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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Víctor Manuel II de Italia


Víctor Manuel II (Vittorio Emanuele Maria Alberto Eugenio Ferdinando Luca Tommaso di Savoia; Turín, 14 de marzo de 1820-Roma, 9 de enero de 1878) fue el último rey del Reino de Cerdeña y el primer rey de Italia. Hijo primogénito de Carlos Alberto I, rey de Piamonte-Cerdeña y de María Teresa de Habsburgo-Lorena.
                     
Víctor Manuel nació en Turín. Durante el reinado de su padre, Carlos Alberto, los reinos de Cerdeña y Piamonte fueron unidos. Carlos Alberto fue a la guerra en 1848 contra el Imperio austríaco (que gobernó la mayor parte de Italia del norte), pero fue derrotado en la Batalla de Novara al año siguiente. Carlos Alberto abdicó y su hijo Víctor Manuel se hizo rey de Piamonte-Cerdeña el 24 de marzo de 1849.

Bajo su mandato, y debido a las habilidades de su ministro, el conde de Cavour, el Reino del Piamonte creció hasta incluir toda Italia (1860-1870), por el proceso de Unificación italiana. El hecho de ser el primer rey de una Italia unida y de ser muy popular en la población, hizo a los italianos darle el apodo de "Padre de la Patria" (italiano: Padre della Patria).Víctor Manuel II se llamó Víctor Manuel II de Italia. Algunos de sus objetivos eran la industrialización; efectuar una reforma económica con un nuevo sistema fiscal y mejorar las relaciones exteriores, usando la diplomacia para hacer aliados. Víctor Manuel II fue excomulgado por la Iglesia católica después de que el ejército italiano atacara Roma en 1870 y el papa Pío IX tuviese que retirarse a Vaticano.

En un esfuerzo por mantener la continuidad dinástica, Víctor Manuel conservó el número "II" ordinal bajo el cual había tenido éxito como rey de Saboya, aunque él hubiera sido el primer rey de Italia. Esta decisión demostró impopularidad con los recientemente unificados italianos del sur.

Víctor Manuel II era el hijo mayor de Carlos Alberto ,rey de Cerdeña, y María Teresa de Toscana. Nació en Turin en el palacio de la familia de su padre y pasó los primeros años de vida en Florencia. Su padre fue uno de los pocos varones de la casa de Saboya, aunque de la rama más joven. Después de la muerte del rey de Cerdeña y de su hermano, Carlos Alberto se convertirá en el rey legítimo. Sin embargo, a raíz de los disturbios de 1821, que llevaron a la abdicación de Víctor Manuel I, Carlos se vio obligado a trasladarse con su familia a Novarra, por su implicación en los conflictos. Nombran rey a Carlos Felipe, quien odiaba a Carlos Alberto.

En 1831 Carlos Alberto fue llamado a suceder a Carlos Felipe de Saboya, Víctor Manuel le sigue a Turín donde se le confió al conde Cesare Saluzzo junto a un grupo de profesores. La disciplina de la educación de Saboya había siempre espartana y hecha para eliminar la alegría. Soló recibió afecto de su madre, nunca de su padre, que no mostraba afecto por nadie salvo por su hermano Fernando.
Con dieciocho años se convierte en coronel y dirige un regimiento. Esto le permitió dar rienda suelta a su ambición de carácter militar. En 1842 se convierte en general, y se casa con su prima María Adelaida de Austria y tuvo una hija con su amante Laura Bon.

Educación de Víctor Manuel

Su educación fue rígida orientada al apego al trono y al altar, en un cuartel tanto en inverno como en verano, despertándose a las cinco y media de la mañana; tres horas de estudio; una hora de conducción; una hora para el desayuno; esgrima y gimnasia; otras tres horas de estudio; una hora de oración al final del día.

Guerra de Crimea


Retrato del joven Víctor Manuel II.
Piamonte se unió a Gran Bretaña y Francia en contra de Rusia, en un esfuerzo por obtener su voluntad. Después de que con éxito encontró su apoyo británico y la integración francesa con Napoleón III, la guerra termina con el Congreso de París en 1856. Cavour arregla una reunión secreta con el emperador francés. En 1858, se reunieron en Plombieres (Bélgica), donde convinieron que si los franceses ayudaran a Piamonte en la batalla contra Austria por las tierras de Véneto y de Lombardía, a Francia le serían concedidas Niza y Saboya.

Guerra de Unificación Italiana

Cavour y Napoleón III lucharon contra Austria en 1858 y ganaron la guerra; sin embargo, hubo un gran número de víctimas francesas. Napoleón III firmó secretamente un tratado con Francisco José en Villafranca. Víctor Manuel II, libertador de Umbría firma la paz de Zúrich (1859) por la cual que Piamonte ganó Lombardía, pero nada más. Francia recibió Niza y la Saboya, mientras que Austria conservó Veneto –lo que disgustó al piamontés–, y más aún, tras haberse enterado de que se había preparado el tratado sin su conocimiento. Poco después, Cavour falleció y el rey tuvo que encontrar a otros consejeros. Finalmente recibió Venecia tras la victoria prusiana contra Austria (1866).
La alianza con Francia terminó, pero Italia técnicamente fue unida entre 1861 y 1870. El norte, liderado por Víctor Manuel II, y el sur, por Giuseppe Garibaldi, unido en 1861. En 1866, Italia perdió batallas contra Austria pero, como consecuencia de una alianza con Prusia, obtuvo el Véneto. Después de dos marchas fracasadas sobre Roma, conducida por Garibaldi, fuerzas italianas tomaron la ciudad en 1870 debido a la preocupación francesa por una posible Guerra Franco-Prusiana.

Venecia fue dada a Piamonte después de la Guerra Austro-Prusiana en 1866. La unificación italiana había sido alcanzada, aunque no fuera completa hasta que Roma fuese designada como la capital del país en 1871.

Matrimonios e hijos

En 1842 se casó con su prima, María Adelaida de Austria, archiduquesa de Austria, y tuvieron ocho hijos:
  • María Clotilde de Saboya (1843-1911), Condesa de Moncalieri; se casó con Napoleón José (1822-1891) (el príncipe Napoleón). Su nieto Luis fue el pretendiente al trono francés por la casa de los Bonaparte.
  • Humberto I de Italia (1844-1900), rey de Italia desde 1878 hasta su muerte.
  • Amadeo I de España (1845-1890), rey de España de 1870 a 1873; Duque de Aosta.
  • Otón Eugenio de Saboya (1846-1866), duque de Monferrato.
  • María Pía de Saboya (1847-1911), reina consorte de Portugal entre 1862 y 1889 al casarse con Luis I de Portugal.
  • Carlos Alberto de Saboya (1851-1854), duque de Chablais.
  • Víctor Manuel de Saboya (1852-1852).
  • Víctor Manuel de Saboya (1855-1855), conde de Génova.
Después de la muerte de María Adelaida el rey se casó morganáticamente con Rosa Teresa Vercellana Guerrieri (apodada La Rosina), una de sus amantes, el 7 de noviembre de 1869. El conde de Mirafiori y Fontanafredda fue probablemente su hijo (ilegítimo).



María Adelaida de Austria


María Adelaida de Austria (en italiano: Maria Adelaide di Ranieri; Milán, Lombardía-Venecia, Imperio austríaco, 3 de junio de 1822 - Turín, Cerdeña-Piamonte, 20 de enero de 1855) fue reina consorte de Cerdeña-Piamonte.
                        
Era hija de la Princesa Isabel de Saboya-Carignano y de su esposo el Archiduque Raniero José de Austria, quien era hijo del Emperador Leopoldo II. Familiarmente, era llamada Adele.

Distinciones honoríficas

  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austríaco).


Rosa Vercellana


Rosa Teresa Vercellana Guerrieri (3 de junio de 1833–26 de diciembre de 1885) fue la esposa morganática del rey de Italia Víctor Manuel II.
                            
Era la hija menor de Giovanni Battista Vercellana, que formó parte de la Guardia Imperial Napoleónica, y su esposa Maria Teresa Griglio. Después de la caída de Napoleón, su padre fue nombrado oficial en la guardia del rey y comandó la Guarnición Real en la finca de caza de Racconigi en 1847. Fue allí, mientras estaba viviendo con su familia, donde Rosa conoció a Víctor Manuel, el príncipe heredero. Se convirtió en su amante y le dio dos hijos ilegítimos:
  • Vittoria Guerrieri (2 de diciembre de 1848 - 1905), casada (1868) 1. Marchese (Marqués) Giacomo Spinola (1828-1872), tuvo descendencia; (1873) 2. Marchese (Marqués) Luigi Spinola (1825 - 1899), tuvo descendencia; 3. Paolo de Simone (se suicidó), no tuvo descendencia.
  • Emanuele Alberto Guerrieri (16 de marzo de 1851 - 23 de diciembre de 1894), Conte de Mirafiori y Fontanafredda, casado (1873) Bianca de Larderel (1856-1942), tuvo descendencia.
Su amorío causó gran escándalo en 1849 cuando Víctor fue coronado rey, sin embargo, cuando su reina murió en 1855, el rey nombró a Rosa condesa de Mirafiori y Fontanafredda por decreto real en 1858. El rey también reconoció y dio el apellido de Guerrieri a los dos hijos que tuvo de Rosa.
En 1863 el rey decidió trasladarse al castillo de la Mandria (Venaria Reale) con Rosa y sus hijos, en pleno proceso de unificación de Italia.
Rosa y el rey se casaron en ceremonia religiosa el 18 de octubre de 1869 en San Rossore. Fue un matrimonio morganático, así Rosa nunca fue nombrada reina. Después de dos marchas fracasadas sobre Roma, lideradas por Garibaldi, las fuerzas italianas tomaron la ciudad en 1870 debido a la preocupación francesa por una posible guerra Franco-prusiana y en 1871 Roma fue nombrada capital, trasladándose allí los Saboya. Es en Roma donde se celebró el matrimonio civil entre Rosa y Víctor Manuel, en 1877. Dos meses después de la ceremonia civil falleció el rey. Rosa sólo le sobrevivió por ocho años, falleciendo en 1885.


















María Clotilde de Saboya


María Clotilde de Saboya, de su nombre Ludovica Teresa Maria Clotilde, (Turín, 2 de marzo de 1843 - Moncalieri, 25 de junio de 1911), fue una princesa italiana perteneciente a la Casa de Saboya por nacimiento, y a la Casa de Bonaparte por matrimonio, además de condesa de Moncalieri por concesión personal.                    

La princesa Clotilde fue la hija primogénita de Víctor Manuel II (1820–1878), Rey de Cerdeña y del Piamonte, y después Rey de Italia, y de la archiduquesa María Adelaida de Austria (1822–1855). Tuvo por hermanos a Humberto I, rey de Italia, a Amadeo I, rey de España, y a María Pía, reina consorte de Portugal.

Matrimonio


Hija predilecta de su padre, a los 15 años, por razones de estado, tuvo que aceptar de mala gana el matrimonio, celebrado el 30 de enero de 1859 en Turín, con Napoleón José Carlos Bonaparte, príncipe Napoleón, (1822–1891), apodado plon-plon. Diez años después de la boda, el Rey de Italia decidió nombrar al nuevo miembro de la familia conde de Moncalieri, con carácter ad personam (vitalicio). Su matrimonio fue una unión infeliz debido básicamente a las infidelidades de su marido, libertino conocido. Tras la caída del Segundo Imperio Francés en 1870, rehusó en principio a abandonar París, aunque finalmente decidió separarse de su marido ese mismo año y, obligada, se marchó de París para ir a vivir a una de sus residencias en el Lago Lemán. En 1878, tras la muerte de su padre, regresó a Italia con su hija dejando a sus dos hijos varones con su padre, donde, rehuyendo los esplendores de la corte imperial, vivió dedicada a obras de caridad y a la religión.

Descendencia

María Clotilde tuvo tres hijos:
  • Napoleón Víctor Bonaparte, príncipe Napoleón (1862-1926).
  • Luis Napoleón Bonaparte, príncipe Napoleón (1864-1932).
  • María Leticia Bonaparte, princesa Napoleón, duquesa de Aosta (1866-1926).

Fallecimiento

María Clotilde falleció a los 68 años en el Castillo de Moncalieri, residencia oficial de la familia Saboya, dónde vivía con su hija, María Letizia, y con su nieto, Humberto de Saboya-Aosta, I conde de Salemi. Al igual que su hija, fue enterrada en la Basílica de Superga, de Turín, donde descansan sus restos.

Distinciones honoríficas

  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Dama gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia).
  • Order of Queen Maria Luisa (Spain) - ribbon bar.png Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa (Reino de España).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).


Sierva de Dios María Clotilde de Saboya-Bonaparte, condesa de Moncalieri.


Napoleón José Carlos Bonaparte


Napoleón José Carlos Pablo Bonaparte, Príncipe Napoleón (Trieste, 9 de septiembre de 1822 - Roma, 17 de marzo de 1891) fue un general francés, hijo del príncipe Jerónimo Bonaparte y de la princesa Catalina de Württemberg.
                    
Nació en Trieste, Imperio austríaco (hoy Italia), y fue conocido como el «Príncipe Napoleón» o «Plon-Plon», fue un cercano consejero de su primo, Napoleón III, y en particular fue visto como un líder defensor de la intervención francesa en Italia favoreciendo las posiciones de Camillo Benso y de los nacionalistas italianos. Fue un anticlerical liberal, guiando a su facción al consejo e intentó influenciar al emperador para que adopte políticas anticlericales, marcadamente en contra de la influencia de la esposa del mismo emperador, la emperatriz Eugenia, una católica devota y conservadora, y de los que anhelaban que las tropas francesas protejan la soberanía del papa en Roma. El emperador intentó conciliar las dos influencias durante el periodo de su reinado.
Su curioso apodo proviene de una derivación de las palabras «Craint-Plomb», que le fueron dichas por el ejército debido a su ausencia en la importante Batalla de Solferino.

Como parte de la política de su primo, de alianza con el reino de Piamonte y Cerdeña, se casó con la princesa María Clotilde de Saboya, hija de Víctor Manuel II, Rey de Cerdeña, con quien tuvo un hijo a quien se le conoció como Víctor, Príncipe Napoleón y sus seguidores le llamaron Napoleón V.
Cuando el príncipe imperial, Eugenio Bonaparte, murió en 1879, el príncipe Napoleón se convirtió en el miembro más importante, en cuanto a genealogía, de la familia Bonaparte, pero se le excluyó de la sucesión, nombrando en cambio a su hijo, Napoleón Victor Jérôme Frédéric Bonaparte llamado Víctor, Príncipe Napoleón, como la nueva cabeza de la familia. No hay duda de qué en esta decisión influyó la madre del Príncipe Imperial por sus opiniones religiosas y políticas. Como resultado el Príncipe Napoleón y su hijo tuvieron una riña por todo el resto de su vida. Napoleón murió en Roma, Italia, a la edad de 69 años.

Distinciones honoríficas

  • Legion Honneur GC ribbon.svg Caballero Gran Cruz de la Orden de la Legión de Honor (Segundo Imperio Francés).
  • Medaille commemorative de la Campagne d'Italie 1859 ribbon.svg Medalla Conmemorativa de la Campaña de Italia (Segundo Imperio Francés, 1859).





Humberto I de Italia

Enlace aquí:

Humberto I de Saboya (Turín, 14 de marzo de 1844 – Monza, 29 de julio de 1900), llamado en italiano Umberto I di Savoia, fue rey de Italia entre 1878 y 1900.

Umberto Rainerio Carlo Emanuele Giovanni Maria Ferdinando Eugenio, príncipe del Piamonte, nació en Turín, la capital del Reino de Piamonte-Cerdeña. Fue hijo del príncipe Víctor Manuel de Saboya, futuro monarca de Piamonte y que años después lograría convertirse en el primer rey de Italia, y de su prima María Adelaida de Habsburgo-Lorena, archiduquesa de Austria.
                        
Su educación fue dejada en manos de Massimo Taparelli, marqués de Azeglio y de Pasquale Stanislao Mancini. En abril de 1868 el príncipe Humberto contrajo matrimonio con su prima hermana, la Princesa Margarita Teresa de Saboya. El matrimonio tuvo un hijo, Víctor Manuel (1869 -1947).

Desde marzo de 1858 Humberto de Saboya siguió la carrera militar en el ejército sardo, comenzando con el rango de capitán. Estuvo presente en la batalla de Solferino en 1859, y en 1866 estuvo al mando de una división en la batalla de Custoza aunque sin intervenir directamente en ese combate.
El 9 de enero de 1878, tras la muerte de su padre Víctor Manuel II, Humberto de Saboya se convirtió en rey de Italia con el nombre de Humberto I.

Humberto I adoptó el título Humberto I de Italia y no siguió la tradición que le habría correspondido, de ser Humberto IV (de Saboya), a fin de reforzar su imagen como soberano efectivo de sus súbditos en todo el reino de Italia y no sólo de los nativos de Piamonte-Cerdeña. Con esa misma finalidad, Humberto consintió que los restos de su padre fueran enterrados en Roma, en el Panteón de Roma, y no en el mausoleo real de la basílica de Superga, situado sobre una de las colinas que rodean Turín, donde desde mediados del siglo XVIII eran sepultados todos los miembros de la dinastía Saboya.

En noviembre de ese mismo año salió ileso de un atentado que sufrió en Nápoles por parte del anarquista Giovanni Passannante, pero que dejó gravemente herido al primer ministro, Benedetto Cairoli. El atacante fue detenido y condenado a muerte, pena que fue conmutada por Humberto I a cadena perpetua.

El 24 de octubre de 1896 el príncipe Víctor Manuel, heredero del trono italiano, contrajo matrimonio con la princesa montenegrina Jelena Petrović-Njegoš en Roma.

Política exterior

Durante su reinado Italia se unió al Imperio alemán y al Imperio austrohúngaro formando parte de la Triple Alianza, decisión que no fue respaldada por la opinión pública, a causa del dominio que ejerció el Imperio austrohúngaro en el norte de Italia y que restó popularidad al monarca italiano. De hecho, esta clase de alianza era considerada hasta cierto punto "antinatural" por los políticos e intelectuales italianos, que si bien admiraban la potencia del Imperio alemán, no olvidaban que el irredentismo italiano aún estaba vigente y reclamaba la anexión del Trentino, de la Venecia Julia y del este del Friuli, regiones pobladas por italianos pero bajo soberanía del Imperio Austrohúngaro. Sumado esto a las viejas tensiones históricas que sentían los intelectuales que apoyaron la unificación de Italia y que relacionaban a esta con el antiguo Imperio Romano, destruido por diversas tribus germanas.

La política exterior italiana bajo el reinado de Humberto I se caracterizó también por una insistencia en participar del imperialismo mostrado por otras potencias europeas en el Reparto de África. No obstante, Italia inició su colonialismo cuando otros países ya tenían imperios ultramarinos consolidados (como resultado de la tardía unificación italiana), mientras que la economía italiana era aún débil para afrontar los gastos de aventuras coloniales en comparación a otros países europeos más prósperos. Ello no impidió que bajo el reinado de Humberto I se formase el imperio colonial italiano basado en los territorios de Eritrea y Somalia, obtenidos bajo la inspiración del primer ministro Francesco Crispi, un imperialista convencido.

Política interna


Tapa de la revista argentina Caras y Caretas en memoria
de Humberto I de Italia (agosto de 1900).
El reinado de Humberto I se caracterizó también por la orientación política fuertemente conservadora del monarca, muy hostil a los sindicatos obreros que surgían en las ciudades industriales del norte de Italia. El advenimiento del socialismo causaba que el rey, desde inicios de la década de 1890, se apoyase en los sectores más conservadores de los políticos y del ejército, desconfiando del liberalismo y del parlamentarismo heredado de su padre, aunque la industrialización italiana había entonces progresado con gran rapidez y era ya una realidad en las regiones septentrionales del país.
Una grave crisis surgió al respecto cuando en mayo de 1898 hubo masivas protestas populares en Milán relacionadas con una subida de precios del trigo y ciertos impuestos nuevos que gravaban al proletariado urbano. Las protestas fueron reprimidas de manera sangrienta en las calles milanesas por el ejército, inclusive empleando la artillería contra manifestantes desarmados, bajo las órdenes del general Fiorenzo Bava Beccaris.

La represión dejó un saldo cercano al centenar de muertos y pasó a la historia italiana como la Masacre de Bava-Beccaris, pero la reacción del rey Humberto en Roma fue convocar al general represor y felicitarlo públicamente por su "valentía en defender la Casa Real", acusando a los obreros de "enemigos de la Corona". Estos acontecimientos deterioraron el respaldo popular hacia Humberto I en particular y el prestigio de la Casa de Saboya en general, de hecho la alineación del rey en favor de la represión violenta contra los obreros lo tornaron en un blanco de la propaganda socialista y anarquista.

Asesinato

Humberto I fue asesinado el 29 de julio de 1900 por el anarquista ítalo- americano Gaetano Bresci en Monza. Bresci afirmó que quería vengar las personas que murieron durante la Masacre de Bava-Beccaris. Bresci fue condenado a cadena perpetua y murió menos de un año después, por suicidio o asesinado por los guardas. Humberto fue enterrado en el Panteón de Roma, al lado de su padre Víctor Manuel II, el 9 de agosto de 1900. Fue el último Savoya para ser enterrado allí, pues su hijo y sucesor Víctor Manuel III murió en Egipto donde aún está enterrado en la Catedral de Santa Catalina, en Alejandría, Egipto y su nieto Humberto II está enterrado en la Abadía de Hautecombe en la Saboya francesa.

 

Margarita Teresa de Saboya


Margarita María Teresa Juana de Saboya (en italiano: Margherita Maria Teresa Giovanna di Savoia; Turín, 20 de noviembre de 1851 – Bordighera, 4 de enero de 1926) fue la reina consorte de Italia durante el reinado de su marido, Humberto I (1878–1900).
                            
Hija de Fernando, Duque de Génova y nieta de Carlos Alberto de Cerdeña, se casó con su primo hermano Humberto en 1868. Su madre fue la princesa Isabel de Sajonia. El 11 de noviembre de 1869, Margarita dio a luz a Víctor Manuel, Príncipe de Nápoles, después Víctor Manuel III de Italia.
Animó a artistas y escritores y fundó instituciones culturales, particularmente la Società del Quartetto, y la Casa di Dante. Protegió al músico Francesco Paolo Tosti, al que nombró su profesor de canto y responsable del Archivo Musical de la Corte. Fue benefactora de muchas organizaciones benéficas, sobre todo la Cruz Roja.

En 1889 la pizzaMargherita fue nombrada en su honor, aunque burlonamente se decía que esa especialidad napolitana tuvo que prescindir del hasta entonces obligado ajo porque la reina no lo soportaba. En cambio, se incorporó el queso por primera vez. En su honor, el duque de los Abruzzos bautizó con su nombre la Punta Margherita en los Alpes y la cima Margherita, el punto más alto del Monte Stanley, la tercera montaña más alta de África.

La ciudad de Margherita es una localidad de la India en el distrito de Tinsukia, estado de Assam, que fue nombrada en honor a la reina.

Fue madrina de bautismo de la princesa Margarita de Prusia, reina consorte de Finlandia. Por ella tomó su nombre.

Otros datos

Según la leyenda, en 1889 en el restaurante Il Brandi, a la Reina Margarita de Saboya le sirvieron una pizza especialmente hecha para ella con los colores de la bandera nacional. La pizza tenía una base de tomate, una capa de mozzarella blanca y, para terminar, una ramita de albahaca, una simple e ingeniosa combinación de sabores que fue nombrada «Margarita», en honor de la reina.

Distinciones honoríficas

  • Order of Queen Maria Luisa (Spain) - ribbon bar.png Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa.
 

Humberto I fue asesinado el 29 de julio de 1900 por el anarquista ítalo- americano Gaetano Bresci en Monza.




 
 
 




Amadeo I de España


Amadeo I de España, llamado «el Rey Caballero» o «el Electo» (Turín, 30 de mayo de 1845-ibídem, 18 de enero de 1890), fue rey de España entre 1871 y 1873. Fue, además, el primer duque de Aosta.
Su reinado en España, de poco más de dos años, estuvo marcado por la inestabilidad política. Los seis gabinetes que se sucedieron durante este período no fueron capaces de solucionar la crisis, agravada por el conflicto independentista en Cuba, que había comenzado en 1868, y una nueva Guerra Carlista, iniciada en 1872.
               
Amadeo de Saboya fue el segundo hijo de Víctor Manuel II, rey de Piamonte-Cerdeña y, desde 1861, rey de Italia, de la Casa de Saboya, y de María Adelaida de Austria (bisnieta de Carlos III de España, por ende tatarabuelo de Amadeo).

Se casó en 1867 con María Victoria dal Pozzo della Cisterna, princesa de La Cisterna y Belriguardo, con quien tuvo tres hijos: Manuel Filiberto, II duque de Aosta, Víctor Manuel, I conde de Turín, y Luis Amadeo, I duque de los Abruzos. Tras la prematura muerte de su primera esposa, ocurrida el 8 de noviembre de 1876, y un largo periodo de viudedad, Amadeo se casó de nuevo en 1888 con su propia sobrina, la princesa francesa María Leticia Bonaparte (hija de su hermana María Clotilde, casada con Napoleón José Bonaparte), con quien tuvo un hijo más: Humberto de Saboya-Aosta, I conde de Salemi.

Recibió una formación militar propia de los miembros de la realeza y su valor lo demostró suficientemente en la batalla de Custoza.

Fue masón, alcanzando el grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Reinado en España


Retrato de Amadeo I (1872) de Vicente Palmaroli (Museo del Prado).
La Revolución de 1868 en España y la salida de Isabel II dio lugar a un gobierno provisional presidido por Serrano, y del que estaban también formando parte los otros generales sublevados. El nuevo gobierno convocó Cortes Constituyentes, que con una amplia mayoría monárquica, proclamaron la Constitución de 1869, que establecía como forma de gobierno una monarquía constitucional. Una dificultad inherente al cambio de régimen fue encontrar un rey que aceptase el cargo, ya que España en esos tiempos era un país que había sido llevado al empobrecimiento y a un estado convulso, y se buscaba un candidato que encajara en la forma constitucional de monarquía.
Finalmente encontraron a su monarca en la persona del duque de Aosta, Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia, que lo reunía todo para el cargo: procedente de una antigua dinastía (vinculada con la española) progresista, bautizado católico pero masón.

Fue Amadeo el primer rey de España elegido en un Parlamento, lo que para los monárquicos de siempre suponía una grave afrenta. El 16 de noviembre de 1870 votaron los diputados: 191 a favor de Amadeo de Saboya, 60 por la República federal, 27 por el duque de Montpensier, 8 por el anciano general Espartero, 2 por la República unitaria, 2 por Alfonso de Borbón 1 por una República indefinida y 1 por la duquesa de Montpensier, la infanta María Luisa Fernanda, hermana de Isabel II; hubo 19 papeletas en blanco. De este modo el presidente de las Cortes, Manuel Ruiz Zorrilla, declaró: «Queda elegido Rey de los españoles el señor duque de Aosta».

Contó con el sistemático rechazo de carlistas y republicanos, cada uno por razones inherentes a sus intereses; pero también de la aristocracia borbónica, que lo veía como un extranjero advenedizo, de la Iglesia, por apoyar las desamortizaciones y por ser el hijo del monarca que había clausurado los Estados Pontificios; y también del pueblo, por su escaso don de gentes y dificultad para aprender el idioma español.

Inmediatamente, una comisión parlamentaria se dirigió a Florencia para dar parte al duque; el 4 de diciembre acepta oficialmente esta elección, embarcando poco después rumbo a España. Mientras Amadeo I viajaba a Madrid para tomar posesión de su cargo, el general Juan Prim, su principal valedor, murió el 30 de diciembre por las heridas sufridas en un atentado tres días antes en la calle del Turco en Madrid.


obra de Luis Álvarez Catalá. En la carpa que aparece a la derecha,
pueden observarse tanto las banderas como los escudos de los reinos de España e Italia.
Amadeo desembarcó en Cartagena el 30 de diciembre, para llegar a Madrid el 2 de enero de 1871. Allí se dirigió a la Basílica de Nuestra Señora de Atocha para rezar ante el cadáver de Prim. Tras este amargo trago se trasladó a las Cortes, donde realizó el preceptivo juramento: «Acepto la Constitución y juro guardar y hacer guardar las Leyes del Reino», terminando el acto con la solemne declaración por parte del presidente de las Cortes: «Las Cortes han presenciado y oído la aceptación y juramento que el Rey acaba de prestar a la Constitución de la Nación española y a las leyes. Queda proclamado Rey de España don Amadeo I».

La llegada de Amadeo al poder lo único que consiguió fue unir a toda la oposición, desde republicanos a carlistas. Como ejemplo de ello baste reproducir unas líneas del discurso ante las primeras Cortes de la nueva monarquía del líder republicano Emilio Castelar y Ripoll:
Visto el estado de la opinión, Vuestra Majestad debe irse, como seguramente se hubiera ido Leopoldo de Bélgica (sic, por Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen), no sea que tenga un fin parecido al de Maximiliano I de México...
Amadeo tuvo grandes dificultades debido a la inestabilidad política española. La coalición de gobierno que había levantado Juan Prim se había fraccionado tras su muerte. La Unión Liberal, salvo Francisco Serrano y un pequeño sector, abrazó la aún expectante causa borbónica. Los progresistas se habían escindido en radicales, dirigidos por Ruiz Zorrilla, y constitucionalistas, encabezados por Sagasta. Hubo seis ministerios en los poco más de dos años que duró su reinado, creciendo cada vez más la abstención, Tras un intento de asesinato contra su persona el 19 de julio de 1872, Amadeo I declaraba su angustia ante las complicaciones de la política española «Ah, per Bacco, io non capisco niente. Siamo una gabbia di pazzi — No entiendo nada, esto es una jaula de locos». La situación no parecía mejorar, debido al estallido de la Tercera Guerra Carlista y del recrudecimiento de la Guerra de los Diez Años en Cuba. Además, al empezar 1873, la coalición gubernamental, presa de fuertes fricciones entre los partidos que la conformaban, se separó definitivamente, presentándose por separado a las elecciones.

La guinda la puso un conflicto entre Ruiz Zorrilla y el Cuerpo de Artilleros. El presidente había manifestado su decisión firme de disolver dicho organismo militar, bajo amenaza de dimitir, y el ejército propuso a Amadeo I que prescindiera de las Cortes y gobernara de manera autoritaria.

La tradición madrileña asegura que al mediodía del 11 de febrero de 1873 al rey Amadeo I le comunicaron su «despido» mientras esperaba su comida en el restaurante del Café de Fornos; de inmediato, anuló el pedido, pidió una grappa, recogió a su familia, renunció al trono y, sin esperar la autorización de los diputados (según exigía el artículo 74.7 de la Constitución de 1869), se refugió en la embajada italiana.
Amadeo escribió su mensaje de renuncia, que leyó su esposa. No lo dirigió al Presidente del Consejo de Ministros, sino a la representación de la Nación. Decía así:
Al Congreso: Grande fue la honra que merecí a la Nación española eligiéndome para ocupar su Trono; honra tanto más por mí apreciada, cuanto que se me ofrecía rodeada de las dificultades y peligros que lleva consigo la empresa de gobernar un país tan hondamente perturbado. Alentado, sin embargo, por la resolución propia de mi raza, que antes busca que esquiva el peligro; decidido a inspirarme únicamente en el bien del país, y a colocarme por cima de todos los partidos; resuelto a cumplir religiosamente el juramento por mí prometido a las Cortes Constituyentes, y pronto a hacer todo linaje de sacrificios que dar a este valeroso pueblo la paz que necesita, la libertad que merece y la grandeza a que su gloriosa historia y la virtud y constancia de sus hijos le dan derecho, creía que la corta experiencia de mi vida en el arte de mandar sería suplida por la lealtad de mi carácter y que hallaría poderosa ayuda para conjurar los peligros y vencer las dificultades que no se ocultaban a mi vista en las simpatías de todos los españoles, amantes de su patria, deseosos ya de poner término a las sangrientas y estériles luchas que hace tanto tiempo desgarran sus entrañas. Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos largos años ha que ciño la Corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles, todos invocan el dulce nombre de la Patria, todos pelean y se agitan por su bien; y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible atinar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar el remedio para tamaños males. Lo he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien prometió observarla. Nadie achacará a flaqueza de ánimo mi resolución. No habría peligro que me moviera a desceñirme la Corona si creyera que la llevaba en mis sienes para bien de los españoles; ni causó mella en mi ánimo el que corrió la vida de mi augusta esposa, que en este solemne momento manifiesta, como yo, el vivo deseo de que en su día se indulte a los autores de aquel atentado. Pero tengo hoy la firmísima convicción de que serían estériles mis esfuerzos e irrealizables mis propósitos. Éstas son, señores diputados, las razones que me mueven a devolver a la Nación, y en su nombre a vosotros, la Corona que me ofreció el voto nacional, haciendo de ella renuncia por mí, por mis hijos y sucesores. Estad seguros de que al desprenderme de la Corona no me desprendo del amor a esta España tan noble como desgraciada, y de que no llevo otro pesar que el de no haberme sido posible procurarle todo el bien que mi leal corazón para ella apetecía. Amadeo. Palacio de Madrid a 11 de febrero de 1873.
BOLAÑOS MEJÍAS, Carmen: El reinado de Amadeo de Saboya y la monarquía constitucional. Madrid, UNED, 1999, pp. 238-239.

Retrato del rey Amadeo I de España,
Ese mismo día, Congreso y Senado se reunieron en sesión conjunta a deliberar (contraviniendo el artículo 47 de la Constitución). Emilio Castelar y Ripoll redactó la respuesta de la Asamblea Nacional al mensaje de renuncia de la Corona.
Señor: Las Cortes soberanas de la Nación española han oído con religioso respeto el elocuente mensaje de V.M., en cuyas caballerosas palabras de rectitud, de honradez, de lealtad, han visto un nuevo testimonio de las altas prendas de inteligencia y de carácter que enaltecen a V.M. y del amor acendrado a ésta su segunda Patria, la cual, generosa y valiente, enamorada de su dignidad hasta la superstición y de su independencia hasta el heroísmo, no puede olvidar, no, que V.M. ha sido jefe del Estado, personificación de su soberanía, autoridad primera dentro de sus leyes, y no puede desconocer que honrando y enalteciendo a V.M. se honra y se enaltece a sí misma. Señor, las Cortes han sido fieles al mandato que traían de sus electores y guardadoras de la legalidad que hallaron establecida por la voluntad de la Nación por la Asamblea Constituyente. En todos sus actos, en todas sus decisiones, las Cortes se contuvieron dentro del límite de sus prerrogativas, y respetaron la autoridad de V.M. y los derechos que por nuestro pacto constitucional a V.M. competían. Proclamando esto muy alto y muy claro, para que nunca recaiga sobre su nombre la responsabilidad de este conflicto que aceptamos con dolor, pero que resolveremos con energía, las Cortes declaran unánimemente que V.M. ha sido fiel, fidelísimo guardador de los respetos debidos a las Cámaras; fiel, fidelísimo guardador de los juramentos prestados en el instante en que aceptó V.M. de las manos del pueblo la Corona de España. Mérito glorioso, gloriosísimo en esta época de ambiciones y de dictaduras, en que los golpes de Estado y las prerrogativas de la autoridad absoluta atraen a los más humildes no ceder a sus tentaciones desde las inaccesibles alturas del Trono, a que sólo llegan algunos pocos privilegiados de la tierra. Bien puede V.M. decir en el silencio de su retiro, en el seno de su hermosa Patria, en el hogar de su familia, que, si algún humano fuera capaz de atajar el curso incontrastable de los acontecimientos, S.M., con su educación constitucional, con su respeto al derecho constituido, los hubiera completa y absolutamente atajado. Las Cortes, penetradas de tal verdad, hubieran hecho, a estar en sus manos, los mayores sacrificios para conseguir que V.M. desistiera de su resolución y retirase su renuncia. Pero el conocimiento que tienen del inquebrantable carácter de V.M.; la justicia que hacen a la madurez de sus ideas y a la perseverancia de sus propósitos, impiden a las Cortes rogar a V.M. que vuelva sobre su acuerdo, y las deciden a notificarle que han asumido en sí el Poder supremo y la soberanía de la Nación para proveer, en circunstancias tan críticas y con la rapidez que aconseja lo grave del peligro y lo supremo de la situación, a salvar la democracia, que es la base de nuestra política, la libertad, que es el alma de nuestro derecho, la Nación, que es nuestra inmortal y cariñosa madre, por la cual estamos todos decididos a sacrificar sin esfuerzo no sólo nuestras individuales ideas, sino también nuestro nombre y nuestra existencia. En circunstancias más difíciles se hallaron nuestros padres a principios de siglo y supieron vencerlas inspirándose en estas líneas y en estos sentimientos. Abandonados por sus Reyes, invadido el suelo patrio por extrañas huestes, amenazado de aquel genio ilustre que parecía tener en sí el secreto de la destrucción y la guerra, confinadas las Cortes en una isla donde parecía que se acababa la Nación, no solamente salvaron la Patria y escribieron la epopeya de la independencia, sino que crearon sobre las ruinas dispersas de las sociedades antiguas la nueva sociedad. Estas Cortes saben que la Nación española no ha degenerado, y esperan no degenerar tampoco ellas mismas en las austeras virtudes patrias que distinguieron a los fundadores de la libertad española. Cuando los peligros estén conjurados; cuando los obstáculos estén vencidos; cuando salgamos de las dificultades que trae consigo toda época de transición y de crisis, el pueblo español, que mientras permanezca V.M. en su noble suelo ha de darle todas las muestras de respeto, de lealtad, de consideración, porque V.M. se lo merece, porque se lo merece su virtuosísima esposa, porque se lo merecen sus inocentes hijos, no podrá ofrecer a V.M. una Corona en lo porvenir; pero le ofrecerá otra dignidad, la dignidad de ciudadano en el seno de un pueblo independiente y libre. Palacio de las Cortes, 11 de febrero de 1873.
FERNÁNDEZ-RÚA, José Luis: 1873. La primera república. Madrid, Tebas, 1975, pp. 231-233.
A pesar de los intentos de Ruiz Zorrilla por pedir tiempo para convencer al monarca de que regresara, una alianza entre republicanos y parte de los radicales (mayoría) dio por válida la renuncia al trono. Esa misma tarde del 11 de febrero se proclamó la Primera República Española.

Durante su breve reinado apenas tuvo amigos o confidentes: su compatriota y secretario personal, el marqués Giuseppe Dragonetti-Gorgoni, o su ayudante, Emilio Díaz Moreu.

Regreso a Italia

Después de abdicar se trasladó a Lisboa acompañado del jefe del gobierno y su último apoyo, Manuel Ruiz Zorrilla, y de allí a Turín, su ciudad natal, donde fijó su residencia junto con su esposa y sus tres hijos.

De regreso a Italia, Amadeo asumió el título de Duque de Aosta. Tras la muerte de su primera esposa se casó de nuevo el 11 de septiembre de 1888, en Turín, con la princesa francesa María Leticia Bonaparte (París, 20 de noviembre de 1866 – Moncalieri, 25 de octubre de 1926), con quien tuvo un hijo más: Humberto de Saboya-Aosta, I conde de Salemi (Turín, 22 de junio de 1889 – Crespano del Grappa, 19 de octubre de 1918). María Leticia era también su sobrina carnal, puesto que era hija de su hermana María Clotilde de Saboya.

Uno de los nietos de Amadeo, Aimón, reinaría brevemente en Croacia entre 1941 y 1943 como Tomislav II.

Valoración


Amadeo de Saboya retratado por Luigi Montabone.
El conde de Romanones a principios del siglo XX lo retrató así:
De frente espaciosa y algo prominente, encuadrada por rizada cabellera; los ojos negros, de mirar inexpresivo; gruesos labios, recia y blanca la dentadura, la barba cerrada, disimulando el prognatismo de los Habsburgo... En lo moral, no ofrecía rasgo alguno sobresaliente, salvo su valor personal bien probado, exento de ambición, ferviente católico, habiendo heredado de su padre una inclinación apasionada por las hijas de Eva.
El escritor Eslava Galán en su Historia de España contada para escépticos de 1995 describe así la figura de Amadeo:
Presencia tenía Amadeo, y embutido en su uniforme, con los bordados y las charreteras, parecía un figurín, pero aparte de la presencia era hombre de escasas luces y, lo peor de todo, peligrosamente gafe.
Lo que no se puede objetar es que no estuviera por agradar. En un paseo en carroza por Madrid, el secretario y cicerone que lo acompañaba le indicó que pasaban cerca de la casa de Cervantes y él respondió sin inmutarse: “Aunque no haya venido a verme, iré pronto a saludarlo”. Para que se vea la maldad de la gente, basándose en este dato, algunos detractores propalan que era hombre de pocas letras. Cabría replicar que casi todos los reyes de España lo han sido y ello no les ha impedido reinar, pero además, en el caso de Amadeo, es falso, puesto que era muy aficionado a las novelas pornográficas francesas.
Corto espacio dedicado a la tragedia de un hombre que fue llamado para ser rey de un país en el que ninguno de sus súbditos quiso concederle la menor oportunidad.
Eslava Galán (1995, p. 337)

En la ficción

  • En 2014 el director Luis Miñarro estrenó su largometraje titulado Stella cadente (Estrella fugaz), basada en la vida de los reyes Amadeo y María Victoria de España. El papel de Amadeo fue interpretado por el actor Àlex Brendemühl.

Distinciones honoríficas

  • Order of the Golden Fleece Rib.gif Gran maestre de la Insigne Orden del Toisón de Oro (Reino de España, 1870).
  • Order of Charles III - Sash of Collar.svg Gran maestre de la Real y Distinguida Orden de Carlos III (Reino de España, 1870).
  • Order of Isabella the Catholic - Sash of Collar.svg Gran maestre de la Real Orden de Isabel la Católica (Reino de España, 1870).
  • Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo.png Gran maestre de la Orden del Mérito Militar (Reino de España, 1870).
  • ESP Laureada pasador.svg Gran maestre de la Real y Militar Orden de San Fernando (Reino de España, 1870).
  • Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.png Gran maestre de la Orden de San Hermenegildo (Reino de España, 1870).
  • ESP Order of Montesa BAR.svg Maestre de la Orden de Montesa (Reino de España, 1870).
  • ESP Order of Alcantara BAR.svg Maestre de la Orden de Alcántara (Reino de España, 1870).
  • ESP Order of Calatrava BAR.svg Maestre de la Orden de Calatrava (Reino de España, 1870).
  • ESP Order of Santiago BAR.svg Maestre de la Orden de Santiago (Reino de España, 1870).
  • Order of the Most Holy Annunciation BAR.svg Caballero de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Reino de Italia, 1862).
  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia, 1862).
  • Orderelefant ribbon.png Caballero de la Orden del Elefante (Reino de Dinamarca, 19/08/1863).
  • Valor militare gold medal - old style BAR.svg Medalla de Oro al Valor Militar (Reino de Italia, 1866).
  • Medaglia a ricordo dell'Unità d'Italia BAR.svg Medalla Conmemorativa de la Unificación de Italia (Reino de Italia).
  • CampagneGuerreIndipendenza.png Medalla Conmemorativa de la Campaña de la Guerra de la Independencia (Reino de Italia).
  • Order of the Garter UK ribbon.png Caballero de la Nobilísima Orden de la Jarretera (Reino Unido).
  • Ord.Aquilanera.png Caballero de la Orden del Águila Negra (Imperio alemán).
  • Bavaria012.png Caballero de la Orden de San Huberto (Reino de Baviera).


María Victoria dal Pozzo


María Victoria dal Pozzo della Cisterna, VI princesa de La Cisterna y de Belriguardo, nacida Maria Vittoria Carlotta Enrichetta Giovanna (París, 9 de agosto de 1847 – San Remo, 8 de noviembre de 1876), fue reina consorte de España y duquesa consorte de Aosta, por su matrimonio con Amadeo de Saboya.
                       
Nació en París, el 9 de agosto de 1847, siendo la hija primogénita de Carlo Emanuele dal Pozzo, V príncipe de La Cisterna, y de Luisa Carolina Ghislaine de Mérode, condesa de Mérode-Westerloo. Su familia paterna era una antigua familia aristocrática originaria del Reino de Cerdeña, principalmente de Biella, mientras que por parte materna, los condes de Mérode-Westerloo, estaba emparentada con los Grimaldi de Mónaco. El Príncipe Soberano Alberto I de Mónaco era primo hermano suyo. Gozó de una formación muy completa gracias a los medios de su familia, y hablaba seis idiomas. María residía con sus padres y hermana la mayor parte del tiempo en el Palacio della Cisterna, en Turín, y también en el Castillo de Reano, donde recibió su primera comunión y veraneaba con su familia.

Tras la muerte de su padre, senador del Reino de Cerdeña desde 1848 (Senato Subalpino), acaecida en Turín, el 26 de marzo de 1864, su madre perdió el juicio y se negó a enterrar el cadáver de su esposo, pasando las noches velando el cuerpo acompañada de sus dos hijas (la diferencia de edad de los cónyuges era de 32 años). Como consecuencia, su hija pequeña, Beatrice Giuseppa Antonia Luisa (1851–1864), moriría un mes después, el 27 de abril, de tifus, agravado por consumición emocional. La muerte de Beatrice no hizo más que incrementar el desequilibrio de la condesa de Mérode-Westerloo, que ordenó cerrar a cal y canto el Palacio della Cisterna de Turín, su residencia familiar, y rodeó a su hija de riguroso luto y silencio que sólo se rompió cuando María conoció al que se convertiría en su esposo, el príncipe Amadeo, I duque de Aosta

Fue reina consorte de España entre 1870 y 1873, cuando su marido ocupó el trono vacante que le había ofrecido el general Juan Prim antes del asesinato de éste. Al llegar, hispanizó su nombre y el de sus tres hijos, que llegaron a ostentar las dignidades de príncipe de Asturias e infantes de España, respectivamente.

La reina causa en los diputados españoles mejor impresión que su esposo. Recibieron la agradable sorpresa de comprobar que la joven soberana les saludó y conversó con ellos en correcto castellano, sin apenas acento. Víctor Balaguer escribe sobre ella:
Tiene un rostro de rasgos pronunciados y bellamente correctos, el brillo de sus ojos es especial y su mirada penetrante, su voz es dulce y cariñosa, y la conversación instructiva y amena, e inspira su presencia, al par que el más profundo respeto, la más afectuosa simpatía. Aunque todos hemos oído hablar las grandes cualidades que la adornan, la realidad supera nuestras esperanzas y todos salimos prendados de la que había de ser la Reina de España.
Poco conocida en España por la falta de consolidación política y por la brevedad del reinado de don Amadeo, la reina María Victoria fue, en su tiempo, objeto de respeto por su comportamiento ejemplar y discreción. Sus dos hijos mayores nacieron en Italia, mientras que el menor nació en Madrid. En la capital española centró todos sus esfuerzos en las diversas obras de caridad típicas de las consortes de la época, y jamás se interesó en política. Llegó a inaugurar, gracias a su aportación económica, la primera guardería infantil que se abrió en España, dedicada a los hijos de las lavanderas que trabajaban en las riberas del río Manzanares. Se inauguró con el nombre de «Casa del Príncipe», bajo el patronazgo del príncipe de Asturias, quien dedicó su asignación como heredero a dicha obra. Era apodada «la Virtuosa».

María Victoria nunca olvidó hacer numerosos legados para obras benéficas, y a través de la escritora española Concepción Arenal, que actuó como intermediaria, siguió hasta el último instante de su vida mandando muchas ayudas para españoles necesitados, con la exigencia de que los donativos se hicieran anónimamente. Durante largos meses, Concepción Arenal recibió frecuentes giros de dinero con notas firmadas por V.P.M., iniciales de Victoria dal Pozzo Mérode.

En una ocasión, María Victoria escribió a una amiga española:
En España no deseé más que una cosa: cumplir con mi deber, y de ella conservaré siempre un bueno y un triste recuerdo. Bueno, porque hay allí personas muy estimables a las que nunca olvidaré, y triste, porque España no encontró con nosotros la tranquilidad y la prosperidad que deseábamos darle.

Orden Civil de María Victoria

Durante su reinado como consorte se creó la Orden Civil de María Victoria, instituida por Real Decreto de 7 de julio de 1871, que premiaba los eminentes servicios prestados a la instrucción pública, bien creando, dotando o mejorando establecimientos de enseñanza, publicando obras científicas, literarias o artísticas de reconocido mérito, o fomentando de cualquier otro modo las ciencias, las artes, la literatura o la industria. En estas fechas, el ministro de Fomento era Manuel Ruiz Zorrilla, que fue gran impulsor de la creación de esta orden.

La Orden Civil de María Victoria tuvo una vida muy corta siendo disuelta tras la proclamación de la Primera República por Decreto de 7 de mayo de 1873, que lleva la firma del entonces ministro de Fomento Eduardo Chao Fernández.

Entre otros prohombres de la época a los que se le otorgaron esta condecoración destacan en su clase de Gran Cruz: Juan Manuel de Manzanedo, Hilarión Eslava, Rafael Martínez Molina, Cesáreo Fernández, Juan Eugenio Hartzenbusch, Juan Valera, Ángel Fernández de los Ríos, José Zorrilla, Emilio Arrieta, Francisco Asenjo Barbieri, Segismundo Moret, Antonio Bergnes de Las Casas, Antonio Romero, Ramón de Campoamor, Adelardo López de Ayala, Federico de Madrazo, Santiago Diego de Madrazo, Patricio de la Escosura, Luis de la Escosura, Nicolás María Rivero, Miguel Colmeiro, Eulogio Florentino Sanz, Juan de Ariza o Francisco Jareño.

Retrato de la reina María Victoria, Sala Azul -
Palacio Nacional de Ajuda, Lisboa.
 
Esta orden (algo inusual para la época) no era exclusivamente masculina, pues les fue concedida a dos mujeres la cruz de segunda clase; una de ellas fue María Báscuas y Colón, profesora de primera enseñanza en Pontevedra, que publicó un tratado de aritmética, Aritmética para uso de las escuelas de instrucción primaria, obra en su clase de reconocida importancia.











María Leticia Bonaparte


María Letizia Bonaparte (Marie Laetitia Eugénie Catherine Adélaïde), (París, 20 de noviembre de 1866 – Castillo de Moncalieri, Moncalieri, 25 de octubre de 1926), Princesa Napoleón y Duquesa de Aosta, fue una figura aristocrática perteneciente a la Casa de Bonaparte y a la Casa de Saboya, conocida por ser la segunda esposa de su tío, el Rey Amadeo I de España, I duque de Aosta.
              
María Letizia Bonaparte, princesa Napoleón, nació en el Palais Royal de París, en 1866, durante los que serían los últimos años del Segundo Imperio Francés. Era hija del príncipe francés Napoleón José Carlos Bonaparte (Napoléon Joseph Charles Paul Bonaparte) y de la princesa italiana María Clotilde de Saboya. Tuvo por tíos a los emperadores de Francia, Napoleón III y Eugenia de Montijo. Al pertenecer a la dinastía Napoleónica, ostentó desde su nacimiento el título de Princesa Napoleón (dignidad que ostentaban los hijos de príncipes o princesas pertenecientes a la Casa de Bonaparte), y el tratamiento de Su Alteza Imperial. Su infancia y su juventud transcurrieron junto a la de sus hermanos, Víctor y Luis, entre París y Roma, donde su madre, la princesa María Clotilde, se retiró para dedicarse a la religión y las obras pías.

Matrimonio y descendencia

A su llegada a Florencia para conocer al que estaba previsto fuese su marido, su primo, el príncipe Manuel Filiberto de Saboya-Aosta, se decidió un cambio de planes arreglándose su matrimonio con el padre de su prometido, es decir, su tío, el que antaño había sido Rey de España bajo el nombre de Amadeo I de España, que estaba ya viudo de su primera mujer, la princesa María Victoria dal Pozzo della Cisterna, y que ostentaba los títulos de Príncipe de Saboya y I duque de Aosta. La boda supuso un gran escándalo en la corte italiana, no sólo por la diferencia de edad de 22 años entre los cónyuges, sino porque su futuro marido era hermano de su madre, la princesa María Clotilde. En 1888 se consiguió la necesaria dispensa papal, y tío y sobrina contraen matrimonio el 11 de septiembre de ese mismo año, en la capilla del Palacio Real de Turín. En su tiempo, Letizia fue descrita como una mujer atractiva, rebelde, poco amante del protocolo, de personalidad vivaz, alegre trato y voraz amante de las joyas. Su matrimonio duró escasamente año y medio, pues Amadeo falleció en enero de 1890. Aun así, los duques de Aosta tuvieron un hijo:
  • Humberto de Saboya-Aosta, I conde de Salemi, muerto a los 29 años víctima de la llamada gripe española, mientras combatía en la Armada Real Italiana durante la Primera Guerra Mundial.

Viudez y fallecimiento

Una vez viuda, Letizia mantuvo una abierta y escandalosa relación amorosa con un militar, veinte años más joven que ella, quien a la muerte de la princesa, acaecida en 1926, resultó ser el único heredero testamentario de todos sus bienes. La princesa Napoleón está enterrada en la Basílica de Superga de Turín, junto a los restos de su tío y esposo, Amadeo, y los de la primera esposa de éste, la princesa María Victoria dal Pozzo della Cisterna, su tía política.

Fallecimiento

Tras la caída de la monarquía saboyana en España, la reina partió al exilio por Portugal, pocos días después de dar a luz a su último vástago. Falleció en Villa Dufour, San Remo, a los veintinueve años, consumida por la tuberculosis. Fue enterrada en la Basílica de Superga de Turín, donde su epitafio reza:
En prueba de respetuoso cariño a la memoria de doña María Victoria, las lavanderas de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Tarragona, a tan virtuosa Señora.
El periódico La Ilustración Española y Americana le dedicó palabras de elogio, tales como:
Madrid no puede olvidarse de aquel ángel de virtud y de caridad, a quien el pueblo concedió el sencillo título de Madre de los pobres.

Títulos y estilos

  • 9 de agosto de 1847 – 26 de marzo de 1864: Donna Maria dal Pozzo della Cisterna.
  • 26 de marzo de 1864 – 19 de febrero de 1867: Donna Maria dal Pozzo della Cisterna, VI princesa de La Cisterna y de Belriguardo.
  • 19 de febrero de 1867 – 30 de mayo de 1867: Su Alteza, Maria Vittoria dal Pozzo della Cisterna, VI princesa de La Cisterna y de Belriguardo.
  • 30 de mayo de 1867 – 6 de noviembre de 1870: Su Alteza Real, la princesa Maria Vittoria de Italia, duquesa de Aosta.
  • 6 de noviembre de 1870 – 11 de febrero de 1873: Su Majestad, la reina María Victoria de España.
  • 11 de febrero de 1873 – 8 de noviembre de 1876: Su Alteza Real, la duquesa de Aosta.
Por matrimonio, María Victoria ostentó los títulos de Duquesa consorte de Aosta y de Reina consorte de España, pero además, tras la muerte de su padre en 1864, heredó la extensa lista de títulos de éste. De esa manera, fue además:
  • VI Princesa de La Cisterna
  • VI Princesa de Belriguardo
  • VII Marquesa de Voghera
  • VII Condesa de Reano
  • IX Condesa de Ponderano
  • IX Condesa de Bonvicino
  • VII Condesa de Neive
  • VII Condesa de Perno
  • Señora de Quagliuzzo, Grinzane y Vestignè
  • Co-Señora de Romagnano, Borriana, Beatino, Strambinello, Quaregna, Cerretto y Castellengo.
A raíz de la muerte de María Victoria, sus propios títulos revirtieron a la Corona de Italia, por su pertenencia a la Casa de Saboya, y se han ido heredando junto al Ducado de Aosta. A día de hoy, Amadeo III de Saboya-Aosta, V duque de Aosta y Jefe de la Casa de Saboya-Aosta, utiliza los títulos más característicos transmitidos por María Victoria: el principado de La Cisterna y de Belriguardo, el marquesado de Voghera y condado de Ponderano.

Distinciones honoríficas

  • Kennedy Center Ribbon.png Soberana Gran Maestre de la Orden Civil de María Victoria (Reino de España, 07/07/1871).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).
  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Dama Gran Cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia).




Otón de Saboya


Otón de Saboya, de su nombre Otón Eugenio María, (Turín, 11 de julio de 1846 - Génova, 22 de enero de 1866), fue un príncipe italiano perteneciente a la Casa de Saboya por nacimiento.

El príncipe fue el cuarto hijo y tercer varón de Víctor Manuel II (1820–1878), Rey de Cerdeña y del Piamonte, y después Rey de Italia, y de la archiduquesa austriaca, María Adelaida de Habsburgo-Lorena (1822–1855). Tuvo por hermanos a María Clotilde de Saboya (1843-1911), princesa Napoleón, a Humberto I, rey de Italia, a Amadeo I, rey de España, y a María Pía, reina consorte de Portugal.

Al momento de nacer, le fue concedido el título de Duque de Monferrato.

Desde su nacimiento, Otón fue relegado de la familia, por su precario estado de salud, durante su corta vida se dedico a estudiar arte y collecionar objetos antiguos, provenientes de Grecia.
El joven príncipe residió en el Palacio Real de Génova, eligió este sitio, por su clima, el cual era benéfico para su salud.

Fallecimiento

Otón falleció a los 19 años, el 22 de enero de 1866. Fue enterrado en la Basílica de Superga, de Turín, donde descansan sus restos.



María Pía de Saboya

Enlace aquí:

María Pía de Saboya (Turín, 16 de octubre de 1847 - 5 de julio de 1911) fue princesa de Italia y reina de Portugal, de la casa real italiana de Saboya fue conocida como O Anjo da Caridade y A Mãe dos Pobres (Ángel de la Caridad y Madre de los Pobres).
               
María Pía era hija del rey Víctor Manuel II de Cerdeña y Piamonte (desde 1861, rey de Italia unificada) y de la archiduquesa María Adelaida de Austria. Tuvo siete hermanos, entre los cuales fueron reyes Humberto I, de Italia y Amadeo I, de España.

En 1862 contrajo matrimonio con el rey Luis I, convirtiéndose así en reina consorte de Portugal.
Después del regicidio el 1 de febrero de 1908, comenzó a dar señales de demencia, que se agravaron con la proclamación de la República, el 5 de octubre de 1910. La desdichada reina salió para el exilio, con los restantes miembros de la familia real, viajando a su tierra natal el Piamonte, donde viviría hasta fallecer al año siguiente, siendo sepultada en el Panteón Real de los Saboya en la Basílica de Superga, Turín, Italia.
Es la única Reina de Portugal que no está sepultada en el Panteón de los Braganza, en el Monasterio de San Vicente de Fora, Lisboa.

Descendencia

María Pía de Saboya tuvo dos hijos:
  • Carlos I, rey de Portugal
  • Alfonso, duque de Oporto

Distinciones honoríficas

  • Golden Rose MNMA Cl2351 n1.jpg Rosa de Oro de la Cristiandad (en el día de su bautismo).
  • PRT Ordem de Nossa Senhora da Conceicao de Vila Vicosa Cavaleiro ribbon.svg Dama gran cruz de la Orden de Nuestra Señora de la Concepción de Villaviciosa (Reino de Portugal).
  • Order of Queen Maria Luisa (Spain) - ribbon bar.png Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa (Reino de España).
  • Imperial Order of Saint Charles (Mexico) - ribbon bar.gif Dama gran cruz de la Imperial Orden de San Carlos (Segundo Imperio Mexicano).
  • SMOM-gc.svg Dama gran cruz de honor y devoción de la Orden de Malta.
  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Dama gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).
  • TheresiaOrder.Bavaria.gif Dama de la Orden de Teresa (Reino de Baviera).


Luis I de Portugal



Luis I de Portugal, apodado el Popular (Lisboa, 31 de octubre de 1838 - Cascais, 19 de octubre de 1889), fue rey de Portugal entre 1861 y 1889. Era el segundo hijo de la reina María II y del rey consorte Fernando II, y fue Duque de Oporto y Viseu.
                
Luis era un hombre culto, aficionado a escribir poesía. Sin embargo, no poseía capacidades políticas, ya que se vio envuelto en este mundo tras la muerte de sus dos hermanos Pedro y Fernando en 1861 como consecuencia de una epidemia de cólera. El reinado de Luis se caracterizó por una serie de cambios de gobierno, formados en diversas ocasiones por los liberales y otras por los conservadores. Durante su gobierno, Portugal se devaluó en relación con otros países europeos en términos de educación, política, estabilidad, progreso tecnológico y estabilidad económica. En temas coloniales, la bahía de Delgoa se confirmó como posesión portuguesa en 1875 mientras que las actividades belgas en el Congo negaban a Portugal un terreno entre Angola y Mozambique.

Luis fue sobre todo un hombre de ciencia, con una especial pasión por la oceanografía. Invirtió gran parte de su fortuna en financiar barcos de investigación dedicados a recoger especímenes en los océanos del mundo. Fue el responsable de la creación de uno de los primeros acuarios del mundo, el Vasco da Gama en Lisboa, que sigue aún abierto al público, incluyendo un calamar de 10 metros de largo. Su amor por las ciencias fue transmitido a sus dos hijos.

Luis I contrajo matrimonio el 6 de octubre de 1862 con María Pía de Saboya (16 de octubre de 1847 - 5 de julio de 1911), hija de Víctor Manuel II de Italia y María Adelaida, Archiduquesa de Austria. Ellos tuvieron dos hijos.





 





 
 


Carlos Alberto de Saboya (1851-1854), duque de Chablais.



Príncipe Víctor Manuel (Turín, 7 de julio de 1852 - Turín, 7 de julio de 1852). Muerto al nacer.



Príncipe Víctor Manuel, Conde de Génova (Turín, 8 de enero de 1855 - Turín, 17 de mayo de 1855). Murió al poco tiempo de nacer, el mismo año que su madre.



Rosa Teresa Vercellana Guerrieri (3 de junio de 1833–26 de diciembre de 1885) fue la esposa morganática del rey de Italia Víctor Manuel II.

Era la hija menor de Giovanni Battista Vercellana, que formó parte de la Guardia Imperial Napoleónica, y su esposa Maria Teresa Griglio. Después de la caída de Napoleón, su padre fue nombrado oficial en la guardia del rey y comandó la Guarnición Real en la finca de caza de Racconigi en 1847. Fue allí, mientras estaba viviendo con su familia, donde Rosa conoció a Víctor Manuel, el príncipe heredero. Se convirtió en su amante y le dio dos hijos ilegítimos:

  • Vittoria Guerrieri (2 de diciembre de 1848 - 1905), casada (1868) 1. Marchese (Marqués) Giacomo Spinola (1828-1872), tuvo descendencia; (1873) 2. Marchese (Marqués) Luigi Spinola (1825 - 1899), tuvo descendencia; 3. Paolo de Simone (se suicidó), no tuvo descendencia.

  • Emanuele Alberto Guerrieri (16 de marzo de 1851 - 23 de diciembre de 1894), Conte de Mirafiori y Fontanafredda, casado (1873) Bianca de Larderel (1856-1942), tuvo descendencia.

Su amorío causó gran escándalo en 1849 cuando Víctor fue coronado rey, sin embargo, cuando su reina murió en 1855, el rey nombró a Rosa condesa de Mirafiori y Fontanafredda por decreto real en 1858. El rey también reconoció y dio el apellido de Guerrieri a los dos hijos que tuvo de Rosa.





Emanuele Alberto Guerrieri





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