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jueves, 8 de septiembre de 2016

Eduardo VII del Reino Unido


Eduardo VII del Reino Unido (Albert Edward of Saxe-Coburg and Gotha, 9 de noviembre de 1841-6 de mayo de 1910) fue rey del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica y emperador de la India del 22 de enero de 1901 hasta su muerte el 6 de mayo de 1910. Fue el primer monarca británico de la casa de Sajonia-Coburgo-Gotha, que años después fue renombrada como la casa de Windsor por su hijo, Jorge V.

Antes de su ascenso al trono, llevó el título de príncipe de Gales y fue heredero aparente durante más tiempo que cualquiera de sus predecesores: 59 años, dos meses y trece días. Durante el largo reinado de su madre, la reina Victoria, fue excluido del poder político y llegó a personificar la tan de moda ociosa aristocracia.                   

La época eduardiana, que abarca el reinado de Eduardo y fue nombrada en su honor, coincidió con la llegada de un nuevo siglo y el inicio de cambios significativos en la tecnología y la sociedad, incluyendo el vuelo con motor y el surgimiento del socialismo. Eduardo desempeñó un papel importante en la modernización de la flota británica, la reforma de los servicios médicos del ejército y la reorganización del ejército británico después de la Segunda Guerra de los Bóeres. Eduardo fomentó las buenas relaciones entre Gran Bretaña y otros países europeos, especialmente Francia, por lo que fue conocido popularmente como «el Pacificador».

Eduardo nació a las 10:48 de la mañana del 9 de noviembre de 1841 en el Palacio de Buckingham. Su madre era la reina Victoria del Reino Unido, la única hija del príncipe Eduardo, duque de Kent y Strathearn y la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Su padre era el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, primo y príncipe consorte de Victoria. Fue bautizado como Alberto Eduardo, el 25 de enero de 1842 en la Capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor. Sus padrinos fueron Federico Guillermo IV de Prusia, su tío abuelo el príncipe Adolfo, duque de Cambridge, Fernando II de Portugal, su tía María de Wurtemberg, la princesa Carolina de Hesse-Kassel y su tía abuela la princesa Sofía. Durante toda su vida fue llamado Bertie.

Siendo hijo mayor varón de un soberano británico, adquirió de forma automática los títulos de duque de Cornualles y duque de Rothesay desde su nacimiento. Como hijo del príncipe Alberto también tuvo los títulos de príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha y duque de Sajonia. La reina Victoria le otorgó el título de príncipe de Gales y conde de Chester el 8 de diciembre de 1841. El 9 de noviembre de 1853 se le concedió el título de conde de Dublín y fue nombrado caballero de la Orden de la Jarretera. El 24 de mayo de 1867 fue investido caballero de la Orden del Cardo. En 1863 renunció a sus derechos sucesorios sobre el Ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha en favor de su hermano menor, Alfredo, posteriormente duque de Edimburgo.

Educación

La reina Victoria y el príncipe Alberto estaban decididos a que su hijo mayor tuviera una educación que lo preparara para ser un monarca constitucional modelo. A los siete años, Eduardo emprendió un riguroso programa educativo ideado por el príncipe Alberto y supervisado por varios profesores. A diferencia de su hermana mayor, Eduardo no sobresalió en los estudios. Intentó alcanzar las expectativas de sus padres, pero fue en vano. Aunque no fue un estudiante destacado —sus verdaderos talentos eran el encanto, la sociabilidad y el tacto—, Benjamin Disraeli lo describió como inteligente, informado y de agradables modales.

Después de un viaje educativo a Roma, que realizó en los primeros meses de 1859, pasó el verano de ese año estudiando en la Universidad de Edimburgo bajo la tutela de Lyon Playfair, entre otros. En octubre se matriculó como estudiante en el Christ Church en Oxford. Libre de las restricciones educativas impuestas por sus padres, por vez primera disfrutó del estudio y realizó satisfactoriamente sus exámenes. En 1861, fue transferido al Trinity College en Cambridge, donde estudió la cátedra de historia bajo la tutela de Charles Kingsley, Regius Professor de Historia Moderna. Los esfuerzos de Kingsley consiguieron las mejores actuaciones académicas en la vida de Eduardo y este realmente espera con ansias las clases del profesor.

Juventud

En 1860, Eduardo emprendió la primera gira por América del Norte realizada por un heredero al trono británico. Su genial buen humor y bonhomía convirtieron la gira en un gran éxito. Inauguró el puente Victoria en Montreal, que cruza el río San Lorenzo, y colocó la piedra angular en Parliament Hill en Ottawa. Observó a Charles Blondin atravesar las cataratas del Niágara sobre la cuerda floja y permaneció durante tres días con el presidente James Buchanan en la Casa Blanca. Buchanan acompañó al príncipe a Mount Vernon, a presentar sus respetos ante la tumba de George Washington. Vastas multitudes lo saludaron en todas partes. Conoció a Henry Wadsworth Longfellow, Ralph Waldo Emerson y Oliver Wendell Holmes. Se dijeron oraciones por la familia real en la Iglesia de la Trinidad de Nueva York por primera vez desde 1776. La gira de cuatro meses a lo largo de Canadá y Estados Unidos impulsó considerablemente la confianza y la autoestima de Eduardo y tuvo muchos beneficios diplomáticos para Gran Bretaña.

A su regreso, Eduardo esperaba seguir una carrera en el ejército británico, pero le fue negado porque él era el heredero al trono. Sus rangos militares fueron honorarios. En septiembre de 1861, Eduardo fue enviado a Alemania, supuestamente para observar maniobras militares, pero en realidad con el fin de que tuviera una reunión con la princesa Alejandra de Dinamarca, la hija mayor del príncipe Christian de Dinamarca y de su esposa Luisa. La reina Victoria y el príncipe Alberto habían decidido que Eduardo y Alejandra debían casarse. Se conocieron en Espira el 24 de septiembre bajo los auspicios de su hermana, la princesa heredera de Prusia. La hermana de Eduardo, siguiendo las instrucciones de su madre, se había encontrado con la princesa Alejandra en Strelitz en junio; la joven princesa danesa le causó una impresión muy favorable. Eduardo y Alejandra simpatizaron desde el principio; la reunión fue favorable para ambas partes y los planes de matrimonio avanzaron.

A partir de esta época Eduardo comenzó a formarse una reputación de playboy. Decidido a obtener cierta experiencia militar, Eduardo asistió a maniobras del ejército en Irlanda. Durante ese tiempo, la actriz Nellie Clifden fue introducida a escondidas en su tienda por sus compañeros oficiales. El príncipe Alberto, aunque enfermo, quedó consternado y visitó a Eduardo en Cambridge para reprenderlo. Alberto murió en diciembre de 1861, apenas dos semanas después de la visita. La reina Victoria estaba inconsolable, por el resto de su vida vistió de luto y culpó a Eduardo por la muerte de su padre. En primer lugar, consideraba con disgusto a su hijo como frívolo, indiscreto e irresponsable. Victoria le escribió a su hija mayor: «No puedo, ni podré, mirarlo sin estremecerme».

Matrimonio e hijos


Eduardo y Alejandra el día de su boda en 1863.
Después de enviudar, la reina Victoria se retiró de la vida pública, pero poco después de que muriera el príncipe Alberto se las arregló para que Eduardo partiera en una extensa gira por el Oriente, que incluía Egipto, Jerusalén, Damasco, Beirut y Constantinopla. Tan pronto como regresó a Gran Bretaña se hicieron preparativos para su compromiso, que fue formalizado en el Castillo Real de Laeken en Bélgica el 9 de septiembre de 1862. Eduardo y Alejandra se casaron en la capilla de St. George en el Castillo de Windsor el 10 de marzo de 1863. Eduardo tenía veintiún años y Alejandra, dieciocho.

Eduardo y su esposa establecieron Marlborough House como su residencia de Londres y Sandringham House, en Norfolk, como su casa de campo. El matrimonio contó con la desaprobación de ciertos círculos porque la mayoría de los familiares de la reina Victoria eran alemanes y Dinamarca estaba en desacuerdo con Alemania sobre los territorios de Schleswig-Holstein. Cuando el padre de Alejandra heredó el trono de Dinamarca en noviembre de 1863, la Confederación Alemana aprovechó la oportunidad para invadir y anexionarse Schleswig-Holstein. La reina Victoria mantuvo opiniones contradictorias sobre si la pareja resultaría adecuada dado el clima político. Después del matrimonio, expresó su preocupación por el estilo de vida social de la pareja e intentó imponerles su punto de vista en diversas cuestiones, incluyendo los nombres de sus hijos. La pareja tuvo seis vástagos: Alberto Víctor, Jorge, Luisa, Victoria, Maud y Alejandro, que falleció a las pocas horas de nacer. Al parecer, todos los hijos de Alejandra fueron prematuros; el biógrafo Richard Hough pensaba que la princesa engañaba deliberadamente a la reina Victoria sobre la fecha probable de parto porque que no quería que estuviera presente cuando daba a luz.

Eduardo tuvo varias amantes a lo largo de su vida matrimonial: la actriz Lillie Langtry; Lady Randolph Churchill, madre de sir Winston Churchill; Daisy Greville, condesa de Warwick; la actriz Sarah Bernhardt; Susan Pelham-Clinton; la cantante Hortense Schneider; la prostituta Giulia Barucci; la acaudalada filántropa Agnes Keyser y Alice Keppel. Se calcula que, por lo menos, tuvo cincuenta y cinco relaciones extramatrimoniales. No siempre quedó claro hasta qué punto llegaron estas relaciones. Eduardo siempre se esforzó por ser discreto, pero no consiguió impedir los rumores ni las especulaciones de la prensa. Una de las bisnietas de Alice Keppel, Camilla Parker Bowles, se convirtió en la amante y, posteriormente, esposa de Carlos, príncipe de Gales, uno de los tataranietos de Eduardo. Se rumoreó que la abuela de Camilla, Sonia Keppel (nacida en mayo de 1900), era hija ilegítima de Eduardo, pero «casi seguramente» era hija de George Keppel, con quien guardaba un notable parecido. Eduardo nunca reconoció a sus hijos ilegítimos. Se cree que Alejandra fue consciente de muchos de sus romances y que los aceptaba.

En 1869, sir Charles Mordaunt, miembro del parlamento británico, amenazó con nombrar a Eduardo como corresponsable en su juicio de divorcio. Finalmente no lo hizo, pero Eduardo fue llamado como testigo en el caso a principios de 1870. Se demostró que Eduardo había visitado la casa de los Mordaunt mientras sir Charles estaba en la Cámara de los Comunes. Aunque no fue probado nada más y Eduardo negó haber cometido adulterio, la sugerencia de deshonestidad fue dañina.

Presunto heredero

Durante la viudez de la reina Victoria, Eduardo fue pionero en la idea de las apariciones reales públicas tal como las conocemos ahora —por ejemplo, la inauguración del Thames Embankment en 1871, del túnel Mersey en 1886 y del puente de la Torre en 1894. Sin embargo, su madre no le permitió a Eduardo desempeñar un papel activo en el funcionamiento del país hasta 1898. Se le enviaban resúmenes de los documentos importantes del Gobierno, pero se negó a darle acceso a los originales. Molestó a su madre por posicionarse a favor de Dinamarca en el asunto de Schleswig-Holstein en 1864 (la reina era progermánica) y el mismo año la molestó nuevamente por hacer un esfuerzo especial para encontrarse con Garibaldi. El primer ministro liberal William Gladstone le enviaba documentos secretamente.

En 1870, el sentimiento republicano en Gran Bretaña recibió un impulso cuando el emperador francés Napoleón III fue derrotado en la Guerra Franco-Prusiana y fue declarada la Tercera República Francesa. Sin embargo, en el invierno de 1871, un roce con la muerte condujo a una mejora tanto en la popularidad de Eduardo, como en la relación con su madre. Durante su estadía en el Londesborough Lodge, cerca de Scarborough en Yorkshire del Norte, Eduardo contrajo la fiebre tifoidea, la enfermedad que se pensaba que había matado a su padre. Hubo una gran preocupación nacional y uno de sus invitados (Lord Chesterfield) murió. La recuperación de Eduardo fue recibida con alivio casi universal. Como parte de las celebraciones públicas, Arthur Sullivan compuso Festival Te Deum. Eduardo cultivó relaciones de amistad con políticos de todos los partidos, incluidos los republicanos, y en gran medida esto disipó cualquier sentimiento residual en su contra.

 Desde 1886, el secretario de asuntos exteriores, Lord Rosebery, le enviaba despachos de su oficina, y desde 1892 se le permitió el acceso a algunos papeles del gabinete.

En 1875, Eduardo partió para la India en una extensa gira de ocho meses por el subcontinente. Sus consejeros comentaron sobre su costumbre de tratar a todas las personas por igual, independientemente de su clase social o color de piel. En cartas a su casa, se quejó del trato que los funcionarios británicos les daban a los nativos: «Porque un hombre tenga la cara negra y una religión diferente a la nuestra, no hay razón por la que deba ser tratado como un bruto». Al final de la gira, su madre recibió del Parlamento el título de Emperatriz de la India, en parte como resultado del éxito de la gira.

Eduardo fue mecenas de las artes y las ciencias y ayudó a fundar el Royal College of Music. Inauguró el colegio en 1883 con las palabras: «Las lecciones ya no pueden estar separadas de las aulas [...] Clamo por la música que produce esa unión de sentimientos que tanto deseo promover». Al mismo tiempo disfrutó de los deportes y los juegos de azar y fue un entusiasta cazador. Ordenó que todos los relojes en Sandringham estuvieran adelantados media hora para tener más tiempo para disparar. Esta tradición llamada Sandringham time continuó hasta 1936, cuando fue abolida por Eduardo VIII.

 También estableció un campo de golf en Windsor. Para la década de 1870, el futuro rey había tomado gran interés en las carreras de caballos y las carreras de obstáculos. En 1896, su caballo Persimmon ganó el Derby de Epsom y el St. Leger Stakes. En 1900, el hermano de Persimmon, Diamond Jubilee, ganó cinco carreras (el Derby, el St Leger, el 2,000 Guineas Stakes, Newmarket Stakes y Eclipse Stakes) y otro de los caballos de Eduardo, Ambush II, ganó el Grand National.

En todo el mundo fue considerado como un árbitro de la moda masculina. Puso de moda el tweed, los sombreros Homburg y las chaquetas Norfolk y popularizó el uso de la corbata negra con esmoquin, en lugar de corbata blanca y frac. Fue pionero en el planchado de las piernas de los pantalones de lado a lado en lugar del ahora normal planchado con pliegues al frente y atrás, y se cree que introdujo el cuello de camisa que se levanta y se dobla. Un purista del buen vestir, se dice que amonestó al primer ministro, Lord Salisbury, por llevar los pantalones de miembro del Trinity House con la chaqueta del Consejo Privado. Inmerso en una crisis internacional, el primer ministro le contestó al príncipe de Gales, que había sido una mañana oscura y «mi mente debe haber estado ocupada en algún tema de menor importancia». La tradición masculina de dejar sin abrochar el botón inferior del chaleco se dice que está vinculada con Eduardo, quien supuestamente dejó de hacerlo debido a su gran circunferencia abdominal. Su cintura medía 122 cm poco antes de su coronación. Introdujo la práctica de comer rosbif, papas al horno, salsa de rábano y Yorkshire pudding los domingos, que sigue siendo uno de los platos favoritos británicos para el almuerzo del domingo.
 
En 1891, Eduardo estuvo envuelto en el real escándalo del bacará, cuando hizo público que había participado en un juego de cartas ilegal el año anterior. El príncipe se vio obligado a aparecer como testigo ante el tribunal por segunda ocasión cuando uno de los jugadores demandó a sus compañeros por difamación tras ser acusado de hacer trampa —finalmente la demanda no tuvo éxito. En el mismo año Eduardo estuvo involucrado en un conflicto personal, cuando Lord Charles Beresford amenazó con revelar detalles de la vida privada de Eduardo a la prensa, como protesta contra por la interferencia de Eduardo en el romance de Beresford con Daisy Greville, condesa de Warwick. La amistad entre los dos hombres se dañó irreversiblemente y el resentimiento de ambos duraría el resto de sus vidas. Por lo general los arrebatos de temperamento de Eduardo eran de corta duración y «después de dejarse ir... [podía] suavizar los problemas siendo especialmente agradable».

En diciembre de 1891, el príncipe Alberto Víctor, el hijo de Eduardo, se comprometió con la princesa Victoria María de Teck. Pocas semanas después del compromiso, Alberto Víctor murió de neumonía. Eduardo estaba desconsolado. «Perder nuestro hijo mayor», escribió, «es una de esas calamidades que uno nunca puede superar». Eduardo le dijo a la reina Victoria: «[Podría] haber dado mi vida por la suya, ya que no le doy ningún valor a la mía». Alberto Víctor fue el segundo de los hijos de Eduardo en morir. En 1871, su hijo Alejandro Juan murió apenas 24 horas después de nacer. En aquella ocasión, Eduardo insistió en colocar personalmente al pequeño en su ataúd «con lágrimas corriendo por sus mejillas».

El 4 de abril de 1900, durante un viaje a Dinamarca a través de Bélgica, Eduardo fue víctima de un intento de asesinato, cuando Jean-Baptiste Sipido le disparó en protesta por la Guerra Bóer. Sipido escapó a Francia; el retraso percibido de las autoridades belgas en la solicitud de extradición, combinado con el disgusto británico por las atrocidades belgas en el Congo, empeoraron la de por sí ya mala relación entre el Reino Unido y el continente. Sin embargo, en los próximos diez años, la afabilidad y la popularidad de Eduardo, así como su uso de las conexiones familiares, ayudaron a Gran Bretaña en la construcción de alianzas europeas.

Ascenso al trono

Cuando la reina Victoria murió el 22 de enero de 1901, Eduardo se convirtió en rey del Reino Unido, emperador de la India y, como una innovación, rey de los dominios británicos. Eligió reinar bajo el nombre de Eduardo VII, en lugar de Alberto Eduardo —el nombre que su madre deseaba que usara, declarando que no deseaba «infravalorar el nombre de Alberto» y disminuir el estatus de su padre con quien entre la realeza el nombre Albert debía permanecer solo. El número VII fue omitido ocasionalmente en Escocia, incluso por la iglesia nacional, en deferencia a las protestas de que los anteriores Eduardos fueron reyes ingleses que «habían sido excluidos de Escocia por batallas militares». J. B. Priestley recordaba: «Era sólo un niño cuando [Eduardo] sucedió a Victoria en 1901, pero puedo atestiguar su extraordinaria popularidad. Era de hecho el rey más popular que Inglaterra había conocido desde principios de la década de 1660».


Cuatro reyes: Eduardo VII (derecha) con sus sucesores —
(de izquierda a derecha) su hijo y sucesor Jorge V, sus nietos
y futuros Eduardo VIII y Jorge VI
Donó al Estado Osborne House, la casa de sus padres en la isla de Wight, y continuó viviendo en Sandringham House. Podía permitirse ser magnánimo: su secretario privado, sir Francis Knollys, afirmó que fue el primer heredero al trono con saldo positivo en sus cuentas. Las finanzas de Eduardo habían sido manejadas hábilmente por sir Dighton Probyn, contralor de palacio, que se había beneficiado de los consejos de los amigos de financieros judíos de Eduardo, como Ernest Cassel, Maurice de Hirsch y la familia Rothschild. En un momento de antisemitismo generalizado, Eduardo atrajo críticas por relacionarse abiertamente con judíos.

Eduardo VII y Alejandra fueron coronados en la abadía de Westminster el 9 de agosto de 1902 por el arzobispo de Canterbury, Frederick Temple, quien murió sólo cuatro meses más tarde. La coronación había sido programada originalmente para el 26 de junio, pero dos días antes, el 24 de junio, a Eduardo le diagnosticaron una apendicitis. La apendicitis en general no era tratada quirúrgicamente, lo que conllevaba una alta tasa de mortalidad, pero los avances en anestesia y antisepsia en los anteriores cincuenta años hicieron posible la cirugía que le salvó la vida. Sir Frederick Treves, con el apoyo de lord Lister, realizó una cirugía —en ese entonces radical— consistente en drenar el absceso del apéndice a través de una pequeña incisión. Al día siguiente, Eduardo estaba sentado en la cama fumando un cigarro. Dos semanas más tarde se anunció que el rey estaba fuera de peligro. Treves fue honrado con la dignidad de baronet (que Eduardo había arreglado antes de la cirugía) y el tratamiento quirúrgico de la apendicitis entró a formar parte de la corriente médica principal.

Edward reformó los palacios reales, reintrodujo las ceremonias tradicionales, como la Ceremonia de apertura del Parlamento, que su madre había dejado de lado, y fundó nuevas órdenes honorarias, como la Orden del Mérito, para reconocer las contribuciones a las artes y las ciencias. En 1902, el sha de Persia, Mozzafar ad-Din, visitó Inglaterra y esperaba recibir la Orden de la Jarretera. Eduardo se negó a darle este alto honor al sha porque la orden habitualmente era su regalo personal y el secretario de relaciones exteriores, Lord Lansdowne, había prometido la orden sin su consentimiento. Eduardo también se opuso a introducir a un musulmán en una orden cristiana de caballería. Su negativa amenazó con dañar los esfuerzos británicos por ganar influencia en Persia, pero a Eduardo le molestaron los intentos de sus ministros por reducir los poderes tradicionales del rey. Finalmente cedió y el año siguiente Gran Bretaña envió una embajada especial con una Orden de la Jarretera para el sha.

Tío de Europa


Eduardo y cuatro de sus nietos en 1902.
Como rey, los intereses principales de Eduardo residían en los campos de las relaciones exteriores y los asuntos navales y militares. Dominaba el francés y alemán, hizo varias visitas al extranjero y tomó vacaciones anuales en Biarritz y Mariánské Lázně. Uno de sus viajes al extranjero más importantes fue una visita oficial a Francia en la primavera de 1903, como invitado del presidente Émile Loubet. Una visita al papa León XIII en Roma ayudó a crear la atmósfera para la Entente Cordiale anglo-francesa, un acuerdo que delineaba las colonias británicas y francesas en África del Norte y descartaba cualquier futura guerra entre los dos países. La Entente fue negociada entre el ministro de relaciones exteriores francés, Théophile Delcassé, y el secretario de asuntos exteriores británico, lord Lansdowne. Firmado en Londres el 8 de abril de 1904 por Lansdowne y el embajador francés Paul Cambon, marcó el fin de siglos de rivalidad anglo-francesa y del espléndido aislamiento de Gran Bretaña de los asuntos continentales e intentó contrarrestar el predominio creciente del Imperio alemán y su aliado, el Imperio austrohúngaro.

Eduardo estaba relacionado con casi todos los monarcas europeos y llegó a ser conocido como el «Tío de Europa». El emperador Guillermo II de Alemania, el zar Nicolás II de Rusia, el gran duque Ernesto Luis de Hesse-Darmstadt, el duque Carlos Eduardo de Sajonia-Coburgo-Gotha y el duque Ernesto Augusto de Brunswick eran sobrinos de Eduardo; la reina Victoria Eugenia de España, la princesa heredera Margarita de Suecia, la princesa heredera María de Rumania, la princesa heredera Sofía de Grecia, la zarina Alejandra de Rusia, la gran duquesa Alejandra de Mecklemburgo-Schwerin y la duquesa Carlota de Sajonia-Meiningen eran sus sobrinas; el rey Haakon VII de Noruega era su sobrino por matrimonio y su yerno; el rey Jorge I de Grecia y el rey Federico VIII de Dinamarca eran sus cuñados; el rey Alberto I de Bélgica, los reyes Carlos I y Manuel II de Portugal y el zar Fernando I de Bulgaria eran sus primos segundos. Eduardo estaba fascinado con sus nietos y los consentía para consternación de sus institutrices. Sin embargo, había un familiar que a Eduardo le disgustaba, su difícil relación con su sobrino, el emperador Guillermo II, exacerbó las tensiones entre Alemania y Gran Bretaña.

En abril de 1908, durante la estancia anual de Eduardo en Biarritz, aceptó la dimisión del primer ministro británico sir Henry Campbell-Bannerman. Rompiendo con los precedentes, Eduardo invitó al sucesor de Campbell-Bannerman, H. H. Asquith, a que viajara a Biarritz para la ceremonia de besar las manos. Asquith obedeció, pero la prensa criticó la acción del rey de nombrar un primer ministro en suelo extranjero en lugar de regresar a Gran Bretaña. En junio de 1908, Eduardo se convirtió en el primer monarca británico en visitar el Imperio ruso, a pesar de haberse negado previamente en 1906, cuando las relaciones anglo-rusas eran tensas debido a las secuelas de la Guerra ruso-japonesa, el incidente de Dogger Bank y la disolución de la Duma por el zar. El mes anterior, Eduardo visitó los países escandinavos, convirtiéndose en el primer monarca británico en visitar Suecia.

En el último año de su vida, Eduardo se vio envuelto en una crisis constitucional, cuando la mayoría conservadora en la cámara de los Lores se negó a aprobar el People's Budget (Presupuesto del pueblo), propuesto por el gobierno liberal del primer ministro H. H. Asquith. La crisis desembocó –después de la muerte de Eduardo– en la eliminación del derecho de los lores a vetar la legislación.
El rey estaba descontento con los ataques liberales a los pares, lo que incluía un polémico discurso de David Lloyd George en Limehouse. El ministro del gabinete, Winston Churchill, exigió públicamente unas elecciones generales, por lo cual Asquith pidió disculpas al consejero del rey, lord Knollys y reprendió a Churchill en una reunión de gabinete. Eduardo estaba tan deprimido por el tono que tomaba la guerra de clases –aunque Asquith le dijo que encono del partido había sido casi tan malo como cuando se emitió la propuesta de ley para dar autonomía a Irlanda en 1886–, que le presentó a su hijo a Richard Haldane, secretario de estado para la guerra, como «el último rey de Inglaterra». Después de que Minoru, uno de los caballos del rey, ganó el Derby el 26 de julio de 1909, Eduardo regresó a la pista al día siguiente y se rió cuando un hombre gritó: «¡Ahora, rey. Ganó el Derby. Vuelva a casa y disuelva ese sangriento Parlamento!».

Muerte

El 6 de mayo de 1910, Eduardo estaba enfermo de bronquitis. Se fumó un cigarro al mediodía y sufrió un infarto, muriendo a las 23:45 en el Palacio de Buckingham.

Legado

Antes de ascender al trono a la edad de 59 años, Eduardo fue el príncipe heredero por más tiempo que ningún otro en la historia británica, hasta que fue superado por su tataranieto Carlos, príncipe de Gales. Como el título de príncipe de Gales no es exactamente coincidente con la posición de heredero, Eduardo sigue siendo la persona que ostentó el título durante más tiempo: 59 años y 45 días.

Como rey, Eduardo VII resultó un éxito mayor del que nadie esperaba, pero ya era un hombre viejo y tuvo poco tiempo para desempeñar ese rol. Durante su breve reinado, se aseguró de que su segundo hijo y heredero, Jorge, estuviera bien preparado para ascender al trono. Los contemporáneos describen su relación como más de hermanos cariñosos que de padre e hijo. A la muerte de Eduardo, Jorge escribió en su diario: «He perdido a mi mejor amigo y el mejor de los padres [ Nunca tuve una sola palabra de enfado con él. Estoy abrumado por el dolor y tengo el corazón roto ]».
Eduardo recibió críticas por su aparentemente autoindulgente búsqueda del placer, pero recibió grandes elogios por sus afables y amables buenos modales y por su habilidad diplomática. Como su nieto escribió: «Su lado más ligero oscurece el hecho de que tuvo conocimiento e influencia». «Tuvo un enorme entusiasmo por el placer, pero también tenía un verdadero sentido del deber», escribió J. B. Priestley. lord Esher escribió que Eduardo era «amable, elegante y desenvuelto y no indecoroso – pero demasiado humano».
Eduardo VII fue enterrado en la capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor. Como Barbara Tuchman señaló en su libro de historia The Guns of August, su funeral marcó «el mayor conjunto de realeza y rango jamás reunido en un solo lugar y, de esta clase, el último».

Eduardo fue enaltecido como «pacificador», pero siempre temió que su sobrino, el emperador alemán Guillermo II, podría llevar a Europa a la guerra. Cuatro años después de la muerte de Eduardo, estalló la Primera Guerra Mundial. Las reformas navales y la alianza anglo-francesa que había apoyado, así como las relaciones entre su vasta familia real, fueron puestas a prueba.

El barco líder de una nueva clase de acorazados, lanzada en 1903, fue nombrado en su honor. Muchas escuelas en Inglaterra llevan el nombre de Eduardo; dos de las más grandes están en Melton Mowbray y Sheffield. La escuela King Edward VII en Johannesburgo, Sudáfrica, es una de las más antiguas escuelas en ese país y fue nombrada en honor de Eduardo después de su muerte. El hospital King Edward Memorial Hospital en Mumbai, India; el King Edward Medical University, Pakistán; King Edward Memorial Hospital for Women en Subiaco, Australia Occidental; y el King Edward VII Hall en la Universidad Nacional de Singapur llevan el nombre del rey Eduardo. El Parque Eduardo VII en Lisboa, King Edward Avenue en Vancouver, Rue Edouard VII en París y King Edward Cigars también llevan su nombre. El Kew Bridge en Londres fue llamado originalmente el King Edward VII Bridge después su apertura por el rey en 1903.

Se pueden encontrar estatuas de Eduardo a través de todo el antiguo imperio, como la de Waterloo Place, Londres; Centenary Square, Birmingham; Union Street, Aberdeen; Queen's Park, Toronto; North Terrace, Adelaida; Franklin Square, Hobart; Queen Victoria Gardens, Melbourne; Phillips Square, Montreal; y en el exterior del Real Jardín Botánico de Sídney.

Títulos, tratamientos, honores y armas

Títulos y tratamientos

Desde su nacimiento el 9 de noviembre de 1841, Eduardo recibió el tratamiento de Su Alteza Real y como hijo mayor del monarca británico fue nombrado duque de Cornualles y duque de Rothesay (en Escocia). Cuatro semanas después, el 8 de diciembre, fue nombrado príncipe de Gales y primer conde de Chester. El 17 de enero de 1850, fue nombrado también conde de Dublín. Por parte de su padre, el príncipe Alberto, obtuvo al nacimiento los títulos de príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha y
duque de Sajonia.

A partir del 22 de enero de 1901, tras la muerte de la reina Victoria, Eduardo ascendió al trono como Eduardo VII y se convirtió en rey del Reino Unido y emperador de la India, con el tratamiento de Su Majestad y Su Majestad Imperial. Su título completo como rey fue: «Su Majestad Eduardo VII, por la gracia de Dios, del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y los Dominios británicos más allá de los mares, rey, defensor de la fe, emperador de la India».

Honores

Entre otras distinciones Eduardo fue investido caballero de la Orden de la Jarretera el 9 de noviembre de 1858 y caballero de la Orden del Cardo el 24 de mayo de 1867.

Armas

Como príncipe de Gales, el escudo de armas de Eduardo era el escudo de armas del Reino Unido con el escudo de armas de Sajonia sobrepuesto y diferenciado por un lambel a tres pendientes en argén. Como rey, ostentó el escudo de armas del Reino Unido




Alejandra de Dinamarca


Alejandra de Dinamarca (Alexandra Carolina Marie Charlotte Louise Julia zu Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg; 1 de diciembre de 1844 – 20 de noviembre de 1925) fue reina consorte del Reino Unido y los dominios británicos y emperatriz de la India de 1901 a 1910, como esposa del rey Eduardo VII.

Su familia era relativamente poco conocida, hasta que su padre, el príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, fue designado para suceder en el trono danés a Federico VII, su primo lejano, con el consentimiento de las grandes potencias.A la edad de dieciséis años fue elegida como la futura esposa de Alberto Eduardo, príncipe de Gales, heredero de la reina Victoria; se casaron dieciocho meses más tarde. Como princesa de Gales de 1863 a 1901, el periodo más l argo durante el cual alguien ha ostentado el título, se ganó el cariño del pueblo británico y se volvió sumamente popular, su porte y estilo de vestir eran copiados por las mujeres conscientes de la moda. A pesar de que fue excluida de esgrimir cualquier poder político, intentó sin éxito influir en la opinión de los ministros y su familia para favorecer a sus parientes que reinaban en Grecia y Dinamarca. Sus funciones públicas se limitaron a la poco controvertida actividad de participar en obras de caridad.
                    
A la muerte de la reina Victoria en 1901, Alberto Eduardo se convirtió en rey-emperador como Eduardo VII, con Alejandra como reina consorte. Desde 1910, año en que murió Eduardo, hasta su propia muerte, fue la reina madre, como reina consorte viuda y madre del monarca reinante, Jorge V, pero fue más conocida como Su Majestad la reina Alejandra. Desconfiaba enormemente de su sobrino, el emperador alemán Guillermo II y apoyó a su hijo durante la Primera Guerra Mundial, en la que Gran Bretaña y sus aliados derrotaron a Alemania. Murió el 20 de noviembre de 1925 en Sandringham, después de sufrir un ataque al corazón y fue enterrada junto a su marido en la capilla de St. George en el castillo de Windsor.

La princesa Alejandra o «Alix», como era conocida dentro de su círculo familiar, nació el 1 de diciembre de 1844, en el palacio Amarillo, una casa del siglo XVIII ubicada en el número 18 de Amaliegade, justo al lado del complejo del palacio de Amalienborg, en Copenhague. Sus padres fueron el príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y la princesa Luisa de Hesse-Kassel. A pesar de que su familia era de sangre real, vivió una vida relativamente normal. No poseían una gran riqueza, los ingresos de su padre, que provenían de una comisión del ejército, eran de alrededor de 800 libras al año y su casa era una propiedad de gracia y favor que les fue concedida sin pago de alquiler. Hans Christian Andersen, el escritor y poeta danés, era invitado ocasionalmente a la casa familiar para contarles a los niños historias infantiles antes de mandarlos a dormir.

El rey Cristián VIII de Dinamarca murió en 1848 y su único hijo, Federico, ascendió al trono. Federico no tenía hijos, había pasado por dos matrimonios fallidos y se suponía que era infértil. Esto causó una crisis de sucesión dinástica debido a que Federico reinaba en Dinamarca y Schleswig-Holstein y cada una tenía diferentes normas de sucesión.
En Holstein, la Ley Sálica impedía la herencia a través de la línea femenina, mientras que tales restricciones no se aplicaban en Dinamarca. Holstein, predominantemente alemán, proclamó su independencia y pidió la ayuda de Prusia.
En 1852, las grandes potencias mundiales convocaron a una conferencia en Londres para discutir la sucesión danesa. Se acordó un precario tratado de paz que incluía la disposición de que el príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg sería el heredero de Federico en todos sus dominios y las demandas previas de otras personas —que incluían las de la suegra, cuñado y esposa de Cristián— fueron subordinadas a esta decisión.

Al príncipe Cristián se le dio el título de príncipe de Dinamarca y su familia se mudó a una nueva residencia oficial, el palacio Bernstorff. Aunque la condición de la familia se había elevado, no hubo siquiera un pequeño incremento en sus ingresos y no participaban en la vida cortesana de Copenhague, ya que se negaron a conocer a la tercera esposa y antigua amante de Federico, Louise Rasmussen, porque tenía un hijo ilegítimo de un anterior amante. Alejandra compartía una habitación en el ático con su hermana Dagmar —que más tarde sería emperatriz de Rusia—, hacía su propia ropa y servía la mesa junto con sus hermanas. Durante su estancia en Bernstorff, Alejandra creció hasta convertirse en una joven mujer; el capellán inglés en Copenhague le enseñó el idioma inglés y fue confirmada en el palacio de Christiansborg. Fue devota toda su vida y siguió las prácticas de la Alta iglesia. Junto con su hermana Dagmar recibió clases de natación de la pionera sueca de la natación para mujeres Nancy Edberg.

Alberto Eduardo y Alejandra visitaron Irlanda en abril de 1868. Después de haber estado enferma el año anterior, la princesa empezaba a caminar de nuevo sin la ayuda de los dos bastones de madera y estaba embarazada de su cuarto hijo. Llevaron a cabo una gira de seis meses por Austria, Egipto y Grecia entre 1868 y 1869. Esta gira incluyó la visita a su hermano, el rey Jorge I de Grecia, a los campos de batalla de Crimea y, para ella solamente, al harén del Jedive Ismail. En Turquía se convirtió en la primera mujer en sentarse a cenar con el sultán —Abdülaziz—.

La residencia preferida de los príncipes de Gales era Sandringham House y Marlborough House era su base en Londres. Los biógrafos coinciden en que su matrimonio fue feliz en muchos sentidos, sin embargo, algunos afirman que Alberto Eduardo no le daba a su esposa toda la atención que ella deseaba y que poco a poco la pareja se fue alejando, hasta que a finales de 1871 el príncipe sufrió un ataque de fiebre tifoidea —la enfermedad que se cree mató a su padre—, lo que produjo una reconciliación. Estas afirmaciones son cuestionadas por otros escritores, que señalan los embarazos frecuentes de Alejandra a lo largo de este período y usan las cartas familiares para negar la existencia de una grave fisura. Sin embargo, Alberto Eduardo fue duramente criticado desde muchos sectores de la sociedad, por su aparente falta de interés en la grave enfermedad de su mujer, la fiebre reumática.

[ A lo largo de su matrimonio, el príncipe de Gales siguió manteniendo relaciones con otras mujeres, entre ellas la actriz Lillie Langtry; Daisy Greville, condesa de Warwick; Agnes Keyser y la distinguida mujer de sociedad Alice Keppel. La mayoría de sus romances fueron del pleno conocimiento de Alejandra, que incluso más tarde permitió que Alice Keppel visitara al rey en su lecho de muerte. La princesa se mantuvo fiel durante todo su matrimonio.

Alejandra se fue aislando socialmente debido al agravamiento de su sordera, causada por la otosclerosis hereditaria, y cada vez pasaba más tiempo en casa con sus hijos y mascotas. Su sexto y último embarazo terminó en tragedia, cuando su hijo recién nacido murió después de solo un día de vida. A pesar de que la princesa suplicó privacidad, la reina Victoria insistió en anunciar un período de luto en la corte, lo que condujo a que los elementos hostiles de la prensa describieran el nacimiento como un «desdichado aborto» y los arreglos del funeral como una «mascarada repugnante».

Durante ocho meses entre 1875 y 1876, el príncipe de Gales estuvo ausente de Gran Bretaña mientras realizaba un viaje por la India, pero, para su consternación, Alejandra tuvo que quedarse en casa. El príncipe había planeado un viaje con un grupo de varones y tenía la intención de dedicar la mayor parte del tiempo a la caza y el tiro. Durante la gira, uno de los amigos que viajaba con el príncipe, Lord Aylesford, fue informado por su esposa que iba a dejarlo por otro hombre: Lord Blandford, que a su vez estaba casado. Aylesford estaba consternado y decidió pedir el divorcio. Mientras tanto, el hermano de Lord Blandford, Lord Randolph Churchill, convenció a los amantes de no fugarse.

Preocupada por la amenaza de divorcio, Lady Aylesford trató de disuadir a su marido de llevar a cabo el procedimiento, pero Lord Aylesford se mostró inflexible y se negó a reconsiderarlo. En un intento de presión para que Lord Aylesford abandonara su demanda de divorcio, Lady Aylesford y Lord Randolph Churchill acudieron con Alejandra y le dijeron que si el divorcio procedía, el príncipe sería citado como testigo e implicado en el escándalo. Afligida por las amenazas y siguiendo el consejo de Sir William Knollys y la duquesa de Teck, Alejandra informó a la reina, quien luego escribió al príncipe de Gales. El príncipe se indignó. Finalmente, los Blandford y los Aylesford se divorciaron en privado. Aunque Lord Randolph Churchill se disculpó más tarde, durante muchos años el príncipe de Gales se negó a hablarle o verle.


Alejandra (derecha) con su madre (centro) y su hija mayor,
la princesa Luisa (izquierda) en 1893.
Alejandra pasó en Grecia la primavera de 1877, mientras se recuperaba de un período de mala salud y visitaba a su hermano el rey Jorge de Grecia. Durante la Guerra Ruso-Turca (1877-1878), era claramente parcial contra Turquía y a favor de Rusia, donde su hermana estaba casada con el zarévich, y presionó para que se realizara una revisión de la frontera entre Grecia y Turquía que favoreciera a los griegos. Alejandra y sus dos hijos pasaron los próximos tres años separados, en gran medida porque los jóvenes fueron enviados en un crucero por todo el mundo como parte de su educación naval y general. La despedida estuvo llena de lágrimas y, como lo demuestra su correspondencia regular, los echó de menos terriblemente. En 1881, Alejandra y Alberto Eduardo viajaron a San Petersburgo tras el asesinato de Alejandro II de Rusia, tanto para representar a Gran Bretaña, como para que la princesa pudiera confortar a su hermana Dagmar, que se había convertido en la zarina.

Alejandra asumió muchas responsabilidades en eventos públicos; en palabras de la reina Victoria, «me quitó la tensión y la fatiga de muchas funciones. Abre bazares, asiste a conciertos, visita hospitales en mi lugar... no solo nunca se queja, sino que se esfuerza por demostrar que ha disfrutado lo que para otro sería un deber agotador». Tomó un interés especial en el Hospital de Londres, que visitaba con regularidad. Durante sus visitas al hospital conoció entre otros pacientes a Joseph Merrick, el llamado «Hombre Elefante». Por lo general las multitudes aplaudían con entusiasmo a Alejandra, pero durante una visita a Irlanda en 1885, sufrió un raro momento de hostilidad pública cuando visitaba la ciudad de Cork, semillero del nacionalismo irlandés.
Alberto Eduardo y Alejandra fueron abucheados por una multitud de dos o tres mil personas que blandían palos y banderas de color negro. Alejandra superó sonriente la difícil prueba y la prensa británica describió la visita desde una óptica positiva y calificó a la multitud como «entusiasta». Como parte de la misma visita recibió un Doctorado en Música por el Trinity College de Dublín.

La muerte de su hijo mayor, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale, en 1892, fue un duro golpe para la bondadosa Alejandra. La habitación y las posesiones personales del príncipe se mantuvieron tal como los había dejado, al igual que se hizo con las pertenencias del príncipe Alberto después de su muerte en 1861. La princesa de Gales confesó: «He enterrado a mi ángel y con él mi felicidad». La correspondencia entre Alejandra y sus hijos que todavía sobrevive indica que eran muy unidos. En 1894, falleció su cuñado, Alejandro III de Rusia, y su sobrino, Nicolás, se convirtió en el zar. Durante esos días fue un sostén para su hermana, la emperatriz viuda; Alejandra durmió, rezó y permaneció junto a ella por las siguientes dos semanas hasta el entierro de Alejandro.

Reina consorte


Alejandra vestida para asistir a la coronación el 26 de junio de 1902.
Publicado por el The Illustrated London News en el registro de la ceremonia
de coronación del rey Eduardo VII y la reina Alejandra en 1902.
Obra firmada por Samuel Begg.
Con la muerte de la reina Victoria en 1901, Alberto Eduardo se convirtió en rey con el nombre de Eduardo VII y Alejandra en la reina consorte. Dos meses después, su hijo Jorge y su nuera María partieron en una extensa gira por el imperio y dejaron a sus pequeños hijos al cuidado de Alejandra y Eduardo, que adoraban a sus nietos. Al regreso de la pareja, los preparativos estaban a punto y la coronación de Eduardo y Alejandra estaba cercana. Sin embargo, solo unos días antes de la fecha prevista en junio de 1902, Eduardo cayó gravemente enfermo de apendicitis. Alejandra lo sustituyó en un desfile militar y asistió a las carreras de la Royal Ascot, en un intento por evitar la alarma social. Finalmente, la coronación tuvo que ser pospuesta y Eduardo sometido a una operación para extirpar el apéndice infectado. Después de su recuperación, Alejandra y Eduardo fueron coronados juntos en agosto: él por el arzobispo de Canterbury, Frederick Temple, y ella por el arzobispo de York, William Dalrymple Maclagan.

A pesar de haberse convertido en reina, las responsabilidades de Alejandra cambiaron muy poco y mantuvo a muchos de los servidores que tenía. La encargada de la alcoba de Alejandra, Charlotte Knollys, permaneció lealmente a su servicio durante muchos años.
El 10 de diciembre de 1903, Charlotte, hija de Sir William Knollys, amaneció y halló su habitación repleta de humo. Despertó a Alejandra y la guio a un lugar seguro. En palabras de la gran duquesa Augusta de Mecklemburgo-Strelitz: «Debemos darle crédito a la vieja Charlotte por salvarle realmente la vida [a Alejandra]».

La reina volvió a hacerse cargo de sus nietos cuando Jorge y María partieron en una segunda gira, esta vez a la India británica, durante el invierno de 1905-1906. Su padre, el rey Cristián IX de Dinamarca, murió en enero de 1906. Deseosas de conservar sus vínculos familiares, tanto entre sí como con Dinamarca, Alejandra y su hermana, la emperatriz viuda de Rusia, compraron una casa al norte de Copenhague en 1907, Hvidøre, una especie de refugio privado.

Los biógrafos afirman que a Alejandra le fue negado el acceso a los documentos informativos del rey y se le excluyó de algunos de los viajes al extranjero para evitar su intromisión en asuntos diplomáticos. Desconfiaba profundamente de los alemanes y se opuso siempre a cualquier cosa que favoreciera su expansión o sus intereses. En 1890, por ejemplo, escribió un memorando distribuido a los altos ministros británicos y al personal militar, advirtiéndoles contra el previsto intercambio de la isla británica Heligoland, situada en el mar del Norte, por la colonia alemana de Zanzíbar.
En el memorando señalaba la importancia estratégica de la isla, que podría ser utilizada por Alemania para lanzar un ataque o por Gran Bretaña para contener una agresión alemana. A pesar de esto, el intercambio siguió adelante. Los alemanes fortificaron la isla y, en palabras de Robert Ensor y como Alejandra había predicho, «se convirtió en la piedra angular de la posición marítima de Alemania para la ofensiva, así como para la defensa».
 El Frankfurter Zeitung condenó abiertamente la conducta de Alejandra y su hermana, la emperatriz viuda de Rusia, y afirmó que ambas fueron «el centro de la conspiración internacional antialemana». La reina despreciaba y le tenía desconfianza a su sobrino, Guillermo II de Alemania, en 1900 lo llamaba «nuestro enemigo interno».
 
En 1910, Alejandra se convirtió en la primera reina consorte en visitar la Cámara de los Comunes durante un debate. En una extraordinaria situación sin precedente, durante dos horas, se sentó en la Galería de las Damas con vistas a la cámara mientras que se debatía el proyecto de ley del Parlamento, que pretendía reformar el papel de la Cámara de los Lores. En privado, Alejandra estaba en desacuerdo con el proyecto de ley.
Poco después fue a visitar a su hermano, el rey Jorge I de Grecia, en Corfú. Una vez ahí, le llegó la noticia de que el rey Eduardo estaba gravemente enfermo, regresó de inmediato y llegó justo un día antes de la muerte de su marido. En las últimas horas de Eduardo, le administró personalmente el oxígeno de un cilindro de gas para ayudarlo a respirar. Le contó a Frederick Ponsonby: «Me siento como si hubiera sido convertida en piedra, incapaz de llorar, incapaz de comprender el significado de todo esto». Más tarde ese mismo año, se mudó del palacio de Buckingham a Marlborough House, pero retuvo la posesión de Sandringham House.
El nuevo rey, su hijo Jorge, pronto se enfrentó a tener que tomar una decisión sobre el proyecto de ley del Parlamento. A pesar de sus puntos de vista personales, Alejandra apoyó la decisión del rey, para ayudar a dar fuerza al proyecto de ley en el Parlamento a petición del primer ministro, pero en contra de los deseos de la Cámara de los Lores, cuando el partido reformador ganó las elecciones de la Cámara de los Comunes.

Reina madre


La reina Alejandra en 1923.
Alejandra no asistió a la coronación de su hijo en 1911, porque no era costumbre que una reina coronada asistiera a la coronación de otro rey o reina, pero por lo demás siguió el lado público de su vida, dedicando tiempo a sus causas benéficas. Una de las tantas causas era el llamado «Día de la rosa de Alejandra», en el cual mujeres voluntarias vendían rosas artificiales hechas por personas discapacitadas para apoyar a los hospitales. Durante la Primera Guerra Mundial, la costumbre de colgar las banderas de los príncipes extranjeros investidos con la más alta orden de caballería británica, la Orden de la Jarretera, en la capilla de St. George en el Castillo de Windsor, fue objeto de críticas, ya que los miembros alemanes de la orden estaban ahora luchando contra Gran Bretaña.

Alejandra se unió a los llamados de «tumbar las odiosas banderas alemanas». Impulsado por la opinión pública, pero en contra de sus propios deseos, el rey retiró las banderas, pero para consternación de Alejandra no solo quitó «esas viles banderas prusianas», sino también las de los parientes hessianos de su madre, que en opinión de esta, eran simplemente «soldados o vasallos bajo las órdenes del brutal emperador alemán».
El 17 de septiembre de 1916, Alejandra se encontraba en Sandringham cuando se produjo un ataque aéreo desde un Zepelín, pero lo peor fue lo que le sucedería a otros miembros de su familia. En Rusia, el zar Nicolás II fue derrocado y después asesinado por los revolucionarios junto a su esposa e hijos. En 1919, la emperatriz viuda fue rescatada de Rusia por el HMS Marlborough y llevada a Inglaterra donde vivió durante un tiempo con su hermana Alejandra.

Alejandra conservó una apariencia juvenil hasta la vejez, pero durante la guerra envejeció notablemente. Esto la llevó a usar elaborados velos y mucho maquillaje, los chismosos describían que parecía tener la cara «esmaltada». No volvió a realizar más viajes al extranjero y comenzó a sufrir problemas de salud cada vez mayores. En 1920, le estalló un vaso sanguíneo en un ojo, dejándola temporal y parcialmente ciega.
Hacia el final de su vida, su memoria y habla se fueron deteriorando. Murió el 20 de noviembre de 1925 en Sandringham, después de sufrir un ataque al corazón y fue enterrada en una elaborada tumba junto a su marido en la capilla de St. George en el Castillo de Windsor.

Legado

Después de la boda de Alejandra con el príncipe de Gales en 1863, se inició la construcción de un nuevo parque y un «palacio del pueblo» en una colina en el norte de Londres, que incluía un centro de artes y una sala de exhibiciones pública, y que en honor de la princesa fueron nombrados Alexandra Park y Alexandra Palace. El palacio, llamado coloquialmente Ally Pally, alberga además una sala de conciertos, una sala de conferencias, un museo, una biblioteca, un teatro y salones para eventos y banquetes, de hecho, su salón de banquetes es considerado el más grande de Londres.

Alejandra fue muy popular entre el pueblo británico. A diferencia de su marido y de su suegra nunca fue castigada por la prensa. Los fondos que ayudó a recolectar fueron utilizados para comprar una embarcación de río que fue llamada Alexandra y que se utilizó para transportar a los heridos durante la campaña de Sudán, además para adaptar un buque hospital de nombre The Princess of Wales, que llevaba de regreso a los heridos de la Guerra de los Bóer. Durante la Guerra de los Bóer también fundó el Queen Alexandra's Imperial Military Nursing Service, posteriormente rebautizado como Queen Alexandra's Royal Army Nursing Corps —Cuerpo de enfermería de la Armada Real reina Alejandra—.

Tenía poca comprensión del manejo del dinero. La administración de sus finanzas se dejó en manos del leal contralor, Sir Dighton Probyn, que realizó una función similar para el rey Eduardo VII. En palabras de su nieto, Eduardo VIII —más tarde, duque de Windsor—: «Su generosidad era una fuente de apuros para sus asesores financieros. Cada vez que recibía una carta solicitando dinero, enviaba un cheque de inmediato, independientemente de la autenticidad de los mendicantes y sin que el caso fuera investigado». Aunque no siempre fue extravagante —zurcía las medias usadas para reutilizarlas y sus vestidos viejos eran reciclados como fundas para muebles—, desestimaba las protestas sobre sus fuertes gastos con un movimiento de la mano o afirmaba que no había escuchado.
 
Acostumbraba esconder una pequeña cicatriz en el cuello, que probablemente fue resultado de una operación de la infancia, con el uso de collares tipo gargantilla y escotes altos, con lo que estableció modas que se usarían durante cincuenta años. El efecto de Alejandra sobre la moda fue tan profundo, que las damas de sociedad incluso copiaban su modo de caminar «cojeando», después de la grave enfermedad que la dejó con una pierna rígida en 1867. Prefería sobre todo las casas de moda de Londres, su favorita era Redfern, pero compraba ocasionalmente en Doucet y Fromont de París.

El 8 de junio de 1932 —el día de la rosa de Alejandra—, se desveló un monumento llamado Queen Alexandra Memorial, realizado por el escultor Alfred Gilbert y ubicado en Marlborough Gate, Londres. En la inauguración se interpretó una oda en su memoria «So many true princesses who have gone», con música compuesta por el entonces Master of the King's Music —Maestro de la música del rey— Sir Edward Elgar y letra del poeta laureado John Masefield, el propio Elgar se encargó de la dirección musical.

La reina Alejandra ha sido representada en la televisión británica por Deborah Grant y Helen Ryan en Edward the Seventh, Ann Firbank en Lillie, Maggie Smith en All the King's Men y Bibi Andersson en The Lost Prince. En el cine fue representada por Pamela Abbott en la película de 1979, Murder by Decree, y por Helen Ryan en la película de 1980, The Elephant Man. En la obra de teatro de 1980, Motherdear, escrita por Royce Ryton, fue interpretada por Margaret Lockwood en su última actuación.

Títulos, honores y armas

Títulos y tratamientos

Por nacimiento, Alejandra fue princesa de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, con el tratamiento de Su Alteza Serenísima, como nieta del duque Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg. El 31 de julio de 1853, su padre, el príncipe Cristián, fue nombrado príncipe de Dinamarca, por lo cual, como princesa de Dinamarca, Alejandra recibió el tratamiento de Su Alteza Real. Después de su matrimonio el 10 de marzo de 1863 y antes de que su marido accediera al trono fue princesa de Gales con el tratamiento de Su Alteza Real. Tras el fallecimiento de la reina Victoria, el 22 de enero de 1901, Eduardo VII ascendió al trono y Alejandra se convirtió en reina consorte del Reino Unido y emperatriz de la India, recibiendo los tratamientos de Su Majestad y Su Majestad Imperial.

Honores

En 1901, Alejandra se convirtió en la primera mujer en ser investida como Dama Compañera de la Orden de la Jarretera desde 1495, como tal, su bandera de armas estuvo colgada durante toda su vida en la Capilla de St. George en el Castillo de Windsor. Algunos otros de los honores que recibió fueron: Miembro de primera clase de la Real Orden de Victoria y Alberto, Dama de la Imperial Orden de la Corona de la India y Dama de Justicia de la Orden de San Juan de Jerusalén.

Armas

Las armas de la reina Alejandra después del ascenso al trono de su marido en 1901, eran el Real Escudo de Armas del Reino Unido empalado con las armas de su padre, el rey Cristián IX de Dinamarca. El escudo está surmontado por la corona imperial y sostenido por el león coronado de Inglaterra y un hombre salvaje típico del Real Escudo de Armas de Dinamarca.











 
 

Alberto Víctor de Clarence


El príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale (Albert Victor Christian Edward, 8 de enero de 1864-14 de enero de 1892) fue el hijo mayor de Alberto Eduardo, príncipe de Gales —quien más tarde sería el rey Eduardo VII— y de Alejandra, princesa de Gales, y nieto de la monarca reinante, la reina Victoria del Reino Unido. Desde el momento de su nacimiento era el segundo en la línea de sucesión al trono, pero no llegó a ser rey porque murió antes que su padre y su abuela. Alberto Víctor era conocido por su familia como «Eddy» y muchos biógrafos se han referido a él con este nombre coloquial.
        
Durante la adolescencia viajó por gran parte del mundo como cadete naval; de adulto se unió al ejército, pero no emprendió ningún deber militar activo. Después de dos noviazgos fallidos, se comprometió en matrimonio con la princesa María de Teck a finales de 1891. Pocas semanas más tarde murió de neumonía durante una pandemia de gripe.
En julio de 1893, María se casó con el príncipe Jorge, el hermano menor de Alberto Víctor, quien se convirtió en el rey Jorge V en 1910.
El intelecto, la sexualidad y la cordura de Alberto Víctor han sido objeto de muchas especulaciones. A partir de ciertos rumores fue vinculado con el escándalo de la calle Cleveland, que involucraba un burdel homosexual, pero no existe evidencia concluyente que verifique o refute los rumores o su orientación sexual. Algunos autores han aseverado que él fue el asesino en serie conocido como Jack el Destripador; sin embargo, documentos de la época demuestran que no se encontraba en Londres en el momento de los asesinatos y esta afirmación está ampliamente desacreditada.

Alberto Víctor fue el primer hijo de Alberto Eduardo, príncipe de Gales —que más tarde sería Eduardo VII del Reino Unido— y Alejandra, la princesa consorte. Nació dos meses antes de lo previsto el 8 de enero de 1864 en Frogmore House, una casa de campo ubicada en Windsor, Berkshire. Siguiendo los deseos de su abuela, la reina Victoria, lo llamaron Alberto Víctor, en honor a ella y a su marido, el príncipe Alberto, pero era conocido informalmente como «Eddy». Como nieto en línea masculina de la monarca británica reinante, recibió desde el nacimiento el tratamiento de Su Alteza Real y el título de príncipe Alberto Víctor de Gales.

Posibles novias reales

Varias mujeres fueron señaladas como posibles novias para Alberto Víctor. La primera, en 1889, fue la princesa Alix de Hesse, pero ella no correspondía a los sentimientos del príncipe y rechazó su propuesta de noviazgo. Alix se casó con el zar Nicolás II de Rusia en 1894 y murió asesinada junto con su esposo e hijos durante la Revolución rusa de 1917.

En 1890, se relacionó con la princesa Elena de Orleans, hija del príncipe Felipe, conde de París y bisnieta del rey Luis Felipe I, el último rey borbón de Francia. La reina Victoria se opuso inicialmente a cualquier compromiso porque Elena era católica y le escribió al príncipe para sugerirle como una alternativa adecuada a otra de sus nietas, la princesa Margarita de Prusia, pero de esta sugerencia no salió nada y una vez que ambos le confesaron a la reina que estaban enamorados, esta cedió y apoyó el matrimonio. Elena ofreció convertirse; asimismo, Alberto Víctor ofreció renunciar a sus derechos de sucesión para casarse con ella. Para decepción de la pareja, el padre de Elena se negó a aceptar el matrimonio y fue inflexible respecto a que ella se convirtiera. Elena viajó personalmente para pedir la intercesión del papa León XIII, pero este confirmó el veredicto de su padre y el asunto terminó. Elena se convirtió más tarde en la duquesa de Aosta.

Varios médicos atendieron a Alberto Víctor en 1890, su enfermedad se describió solamente como «fiebre» o «gota». No obstante, muchos biógrafos han supuesto que sufría «una forma leve de enfermedad venérea», tal vez gonorrea, pero no existe ninguna fuente conocida que confirme esta teoría. Se afirma que el príncipe fue objeto de chantaje en 1891, por parte de dos prostitutas a quienes había escrito cartas incriminatorias. La casa de subastas Bonham de Londres vendió en 2002 las cartas que supuestamente se referían al caso. Sin embargo, debido a discrepancias en las fechas y a la grafía de las cartas, se sospecha que sean falsificaciones.

En 1891, Alberto Víctor le escribió a lady Sybil St. Clair Erskine y le contó que estaba enamorado una vez más, aunque no le dijo de quién; pero esta vez, otra novia potencial estaba bajo consideración, la princesa María de Teck. La joven era hija de una prima de la reina Victoria, la princesa María Adelaida, duquesa de Teck, y la reina se mostraba muy favorable a esta relación, consideraba a María la novia ideal —encantadora, sensible y bonita. Para «gran sorpresa» de María, Alberto Víctor le propuso matrimonio el 3 de diciembre de 1891, en Luton Hoo, la residencia del embajador danés en Gran Bretaña. La boda se fijó para el 27 de febrero de 1892.

Muerte

Cuando sus planes de matrimonio con María y su nombramiento como virrey de Irlanda eran objeto de debate, Alberto Víctor enfermó de gripe durante la gran pandemia de 1889-1892. Desarrolló neumonía y murió en Sandringham House, Norfolk, el 14 de enero de 1892, menos de una semana después de su cumpleaños veintiocho. Estaban presentes el príncipe y la princesa de Gales, las princesas Maud y Victoria, el príncipe Jorge, la princesa María, el duque y la duquesa de Teck, tres médicos —Manby, Laking y Broadbent— y tres enfermeras. Frederick Hervey, el capellán del príncipe de Gales, leyó las oraciones de los moribundos de pie al lado de Alberto Víctor.

La nación se conmocionó. Las tiendas cerraron sus persianas. El príncipe de Gales escribió a la reina Victoria: «Con gusto hubiera dado mi vida por la suya». María de Teck dijo en una carta a la reina acerca de la princesa de Gales: «El aspecto abatido de su rostro es la cosa más desgarradora que he visto». Jorge, el hermano menor de Alberto Víctor, escribió: «Cuán profundamente lo amé; que recuerdo con dolor casi cada palabra dura y cada pequeña pelea que tuve con él y anhelo pedir su perdón, pero, por desgracia, ¡ahora es demasiado tarde!». Jorge ocupó el lugar de su hermano en la línea de sucesión al trono y finalmente llegó a ser rey con el nombre de Jorge V. Después de estrechar su relación durante el periodo de luto compartido, Jorge y María contrajeron matrimonio en 1893. María se convirtió en reina consorte cuando Jorge ascendió al trono en 1910.

La historiografía contemporánea ha demostrado que las teorías conspirativas que rodearon la muerte de Alberto Víctor —que murió de sífilis o envenenado, que lo empujaron a un precipicio por instrucciones de lord Randolph Churchill o que fingieron su muerte para sacarlo de la línea de sucesión al trono— son falsas. Alejandra nunca logró recuperarse de la muerte de su hijo y mantuvo la habitación en la que murió como un santuario. En el funeral, María de Teck colocó su corona nupcial sobre el ataúd. James Kenneth Stephen, extutor de Alberto Víctor, rechazó los alimentos desde el día de la muerte del príncipe y falleció veinte días después; padecía de psicosis después de haber sufrido una lesión en la cabeza en 1886.

El príncipe está enterrado en Albert Memorial Chapel, una capilla que la reina Victoria convirtió en un monumento a la memoria de su esposo y que está adyacente a St George's Chapel en el castillo de Windsor. Su tumba, realizada por Alfred Gilbert, «es uno de los mejores ejemplos de la escultura de finales del siglo XIX en las islas británicas». Una efigie recostada del príncipe, vestido con uniforme de húsar, descansa sobre la tumba. Encima de él, un ángel arrodillado sostiene una corona celestial. El conjunto está rodeado por una elaborada barandilla decorada con figuras de santos. El perfeccionista Gilbert tardó demasiado tiempo en esta comisión, quedó en bancarota y dejó el país. Solo después de su regreso a Gran Bretaña en la década de 1920, pudieron terminarse cinco de las figuras más pequeñas, aunque con «mayor aspereza y profundidad de textura».

Legado

La mayor parte de la prensa británica trató a Alberto Víctor con mucho respeto durante su vida y los comentarios que inmediatamente siguieron a su muerte estaban llenos de alabanzas. Henry Broadhurst, el político radical, quien se había encontrado alguna vez con Alberto Víctor y su hermano Jorge, señaló que «tenían una ausencia total de afectación o altanería». El día de su muerte, William Ewart Gladstone, el líder político liberal, escribió en su diario privado: «Una gran pérdida para nuestro partido». Sin embargo, la reina Victoria hizo mención a la «vida disipada» de su nieto en unas cartas que escribió a su hija mayor, que más tarde fueron publicadas. Además, en el siglo XX, los biógrafos oficiales de la reina María y el rey Jorge V, James Pope-Hennessy y Harold Nicolson respectivamente, promovieron evaluaciones hostiles de la vida de Alberto Víctor, lo retrataban como un vago, mal educado y físicamente débil.
La naturaleza exacta de sus «disipaciones» no es clara, pero, Theo Aronson, con evidencias «ciertamente circunstanciales», favoreció en 1994 la teoría de que «"sus disipaciones" inespecíficas eran predominantemente homosexuales». El juicio de Aronson se basa en la «adoración de Alberto Víctor por su madre posesiva y elegante; su "falta de hombría"; sus "tímidas payasadas"; [y] su "dulce, suave, tranquila y encantadora" naturaleza», así como en los rumores sobre el escándalo de la calle Cleveland y su opinión de que hay «una cierta cantidad de homosexualidad en todos los hombres». Admitió, no obstante, que «las acusaciones de homosexualidad hacia el príncipe Eddy deben tratarse con precaución».

Las suposiciones de que Alberto Víctor pudo estar relacionado con los asesinatos de Jack el Destripador salieron a la luz por vez primera en 1962, cuando el escritor francés Philippe Jullian publicó una biografía de Eduardo VII donde hacía alusión a ciertos rumores que señalaban al príncipe como el responsable de los homicidios, si bien no daba detalles de sus fuentes.

En 1970, el cirujano británico Thomas E. A. Stowell publicó un artículo titulado «Jack the Ripper - A Solution?» —«Jack el Destripador - ¿Una solución?»— en el ejemplar de noviembre de la revista The Criminologist. Aunque nunca nombró directamente a su sospechoso en el artículo, sí describió detalladamente a la familia, su aspecto físico y apodos; todo lo cual indicó que se refería al nieto de la reina Victoria, el príncipe Alberto Víctor. Más tarde, algunas personas afirmaron, entre ellas Stephen Knight en Jack the Ripper: The Final Solution (1976), que el príncipe engendró un hijo con una mujer en el distrito de Whitechapel, Londres, y que él o varios hombres de alto rango cometieron los asesinatos en un intento por encubrir su indiscreción. Aunque estas teorías se repiten con frecuencia, los académicos las han desestimado, las califican como fantasías y hacen referencia a las pruebas indiscutibles de la inocencia del príncipe. Por ejemplo, el 30 de septiembre de 1888, cuando fueron asesinadas Elizabeth Stride y Catherine Eddowes, Alberto Víctor estaba en Balmoral, la residencia real en Escocia, en presencia de la reina Victoria y otros miembros de la familia, entre ellos, la familia real alemana, y un numeroso personal. Según la circular oficial de la corte, diarios y cartas de familiares, periódicos y otras fuentes, el príncipe no podría haber estado cerca del sitio de cualquiera de los asesinatos.

La reputación póstuma de Alberto Víctor llegó a ser tan mala que Philip Magnus declaró en 1964 que la muerte del príncipe había sido «un acto misericordioso de la providencia», aseveración que apoya la teoría de que su muerte eliminó un heredero al trono inadecuado y lo reemplazó con el confiable y sobrio Jorge V.
En 1972, Michael Harrison fue el primer autor moderno en revaluar a Alberto Víctor y retratarlo bajo una luz más comprensiva. En los últimos años, Andrew Cook continúa el intento de rehabilitar la reputación del príncipe y argumenta que su falta de progreso académico se debió en parte a la incompetencia de su tutor, Dalton; que era un hombre cálido y encantador; que no existe evidencia tangible de que fuera homosexual o bisexual; que mantuvo opiniones liberales, particularmente en relación a la Home Rule, que pretendía una mayor autonomía para el gobierno irlandés; y que su reputación fue menoscabada por biógrafos deseosos de mejorar la imagen de su hermano Jorge.

Lo bautizó Charles Thomas Longley, arzobispo de Canterbury, el 10 de marzo de 1864, en la capilla privada del palacio de Buckingham. Sus padrinos fueron la reina Victoria, su abuela paterna; el rey Christian IX de Dinamarca, su abuelo materno, representado por el príncipe Johann de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg —hermano de Christian—; el rey Leopoldo I de Bélgica, su tío bisabuelo, la duquesa viuda de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, su bisabuela materna, representada por la duquesa de Cambridge; la duquesa de Sajonia-Coburgo-Gotha, su tía abuela por matrimonio, representada por la gran duquesa de Mecklemburgo-Strelitz; el landgrave de Hesse, su bisabuelo materno, representado por el príncipe Jorge, duque de Cambridge; la princesa heredera de Prusia, su tía paterna, representada por la princesa Elena —otra de sus tías—; y el príncipe Alfredo, su tío paterno.

Educación


Alberto Víctor en 1875.
El 3 de junio de 1865, cuando Alberto Víctor tenía cerca de diecisiete meses, nació su hermano el príncipe Jorge; dada la cercanía en edad, ambos niños estudiaron juntos. En 1871, la reina nombró a John Neale Dalton como tutor de los príncipes. Los hermanos tuvieron un estricto programa de estudio que incluía juegos y ejercicios militares, así como materias académicas. Dalton se quejaba de que la mente de Alberto Víctor era «anormalmente aletargada». Aunque aprendió a hablar danés, el progreso en otros idiomas y temas fue lento; nunca sobresalió intelectualmente. Lady Geraldine Somerset culpó a Dalton de la mala educación del príncipe, pero es muy posible que existieran explicaciones físicas para el descuido o indolencia del niño durante las clases, como su nacimiento prematuro, que podía estar asociado a dificultades de aprendizaje o al petit mal, una forma leve de epilepsia que se manifiesta en la infancia con períodos breves y repentinos de alteración del estado de conciencia o «ausencias». Además, sir Henry Ponsonby pensaba que podría haber heredado la sordera de su madre.

Se consideró la posibilidad de que los hermanos recibieran su educación por separado, pero Dalton aconsejó al príncipe de Gales que no lo hiciera porque, según él, «de cualquier forma, el príncipe Alberto Víctor requiere del estímulo de la compañía del príncipe Jorge para inducirle a trabajar».

 En 1877, los dos muchachos fueron enviados al HMS Britannia, un buque de entrenamiento de la Marina Real Británica, donde comenzaron sus estudios dos meses después que los otros cadetes porque Alberto Víctor contrajo la fiebre tifoidea y tuvo que ser atendido por el doctor William Gull. Dalton los acompañó como capellán de la nave.
En 1879, después de muchas discusiones entre la reina, el príncipe de Gales, la familia y el gobierno, los hermanos —en calidad de cadetes— partieron en un viaje de tres años alrededor del mundo a bordo del HMS Bacchante. Alberto Víctor obtuvo el rango de guardiamarina en su decimosexto cumpleaños. Recorrieron el Imperio británico acompañados por Dalton y visitaron las Américas, las Islas Malvinas, Sudáfrica, Australia, Fiyi, el Extremo Oriente, Singapur, Ceilán, Adén, Egipto, Tierra Santa y Grecia. En Japón se hicieron tatuajes. Para el momento de regresar a Gran Bretaña el príncipe tenía 18 años.

Los hermanos se separaron en 1883; Jorge continuó en la marina y Alberto Víctor asistió al Trinity College en Cambridge. Se nombró como tutor a James Kenneth Stephen, quien vivió ocasionalmente en Sandringham durante este periodo, junto con Dalton, que todavía prestaba sus servicios tanto en Trinity como en Sandringham. Algunos biógrafos mencionan que Stephen era misógino, aunque en tiempos recientes ese señalamiento se ha puesto en entredicho, y se cree que pudo haber estado emocionalmente conectado con Alberto Víctor, pero es discutible si sus sentimientos eran o no abiertamente homosexuales. No se sabe si el príncipe tuvo alguna experiencia sexual en Cambridge, aunque podrían haber estado a su disposición parejas de ambos sexos.

 Durante su estancia en Trinity mostró poco interés en la atmósfera intelectual y fue excusado de hacer exámenes, aunque se involucró en la vida universitaria. A partir de agosto de 1884, estudió alemán en la Universidad de Heidelberg durante un tiempo. Después de dejar Cambridge en 1885, donde había servido como cadete en el Segundo Batallón de la Universidad de Cambridge, se anunció su nombramiento como oficial en el Décimo Regimiento de Húsares.

Uno de los instructores dijo que Alberto Víctor aprendía a base de escuchar en lugar de leyendo o escribiendo y que no tenía ninguna dificultad para recordar información; pero el príncipe Jorge, duque de Cambridge, expresó una opinión menos favorable, lo calificaba de «holgazán empedernido e incurable». Gran parte del tiempo que pasó en la base militar de Aldershot, el príncipe estuvo sometido a entrenamiento militar, lo cual le resultaba poco grato, aunque sí le gustaba jugar al polo.

Tras aprobar sus exámenes lo transfirieron a Hounslow en marzo de 1887 y ahí obtuvo el ascenso a capitán. Le otorgaron más responsabilidades públicas, visitó Irlanda y Gibraltar e inauguró el puente colgante de Hammersmith. De su vida privada, un amigo de la infancia diría que transcurrió sin incidencias: «los oficiales de su hermano decían que les gustaría convertirlo en un hombre de mundo. Pero se negó a ser iniciado en ese mundo».

Títulos, tratamientos, honores y armas

Títulos y tratamientos

Por nacimiento, Alberto Víctor fue príncipe del Imperio británico y recibió el tratamiento de Su Alteza Real. El 24 de mayo de 1890, fue nombrado primer duque de Clarence y Avondale y primer conde de Athlone, estos títulos se extinguieron después de su muerte.

Honores

Alberto Víctor recibió múltiples honores y condecoraciones, tanto británicos como extranjeros, entre otros fue nombrado caballero de la Orden de la Jarretera el 3 de septiembre de 1883, caballero de la Orden de San Patricio el 28 de junio de 1887 y Aide-de-Camp personal de la reina en 1888.
También recibió el título honorario de doctor en leyes por la Universidad de Dublín en 1887 y por la Universidad de Cambridge en 1888.

Fue nombrado caballero de la gran cruz de la Orden del León de Holanda, recibió la gran cruz de la Orden de Torre y Espada de Portugal, la gran cruz de la Orden de Carlos III de España, la gran cruz de la Orden de Osmania del Imperio otomano, la gran cruz de la Orden de la Estrella del Reino de Rumania, la Suprema Orden de la Santísima Anunciación del Reino de Italia y la gran cruz de la Orden de la Cruz del Sur del Imperio de Brasil.

Entró al servicio de la Marina Real Británica en 1877 y se desempeñó como cadete en el HMS Britannia hasta 1879; después como cadete en el HMS Bacchante hasta 1880, cuando obtuvo el rango de guardiamarina, que ostentó hasta 1883.
De 1886 a 1877, tuvo el rango de teniente del Décimo Regimiento de Húsares y lo promovieron a capitán del Noveno Regimiento de Lanceros de la Reina en 1877.
Fue capitán del Tercer Cuerpo de Fusileros Reales de 1887 a 1889 y mayor del Décimo Regimiento de Húsares de 1889 a 1992. También recibió los nombramientos militares honorarios de coronel del Cuarto Regimiento de Infantería de Bengala, del Cuarto Regimiento de Caballería de Bombay, además del Primer Regimiento de Caballería de Punjab, todos estos nombramientos de la India británica.

Armas

Con el ducado, Alberto Víctor recibió un escudo de armas, que correspondía al escudo de armas del Reino Unido, diferenciado porque lleva sobrepuesto el escudo de armas de Sajonia y un lambel a tres pendientes en argén, el pendiente central lleva una cruz de gules.
 



 

Jorge V del Reino Unido

 
Jorge V del Reino Unido (George Frederick Ernest Albert, 3 de junio de 1865 – 20 de enero de 1936) fue rey del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica y emperador de la India del 6 de mayo de 1910 hasta su muerte en 1936.

Como segundo hijo de Alberto Eduardo, príncipe de Gales, y nieto de la monarca reinante británica, la reina Victoria, al momento de su nacimiento era tercero en la línea de sucesión, detrás de su padre y su hermano mayor, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale. Sirvió en la Royal Navy de 1877 a 1891, hasta que en enero de 1892, el inesperado fallecimiento de su hermano lo situó directamente en la línea de sucesión al trono. A la muerte de Victoria en 1901, Alberto Eduardo se convirtió en el rey Eduardo VII y Jorge fue nombrado príncipe de Gales. Tras la muerte de su padre en 1910, Jorge lo sucedió como rey emperador del Imperio británico. Fue el único emperador de la India en asistir a su propia Delhi Durbar.     

Como resultado de la Primera Guerra Mundial, cayeron los imperios de sus primos, el zar Nicolás II de Rusia y el káiser Guillermo II de Alemania, mientras el británico se expandía a su máxima extensión.
En 1917, Jorge se convirtió en el primer monarca de la casa de Windsor, nombre con el que rebautizó a la casa de Sajonia-Coburgo-Gotha a consecuencia del antigermanismo imperante. Su reinado vio el surgimiento del socialismo, comunismo, fascismo, republicanismo irlandés y el movimiento de independencia de la India, que cambiaron radicalmente el panorama político. La ley del Parlamento de 1911 estableció la supremacía de la Cámara de los Comunes —cuyos miembros son electos democráticamente— sobre la Cámara de los Lores —cuyos miembros no tienen que pasar por elecciones. En 1924, designó por vez primera un primer ministro laborista y en 1931, el estatuto de Westminster reconoció los dominios del Imperio como reinos independientes dentro de la Mancomunidad Británica de Naciones. Se vio afectado por distintas enfermedades a lo largo de la última parte de su reinado y después de su muerte fue sucedido por su hijo mayor, Eduardo VIII.

Jorge nació el 3 de junio de 1865 en Marlborough House en Londres, fue el segundo hijo de los entonces príncipes de Gales, Alberto Eduardo y Alejandra. Su padre era el primogénito de la reina Victoria del Reino Unido y el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. Su madre era la hija mayor del rey Christian IX de Dinamarca. Como hijo del príncipe de Gales y nieto en línea masculina de la monarca británica, recibió desde su nacimiento el tratamiento de Su Alteza Real y el título de príncipe Jorge de Gales. Fue bautizado por Charles Longley, arzobispo de Canterbury, el 7 de julio de 1865, en la capilla de San Jorge en el castillo de Windsor.

Como hijo menor del príncipe de Gales había pocas posibilidades de que llegara a convertirse en rey, ya que era el tercero en la línea de sucesión al trono después de su padre y su hermano, el príncipe Alberto Víctor. Jorge era solo diecisiete meses menor que Alberto Víctor y dada la cercanía en edad los dos príncipes fueron educados juntos; en 1871, se designó como tutor a John Dalton Neale. Ninguno de los dos príncipes destacó intelectualmente. Como su padre pensaba que la marina era «la mejor formación posible para cualquier niño», en septiembre de 1877, cuando Jorge tenía doce años, ambos hermanos se unieron como cadetes al buque de entrenamiento HMS Britannia en Dartmouth, Devon.

Durante tres años a partir de 1879, los hermanos sirvieron en el HMS Bacchante, acompañados por Dalton. Recorrieron las colonias del Imperio británico en el Caribe, Sudáfrica y Australia y visitaron Norfolk, Virginia, así como América del Sur, el Mediterráneo, Egipto y Asia oriental.
En Japón, Jorge se tatuó un dragón azul y rojo en el brazo con un artista local. Dalton escribió un relato de su viaje titulado The Cruise of HMS Bacchante. Entre Melbourne y Sídney, Dalton registró un avistamiento del holandés errante, un mítico barco fantasma. Cuando regresaron a Gran Bretaña, la reina Victoria se quejó de que sus nietos no supieran hablar francés o alemán, por lo que pasaron seis meses en Lausana en un último intento fallido de aprender otro idioma. Los hermanos fueron separados después de su estancia en Lausana; Alberto Víctor asistió al Trinity College de Cambridge, mientras que Jorge continuó en la Marina Real Británica. Viajó por el mundo y visitó muchas áreas del Imperio británico y sirvió activamente hasta su última misión en 1891-1892. Después, su rango naval fue en gran medida honorario.

Matrimonio

Como estaba destinado a hacer carrera en la marina, Jorge sirvió durante muchos años bajo el mando de su tío, el príncipe Alfredo, duque de Edimburgo, que estaba emplazado en Malta. En consecuencia, convivió muy de cerca con su prima, la princesa María de Edimburgo, y se enamoró de ella. La reina Victoria, el príncipe de Gales y el duque de Edimburgo aprobaron la elección, pero las madres de ambos —la princesa de Gales y la duquesa de Edimburgo— se opusieron. La princesa de Gales pensaba que la familia de María era demasiado progermánica y que a la duquesa de Edimburgo le disgustaba Inglaterra.
La madre de María era la única hija del zar Alejandro II de Rusia y le molestaba el hecho de que, como esposa de un hijo menor de la soberana británica, tenía que ceder la precedencia a la madre de Jorge, la princesa de Gales, cuyo padre había sido un príncipe alemán menor antes de ser llamado inesperadamente al trono de Dinamarca. Guiada por su madre, María rechazó la propuesta matrimonial; finalmente se casó en 1893 con el príncipe Fernando, heredero al trono de Rumania.

En diciembre de 1891, el hermano mayor de Jorge, el príncipe Alberto Víctor, se comprometió con su prima, la princesa Victoria María de Teck, quien dentro del ámbito familiar era llamada coloquialmente «May», debido al mes de su nacimiento. El padre de May, Francisco, duque de Teck, pertenecía a una rama morganática de la casa de Württemberg. Su madre, la princesa María Adelaida de Cambridge, era nieta en línea masculina del rey Jorge III y prima de la reina Victoria.

Alberto Víctor murió de neumonía seis semanas después del compromiso formal y dejó a Jorge como segundo en la línea de sucesión al trono y con la posibilidad de reinar después de su padre. El mismo Jorge recién se recuperaba después de estar confinado en cama durante seis semanas con fiebre tifoidea, la enfermedad que en ese entonces se creía que causó la muerte de su abuelo, el príncipe Alberto. La reina Victoria todavía consideraba a la princesa de Teck como la elección adecuada para uno de sus nietos; mientras tanto, la relación entre Jorge y María se fue estrechando durante el período de duelo compartido.
Un año después de la muerte de Alberto Víctor, Jorge le propuso matrimonio a María y ella aceptó. Se casaron el 6 de julio de 1893 en la capilla real del palacio de St. James en Londres. A lo largo de sus vidas permanecieron dedicados el uno al otro. Jorge admitía ser incapaz de expresar sus sentimientos fácilmente de manera verbal, pero a menudo intercambiaban cartas amorosas y notas de cariño.

Duque de York

La muerte de su hermano mayor terminó con la carrera naval de Jorge, debido a que ahora estaba directamente en la línea de sucesión al trono. La reina Victoria le otorgó los títulos de duque de York, conde de Inverness y barón de Killarney el 24 de mayo de 1892; además, J. R. Tanner le impartió lecciones de historia constitucional. Después del matrimonio, María recibió el tratamiento de Su Alteza Real y el título de duquesa de York.

Los duques de York vivieron principalmente en York Cottage, una casa relativamente pequeña en Sandringham, Norfolk, donde su forma de vida semejó más la de una familia de clase media acomodada, que la de miembros de la realeza. Jorge prefería una vida simple, casi tranquila, en marcado contraste con la animada vida social seguida por su padre.
Su biógrafo oficial, Harold Nicolson, definió más adelante con desilusión el periodo de Jorge como duque de York: «pudo estar bien como joven guardiamarina y como un viejo rey sabio, pero cuando fue duque de York... no hizo nada en absoluto, excepto matar animales y pegar sellos». Jorge era un conocido coleccionista de sellos, actividad que Nicolson menospreciaba. Sin embargo, desempeñó un importante papel en convertir la colección filatélica real en la más completa colección de sellos del Reino Unido y la Mancomunidad de todo el mundo y en algunos casos llegó a establecer precios récord de compra.

Durante los siguientes años la pareja tuvo seis hijos: Eduardo, nacido en 1894 y quien más tarde sería Eduardo VIII, casado en 1937 con Wallis Simpson; Alberto, nacido en 1895, que más tarde sería Jorge VI, casado en 1923 con Isabel Bowes-Lyon y padre de Isabel II del Reino Unido; María, nacida en 1897 y casada en 1922 con Enrique Lascelles, conde de Harewood; Enrique, nacido en 1900 y casado en 1935 con Lady Alicia Montagu Douglas Scott; Jorge, nacido en 1902 y casado en 1934 con la princesa Marina de Grecia y Dinamarca; y Juan nacido en 1905. Randolph Churchill afirmaba que Jorge era un padre estricto, hasta el punto en que aterrorizaba a sus hijos y porque, supuestamente, el mismo Jorge le comentó a Edward Stanley, décimo séptimo conde de Derby: «Mi padre tuvo miedo de su madre, yo tenía miedo de mi padre y me encargaré de que mis hijos me teman a mí». En realidad, no hay ninguna fuente directa para esta cita y es probable que el estilo de crianza de Jorge fuera umuy parecido al acostumbrado por la mayoría de la gente de la época.

Príncipe de Gales

Como duque y duquesa de York, Jorge y María llevaron a cabo una amplia variedad de funciones públicas. A la muerte de la reina Victoria, el 22 de enero de 1901, el padre de Jorge ascendió al trono como Eduardo VII. Jorge heredó los títulos de duque de Cornualles y duque de Rothesay y durante gran parte del resto de ese año recibió el tratamiento de Su Alteza Real el duque de Cornualles y York
En 1901, Jorge y María recorrieron el Imperio británico. Su gira incluyó Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y la colonia de Terranova. El recorrido fue diseñado por el secretario colonial Joseph Chamberlain, con el apoyo del primer ministro Lord Salisbury. Su principal objetivo era premiar a los dominios por su participación en la guerra de Sudáfrica de 1899. Jorge entregó ceremoniosamente a las tropas coloniales, miles de medallas de la guerra sudafricana diseñadas especialmente. En Sudáfrica, la comitiva real fue recibida con elaboradas decoraciones, regalos caros, fuegos artificiales y reuniones con los dirigentes municipales, líderes africanos y los prisioneros Bóeres. A pesar de las manifestaciones públicas, no todos los residentes respondieron favorablemente a la visita. Muchos afrikáners blancos del Cabo resintieron las exhibiciones y los gastos, ya que la guerra había debilitado su capacidad de conciliar su cultura afrikáner holandesa con su estatus como súbditos británicos. Los críticos de la prensa en lengua inglesa condenaron el enorme costo de la visita en un momento en el que las familias enfrentaban graves dificultades.

En Australia el duque abrió la primera sesión del Parlamento australiano desde la creación de la Mancomunidad de Australia. La gira le brindó a Nueva Zelanda la oportunidad de lucir su progreso, especialmente la adopción de los estándares británicos modernos en comunicaciones y en la industria manufacturera. El duque elogió los valores militares, la valentía, la lealtad y el apego al deber de los neozelandeses. El objetivo implícito era promocionar los atractivos de Nueva Zelanda a los turistas y a los potenciales inmigrantes, evitando las noticias de crecientes tensiones sociales. La visita a Nueva Zelanda centró la atención de la prensa británica en una tierra que pocos conocían.

 A su regreso a Gran Bretaña, en un discurso en el Guildhall de Londres, Jorge advirtió sobre «la impresión que parece prevalecer entre [nuestros] hermanos más allá de los mares, de que el Viejo País debe despertar si tiene la intención de mantener su antigua posición de privilegio en su comercio colonial contra competidores extranjeros».

El 9 de noviembre de 1901, Jorge fue nombrado príncipe de Gales y conde de Chester. El rey Eduardo VII deseaba preparar a su hijo para su futuro papel como rey. A diferencia de si mismo, a quien la reina Victoria había excluido deliberadamente de los asuntos de estado, Jorge recibió amplio acceso a los documentos de estado por parte de su padre; a la vez, este permitió el acceso de su esposa a sus papeles, ya que valoraba sus consejos y a menudo recibía su ayuda para escribir discursos.

De noviembre de 1905 a marzo de 1906, Jorge y María realizaron visitas a la India británica, donde el príncipe se molestó por la discriminación racial y realizó una campaña para lograr una mayor participación de los nativos en el gobierno del país. Este viaje fue seguido casi inmediatamente por otro viaje más, esta vez a España, para la boda del rey Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, donde los novios escaparon de un intento de asesinato. Una semana después de regresar a Gran Bretaña volvieron a viajar a Noruega para la coronación del rey Haakon VII y la reina Maud, hermana de Jorge.

Rey y emperador

El rey Eduardo VII murió el 6 de mayo de 1910 y Jorge se convirtió en rey. Sobre la muerte de su padre escribió en su diario: «He perdido a mi mejor amigo y el mejor de los padres. Nunca tuve una sola palabra de enfado con él. Estoy abrumado por el dolor y tengo el corazón roto, pero Dios me ayudará en mis responsabilidades y mi querida May será mi consuelo como siempre lo ha sido. Que Dios me de fuerza y orientación en la pesada tarea que ha caído sobre mí».

A Jorge nunca le gustó el hábito de su esposa de firmar los documentos oficiales y las cartas como «Victoria María» y le insistió en que dejara de usar uno de los nombres. Ambos estaban de acuerdo en que no debería hacerse llamar reina Victoria y así se convirtió en la reina María. Más tarde ese año, un propagandista radical llamado Edward Mylius publicó la mentira de que el rey se había casado secretamente en Malta cuando era joven y que, en consecuencia, su matrimonio con la reina María constituía bigamia. El bulo surgió en la prensa por primera vez en 1893, pero Jorge lo tomó como una broma. En un esfuerzo por acabar con los rumores, Mylius fue arrestado, juzgado y encontrado culpable por difamación y, en consecuencia, condenado a un año de prisión.

La coronación de los nuevos reyes tuvo lugar en la abadía de Westminster el 22 de junio de 1911.

El acontecimiento fue celebrado con el Festival del Imperio en Londres. Más adelante, ese mismo año, el rey y la reina viajaron a la India para el Delhi Durbar, donde fueron presentados ante una audiencia de dignatarios y príncipes indios, como el emperador y la emperatriz de la India el 12 de diciembre de 1911. En la ceremonia, Jorge llevaba la recién creada Corona Imperial de la India y declaró el cambio de la capital de la India, de Calcuta a Delhi.
El 15 de diciembre colocó la primera piedra de Nueva Delhi junto con la reina María. Viajaron a lo largo del subcontinente y Jorge aprovechó la oportunidad para disfrutar de la caza mayor en Nepal mató 21 tigres, 8 rinocerontes y un oso en el transcurso de 10 día.  Era un tirador experto y entusiasta. El 18 de diciembre de 1913, le disparó a cerca de mil faisanes en seis horas, en la casa de Lord Burnham, aunque llegó a reconocer «fuimos un poco demasiado lejos» ese día.

Problemas de salud y muerte

La Primera Guerra Mundial afectó la salud de Jorge: se hirió gravemente el 28 de octubre de 1915, cuando su caballo lo tiró al suelo durante una revisión de tropas en Francia y su excesiva afición al tabaco exacerbó sus recurrentes problemas respiratorios. Padecía de pleuresía y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En 1925, para recuperar la salud y por indicación de sus médicos, fue enviado a regañadientes a un crucero privado por el Mediterráneo; fue su tercer viaje al extranjero desde la guerra y el último. En noviembre de 1928 cayó gravemente enfermo con septicemia y durante los próximos dos años su hijo Eduardo se hizo cargo de muchas de sus responsabilidades.

En 1929, la sugerencia de un nuevo descanso en el extranjero fue rechazada por el rey «en un lenguaje bastante fuerte». En su lugar, se retiró durante tres meses a Craigweil House, en el centro turístico de Bognor, Sussex. Como resultado de su estancia, la ciudad adquirió el nombre de «Bognor Regis», que es el latín para «Bognor real». Más tarde crecería el mito de que sus últimas palabras, cuando se le dijo que pronto estaría lo suficientemente bien para volver a visitar la ciudad, fueron «¡Que le jodan a Bognor!».

Jorge nunca se recuperó completamente. En su último año se le administró oxígeno en varias ocasiones. La noche del 15 de enero de 1936, el rey llegó a su dormitorio en Sandringham House quejándose de un resfriado; nunca más saldría de la habitación con vida. Se fue poniendo cada vez más débil, hasta perder poco a poco la conciencia. El primer ministro Baldwin diría más tarde:
[ cada vez que recuperaba la conciencia hacía algún tipo de consulta u observación agradable hacia alguien, palabras de agradecimiento por la amabilidad mostrada. Pero le dijo a su secretario cuando envió por él: «¿Cómo está el Imperio?» Una frase inusual en esa forma y el secretario, le dijo: «Todo está bien, señor, con el Imperio», el rey le sonrió y una vez más cayó en la inconsciencia
Para el 20 de enero se encontraba cerca de la muerte. Sus médicos, encabezados por Lord Dawson de Penn, emitieron un boletín con unas palabras que se volvieron famosas: «La vida del rey se mueve pacíficamente hacia su fin». El diario privado de Dawson, descubierto después de su muerte y hecho público en 1986, revela que las últimas palabras del rey fueron un susurrante «¡Maldita seas!», dirigido a su enfermera cuando le administró un sedante la noche del 20 de enero. Dawson escribió que había acelerado la muerte de Jorge V dándole una inyección letal de cocaína y morfina. Señaló que actuó para preservar la dignidad del rey, para evitar la tensión en la familia y para que la muerte, que sucedió a las 23:55, pudiera ser anunciada en la edición matutina del periódico The Times, en lugar de «las menos apropiadas publicaciones vespertinas».

El compositor alemán Paul Hindemith fue a un estudio de la BBC la mañana después de la muerte del rey y en seis horas compuso Trauermusik (Música de luto). Esa misma noche se realizó una transmisión en vivo por la BBC, con Adrian Boult dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la BBC y el compositor como solista.

Durante la procesión hacia Westminster Hall, donde los restos de Jorge V iban a ser expuestos al público, parte de la Corona imperial del Estado cayó desde la parte superior del ataúd y aterrizó en la canaleta cuando el cortejo ingresó al patio del palacio. El nuevo rey, Eduardo VIII, la vio caer y se preguntó si no sería un mal presagio para su nuevo reinado. Eduardo abdicaría antes de un año y su hermano Alberto, duque de York, subiría al trono como Jorge VI.

Como señal de respeto a su padre, los cuatro hijos sobrevivientes: Eduardo, Alberto, Enrique y Jorge, montaron una guardia conocida como la vigilia de los príncipes en el catafalco la noche antes del funeral. La vigilia no volvió a repetirse hasta la muerte de la reina Isabel, la reina madre, en 2002. Jorge V fue enterrado en la capilla de San Jorge en el castillo de Windsor, el 28 de enero de 1936.


 

María de Teck


María de Teck (Victoria Mary Augusta Louise Olga Pauline Claudine Agnes von Teck, 26 de mayo de 1867 – 24 de marzo de 1953) fue la esposa del rey-emperador Jorge V del Reino Unido y por tanto reina consorte del Reino Unido y los dominios británicos y emperatriz de la India. Por nacimiento era princesa de Teck, en el Reino de Wurtemberg, y recibió el tratamiento de Alteza Serenísima.

María nació y creció en Inglaterra debido a que su padre, de origen alemán, estaba casado con una princesa que era miembro de la familia real británica. A la edad de 24 años se comprometió con el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale, heredero al trono británico, pero el príncipe murió de pulmonía de forma inesperada seis semanas después de haberse anunciado el compromiso.
     
 Al año siguiente se comprometió con el nuevo heredero, Jorge, hermano de Alberto. Antes de que este accediera al trono, fue sucesivamente duquesa de York, duquesa de Cornualles y princesa de Gales. Como reina consorte desde 1910, cuidó a su marido durante sus problemas de salud, apoyándole en las dificultades surgidas durante la Primera Guerra Mundial y en los importantes cambios políticos que se presentaron como consecuencia de esta y del surgimiento del socialismo y el nacionalismo en Inglaterra.

Después de la muerte de Jorge V en 1936, su hijo mayor Eduardo se convirtió en el rey-emperador, pero abdicó el mismo año para casarse con la socialité estadounidense y dos veces divorciada Wallis Simpson. La reina brindó apoyo a Alberto, su segundo hijo, que ocupó el trono como Jorge VI hasta su muerte en 1952. María murió al año siguiente, al inicio del reinado de su nieta Isabel II del Reino Unido. Por un breve período, hubo tres reinas en el país: la propia María, su nuera la reina madre Isabel e Isabel II.

La princesa Victoria María de Teck, May, nació el 26 de mayo de 1867 en el palacio de Kensington, en Londres. Su padre fue el príncipe Francisco, duque de Teck, hijo del duque Alejandro de Würtemberg y su esposa morganática, la condesa Claudine Rhédey von Kis-Rhéde. Su madre fue la princesa María Adelaida de Cambridge, tercera hija del príncipe Adolfo, duque de Cambridge y la princesa Augusta de Hesse-Cassel. Fue bautizada en la Capilla Real del palacio de Kensington el 27 de julio de 1867 por Charles Thomas Longley, arzobispo de Canterbury. Sus padrinos fueron la reina Victoria, el príncipe de Gales—que más tarde sería el rey Eduardo VII y su suegro— y su abuela materna, la princesa Augusta, duquesa de Cambridge.

Según el biógrafo inglés Pope-Hennessy, María recibió una «buena educación, pero también bastante estricta». Como era la mayor de cuatro hijos y la única mujer, «aprendió a ejercitar su discreción, firmeza y tacto naturales», resolviendo las pequeñas disputas juveniles de sus tres hermanos menores. Los niños Teck solían jugar con sus primos, los hijos del príncipe de Gales, que tenían edades similares. Fue educada en casa por su madre y su institutriz —al igual que sus hermanos, quienes más tarde fueron enviados a continuar sus estudios en internados—. La duquesa de Teck pasaba gran parte del tiempo con sus hijos lo que era inusual para una señora de su clase y época y preparó a María para participar en diferentes labores de caridad, entre ellas, la de visitar los hogares de gente humilde.

Aunque su madre era nieta de Jorge III, May era un miembro de importancia menor dentro de la familia real británica. Por otro lado, su padre no tenía patrimonio personal importante y llevó el tratamiento real menor de Alteza Serenísima debido a la unión morganática de sus padres Sin embargo, a la duquesa de Teck le fue concedida una Anualidad Parlamentaria de £ 5 000 y recibía además £ 4 000 al año de su madre, la duquesa de Cambridge. A pesar de estos apoyos, la familia estaba profundamente endeudada y se fueron a vivir al extranjero a partir de 1883 para economizar.

 Los Teck viajaron a través de Europa visitando a diferentes familiares y permanecieron una temporada en Florencia, Italia, donde May disfrutó visitando galerías de arte, iglesias y museos.

En 1885, los Teck volvieron a Londres y fijaron su residencia en White Lodge, en Richmond Park. May tenía una relación muy cercana con su madre y actuaba como su secretaria no oficial, ayudándola a organizar fiestas y eventos sociales. También mantenía una estrecha relación con su tía, la Gran Duquesa de Mecklemburgo-Strelitz —antes princesa Augusta de Cambridge— a quien escribía semanalmente. Durante la Primera Guerra Mundial, Margarita de Connaught, princesa de Suecia, le ayudó a enviar cartas a su tía, que vivió en territorio enemigo en Alemania, hasta su muerte en 1916.

Princesa de Gales

El 9 de noviembre de 1901, nueve días después de su regreso a Gran Bretaña y en el sexagésimo cumpleaños del rey, Jorge recibió el título de Príncipe de Gales. La familia trasladó su residencia de Londres del Palacio del St. James a Marlborough House. Como princesa de Gales, María acompañó a su marido en viajes al Imperio austrohúngaro y al Reino de Wurtemberg en 1904. Al año siguiente, dio a luz a su último hijo, Juan. Tuvo un parto difícil y aunque se recuperó rápidamente, su hijo recién nacido sufrió problemas respiratorios.

A partir de octubre de 1905, el príncipe y la princesa de Gales emprendieron otro viaje de ocho meses, esta vez a la India, y dejaron nuevamente a los niños al cuidado de sus abuelos. Pasaron a través de Egipto de ida y vuelta y de regreso pararon en Grecia. Este viaje fue seguido casi inmediatamente por otro con destino a España, para la boda del rey Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, donde los novios escaparon peligrosamente de un intento de asesinato.

Una semana después de volver a Gran Bretaña viajaron a Noruega para la coronación de rey Haakon VII y la reina Maud, hermana de Jorge.

Reina consorte

El 6 de mayo de 1910 murió Eduardo VII y el príncipe de Gales ascendió al trono como Jorge V, convirtiéndose María en reina consorte. Cuando su marido le pidió que escogiera uno de sus dos nombres oficiales, Victoria María, prefirió no tomar el nombre de la abuela de su marido, la reina Victoria, y eligió ser llamada María. El rey Jorge V fue coronado junto a la reina María el 22 de junio de 1911 en la Abadía de Westminster. Más adelante, ese mismo año, los nuevos reyes viajaron a la India para el Delhi Durbar —una ceremonia efectuada para refrendar la coronación de los reyes británicos—, que se realizó el 12 de diciembre de 1911; después viajaron por el subcontinente como el Emperador y la Emperatriz de la India, regresando a Gran Bretaña en febrero.

El inicio de su período como reina consorte le trajo conflictos con la reina viuda Alejandra. Aunque las dos estaban en términos amistosos, Alejandra fue obstinada, exigió precedencia sobre María en el entierro de Eduardo VII, se demoró en abandonar el palacio de Buckingham y conservó algunas de las joyas reales que debían haber pasado a la nueva reina.

Durante la Primera Guerra Mundial, María instituyó en el palacio un manejo austero, racionó los alimentos y se dedicó a visitar en el hospital a combatientes heridos y moribundos, lo que le causó una gran tensión emocional. Después de tres años de guerra contra Alemania y con el sentimiento antialemán en su máximo punto en Gran Bretaña, se rechazó la petición de asilo de la familia imperial rusa depuesta por un gobierno revolucionario, posiblemente en parte porque la zarina Alejandra era alemana. La noticia de la abdicación del zar Nicolás II de Rusia proporcionó un impulso a aquellos británicos que deseaban substituir la monarquía por una república.
Después de que los republicanos utilizaran la herencia alemana de la esposa del zar como argumento para la reforma y debido al sentimiento antialemán que predominaba en el Reino Unido, Jorge renunció a sus títulos alemanes y renombró la casa real, del alemán «Sajonia-Coburgo-Gotha» al británico «Windsor», tomando este último como apellido oficial para todos los descendientes en línea paterna de la reina Victoria. Otros miembros de la nobleza también renunciaron a sus títulos alemanes y cambiaron sus nombres a una forma inglesa, por ejemplo, los Battenberg, Luis y Victoria —y sus descendientes—, se convirtieron en Mountbatten. Los parientes de la reina igualmente renunciaron a sus títulos alemanes y adoptaron el apellido británico de Cambridge —derivado del ducado del abuelo británico de María—. La guerra terminó en 1918 con la derrota de Alemania, seguida de la abdicación y exilio del Káiser.

Dos meses después de finalizada la guerra, Juan, el hijo menor de María y Jorge, murió a la edad de trece años. Ella describió su dolor y conmoción en su diario y en cartas, extractos de los cuales fueron publicados después de su muerte: «Nuestro pequeño y amado Juan se marchó repentinamente [...]. El primer golpe en el círculo familiar es difícil de llevar, pero la gente ha sido buena y empática y eso nos ha ayudado mucho al rey y a mí».
 
María siguió apoyando con firmeza a su marido durante la segunda mitad de su reinado. Le ayudó en la preparación de sus discursos y utilizó sus extensos conocimientos sobre historia y realeza para aconsejarlo en ciertos asuntos que afectaban su posición. Jorge apreciaba su discreción, inteligencia y juicio. Ella mantuvo un aire de calma autosuficiente a través de todos sus compromisos públicos en los años de la posguerra, un período marcado por malestar civil por las condiciones sociales, la Independencia irlandesa y el Nacionalismo indio.

Hacia el final de la década de 1920, Jorge V estuvo cada vez más enfermo con problemas de pulmón, los cuales se exacerbaban por fumar demasiado, prestando María especial atención a su cuidado. Durante su enfermedad, en 1928, preguntó a uno de sus doctores, Farquhar Buzzard, sobre quién había salvado la vida del rey y él contestó: «la reina».
En 1935, el rey Jorge V y la reina María llegaron a su jubileo de plata y se realizaron celebraciones en todo el Imperio británico. En su discurso de jubileo, Jorge rindió un homenaje público a su esposa, le dijo a su redactor de discursos: «Pon ese párrafo hasta el final. No puedo confiar en mí al hablar de la Reina, cuando pienso en todo lo que le debo».

Reina madre

Jorge V murió el 20 de enero de 1936, después de que su médico Bertrand Dawson, primer vizconde Dawson de Penn, le aplicó la inyección de una «combinación letal» de morfina y cocaína que probablemente aceleró su muerte. Su hijo mayor, Eduardo, príncipe de Gales, ascendió al trono como Eduardo VIII. María pasó a ser oficialmente la reina madre, aunque no utilizó ese título y siguió siendo conocida como la reina María.

Ese mismo año, Eduardo VIII causó una crisis constitucional cuando anunció su deseo de contraer matrimonio con su amante estadounidense, la dos veces divorciada Wallis Simpson. María desaprobaba el divorcio porque iba contra las enseñanzas de la iglesia anglicana y consideraba que la señora Simpson era completamente inadecuada para ser la esposa de un rey. Después de recibir la notificación del primer ministro del Reino Unido, Stanley Baldwin, así como de los gobernantes de los dominios británicos, de que no podría seguir siendo rey y casarse con Wallis Simpson, Eduardo abdicó. Aunque actuó con lealtad y brindó apoyo a su hijo, María no comprendía por qué Eduardo abandonó sus deberes reales en favor de sus sentimientos personales. La señora Simpson había sido formalmente presentada al rey Jorge V y a la reina María en la corte, pero más adelante la reina se negó a volver a encontrarse con ella en público o en privado. Consideró su deber proporcionar ayuda moral a su segundo hijo, el reservado y tartamudo príncipe Alberto, duque de York, que ascendió al trono en lugar de Eduardo con el nombre de Jorge VI. Fue la primera reina viuda británica que asistió a una coronación. La abdicación de Eduardo no disminuyó su amor por él, pero nunca vaciló en mostrar su desaprobación por el daño que a su juicio se le había hecho a la corona.

La reina María estaba interesada en la educación de sus nietas, las princesas Isabel y Margarita, y acostumbraba llevarlas en excursiones por Londres a galerías de arte y museos —los propios padres de las princesas lo consideraban innecesario porque agravaba un régimen educativo de por sí exigente—.
 
Durante la Segunda Guerra Mundial, Jorge VI deseaba que su madre fuera evacuada de Londres y aunque ella estaba renuente, finalmente decidió irse a vivir a Badminton House, en Gloucestershire, con su sobrina María Somerset, duquesa de Beaufort, hija de su hermano Lord Cambridge. Sus pertenencias personales fueron transportadas en setenta piezas de equipaje. Su servidumbre, que estaba formada por cincuenta y cinco criados, ocupó la mayor parte de la casa hasta después de la guerra, a excepción de las habitaciones privadas del duque y la duquesa. Los únicos en quejarse por los arreglos realizados fueron los criados reales, que encontraban la casa demasiado pequeña, aunque María causó el enfado de su sobrina cuando le pidió retirar la antigua hiedra de las paredes, por considerarla poco atractiva y peligrosa.
Desde Badminton siguió visitando tropas y fábricas y dirigió la recolección de materiales de desecho para apoyar los esfuerzos por la guerra; era conocida porque acostumbraba llevar en su auto a los soldados que encontraba durante sus trayectos.
En agosto de 1942, su hijo más joven, el príncipe Jorge, duque de Kent, murió en un accidente aéreo cerca de Escocia mientras estaba en servicio activo para la Royal Air Force. María finalmente volvió a Marlborough House en junio de 1945, cuando la derrota de la Alemania nazi dio fin a la guerra en Europa.

María de Teck fue una entusiasta coleccionista de objetos y pinturas relacionados con la realeza.

 Pagó una suma mayor a la estimada en el mercado cuando compró las joyas de la emperatriz viuda María Fiódorovna Románova, y pagó casi tres veces la suma estimada cuando compró las esmeraldas de la familia Cambridge, que estaban en posesión de Lady Kilmorey, la amante de su difunto hermano el príncipe Francisco.
En 1924, el famoso arquitecto sir Edwin Lutyens creó la casa de muñecas de la reina María para su colección de piezas en miniatura. De hecho, fue criticada por su agresiva adquisición de objetos de arte para la Royal Collection. En varias ocasiones expresó a sus anfitriones y personas conocidas que admiraba algo que tenían en su poder, con la expectativa de que estarían dispuestos a donarlo. Sus vastos conocimientos y su exhaustiva investigación de los fondos de la Royal Collection, ayudaron a identificar los artículos y obras de arte que se habían perdido a través de los años, debido a que la familia real había prestado muchos objetos desde generaciones anteriores. Una vez que identificó por medio de viejos inventarios los artículos perdidos y a las personas que los poseían, solicitó por escrito que fueran devueltos.
 
En 1952, el rey Jorge VI murió, así que fue el tercero de sus hijos en morir antes que ella, ascendiendo al trono su nieta mayor, la princesa Isabel. Enferma desde finales de febrero, la reina María falleció el 24 de marzo de 1953 a las 10:20 h mientras dormía en Marlborough House, debido a un cáncer de pulmón —la versión pública fue «problemas gástricos»—, a la edad de 85 años, diez semanas antes de la coronación de Isabel II.
Durante sus últimas horas su estado de salud se agravó provocándose una debilitación en los latidos de su corazón y se emitieron tres comunicados oficiales informándose sobre su desmejoramiento físico. Previamente hizo saber a su familia que en caso de su muerte no debía posponerse la coronación. Al enterarse de la noticia, el primer ministro Winston Churchill anunció su muerte durante la sesión parlamentaria y suspendió ésta con motivo de duelo nacional. Sus restos fueron expuestos en Westminster Hall entre el 29 y 30 de marzo, donde una gran cantidad de personas (aproximadamente 120.000) desfilaron frente a su ataúd. Posteriormente, se llevó a cabo un servicio fúnebre encabezado por el Arzobispo de Canterbury, Geoffrey Francis Fisher, y transmitido por la BBC. Fue enterrada al lado de su marido en la nave de la Capilla de St. George, en el castillo de Windsor.

En agosto de 1953 se dio a conocer la noticia de que en su testamento había dejado una fortuna valuada en 379.864 libras esterlinas, hecho que fue publicado por el Principal Probate Registry en Londres.


La princesa María de Teck con su madre y hermanos.
 



 
 

Luisa del Reino Unido


Louise Victoria Alexandra Dagmar (Marlborough House, Londres, Inglaterra, 20 de febrero de 1867 – 4 de enero de 1931) fue un miembro de la Familia Real Británica, la hija mayor del rey Eduardo VII y la reina Alejandra, fue la quinta titular del título Princesa Real. Al contraer su matrimonio, obtuvo el título de duquesa de Fife.
  
 
La princesa Luisa nació el 20 de febrero de 1867 en Marlborough House en Londres, Inglaterra. El tercer hijo y primera hija del príncipe Alberto Eduardo, Príncipe de Gales y Alejandra, Princesa de Gales.
Fue bautizada en Marlborough House el 10 de mayo de 1867 por Charles Thomas Longley, Arzobispo de Canterbury.
Paso gran parte de su infancia en la propiedad de Sandringham, la casa de sus padres en Norfolk, como sus hermanas Maud y Victoria recibió una educación formal muy limitada.

Matrimonio

El 27 de julio de 1889, la Princesa Luisa se casó con Alexander Duff, 6.º Conde Fife en la Capilla Privada del Palacio de Buckingham. Dos días después de su boda, la Reina Victoria creó al Conde Fife, Duque de Fife y Marqués de Macduff en el sistema de pares del Reino Unido.
El Duque de Fife y la Princesa Luisa, Duquesa de Fife, tuvieron tres hijos:
  • Alastair Duff, Marqués de Macduff (murió al nacer, 16 de junio de 1890).
  • Princesa Alejandra, Duquesa de Fife (17 de mayo de 1891 – 26 de febrero de 1959)
  • Princesa Maud de Fife (3 de abril de 1893 – 14 de diciembre de 1945)

Princesa Real

El 9 de noviembre de 1905, su padre el Rey Eduardo VII le otorgó el título de Princesa Real. El Rey también proclamó que las dos hijas de las Princesa Real llevarían el título de Princesas de Gran Bretaña e Irlanda con el estilo de Alteza.

La Princesa Real murió el 4 de enero de 1931 en su casa de Portman Square en Londres y fue enterrada en la Capilla de St George's en el Castillo de Windsor. Sus restos fueron posteriormente trasladados a la Capilla Privada del Mausoleo Mar Lodge en Braemar, Aberdeenshire.

Títulos

  • 20 de febrero de 1867 – 27 de junio de 1889: Su Alteza Real Princesa Luisa de Gales.
  • 27 de junio de 1889 – 29 de junio de 1889: Su Alteza Real Princesa Luisa, Condesa Fife.
  • 29 de junio de 1889 – 22 de enero de 1901: Su Alteza Real Princesa Luisa, Duquesa de Fife.
  • 22 de enero de 1901 – 9 de noviembre de 1905: Su Alteza Real La Princesa Luisa, Duquesa de Fife.
  • 9 de noviembre de 1905 – 4 de enero de 1931: Su Alteza Real La Princesa Real, Duquesa de Fife.
 

Alexander Duff, 1er duque de Fife


Alexander William George, 1.er duque de Fife KG, KT, GCVO, PC, (10 de noviembre de 1849-12 de enero de 1912), título de Vizconde Macduff entre 1857 y 1879 y conocido cono el Conde de Fife entre 1879 y 1889, fue un par británico casado con la princesa Luisa de Gales, hija mayor del rey Eduardo VII y de Alejandra de Dinamarca.
   
Alexander nació en Edimburgo, hijo de James Duff (nieto del tercer Conde de Fife y presunto heredero de su tío, el cuarto Conde de Fife) y su esposa Lady Agnes Hay, segunda hija del 18.º Conde de Erroll y de Lady Elizabeth Fitzclarence (hija ilegítima del rey Guillermo IV). Cuando su padre se convirtió en quinto Conde de Fife, en 1857, asumió el título de cortesía de Vizconde Macduff. Asistió a Eton desde 1863 hasta 1866.

Carrera política y diplomática

Fife se desempeñó como miembro del Parlamento por Engilshire y Nairnshire, en Escocia, desde 1874 hasta 1879. El 7 de agosto de 1879, sucedió a su padre como sexto Conde de Fife en la nobleza de Irlanda (y como segundo barón Skene en la Nobleza del Reino Unido, cuyo título le dio un escaño en la Cámara de los Lores). Sirvió a las órdenes de William Ewart Glasdtone como Capitán del Honorable Cuerpo de Caballeros de Armas desde 1880 a 1881, y sirvió en una misión diplomática especial al rey de Sajonia en 1882. También fue Lord teniente de Elginshire de 1872 a 1902. En 1885, la reina Victoria lo creó Conde de Fife en la nobleza del Reino Unido. Ayudó a fundar la Compañía Británica de Sudáfrica, y se desempeñó como uno de sus vicepresidentes hasta 1896.

Títulos y honores

El duque de Fife recibió una patente como Duque de Fife y Conde de Macduff en la nobleza del Reino Unido, en abril de 1900, con un residuo especial para sus hijas y sus descendientes varones. El resultado fue que ostento dos ducados de Fife, el de la creación de 1889 (con filial en el Marquesado de Macduff), que se extinguiría a falta de un hijo varón y el de la creación de 1900 (con filial en el Condado de Macduff), que heredaría su hija mayor en ausencia de un hijo. En noviembre de 1905, su suegro, ahora el rey Eduardo VII, le otorgó el título de Princesa Real a la duquesa de Fife y declaró que Lady Alejandra Duff y Lady Maud Duff en adelante llevarían el título de Princesas de Gran Bretaña e Irlanda con el tratamiento de Su Alteza de esta forma fueron tituladas Sus altezas reales las princesas Alejandra y Maud de Fife.

La reina Victoria nombró al futuro duque de Fife caballero de la Orden del Cardo en 1881. Recibió la Real Cadena Victoriana en 1902. Su cuñado, el rey Jorge V, le nombró caballero de la Orden de la Jarretera. También juró como consejero privado en 1880. En la coronación de su suegro, Eduardo VII, en agosto de 1902, y en la coronación de Jorge V en junio de 1911, el duque de Fife actuó como Lord Condestable. Además de su residencia en Londres, 15 de Portman Square, el duque poseía dos propiedades en Escocia: Mar Lodge, Aberdeenshire, y Mountcoffer House, Banff.

Años después

En noviembre de 1911, mientras navegaba hacia Egipto en el SS Delhi, el duque y su familia naufragaron frente a las costas de Marruecos. A pesar de que resultó ileso, el duque cayó enfermo de pleuresía, probablemente a consecuencia del naufragio. El murió en Asuán, Egipto, en enero de 1912, su hija mayor, la princesa Alejandra le sucedió en el Ducado de 1900, convirtiéndose en Duquesa de Fife y Condesa de Macduff por derecho propio. Los otros títulos del duque, el Ducado de 1889, se extinguieron. El duque fue enterrado en la Capilla Privada, Mausoleo de Mar Lodge, Braemar, Aberdeenshire.

Títulos y estilos

  • 1849-1857: Alexander Duff, Lcdo.
  • 1857-1874: Vizconde Macduff.
  • 1874-1879: Vizconde Macduff, MP.
  • 1879-1880: El Excmo. Conde de Fife.
  • 1880-1881: El Excmo. Conde de Fife, PC.
  • 1881-1889: El Excmo. Conde de Fife, KT, PC.
  • 1889-1901: Su Gracia el Duque de Fife, KT, PC.
  • 1901-1904: Su Gracia el Duque de Fife, KT, GCVO, PC.
  • 1904-1911: Su Gracia el Duque de Fife, KT, GCVO, VD, PC.
  • 1911-1912: Su Gracia el Duque de Fife, KG, KT, GCVO, VD, PC.













 
 

Victoria del Reino Unido


La princesa Victoria del Reino Unido (Victoria Alexandra Olga Mary Windsor, 6 de julio de 1868 - 3 de diciembre de 1935), miembro de la familia real británica, fue la cuarta hija del rey Eduardo VII y la reina Alejandra, y hermana menor de Jorge V. Por nacimiento llevó como apellido Sajonia-Coburgo-Gotha, pero al igual que su hermano Jorge y otros miembros de su familia cambió su apellido a Windsor en 1917, durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial.
La princesa Victoria nació el 6 de julio de 1868 en Marlborough House, en Londres, fue la cuarta hija de los príncipes de Gales, Eduardo Alberto y Alejandra. Sus hermanos fueron el príncipe Alberto Víctor; el príncipe Jorge (que más adelante se convertiría en rey Jorge V), la princesa Luisa y la princesa Maud. Por el lado paterno era nieta de la reina Victoria del Reino Unido y del príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. Por el lado materno era nieta del rey Cristián IX de Dinamarca y de la landgravina Luisa de Hesse-Kassel.

Como nieta en línea masculina del monarca británico, recibió desde el nacimiento el tratamiento de Su Alteza Real y el título de princesa de Gales. En el círculo familiar la llamaban coloquialmente Toria.

Fue bautizada en Marlborough House el 6 de agosto de 1868 por el obispo de Londres, Archibald Campbell Tait, siendo sus padrinos:
  • la reina Victoria I del Reino Unido;
  • el emperador Alejandro II de Rusia;
  • el zarévich Alejandro de Rusia;
  • el príncipe Arturo de Inglaterra;
  • el príncipe Luis de Hesse-Darmstadt;
  • el príncipe Jorge de Hesse-Kassel;
  • Olga de Rusia, reina de Grecia;
  • Carolina Amalia de Augustenburg, reina madre de Dinamarca;
  • María de Hesse-Kassel, gran duquesa madre de Mecklemburgo-Strelitz;
  • María Adelaida de Cambridge, duquesa de Teck;
  • María Luisa Carlota Hesse-Kassel, landgravina de Anhalt-Dessau;
La princesa Victoria de Gales fue educada por tutores privados y pasó su adolescencia en Marlborough House y Sandringham House. Estuvo especialmente unida a su hermano Jorge, futuro Jorge V del Reino Unido.

Vida en la corte

A pesar de haber tenido numerosos pretendientes, la princesa Victoria nunca se casó; se cree que su madre, la reina Alejandra, actuó deliberadamente para mantenerla alejada del matrimonio. Se quedó, por lo tanto, como acompañante de sus padres, especialmente de su madre, con quien vivió hasta el final de los días de la Reina, en 1925.
Fue entonces cuando Victoria estableció su residencia en Coppins de Iver en Buckinghamshire, estuvo muy interesada en los varios aspectos de la vida del pueblo y se convirtió en presidenta honoraria de la Sociedad de Horticultura de Iver.

Muerte

Victoria falleció en su casa en diciembre de 1935; sus funerales tuvieron lugar en la Capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor. Su muerte significó un duro golpe para su hermano, el rey Jorge, quien murió un mes más tarde.

Títulos y estilos

  • 6 de julio de 1868 – 22 de enero de 1901: Su Alteza Real la Princesa Victoria de Gales.
  • 22 de enero de 1901 – 3 de diciembre de 1935: Su Alteza Real la Princesa Victoria.

Distinciones honoríficas

  • ImperialOrderCrownIndiaRibbon.gif Dama de la Imperial Orden de la Corona de la India (Imperio Británico, 06/08/1887).
  • Royal Order of Victoria and Albert - ribbon bar.gif Dama de primera clase de la Real Orden de Victoria y Alberto (Reino Unido).
  • Ord.fam.EdwardVII.JPG Dama de la Real Orden Familiar del Rey Eduardo VII (Reino Unido).
  • Royal Family Order of King George V - ribbon bar.png Dama de la Real Orden Familiar del Rey Jorge V (Reino Unido).
  • Order of St John (UK) ribbon.png Dama gran cruz de la Venerable Orden de San Juan (Reino Unido).


Maud de Gales

 
Maud de Gales (Maud Charlotte Mary Victoria; Londres, 26 de noviembre de 1869 - Londres, 20 de noviembre de 1938) fue una princesa británica que por su matrimonio se convirtió en princesa de Dinamarca desde 1896 y en reina consorte de Noruega a partir de 1906, cuando ella y su marido Haakon VII fueron coronados en ese país. Ostentaba también el título de princesa de Maud de Gales al ser hija de los Príncipes de Gales más tarde el rey Eduardo VII del Reino Unido y de su esposa, la reina Alejandra.     
Fue la primera reina de Noruega desde 1319 que no era también reina de Dinamarca o Suecia.

Maud nació en Marlborough House, en Londres, siendo la hija última de los entonces príncipes de Gales Eduardo y Alejandra. Desde su nacimiento fue llamada Princesa Maud de Gales. Era llamada cariñosamente Harry.

Maud tomó parte en casi todas las visitas que sus padres realizaban anualmente a Dinamarca, la tierra de su madre, y acompañó con frecuencia a su madre y a sus hermanas a bordo de cruceros por Noruega y a través del Mar Mediterráneo. Junto con sus hermanas las princesas Victoria y Luisa recibió de manos de su abuela la reina Victoria la Orden Imperial de la Corona de la India en 1887. También pertenecía a la Real Orden de Victoria y Alberto, y la Gran Cruz de la Orden del San Juan del Hospital de Jerusalén.

Matrimonio

El 22 de julio de 1896, Maud entró a formar parte de la familia real danesa al unirse en matrimonio con el príncipe Carlos de Dinamarca, una ceremonia celebrada en la capilla del Palacio de Buckingham. Carlos era hijo del entonces príncipe Federico de Dinamarca (posteriormente rey Federico VIII de Dinamarca), hermano de la madre de Maud. El príncipe Eduardo, padre de Maud, le regaló la casa de Appleton House, para que sirviera de residencia durante las visitas que el matrimonio realizase al Reino Unido.

Como princesa de Dinamarca, Maud vivió con su marido la mayor parte del tiempo en ese país, con frecuentes visitas a Inglaterra. En Appleton House nació en 1903 el único hijo del matrimonio, el príncipe Alejandro.

Reina de Noruega

En julio de 1905, el parlamento noruego (Storting) disolvió la unión que Noruega mantenía con Suecia y le ofreció la corona al príncipe Carlos de Dinamarca. Al ser Maud una princesa británica, el parlamento noruego consideró ese hecho como favorable para una acercamiento político con el Reino Unido. En noviembre de ese mismo año, un plebiscito se inclinó a favor de la monarquía en Noruega, y el príncipe Carlos aceptó el ofrecimiento. Carlos cambió su nombre a Haakon VII y el nombre del príncipe Alejandro fue cambiado por el de Olaf. Haakon y Maud fueron coronados en la catedral de Nidaros, en Trondheim, el 22 de junio de 1906.
 
Como reina de Noruega, Maud mantuvo actividades de beneficencia, especialmente relacionada con la protección de los niños y los animales. Aprendió a practicar el esquí, un deporte muy popular en su nueva patria. En la residencia real de Kongsseteren, en Oslo, se dedicó a cultivar un jardín inglés. También fue patrocinadora de artistas y reconocida por su lujoso guardarropa.

La reina Maud falleció en Londres el 20 de noviembre de 1938, a la edad de 68 años, a causa de un infarto de corazón, pocos días después de haber sido intervenida en la capital británica y 6 días antes de su 69° cumpleaños. Sus restos fueron trasladados a Noruega en el acorazado británico Royal Oak para ser sepultados en el mausoleo real del Castillo de Akershus.

En su honor fueron nombradas la Tierra de la Reina Maud y los Montes de la Reina Maud, en la Antártica, y el Golfo de la Reina Maud, en Nunavut, Canadá. En Trondheim existe el Colegio Reina Maud para la Enseñanza Preescolar.

Descendencia

La reina tuvo ciertos problemas para quedar embarazada. Únicamente tuvo un hijo:
  1. Alejandro (1903-1991). Rey de Noruega, como Olav V.






Haakon VII de Noruega

Enlace aquí:

Haakon VII (nacido Christian Frederik Carl Georg Valdemar Axel, conocido hasta 1905 como Carlos de Dinamarca (Copenhague, 3 de agosto de 1872 – Oslo, 21 de septiembre de 1957). Rey electo de Noruega desde 1905 hasta 1957. Era también príncipe de Dinamarca, fue el segundo hijo de los reyes daneses Federico VIII y Luisa de Suecia.

Se convirtió por elección popular en el primer soberano de una Noruega independiente en más de 500 años. Destacó por su vocación democrática y la defensa de la soberanía de su país durante la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial. Ante la adversidad, estableció un gobierno paralelo al de los nazis, primero en el norte de Noruega y posteriormente en Inglaterra, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia.    

El príncipe Carlos de Dinamarca nació en el Palacio de Charlottenlund, en la ciudad de Copenhague, siendo hijo de los entonces príncipes Federico y Luisa. Por medio de su madre, Carlos era nieto del Rey Carlos IV de Noruega (Carlos XV de Suecia) y sobrino nieto del entonces rey Óscar II de Suecia y Noruega. Varios de sus ancestros habían sido reyes de Noruega, cuando este país formaba parte de Dinamarca y cuando constituyó una unión con Suecia.

Ofrecimiento y acceso al trono noruego

En 1905 fue disuelta la unión entre Suecia y Noruega, y el gobierno provisional de este último país destinó un comité que se encargaría de identificar a miembros de la realeza europea como candidatos a ocupar el trono. Carlos pronto ocupó una candidatura de liderazgo, no sólo por su parentesco con los anteriores reyes noruegos, sino también porque su matrimonio con una princesa británica podría resultar una ventaja en las relaciones con el Reino Unido, país que había apoyado la independencia noruega, y además porque el hijo de los príncipes aseguraba la sucesión dinástica. El otro candidato, su tío el príncipe Carlos de Suecia se retiró de la elección por el rechazo de su padre el rey Óscar II de Suecia a aceptar la ruptura de la unión en un principio.

Carlos no aceptó el ofrecimiento del trono noruego hasta que se realizara un plebiscito que se inclinara a favor del gobierno monárquico. En ese tiempo, existían fuertes debates sobre si la Noruega independiente debía conservar la monarquía o erigirse en una nueva república.

El pueblo noruego apoyó aplastantemente a la monarquía, con cerca de un 79 % de la votación en el referéndum. El parlamento noruego (Storting) ofreció entonces formalmente el cargo de nuevo monarca a Carlos el 18 de noviembre de 1905, quien aceptó la propuesta esa misma tarde, después de que su abuelo el rey Cristián IX de Dinamarca consintiese. Así, Carlos tomó el nombre de Haakon VII, un nombre famoso dentro de la antigua monarquía noruega, y era el primer rey de una Noruega independiente desde el reinado de Haakon V en la Edad Media.

Sucedió en el trono a su tío abuelo, Óscar II, al abdicar éste en octubre de 1905 después de que Suecia y Noruega aceptasen de común acuerdo los términos de la separación. Fue coronado en la Catedral de Nidaros, en Trondheim el 22 de julio de 1906.

El 16 de julio de 1910 fue nombrado caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro por el rey Alfonso XIII de España
.
Durante los primeros años de su gobierno las exploraciones noruegas en las latitudes polares cobraron fama y prestigio. El 14 de diciembre de 1911, Roald Amundsen alcanzó por vez primera el Polo Sur. La Meseta Polar sería renombrada como Meseta del rey Haakon.

Para fortalecer los lazos con Suecia, dañados tras la separación, acordó casar a su hijo el príncipe Olaf con la princesa Marta de Suecia, hija del príncipe Carlos, su otrora rival en la elección, el 21 de marzo de 1929.



 


 
 
 











La familia del príncipe de Gales en una ilustración de 1891 (basada en una fotografía de 1889): (izq. a derecha) El príncipe Alberto Víctor, la princesa Maud, la princesa de Gales, el príncipe de Gales, la princesa Luisa, el príncipe Jorge y la princesa Victoria.


 

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