó un escándalo en Grecia así como en la familia real. La joven Aspasia fue obligada a abandonar el país durante varios meses. Poco tiempo después de conseguir volver a ver a su esposa, Alejandro fue mordido por un mono doméstico y murió de sepsis. La desaparición del soberano provocó enormes dificultades políticas en Grecia y planteó la cuestión de la pervivencia de la monarquía así como del régimen venizelista.

Alejandro era el segundo hijo del rey Constantino I de Grecia y su esposa, la princesa Sofía de Prusia, hija del emperador Federico III de Alemania y de su mujer, la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Gotha. Por ello, tenía la particularidad genealógica de ser el bisnieto del monarca Cristián IX de Dinamarca, apodado el «suegro de Europa» y de la reina Victoria del Reino Unido, apodada la «abuela de Europa». Era, además, el sobrino del káiser Guillermo II de Alemania y pariente próximo del zar Nicolás II de Rusia y del rey Jorge V del Reino Unido.

El 17 de noviembre de 1919, el príncipe contrajo matrimonio en Atenas con la aristócrata griega Aspasia Manos, hija del coronel Petros Manos y de su esposa María Argyropoulos. De este matrimonio morganático nació una hija póstuma:

Príncipe griego

Infancia

Segundo hijo del diádocos Constantino, el príncipe Alejandro tuvo una infancia feliz entre el palacio real de Atenas y el de Tatoi. Realizó numerosos viajes con sus padres al extranjero y visitaba con frecuencia a su abuela materna, la emperatriz Victoria, que sentía un cariño especial por su familia griega. El príncipe visitaba también Dinamarca, Reino Unido y Rusia cuyos soberanos eran parientes cercanos de su familia.

Tenía una relación muy cercana con su hermana menor, Helena, pero mucho más fría con su hermano mayor Jorge. Mientras que su hermano Jorge era un niño serio y reflexivo, Alejandro era mucho más travieso y extrovertido: fumaba cigarros hechos con papel secante, se divertían prendiendo fuego a cosas en la sala de juegos del palacio y estuvo a punto de matar un día a su hermano pequeño Pablo al pasearlo a toda velocidad en un carro para niños.

Carrera militar

El príncipe recibió una educación muy cuidada pero no tanto como la de su hermano mayor, pues no estaba destinado a subir al trono. Al contrario que Jorge, que recibió una parte de su formación militar en Alemania, Alejandro realizó todo su escolaridad en Grecia ya que entró en la escuela militar Evélpides, la principal academia militar griega, donde ya habían estudiado varios de sus tíos. En esta prestigiosa institución, destacó más por su talento para la mecánica que por sus capacidades intelectuales. De hecho, era un apasionado de los automóviles, así como de las motos, y fue uno de los primeros griegos que adquirió uno.

Entre 1912 y 1913, el príncipe se distinguió en combate durante las Guerras de los Balcanes.

 Oficial joven, estaba, junto con su hermano mayor, al servicio de su padre y lo acompañó durante su entrada, a la cabeza de la primera división griega, en la ciudad de Salónica, en 1912. Al final de la Primera Guerra Balcánica, la ciudad y su región pasaron a formar parte de Grecia, lo que permitió a su país aumentar considerablemente su superficie. Sin embargo, poco tiempo después, el rey Jorge I fue asesinado en esta misma ciudad y el padre de Alejandro ascendió al trono con el nombre de Constantino I.

Vida sentimental

En 1915, Alejandro se reencontró con una de sus amigas de la infancia Aspasia Manos, durante una fiesta ofrecida en Atenas por el mariscal Theodoros Ypsilántis. La joven, que acaba de llegar de Francia y de Suiza donde ella estudió, era considerada como una mujer muy guapa por sus contemporáneos. Para Alejandro que, a pesar de tener solo 21 años, ya coleccionaba conquistas amorosas, fue un flechazo. A partir de aquella tarde, el príncipe no hizo más que seducir a esta joven e incluso se reunió con ella en la isla de Spetses donde esta estaba de vacaciones ese año. Sin embargo, Aspasia se mostraba reticente frente a un príncipe que la cortejaba. Él también estaba considerado con un hombre muy guapo pero la reputación que le valió numerosas relaciones en el pasado no fue por la seducción. A pesar, Alejandro consiguió conquistar a la bella «aristócrata» griega. Muy enamorados, la pareja se comprometió pero el compromiso fue secreto. De hecho, el rey Constantino y la reina Sofía no concebían que sus hijos se casaran con personas de clase inferior.

No obstante, la familia Manos provenían de la «alta aristocracia» fanariota y había, entre sus ancestros, gobernadores de los principados rumanos, pero no tenían sangre real.

Rey de los Helenos

Un contexto difícil

Durante la Primera Guerra Mundial,( ask.fm/dalecalohs ) el rey Constantino I de Grecia se mantuvo neutral aunque favorable hacia Alemania y sus aliados de la Triple Alianza. Cuñado del káiser Guillermo II, el soberano era bastante germanófilo pues efectuó parte de su formación militar en Prusia. Esto provocó el distanciamiento entre el soberano y su primer ministro Eleftherios Venizelos, que estaba convencido de la necesidad de apotar a los países de la Triple Entente con idea de reagrupar a las minorías griegas del Imperio otomano y de los Balcanes en el Reino de Grecia.

Protegido por los países de la Entente, especialmente por Francia, el político formó, en 1916, un gobierno paralelo al monárquico en Salónica. El centro de Grecia fue ocupado por las fuerzas aliadas y el país estaba a punto de hundirse en una guerra civil, en un periodo llamado «Cisma nacional».

A pesar de este contexto difícil, Constantino I rechazó modificar su política y decidió plantar cara a la oposición rotunda de la Etente y de los venizelistas. En julio de 1916, un incendio provocado alcanzó la residencia de Tatoi y la familia real escapó por poco de las llamas. Alejandro no salió herido pero su madre salvó a su hermana pequeña in extremis y la llevó por entre los bosques durante más de dos kilómetros. Hubo dieciséis víctimas mortales entre el personal de palacio y los bomberos que acudieron para sofocar el fuego.

Finalmente, el 10 de junio de 1917, Charles Jonnart, el alto comisario de la Entente en Grecia, ordenó al rey Constantino que se apartara del poder. Ante la amenaza de un desembarco de la Entente en El Pireo, el soberano aceptó partir al exilio sin abdicar oficialmente. Como los Aliados no querían instaurar la república en Grecia, uno de los miembros de la familia debía sucederle. Como el diádocos era considerado también un germanófilo como su padre, los Aliados decidieron, en primer lugar, ofrecerle la corona a un hermano del soberano, el príncipe Jorge de Grecia. Sin embargo, Jorge no aspiraba a ningún cargo político tras su fracaso como alto comisario de la Creta autónoma entre 1901 y 1905. Además, se mostró fiel a su hermano y rechazó categóricamente sustituir a su hermano. Ante este fracaso, Venizelos y la Entente eligieron al segundo hijo de Constantino, el príncipe Alejandro, como nuevo monarca.

A pesar de todo, la destitución de Constantino no contentó a todas las potencias protectoras del reino heleno. Si bien Francia no podía ocultar su alegría al ver partir al anciano monarca y el Reino Unido no impidió a Jonnant actuar, el Gobierno Provisional Ruso protestó oficialmente ante París.

Petrogrado exigió que Alejandro no recibiera el título de rey sino solo el de regente con idea de preservar los derechos del depuesto soberano y su diádocos. Sin embargo, las reivindicaciones de Rusia no fueron tenidas en cuenta y Alejandro subió al trono como monarca.

Llegada al trono

La ceremonia en la que Alejandro accedió al trono, el 10 de junio de 1917, estuvo impregnada de tristeza. Aparte del arzobispo de Atenas, Teocleto I, que fue testigo del juramento del nuevo soberano, solo asistieron el rey Constantino I, el diádocos Jorge y el primer ministro Aléxandros Zaimis. No hubo celebración ni boato en una ceremonia que se produjo en secreto. Alejandro, que contaba con 23 años, tenía la voz tomada y lágrimas en los ojos cuando prestó juramento de fidelidad sobre la constitución griega. Él sabía que tenía un papel difícil ya que la Entente y los venizelistas se oponían a la familia real y no estaban dispuestos a obedecerle. Además, era consciente de que su reinado era ilegítimo. De hecho, ni su padre ni su hermano mayor habían renunciado a sus derechos sobre la corona y, además, antes de la ceremonia, Constantino explicó largo y tendido a su hijo que si bien iba a ocupar el trono no era el verdadero monarca.

La misma tarde de la ceremonia, la familia real decidió abandonar el palacio de Atenas para reunirse en Tatoi. No obstante, los habitantes de la capital rechazaron la salida de sus soberanos hacia el exilio y se formaron masas de personas alrededor del palacio para impedir a Constantino y a los suyos salir.

El 11 de junio, el monarca y su familia consiguieron salir a escondidas de su residencia. Al día siguiente, el rey, la reina y sus hijos, a excepción de Alejandro, llegaron al pequeño puerto de Oropo y tomaron el camino hacia el exilio. Esta fue la última vez que Alejandro I estuvo en contacto con su familia.

Un rey pelele

Una vez que sus padres y hermanos partieron al exilio, Alejandro se encontró totalmente aislado por los nuevos hombres fuertes de Grecia. De hecho, los venizelistas y los representantes de la Entente convencieron a los tíos del joven soberano, y en particular al príncipe Nicolás de Grecia de que no eran bienvenidos en el palacio real pues podía ser una influencia nefasta en el soberano. Además, el conjunto del personal de la monarquía fue reemplazado progresivamente por los enemigos de Constantino I y el soberano se vio alejado de sus amigos, y algunos de estos incluso fueron encarcelados. Incluso se retiraron los retratos de la familia de las residencias de Alejandro y este llegó incluso a escuchar a los nuevos ministros llamarle «hijo del traidor».

El 26 de junio de 1917, el joven monarca se vio obligado a llamar a Eleftherios Venizelos a la cabeza del gobierno. A pesar de las promesas que la Entente hizo cuando Constantino salió, Zaimis estuvo obligado a dimitir y Venizelos volvió a Atenas. Sin embargo, Alejandro se opuso casi inmediatamente a la vuelta del cretense y este, contrariado por los desaires del soberano, lo amenazó rápidamente con destituirlo y nombrar en su lugar un consejo de regencia en nombre del príncipe Pablo, que era menor. Finalmente, las potencias de la Entente pidieron a Venizelos que se calmara y Alejandro conservó la corona. No obstante, espiado día y noche por los partidarios del primer ministro, el monarca se convirtió en un prisionero en su propio palacio y sus órdenes no fueron escuchadas.

En cuanto a los asuntos de Estado, Alejandro I no tenía experiencia alguna y sus ministros apenas lo ayudaron a formarse como rey. Sin embargo, el joven estaba dedicado a su tarea y realizaba su trabajo con seriedad, incluso si apenas leía los documentos oficiales que le llevaban para firmar.

 Fuera del palacio, sus funciones reales eran limitadas y podían resumirse en visitar el frente macedonio para elevar la moral de las tropas helenas. Tras el retorno de Venizelos al poder, Atenas estaba en guerra contra los Imperios centrales y los soldados griegos combatieron a los búlgaros en el norte.

Rey de una Grecia más extensa

Al final de la Primera Guerra Mundial, Grecia aumentó sus fronteras de 1914. Los tratados de Neuilly-sur-Seine y de Sèvres confirmaron las conquistas territoriales del país. Atenas adquirió la mayor parte de la Tracia (hasta entonces dominado por Bulgaria y Turquía), diversas islas egeas otomanas (como Imbros y Ténedos así como la región de Esmirna, en Jonia, que estaba bajo mandato griego). Alejandro se convirtió así en el soberano de un reino griego con un territorio que había aumentado alrededor de un tercio, de lo cual estaba orgulloso. Sin embargo, el monarca no fue quien se llevó la gloria, sino Venizelos. En efecto, Venizelos fue quien se desplazó a París durante las negociaciones de paz con Constaninopla y Sofía y recibió, de manos del rey, una corona de laurel por sus trabajos en favor del panhelenismo a su vuelta a Grecia en agosto de 1920.

A pesar de todo, los griegos no se mostraban satisfechos por las victorias territoriales que consiguieron al primer conflicto mundial. Deseosos por anexionarse Constaninopla y una parte aún mayor de Asia Menor otomano, invadieron Anatolia más allá de Esmirna y buscaron tomar Ankara con el objetivo de destruir la resistencia turca de Mustafa Kemal Atatürk. Este fue el inicio de la Guerra greco-turca. A pesar de que Alejandro I vio al ejército heleno conseguir victoria tras victoria contra sus enemigos, fueron finalmente las fuerzas revolucionarias de Atatürk las que obtuvieron la victoria en 1922.

Matrimonio

Matrimonio controvertido

El día que accedió al trono, el 10 de junio de 1917, Alejandro reveló a su padre su relación con Aspasia Manos y le pidió su autorización para casarse con ella. Constantino, muy reticente con la idea del matrimonio de su hijo con una mujer de sangre no real, le pidió a Alejandro que esperara al fin de las hostilidades para comprometerse. En contrapartida, el rey le prometió ser padrino el día de la boda. En estas circunstancias, Alejandro aceptó aplazar su matrimonio hasta el restablecimiento de la paz en Grecia.

Sin embargo, con el pasar de los meses, el joven monarca soportaba cada vez menos la separación con su familia. Con regularidad escribía cartas a sus padres pero estas eran interceptadas por el gobierno y su familia no las recibía. En esta situación, el único refugio que tenía Alejandro era Aspasia y tomó la decisión de casarse con ella a pesar de las recomendaciones de su padre y la oposición del primer ministro. De hecho, aunque Eleftherios Venizelos era amigo de Petro Manos, prefería que el monarca se casara con la princesa María del Reino Unido con el objetivo de consolidar los lazos que unían Grecia con su potencia alidada, Gran Bretaña.
 
A pesar de todo, el matrimonio de Alejandro y Aspasia no solo tenía enemigos. La dinastía griega era de origen germano-danés y había que remontarse a la Edad Media bizantina para encontrar antepasados griegos entre los soberanos. En estas circunstancias, la unión del monarca y de su prometida permitiría helenizar la familia real, lo cual no desagradaba a todos los griegos. Además, entre las potencias europeas y, sobre todo en la embajada inglesa, la posibilidad de que se celebrara este matrimonio se veía con buenos ojos. De hecho, la influencia de la futura reina sobre el soberano se juzgaba positiva. La visita del príncipe Arturo a Atenas en marzo de 1918 confirmó el apoyo del Reino Unido al compromiso de bodas. Tras haber nombrado a Alejandro caballero gran cruz de honor de la Orden del Baño pidió citarse con Aspasia y declaró al soberano que, si fuera más joven, también intentaría casarse con ella.

Matrimonio ilegal

Frente a las oposiciones, Alejandro y Aspasia decidieron casarse en secreto. Con la ayuda del cuñado de ella, Christo Zalocostas, y tras diversos intentos infructuosos, la pareja consiguió unirse en matrimonio ante un capellán del palacio real, el archimandrita Zacharistas, la tarde del el 17 de noviembre de 1919. Tras la ceremonia, el religioso juró guardar silencio sobre la ceremonia que acababa de celebrar pero rompió su promesa y corrió a confesar ante el arzobispo de Atenas. Sin embargo, según la constitución griega, los miembros de la familia real no debían obtener solo la autorización del soberano para casarse sino también el de la cabeza de la Iglesia ortodoxa de Grecia.

 Casándose con Aspasia sin informar al arzobispo, Alejandro I había desobedecido a la ley y su actitud causó un enorme escándalo en el país. En consecuencia, aunque el matrimonio de la joven pareja fue considerado legal, Aspasia no podía usar el título de «reina de los Helenos» y fue conocida como «Señora Manos».

A pesar de su ira hacia este matrimonio morganático, Venizelos autorizó a Aspasia y a su madre a instalarse en el palacio real con la condición de que su unión no se hiciera pública. A pesar de todo, la información no se mantuvo en secreto y la joven fue obligada a abandonar Atenas y Grecia para escapar del escándalo. Se estableció en Roma y después en París donde Alejandro I estuvo autorizado a verla, seis meses después, para su luna de miel. Finalmente, Aspasia y su esposo recibieron el permiso del gobierno para volver juntos a Grecia durante el verano de 1920. En la capital helena, la «Señora Manos» residió primero en casa de su hermana para instalarse, posteriormente, en el palacio de Tatoi. Fue entonces cuando ella se dio cuenta de que estaba embarazada, lo que supuso una gran alegría para la pareja.

Una desaparición inesperada

El accidente del 2 de octubre y sus consecuencias

El 2 de octubre de 1920, se produjo un incidente mientras Alejandro I paseaba por sus dominios de Tatoi. Un mono doméstico, que pertenecía al administrador de los viñedos del palacio atacó al pastor alemán del soberano y este, al intentar separar a los dos animales, fue mordido en la pierna y en el estómago por otro primate. Los criados acudieron y cazaron a los monos. La herida del soberano fue limpiada enseguida y vendada, pero no cauterizada. El soberano no prestó ninguna atención a lo que acababa de suceder e incluso pidió que la noticia no fuera comunicada.
 
Sin embargo, Alejandro empezó a sufrir una fuerte fiebre a partir de aquella tarde: su herida se infectó y enfermó rápidamente de sepsis. Debido a la rápida evolución de los síntomas, los médicos pensaron en amputarle la pierna pero ninguno quería hacerse responsable. Durante varios días, el joven monarca sufrió atrozmente debido a la infección y sus crisis de dolor llenaban, a veces, el palacio real. El 19 de octubre comenzó a delirar y llamó a su madre a su lado durante el coma. Sin embargo, el gobierno griego rechazó permitir a la reina Sofía que entrara en el país. En Sankt Moritz, donde estaba exiliada con el resto de la familia real, la soberana suplicó a las autoridades helenas que la dejaran entrar en el país pero Venizelos se mostró inflexible. Finalmente, la reina viuda Olga, viuda de Jorge I, fue autorizada a acudir a Atenas a reunirse con su nieto. No obstante, debido a un mar agitado, llegó doce horas después de su muerte, el 25 de octubre de 1920. Informados por telegrama por la noche, los otros miembros de la familia real acogieron la noticia del fallecimiento con mucha tristeza.

Dos días después de la muerte del monarca, se celebró el funeral en la catedral de Atenas. Una vez más, la familia real no estuvo autorizada a volver a Grecia y la reina Olga fue la única pariente del soberano, junto con su esposa Aspasia, presente en el entierro. El cuerpo de Alejandro fue sepultado en las tierras de dominio real en Tatoi.

Para la familia real de Grecia, el reinado de Alejandro I nunca estuvo plenamente legitimado. En el cementerio real, mientras que en las tumbas del resto de soberanos de la dinastía llevan la inscripción «Rey de los Helenos, príncipe de Dinamarca», en la tumba del joven soberano se lee «Alejandro, hijo del rey de los Helenos, príncipe de Dinamarca. Reinó en lugar de su padre del 14 de junio de 1917 al 25 de octubre de 1920». Según la hermana favorita del monarca, la reina Helena de Rumanía, este sentimiento de ilegitimidad fue compartido por el propio soberano, lo que explicaría en gran parte su matrimonio.

La cuestión de la sucesión

Para el gobierno heleno, la muerte de Alejandro I puso sobre la mesa la cuestión de la sucesión al trono así como la forma del régimen. El rey se había casado de manera ilegal y su descendencia no pertenecía a la dinastía reinante en Grecia; conservar la monarquía implicaba encontrar un nuevo soberano. Sin embargo, si bien el parlamento griego afirmó oficialmente que no pedía la destitución de la dinastía sino solo la exclusión de Constantino y su diádocos Jorge II, Eleftherios Venizelos escondió sus opiniones republicanas. A pesar de todo, el 29 de octubre de 1920, el gobierno decidió proponer la corona al hermano menor de Alejandro y Jorge, el príncipe Pablo.

Sin embargo, el tercer hijo de Constantino I rechazó ascender al trono mientras que su padre y su hermano siguieran con vida. Insistió en el hecho de que ninguno de ellos había renunciado a sus derecho y que no podría llevar la corona que no le llegara de forma legítima. El trono estaba vacante y el conflicto con los turcos se eternizaba y las nuevas elecciones legislativas se convirtieron en un conflicto abierto entre los partidarios de Venizelos y del exrey Constantino. El 14 de noviembre de 1920, los monárquicos ganaron las elecciones y Dimitrios Rallis se convirtió en primer ministro. Vencido, el político cretense eligió partir al exilio. Antes de su partida, pidió a la reina Olga que aceptara la regencia hasta la vuelta de Constantino.


Un día de 1920, Alejandro salió a dar un paseo por los jardines de su palacio junto a su perro. Aunque era una actividad cotidiana para el monarca, aquel día algo era distinto, pues unos monos habían escapado de una jaula instalada en el jardín. Los animales atacaron al perro del rey, por lo que este se lanzó en defensa de su fiel amigo. Tras un intenso forcejeo, Alejandro consiguió desembarazarse de los simios, pero había resultado herido.
Al cabo de unos días las heridas fruto del combate entre fieras se infectaron, y, el 25 de octubre de 1920, Alejandro I de Grecia perdió la vida.
 
 






Aspasia Manos


Aspasia Manos (4 de septiembre de 1896 – 7 de agosto de 1972), fue la esposa de Alejandro I, rey de los Helenos y tío carnal de la Reina Sofía de España. Hija primogénita del coronel Petros (Pedro) Manos - caballerizo mayor del rey Constantino I de Grecia - y de su primera esposa Maria (María) Argyropoulos, una de las mejores familias de la nobleza helena y descendiente de antiguos príncipes reinantes en Valaquia.
       
Aspasia y Alejandro I de Grecia contrajeron matrimonio secreto el 17 de noviembre de 1919 en casa de Chrestos Zalokostas, en Atenas, una vez que los novios lograron convencer al archimandrita Zacharitas. La ceremonia fue muy sencilla. Este matrimonio morganático no era aceptado por Constantino I y Sofía de Prusia, reina de Grecia, que estaban exiliados en Suiza junto con el resto de sus hijos. Por otro lado el primer ministro Eleftherios Venizelos, decidió que la unión se mantuviera en secreto con el pretexto de que la noticia no interfiriera en las inminentes elecciones, cuando la verdad era que no estaba dispuesto conceder a Aspasia el estatus de Reina de los Helenos.

Cuando el matrimonio se hizo público se desencadenó un escándalo en la corte y la vida política griega. Se intentaron calmar los ánimos alejándolos de Atenas, por ello la pareja real emprendió un viaje a París, por separado, visitando más tarde, en Suiza, a la exiliada familia real de la que recibieron un sinfín de reproches.

A la vuelta a Atenas Aspasia continuaba siendo denominada por todos como “la señorita Manos” pero aun así la pareja se instaló en el palacio de Tatoi, decididos a vivir su amor mientras esperaban el nacimiento de su primer hijo.

En septiembre de 1920, durante su estancia en Tatoi, el perro alsaciano del rey, que se llamaba Fritz, fue atacado por un mono doméstico propiedad del administrador de los viñedos reales. Cuando intentó separarlos, el mono mordió a Alejandro en la pantorrilla. En poco tiempo, las heridas generaron una infección generalizada, que desencadenó una septicemia fulminante, muriendo el 25 de octubre. El gobierno griego sólo permitió la entrada de la anciana reina Olga, viuda de Jorge I, para que el joven rey no muriese sin nadie de su familia al lado, aunque llegó un día después de muerto su nieto.
 
El 26 de marzo de 1921 la casa real griega anunció que “la señora Manos” había dado a luz una niña a la que se le pondría el nombre de Alejandra en recuerdo de su padre.
En junio de 1922, tras un proceso legal, el matrimonio de Aspasia y Alejandro fue póstumamente reconocido. Como consecuencia de ello la pequeña Alejandra recibió el título de princesa de Grecia con el tratamiento de alteza real.
El 10 de septiembre de 1922, el rey Jorge II de Grecia, hizo de la señora Manos – viuda de un rey y madre de su única hija – SAR la princesa Aspasia de Grecia.

Viudez y exilio

Cuando en 1924 cae la monarquía helena, Aspasia y su hija serán los únicos miembros de la familia real que no marchan al exilio. En 1927 la princesa Aspasia decide establecerse en Inglaterra para educar allí a su hija.

En 1941, tras la invasión alemana de Grecia, Aspasia y su hija se exilian junto con el resto de la familia real a El Cairo (Reino de Egipto), Ciudad del Cabo (Unión Sudafricana) y Londres (Reino Unido).

En 1944 Alejandra, princesa de Grecia contrae matrimonio con Pedro II, rey de Yugoslavia.

En 1946, tras la boda de su hija Alejandra con el rey Pedro II de Yugoslavia, Aspasia se instala en su villa de la isla veneciana de la Giudecca, donde residirá hasta su muerte en 1972. Dio a esta villa el nombre de Jardín del Edén y se la había adquirido a una tía del primer ministro británico Anthony Eden. Tenía 3,6 hectáreas de jardín. Sus visitas a Grecia se hacen cada vez menos frecuentes, ya que se sentía desplazada por la familia real, con quien al parecer no había una buena relación.

Últimos años de vida

En el invierno de 1959 tuvo que instalarse en un hotel de Venecia pues no tenía dinero para pagar la calefacción de su villa. Hubo de vender muebles y objetos de valor.

El 7 de agosto de 1972 murió en el Ospedale Al Mare de Lido de Venecia. Fue enterrada en la sección griega-ortodoxa del cementerio de la isla de San Michele. Sus restos fueron trasladados al parque del palacio de Tatoi tras la muerte de su hija en 1993, siendo enterradas juntas con el rey Alejandro I.






Alejandra de Grecia


 


Elena de Grecia


Elena de Grecia (Atenas, 2 de mayo de 1896 - Lausana, 28 de noviembre de 1982) fue princesa de Grecia y Dinamarca, y princesa heredera de Rumanía por matrimonio. Recibió el título de reina madre durante el mandato de su hijo Miguel.

Elena nació en Atenas en 1896, siendo sus padres el duque de Esparta y su esposa, la princesa Sofía de Prusia. En el momento de su nacimiento reinaba en Grecia su abuelo, Jorge I de Grecia. Tuvo tres hermanos llamados Jorge (1890-1947), Alejandro (1893-1920) y Pablo (1901-1964), todos reyes de Grecia, y dos hermanas llamadas Irene (1904-1974), luego duquesa de Aosta y reina de Croacia, y Catalina (1913-2007), luego Lady Brandram.
    
Elena era pues la nieta de Jorge I de Grecia y su esposa, la gran duquesa Olga de Rusia por parte paterna, y por vía materna lo era del káiser Federico III de Alemania y Victoria, princesa Real del Reino Unido. Estaba pues emparentada con la mayor parte de las familias reales de Europa.

Vida en el exilio

En 1910 salió de Grecia exiliada junto con sus padres y hermanos como resultado de un complot militar para poner en el trono de Grecia a su padre y quitar a su abuelo el rey Jorge I de Grecia. La familia pasó el verano en el castillo de Friedrichshof, propiedad de su tía materna Margarita, landgravina de Hesse. El invierno lo pasaron en un hotel en Fráncfort del Meno hasta que regresaron a Atenas. Su abuelo el rey fue asesinado por un demente en Tesalónica en 1913.

En 1917 Elena y su familia de nuevo partieron hacia el exilio por negarse su padre a apoyar a los Aliados en la Primera Guerra Mundial. Tras permanecer una temporada en Sankt Moritz se trasladó a Zúrich, donde la familia real griega era observada de cerca por las autoridades; se vieron obligados a permanecer en la zona germanófona de Suiza, donde sus sirvientes británicos y franceses fueron despedidos.

Matrimonio

En 1919, todavía en el exilio, Elena conoció en la ciudad cantonal de Lucerna al que había de convertirse en su marido, el príncipe heredero Carlos de Rumanía, primo segundo suyo. Carlos acababa de divorciarse de su primera esposa, Zizi Lambrino, por no contar esta unión con la autorización del rey de Rumanía. Elena acompañó a Carlos a Rumanía por celebrarse en aquellos tiempos la boda entre la hermana de él, Isabel, con el hermano de ella, el futuro Jorge II de Grecia.

En 1920 Carlos y Elena se prometieron. Ese mismo año el padre de Elena pudo regresar al trono griego y Elena pudo volver a Atenas.

En 1921 Elena y Carlos contrajeron matrimonio en la Catedral Metropolitana de Atenas (la primera boda de una princesa de Grecia que tuvo lugar en Atenas). La pareja pasó la luna de miel en Tatoi y más tarde partieron en barco hacia Bucarest. Se instalaron en el Palacio de Cotroceni, aunque pasaron la mayor parte de su tiempo en el Castillo de Peleş, en Sinaia.

Vida conyugal y divorcio

El matrimonio, que inicialmente fue feliz, pronto empezó a hacer aguas. Fruto de esta desafortunada unión nació el futuro Miguel I de Rumania, único hijo de la pareja, nacido en 1921 y depuesto en 1947.

En 1925 Carlos empezó un romance con Magda Lupescu, y ese mismo año renunció a sus derechos al trono rumano, quedando así su hijo Miguel como heredero. Elena permaneció en Rumanía al cuidado de su hijo, y se divorció de su cruel esposo en 1928; tras ser regente en nombre de su hijo entre 1927 y 1930, tuvo que soportar el gobierno despótico de su exmarido, que en 1930 había regresado a Rumanía y reclamado el trono. Carlos fue rey hasta 1940, año en el que volvió a abdicar. En 1947, al ser derrocado su hijo, Elena huyó al exilio.

Elena estuvo siempre muy unida a su hermano el rey Pablo I de Grecia, siendo, por tanto, tía carnal de la reina Sofía de España. Mujer culta y con inquietudes artísticas, Elena de Grecia hablaba seis idiomas y era una interesante pintora.

Permaneció en Bucarest durante la Segunda Guerra Mundial, auxiliando a los refugiados judíos, por lo cual fue reconocida como «Justo entre las Naciones» en 1993.
Falleció en la ciudad suiza de Lausana a la edad de 86 años.

Títulos, tratamientos y distinciones honoríficas

Títulos nobiliarios

  • 2 de mayo de 1896 – 10 de marzo de 1921: Su Alteza Real la princesa Elena de Grecia y Dinamarca
  • 10 de marzo de 1921 – 4 de enero de 1926: Su Alteza Real la Princesa Heredera de Rumanía
  • 4 de enero de 1926 – 8 de septiembre de 1940: Su Alteza Real la Princesa Madre de Rumanía
  • 8 de septiembre de 1940 – 28 de noviembre de 1982: Su Majestad la Reina Madre de Rumanía

Distinciones honoríficas

Distinciones honoríficas griegas
  • Royal Order of Saints Olga and Sophia ribbon.png Dama Gran Cruz de la Orden de las Santas Olga y Sofía.
Distinciones honoríficas rumanas
  • OrderofCarolI.ribbon.gif Dama Gran Cruz de la Orden de Carol I.
  • Ro1ocr.gif Dama Gran Cruz de la Orden de la Corona.
  • Ribbon for Romanian Military Virtue (non wartime).png Medalla Rumana a la Virtud Militar.

 
 

Carlos II de Rumanía


Carlos II de Rumanía (en rumano: Carol al II-lea al României; Sinaia, Rumania, 3 de octubre de 1893 - Estoril, Portugal, 4 de abril de 1953), rey de Rumanía, hijo de Fernando I y María de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Carlos fue el primer monarca rumano nacido en Rumanía, ya que los tres anteriores nacieron en el extranjero. Una vez que su tío, el rey Carlos I de Rumania murió, le sucedió Fernando I y Carlos se encuentra a los 21 años como heredero al trono. Durante la Primera Guerra Mundial contrajo matrimonio morganático en secreto en la ciudad de Odesa, con una rumana llamada Zizi Lambrino, hija de un mayor del ejército, que le dio un hijo, Carlos de Hohenzollern, pero esta boda fue anulada, y en 1921 casó con la princesa Elena de Grecia, hija del rey Constantino I.
     
De este matrimonio nació un único hijo, Miguel I, pero la unión fracasó, y Carlos II renunció a sus derechos dinásticos. En 1930 logró apoderarse del trono. Su gobierno, en el que su amante Magda Lupescu tuvo un papel decisivo, fue represivo y corrupto.

Cursó estudios militares en Potsdam antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Durante su estancia en Alemania adquirió admiración por la fuerza y eficacia del ejército alemán, que mantuvo durante su reinado.

En 1918, durante la estancia de la corte en Iaşi tras la desastrosa campaña del otoño de 1916 que obligó al gobierno a evacuar la capital, estableció relaciones con una plebeya, Zizi Lambrino, con la que contrajo matrimonio en la catedral de Odesa, en contra del parecer de sus padres y del gobierno.

 Tras el regreso de la pareja a Rumanía el gobierno presentó la validez del matrimonio ante el Tribunal Supremo, que lo invalidó antes de un año, para disgusto de Carlos. Carlos fue enviado como exilio interior Bistriţa donde conoció a su futura amante y posterior esposa, Magda Lupescu, por entonces esposa de un oficial del ejército. Más tarde se le envió a un viaje por todo el mundo para intentar que olvidase a su primera esposa. A su regreso de este, en Suiza, conoció a la que se convertiría en su segunda consorte, Elena de Grecia, princesa de la casa real griega y su prima segunda.

En marzo de 1921 casó con Elena en la Catedral Metropolitana de Atenas, pero el matrimonio fracasó. El fogoso Carlos y la recatada Elena resultaron incompatibles. En diciembre de 1925 se fugó con Magda Lupescu, hija de un comerciante judío y renunció al trono. El 28 de diciembre de 1925 se anunció su renuncia a sus derechos de sucesión en favor de su hijo Miguel, acción que la oposición del PNŢ no respaldó, rumoreándose que el dirigente liberal y primer ministro, Ionel Brătianu, antagonista de Carlos, había forzado al rey a excluir a aquel de la sucesión.

Carlos vivió cómodamente en el exilio entre Londres, París y los lugares turísticos de moda.

Durante estos años se forjó una fama de disoluto y mujeriego, personaje habitual de la Prensa rosa.

 Algunos elementos se fijaron en él como posible fundamento de un nuevo sistema político en Rumanía, ajeno a la democracia, mientras que los liberales en el poder se le opusieron.

Distinciones honoríficas

Distinciones honoríficas rumanas

  • OrderofCarolI.ribbon.gif Gran maestre de la Orden de Carlos I (08/06/1930).
  • Ord.MichaeltheBrave-ribbon.jpg Soberano Gran maestre de la Orden de Miguel el Bravo (08/06/1930).
  • Star of Romania Ribbon.PNG Gran maestre de la Orden Estrella de Rumania (08/06/1930).
  • Ro1ocr.gif Gran maestre de la Orden de la Corona (08/06/1930).
  • Order of Faithful Service (Romania) - ribbon bar.gif Soberano Gran maestre (y fundador) de la Orden del Fiel Servicio (1932).

Distinciones honoríficas extranjeras

  • Order of the Most Holy Annunciation BAR.svg Caballero de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Reino de Italia, 1913).
  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia, 1913).
  • Cavaliere di Gran Croce OCI Kingdom BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de la Corona de Italia (Reino de Italia, 1913).
  • POL Order Orła Białego BAR.svg Caballero de la Orden del Águila Blanca (República de Polonia, 28/06/1937).
  • PRT Three Orders BAR.png Banda de las Tres Órdenes (República Portuguesa, 18/10/1939).
  • Order of the Garter UK ribbon.png Caballero de la Orden de la Jarretera (Reino Unido).





 
 
 
 
 

Pablo I de Grecia

 
Pablo I de Grecia, de la Casa de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg o Glücksburg (en danés Slesvig-Holsten-Sønderborg-Lyksborg; Tatoi, Grecia, 14 de diciembre de 1901 - Atenas, Grecia, 6 de marzo de 1964), fue Rey de los Helenos (en griego Παῦλος, Βασιλεὺς τῶν Ἑλλήνων), monarca de Grecia entre 1947 y 1964.

Fue el tercer hijo del rey Constantino I de Grecia y de la princesa Sofía de Prusia, de la Casa de Hohenzollern. Contrajo matrimonio con la princesa Federica de Hannover el 9 de enero de 1938.

Ella era prima segunda por parte de la familia real danesa y a su vez hija de su prima hermana, la princesa Victoria Luisa de Prusia. Con Federica tuvo tres hijos: Sofía, Constantino e Irene. Sofía fue reina consorte de España y Constantino le sucedió en el trono griego.
        
De 1917 a 1920, vivió en el exilio con su familia, después de que su padre, Constantino I, tuviera que abdicar por sus simpatías pro alemanas. Volvió a vivir en el exilio a partir de 1923, tras la segunda abdicación de su padre por la derrota griega en la guerra con Turquía, y el fracasado intento de golpe militar monárquico que conducirá a la proclamación de la Segunda República Helénica en marzo de 1924. Su padre murió en Italia a finales de 1923, y su hermano mayor, Jorge II de Grecia, fue llamado a reinar en 1935, después de que un golpe militar monárquico acabara con la república.

Durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial (de 1941 a 1946), al estar Grecia ocupada por las fuerzas del Eje, la familia real griega vivió en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), antes de trasladarse a El Cairo (Egipto) en 1944, desde donde su hermano el rey Jorge II radió diversos mensajes al pueblo heleno en apoyo al gobierno griego en el exilio.

Regresó a Grecia en septiembre de 1946 durante la Guerra civil griega, después de que los monárquicos ganaran las elecciones generales y que un plebiscito confirmase la restauración de la monarquía. Ocupó el trono en abril de 1947, tras la muerte de su hermano Jorge II. En los años 1950 Grecia se recuperó económicamente gracias al plan Marshall. Las relaciones diplomáticas y económicas con el exterior se vieron reforzadas por las frecuentes visitas de la familia real en el extranjero; Pablo I fue el primer monarca griego en visitar a un jefe de Estado turco. Sin embargo las relaciones con el Reino Unido se deterioraron por la cuestión de Chipre, que logró finalmente su independencia en 1960.


Pablo de Grecia, cuando era príncipe.
Paralelamente, los sentimientos republicanos iban en aumento en el país. Pablo I fue criticado en diversas ocasiones por inmiscuirse en cuestiones políticas e infringir las reglas de la monarquía constitucional. A Federica de Hanóver, su esposa, se le reprochaba su pertenencia a la sección femenina de las Juventudes Hitlerianas en los años 30, es decir, cuando tenía menos de veinte años. Crecían también las críticas sobre el tren de vida de la familia real y su coste para el Estado griego. Las tensiones entre el Rey y su primer ministro Constantinos Karamanlís eran cada vez más palpables. En 1963, el partido Unión de Centro de Georgios Papandreu ganó las elecciones generales, una victoria que -a juicio de Karamanlís- era ilegítima, por lo que opinaba que el Rey no le debería haber llamado a formar gobierno. Karamanlís dimitió y se exilió a Francia. La victoria del partido de Papandreu se revalidó en las elecciones de febrero de 1964.

Pablo I murió al mes siguiente, el 6 de marzo de 1964, a las pocas semanas de haber sido operado de un cáncer de estómago. Fue sucedido por su hijo Constantino.

Su vida fue polémica por haber mantenido durante años una relación sentimental con el famoso gigoló americano Denham Fouts, a quien supuestamente conoció en Londres y a quien invitaría al yate real para navegar por el Mediterráneo.

El 6 de marzo de 2014, sus familiares le rinden homenaje en Tatoi, en el cincuenta aniversario de su fallecimiento.

El cementerio de Tatoi, donde están enterrados los miembros de las familias reales griegas desde 1913, se encuentra en el bosque que rodea al palacio, un terreno de 4.000 hectáreas a los pies del monte Párnitha, y entre las tumbas se alza la capilla ortodoxa, llamada iglesia de la Resurrección.

Actualmente, la finca forma parte de la Red Natura y tiene la misma protección que la montaña Párnitha.

Hijos

Con la princesa Federica de Hannover tuvo tres hijos:

Federica de Hannover



Federica de Hannover (nacida Friederike Luise Thyra Viktoria Margarete Sophie Olga Cecile Isabelle Christina; en griego: Φρειδερίκη Λουίζα Θυρεσία Βικτώρια Μαργαρίτα Σοφία Όλγα Σεσίλια Ισαβέλλα Χριστίνα; Blankenburg, Alemania, 18 de abril de 1917 - Madrid, España, 6 de febrero de 1981) fue reina de Grecia por su matrimonio con el rey Pablo I de Grecia desde 1938. Fue una reina muy poderosa, de carácter autoritario y megalómano, y que intervino de forma muy provocativa en la vida política griega. Era por nacimiento princesa de Hannover y duquesa de Brunswick y Luneburgo. Fue la madre de la reina Sofía de España, del rey Constantino II de Grecia y de la princesa Irene de Grecia.    

Federica nació el 18 de abril de 1917 en Blankenburg, Harz, Imperio alemán. Hija de Ernesto Augusto III, Duque de Brunswick, y de la princesa Victoria Luisa de Prusia, la única hija del emperador Guillermo II de Alemania y de la princesa Augusta Victoria de Schleswig-Holstein.

Por su abuelo materno, Federica era bisnieta del emperador alemán Federico III y de la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Como descendiente del rey Jorge III del Reino Unido, ella, en el momento de su nacimiento, ocupaba el trigésimo cuarto puesto en la línea de sucesión al trono británico.

Distinciones honoríficas

Distinciones honoríficas griegas

  • Royal Order of Saints Olga and Sophia ribbon.png Dama Gran Cruz de la Orden de las Santas Olga y Sofía (09/01/1938).
  • GRE Order Redeemer 1Class.png Dama Gran Cruz de la Orden del Redentor.

Distinciones honoríficas extranjeras

  • GER Bundesverdienstkreuz 9 Sond des Grosskreuzes.svg Dama Gran Cruz Clase Especial de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania (República Federal de Alemania, 08/05/1956).
  • Cordone di gran Croce OMRI BAR.svg Dama Gran Cruz de la Orden al Mérito de la República Italiana (República Italiana, 14/05/1959).
  • Orderelefant ribbon.png Dama de la Orden del Elefante (Reino de Dinamarca, 23/01/1963).
  • Sacro Militare Ordine Costantiniano di San Giorgio.png Dama gran cruz de justicia de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge (Casa de Borbón-Dos Sicilias).
  • OrderofCarolI.ribbon.gif Dama Gran Cruz de la Orden de Carol I (Reino de Rumanía).
  • Order of The Queen of Sheba (Ethiopia) ribbon.gif Dama Gran Cruz de la Orden de la Reina de Saba (Imperio Etíope).
  • Order of the Royal House of Chakri (Thailand) ribbon.png Dama de la Ilustrísima Orden de la Casa Real de Chakri (Reino de Tailandia, 14/02/1963).
  • Fuente:






 





Irene de Grecia


Irene de Grecia, duquesa de Aosta (Atenas, 13 de febrero de 1904 - Fiesole, 15 de abril de 1974), fue una princesa de Grecia y Dinamarca, y duquesa de Aosta y Spoleto por matrimonio.

Irene era la segunda hija y quinto de los vástagos del futuro rey Constantino I de Grecia y de su esposa Sofía de Prusia, reina de Grecia. En el momento de su nacimiento reinaba en Grecia su abuelo, Jorge I de Grecia. Tuvo tres hermanos llamados Jorge (1890-1947), Alejandro (1893-1920) y Pablo (1901-1960), todos reyes de Grecia, y dos hermanas llamadas Elena (1896-1982), luego reina madre de Rumanía, y Catalina (1913-2007), luego Lady Brandram.
    
Recibió una educación marcadamente inglesa por influencia de su madre (nieta de la reina Victoria I del Reino Unido). Estuvo muy unida a su hermana mayor la princesa Elena de Grecia, reina madre de Rumanía y a su hermano Pablo, futuro rey Pablo I de Grecia.

Matrimonio

El 1 de julio de 1939 contrajo matrimonio con el príncipe Aimón de Saboya, segundo hijo del príncipe Manuel Filiberto de Saboya-Aosta, duque de Aosta, y de la princesa Elena de Orleans. Amadeo era nieto del rey Amadeo I de España y en 1904 recibió el título de Duque de Spoleto de su tío del rey Víctor Manuel III de Italia.

El 18 de mayo de 1941 Aimón fue nombrado rey Tomislav II de Croacia. Los nuevos soberanos no se sentían muy unidos a un territorio creado por conveniencias políticas - Estado Independiente de Croacia - y controlado por Alemania e Italia. En 1943, cuando Italia se retira de la guerra, Tomislav II deja la corona de un reino en el que no había puesto los pies. En 1942 Aimón sucede a su hermano en la titularidad del Ducado de Aosta, siendo el IV Duque de Aosta.

De 1941 a 1942, la reina prestó servicio en la Cruz Roja, en la Unión Soviética.

El 27 de septiembre de 1943 nació el único hijo de Irene y Aimón, el príncipe Amadeo, V duque de Aosta.

Irene de Aosta no tuvo una vida fácil como se le presupone a las personas de su rango. Vivió todos los exilios de la familia real griega y fue detenida por los nazis y encarcelada, primero en Sartirana (Italia) y más Hirschegg (Alemania), siendo liberada en 1945. En 1948 fallece Aimón de Aosta en Buenos Aires, donde había emigrado en busca de una nueva vida lejos de la postguerra europea. Irene y su hijo se enteran de la noticia por la BBC y no pudieron ir al entierro por no tener dinero suficiente para el largo viaje, ya que todos sus bienes se encontraban confiscados por la República de Italia. Con el tiempo el V duque de Aosta recuperaría parte de los mismos.

Murió en Fiesole el 15 de abril de 1974. Estuvo enterrada en la capilla de la finca Il Borro, situada en la ciudad italiana de Arezzo, y que es propiedad de su hijo Amadeo de Saboya. Actualmente, su tumba se encuentra en la Basílica de Superga.

Distinciones honoríficas

  • Royal Order of Saints Olga and Sophia ribbon.png Dama Gran Cruz de la Orden de las Santas Olga y Sofía (Reino de Grecia).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio austrohúngaro).



Tomislav II de Croacia


Tomislav II de Croacia nacido como S.A.R. el príncipe Aimón Roberto Margarita María Juan Turín (italiano: Aimone Roberto Margherita Maria Giovanni Torino), (Turín, 9 de marzo de 1900-Buenos Aires- 29 de enero de 1948) rey de Croacia y cuarto duque de Aosta. Fue el segundo hijo del príncipe Manuel Filiberto, segundo duque de Aosta (hijo de Amadeo I de España y la princesa María Victoria dal Pozzo) y princesa Elena Luisa de Francia (hija del conde de París, jefe de la Casa Real de Francia y de la princesa María Isabel de Orleans, Infanta de España). Su bisabuelo fue el rey Víctor Manuel II de Italia, y su abuelo fue Amadeo I de España.
      
El 22 de septiembre de 1904, le fue otorgado el título de duque de Spoleto de por vida.

El 1 de julio de 1939 el príncipe Aimón de Saboya se casó con la princesa Irene de Grecia, hija del rey Constantino I de Grecia y la princesa Sofía de Prusia, en Florencia. Tuvieron un hijo, el príncipe Amadeo, quinto duque de Aosta, el 27 de septiembre de 1943.

El 18 de mayo de 1941, Aimón de Saboya fue proclamado rey del Estado Independiente de Croacia bajo el nombre de Tomislav II. Este proyectado Reino de Croacia fue un estado controlado efectivamente por Italia y Alemania que cubría la mayoría de Croacia y la actual Bosnia y Herzegovina.

A pesar de la proclamación hecha por los croatas y del auspicio de la Italia fascista, Aimón de Saboya comprendió que en la práctica el nuevo Estado croata era un simple títere de los alemanes y que el litoral de Dalmacia sería siempre una fuente de controversia ítalo-croata, en tanto él mismo consideraba imposible "italianizar" la costa dálmata. De hecho, el nuevo monarca nunca tuvo poder efectivo en el territorio croata ni lo quiso visitar alguna vez (principalmente por razones de seguridad ante brotes de insurgencia). El propio ministro de Mussolini, Galeazzo Ciano, anotó en su diario en 1942 que el príncipe Aimón «estaba orgulloso de ser Rey de Croacia pero no tenía una idea clara sobre lo que debe hacer y se siente algo molesto por ello». Por estos factores Aimón de Saboya no tuvo reparos en abdicar el 21 de julio de 1943 y posteriormente a renunciar a la corona croata el 12 de octubre, cuando Italia ya se había retirado de la guerra.

Tras la firma del armisticio entre Italia y los aliados, Aimón toma partido por su primo el rey de Italia Víctor Manuel III y colabora con la Lugartenencia que establece el príncipe heredero Humberto II, bajo supervisión de los Aliados. A su vez su esposa y su hijo son detenidos en el norte de Italia por orden de los nazis y confinados en Hirschegg (Alemania) donde permanecieron, en condiciones muy precarias, hasta su liberación en abril de 1945.

El príncipe Aimón se convirtió en el cuarto Duque de Aosta el 3 de marzo de 1942, tras la muerte de su hermano mayor, el príncipe Amadeo de Saboya, tercer duque de Aosta, en un campo de prisioneros de guerra británico en Nairobi tras ser apresado en Etiopía en 1941. Aimón partió al exilio tras la proclamación de la república italiana en 1946 y murió el 29 de enero de 1948 en Buenos Aires, Argentina.

Para muchos historiadores italianos, si el plebiscito de mayo de 1946 para elegir entre monarquía y república, que se celebró para definir la organización política de Italia tras la caída de Mussolini y Humberto II, hubiese tenido una posición a favor de una monarquía liderada por Aimón de Aosta, posiblemente no hubiese triunfado la opción republicana. Actualmente su hijo Amadeo de Aosta se considera el legítimo pretendiente al trono de Italia al no producirse la renuncia a sus derechos dinásticos por parte de Aimón, mientras que sí lo hizo el último rey italiano, Humberto II.

Distinciones honoríficas

  • Soberano Gran maestre de la Orden de la Corona del Rey Zvonimir (Reino de Croacia, 1941).
  • Soberano Gran maestre de la Orden militar del Trébol de Hierro. (Reino de Croacia, 1941).
  • Soberano de la Orden al Mérito de Croacia (Reino de Croacia, 1942).
  • Caballero de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Reino de Italia, 1921).
  • Caballero gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia, 1921).
  • Caballero gran cruz de la Orden de la Corona de Italia (Reino de Italia, 1921).
  • Caballero de la Orden Civil de Saboya (Reino de Italia).
  • Medalla de Plata al Valor Militar (Reino de Italia).
  • Dos Medallas de Bronce al Valor Militar (Reino de Italia).
  • Cruz de Guerra al Valor Militar (Reino de Italia).
  • Medalla de Honor por la Prolongada Navegación Marítima [20 años de servicio] (Reino de Italia).
  • Medalla Conmemorativa de la Victoria (Reino de Italia, 1918).
  • Caballero gran cordón de la Orden de Pahlaví (Imperio de Irán, 1939).
  • Caballero de honor y devoción de la Orden de Malta.
  • Caballero gran cruz de la Orden del Redentor (Reino de Grecia).



En 1964 Amadeo III de Saboya-Aosta contrajo matrimonio en Sintra, Portugal
con la princesa Claudia de Orleans, hija de los condes de París.


 
 

Catalina de Grecia

 
 
Catalina de Grecia (en griego Αικατερίνη της Ελλάδας; Atenas, 4 de mayo de 1913 - Londres, 2 de octubre de 2007) fue princesa de Grecia y Dinamarca desde el momento de su nacimiento y lady Brandram por matrimonio. Era la hija menor del rey Constantino I de Grecia y, por tanto, miembro de la familia real griega.
   
La vida de la princesa Catalina estuvo marcada por la guerra y el exilio. La Primera Guerra Mundial y la guerra greco-turca supusieron el exilio del rey Constantino y de su familia de Grecia. La pequeña Catalina tuvo que abandonar el país dos veces antes de cumplir diez años.

La princesa vivió la adolescencia en Italia, donde su familia encontró refugio, y en el Reino Unido, donde realizó sus estudios. Huérfana de padre en 1923 y de madre en 1932, tuvo siempre una relación muy cercana con sus hermanos, con los que vivió hasta su matrimonio. Por ello, cuando la monarquía se restauró en Grecia en 1935, Catalina se instaló junto con su hermano Jorge II de Grecia y retomó con su hermana Irene, el papel de «primera dama» que la exreina Isabel de Rumania había perdido al divorciarse.

Con la Segunda Guerra Mundial, la princesa se implicó en el auxilio de los soldados enfermos y trabajó como enfermera voluntaria. El avance de las fuerzas del Eje obligó a la familia real a volver a exiliarse. Catalina se fue en esta ocasión a Egipto y a Sudáfrica, donde continuó ejerciendo de enfermera voluntaria y apoyaba a su cuñada Federica de Hannover.

En 1946, Catalina decide reencontrarse con su hermano, el rey Jorge II, en Inglaterra. Durante el viaje, conoció al mayor británico Richard Brandram y rápidamente se enamoraron. La pareja se casó en 1947, poco después de la restauración de la monarquía en Grecia. Tras una corta estancia en Irak, Catalina y Richard se instalaron en el Reino Unido. Allí, la princesa usó el nombre de lady Brandham y tuvo una vida discreta y modesta con algunas apariciones oficiales en grandes eventos relativos a las familias reales a las que pertenecía.

Catalina murió en 2007, cinco años después del fin de una batalla jurídica que llevó a cabo junto con su sobrino, el exrey Constantino II y su sobrina, la princesa Irene contra Grecia y que le valió una indemnización de 300 000 euros por la confiscación de sus bienes y los de otros miembros de la familia real griega en 1994.

La princesa Catalina era la hija menor del rey Constantino I de Grecia y su esposa, la reina Sofía. Por tanto, era la nieta paterna del difunto rey Jorge I, que había sido recientemente asesinado, y de su mujer, la reina Olga; sus abuelos maternos eran el emperador Federico III de Alemania y su esposa, la emperatriz Victoria. Catalina descendía por lo tanto de los reyes de Dinamarca, los zares de Rusia, los emperadores de Alemania y los reyes de Gran Bretaña, entre otras dinastías. Asimismo tenía la singularidad genealógica de ser a la vez, bisnieta del rey Cristián IX de Dinamarca, apodado el «suegro de Europa», y de la reina Victoria del Reino Unido, apodada la «abuela de Europa».

Hermana de tres reyes (Jorge II, Alejandro I y Pablo I, tres soberanos de Grecia) y de dos reinas (Elena de Rumanía e Irene de Croacia), fue también tía de otros dos reyes (Miguel I de Rumania y Constantino II de Grecia) y de dos reinas (Sofía de Grecia y Alejandra de Grecia).

El 21 de abril de 1947, Catalina se casó, en el palacio real de Atenas con el mayor británico Richard Brandram, de origen plebeyo. De la unión entre ellos nació un único hijo, Paul Bradram.

Nacimiento y bautismo


La reina Sofía de Grecia con Catalina.
Cuando la princesa Sofía de Prusia se quedó embarazada de su última hija, a finales de 1912, ella tenía ya cinco hijos con el heredero al trono griego y los mayores (Jorge y Alejandro) eran ya mayores de edad. Además, la relación entre ellos no pasaba por un buen momento y el diádocos tenía una relación, aceptada por Sofía, con una aristócrata alemana, la condesa Paola de Ostheim. La llegada de un nuevo hijo a la familia levantó rumores sobre que este era fruto de una relación extramarital de la princesa heredera. Los rumores, falsos o verdaderos, no afectaron al príncipe Constantino que reconoció sin dificultad su paternidad.

El nacimiento de Catalina, el 4 de mayo de 1913, se produjo en un contexto complicado. El 18 de marzo, el rey Jorge I de Grecia, abuelo de la criatura, fue asesinado en Salónica, poco después de la ocupación de la ciudad durante la Primera Guerra de los Balcanes. Cuando la princesa nació, sus padres eran los nuevos soberanos griegos y ella tuvo, por consiguiente, la particularidad de ser la única hija de la pareja real que nació estando sus padres en el trono. Una vez que la paz volvió y, debido a sus victorias frente al Imperio otomano, Grecia tuvo que hacer frente a la oposición de sus aliados con respecto al problema del reparto de los territorios conquistados, como fue el caso de Bulgaria, que le disputaba la posesión de Tesalónica. Además, Italia quería posesiones en el Dodecaneso y en Epiro. Poco después de la firma del tratado de paz entre los reinos balcánicos y la Sublime Puerta, estalló la Segunda Guerra de los Balcanes entre Grecia y sus aliados y Bulgaria. Rápidamente, este segundo conflicto se saldó con nueva victoria helena y Grecia salió del conflicto bastante agrandada.

Cuando la paz volvió de nuevo, la familia real organizó el bautizo de la princesa Catalina. Para destacar los lazos entre el rey Constantino, comandante en jefe en los conflictos que acababan de terminar, y el ejército griego, la niña tuvo como padrinos al conjunto de los miembros del ejército de tierra y de la marina. Se trata este de un hecho simbólico pues, en la religión ortodoxa, el vínculo entre el ahijado y el padrino se considera más fuerte que los lazos de sangre.

Infancia

Los primeros años de la princesa estuvieron marcados por la Primera Guerra Mundial y la actitud amenazante de los gobiernos de la Triple Entente hacia sus padres. Como la reina Sofía era la hermana del káiser Guillermo II de Alemania, el rey de Grecia fue acusado por Francia y sus aliados de llevar a cabo una política demasiado germanófila. En 1915, el primer ministro Eleftherio Venizelos, favorable a la Entente, autorizó a los Aliados a ocupar Tesalónica para ayudar a Serbia, aliada de Grecia. Sin embargo, los Aliados no tardaron en ofrecer su apoyo a un gobierno griego paralelo dirigido desde Salónica por Venizelos. Empezaba así una etapa de la historia griega conocida como cisma nacional, una oposición entre monárquicos y venizelistas que fue tan grande que se produjeron combates entre las dos fuerzas.


La princesa Catalina en 1917
En este contexto difícil, la vida de los miembros de la familia real estaba muy amenazada. El 14 de julio de 1916, un incendio provocado, probablemente por agentes franceses, estalló en la residencia real en Tatoi cuando Catalina y su familia se encontraban en su interior. Este incidente, que destruyó gran parte del palacio y mató a entre dieciséis y dieciocho criados y soldados al servicio de Constantino I, no causó la muerte a ningún miembro de la familia real. Para salvar su vida y la de su hija pequeña, la reina Sofía huyó cerca de dos kilómetros campo a través con ella en los brazos. Las dos tenían quemaduras y magulladuras pero estaban sanas y salvas.

En febrero de 1947, Jorge II anunció finalmente el matrimonio de su hermana y precisó que este acontecimiento le producía «una satisfacción particular». La ceremonia se previó para el mes de abril y era el propio soberano el que llevaba a la hermana al altar. Sin embargo, el rey murió de arterioesclerosis veinte días antes de la boda. El matrimonio no pudo atrasarse y debió celebrarse en pleno luto.

El 21 de abril de 1947, Catalina contrajo matrimonio con el mayor británico Richard Brandram tras dos ceremonias, una anglicana y la otra ortodoxa. La unión, que tuvo un carácter privado, se celebró en la sala de baile del palacio real y fue el nuevo monarca, Pablo I el padrino y el que acompañó a la princesa al altar.

Catalina, que había tenido como padrinos al conjunto de miembros de los ejércitos de tierra y de la marina griegos, recibió, entre otros regalos de matrimonio, la suma de 10 000 libras esterlinas de parte del ejército griego así como un cheque de 4000 libras y un brazalete de diamantes de parte de la policía griega.

Tras una luna de miel que pasaron en la casa del coronel Dimitrios Levidis, antiguo ayudante de campo de Jorge II, Catalina y su esposo se instalaron en Bagdad ya que Richard trabajaba en la embajada británica. La pareja fue pronto a vivir al Reino Unido, primero al barrio londinense de Belgravia y después a una casa en Marlow. Para resolver la cuestión del título y del rango de la princesa, el rey Jorge VI del Reino Unido le concedió a la princesa el título de lady Brandram, situándola en el orden de precedencias como hija de un duque.

Una vida retirada

En Inglaterra, Catalina llevó, junto con su esposo, una vida relativamente retirada y discreta. Con menos dinero que la mayor parte de sus parientes, la princesa no pudo permitirse frecuentar asiduamente la corte. No obstante, los Brandham participaron en los grandes eventos que se producían en la vida de las familias reales con las que Catalina estaba emparentada. En 1947, la pareja fue invitada al matrimonio de la princesa de Gales (futura Isabel II del Reino Unido) con Felipe de Edimburgo, que era príncipe de Grecia. Miembro eminente de la comunidad griega del Reino Unido, Catalina fue invitada a numerosos actos organizados por la liga anglohelena.
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El 1 de abril de 1948, un año después de la muerte del rey Jorge II de Grecia, Catalina dio a luz a su único hijo, Paul Bradham. Algunas semanas más tarde, el 31 de mayo, fue bautizado y tuvo como padrino al duque de Edimburgo, representado durante la ceremonia por el mayor R.D. Dixon-Firth. Desde entonces, Catalina organizó su vida alrededor de su hijo y, más tarde, de sus nietos.

Batalla jurídica contra Grecia

En diciembre de 1967, tras un golpe de Estado contra la Dictadura de los Coroneles, el rey Constantino II de Grecia y su familia tuvieron que abandonar el país y partir al exilio en Roma.

 Los bienes de la familia fueron confiscados y Catalina, copropietaria de la granja real de Polidendri, se vio afectada por esta medida así como sus sobrinos. En 1974, se restauró la democracia en Grecia y un referéndum abolió la monarquía empezando así la III República griega. Sin embargo, en 1979, el decreto de confiscación de las residencias privadas de la antigua familia real fue abolido y el palacio de Tatoi y de Mon Repos así como la granja de Polidendri fueron devueltos a sus dueños.

Sin embargo, la historia se repitió en 1994 cuando el gobierno socialista de Andreas Papandreu confiscó, de nuevo y sin compensación, los bienes de la familia real con el pretexto de que fueron adquiridos por los soberanos griegos en circunstancias dudosas. Afectada por la medida, del mismo modo que el exrey Constantino II, la reina Sofía de España y la princesa Irene, Catalina se unió a sus sobrinos en la demanda presentada ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos En noviembre de 2000, el tribunal dio la razón a la familia real y condenó al gobierno griego a indemnizar a la princesa y a su familia. El gobierno socialista recurrió pero el tribunal confirmó la sentencia en 2002. La princesa recibió de su patria natal una indemnización de 300 000 euros.

Últimos años

Richard murió tras una larga enfermedad en 1994, a la edad de 82 años. Desde entonces, Catalina, viuda, vio como su salud empeoró, lo que la obligó a desplazarse en silla de ruedas. Sin embargo, la princesa siguió haciendo apariciones públicas. Asistió, por ejemplo al cumpleaños número 80 de su primo, el príncipe Felipe de Edimburgo.

Tras la muerte de la infanta Beatriz de Borbón y Battenberg en 2002, Catalina era la única bisnieta aún viva de la reina Victoria aunque todavía vivía el último bisnieto, el conde Carlos Juan Bernadotte, que fallecería en 2012. La princesa fue enterrada tras una ceremonia privada, en la necrópolis de la familia real de Grecia en Tatoi el 11 de octubre de 2007. Su hijo y sus nietos estuvieron rodeados por el exrey Constantino II de Grecia y una parte de la familia, así como del príncipe Alejandro de Yugoslavia y del duque Amadeo III de Saboya-Aosta.

Distinciones honoríficas

  • Royal Order of Saints Olga and Sophia ribbon.png Dama Gran Cruz de la Orden de las Santas Olga y Sofía (Reino de Grecia).

 

Richard Brandram


Richard Campbell Andrew Brandram (Bexhill-on-Sea, 5 de agosto de 1911 - Marlow, 28 de marzo de 1994) fue un mayor del ejército británico que se casó con la princesa Catalina de Grecia en 1947, lo que lo unió con la mayor parte de las familias reales europeas.

Richard Brandram nació en el seno de una familia plebeya británica relacionada con el comercio y con el arte dramático cuya genealogía se remonta al siglo XVIII. Su padre, Richard Andrew Brandram, fue el fundador de la escuela de Bickley Park, en Kent, mientras que su madre, Maud Campbell Blaker, era ama de casa.
   
El 21 de abril de 1947, Richard se casó en el palacio real de Atenas con la princesa Catalina de Grecia, hija del rey Constantino I de Grecia y su esposa, la princesa Sofía de Prusia. De su unión nació un hijo, Paul Brandram.

Formación y alistamiento en el ejército

Richard Brandram estudió en el Pembroke College de Cambridge. Deportista de alto nivel, jugó para el Blackheath RC, un equipo de rugby a 15 inglés entonces en segunda división.

En 1939, cuando estalló la Segunda guerra mundial, Richard se enroló en el ejército británico y sirvió en Francia, Bélgica, Madagascar, Italia y Oriente Medio. Participó en la Operación Dinamo en Dunkerque en 1940 y la Campaña de Italia en 1943-1944. Después fue nombrado consejero de artillería del ejército en Irak.

Distinciones

  • Richard Brandram recibió la cruz militar, la tercera mayor distinción británica en agradecimiento a sus servicios durante la Segunda Guerra Mundial.












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