foto

foto

Translate

viernes, 16 de septiembre de 2016

Víctor Manuel III de Italia


Víctor Manuel III de Italia (en italiano: Vittorio Emanuele III; Nápoles, Italia, 11 de noviembre de 1869-Alejandría, Egipto, 28 de diciembre de 1947) fue rey de Italia entre 1900 y 1946. Su nombre completo era Vittorio Emanuele Ferdinando Gennaro Maria di Savoia-Carignano. Fue nombrado miembro de la Insigne Orden del Toisón de Oro el 2 de diciembre de 1878. Su título al nacer era de Príncipe de Nápoles. Es recordado por haber cargado con los más de 20 años de dictadura fascista de Benito Mussolini. A la muerte de este, huyó a Egipto, permitiendo a Italia convertirse en una república. Falleció en Alejandría en 1947.
                        
Sucedió a su padre, Humberto I, en 1900 cuando éste murió asesinado en Monza. Recibió, como era frecuente en los príncipes de su época, formación militar, pero debido a su baja estatura (1,53 m), hubo que cambiar la legislación castrense a este respecto; también el rey mostró especial interés por los asuntos de la milicia. Durante su reinado, Italia trató de incrementar su aún incipiente Imperio colonial italiano y también aumentar su territorio nacional lo que llevó al país a verse envuelto en varios conflictos: en un primer momento se lanzó a la Guerra Ítalo-Turca en 1911–1912 con la cual Italia consiguió adueñarse de los territorios turcos de Tripolitania y Cirenaica, luego participó en la Primera Guerra Mundial (1915–1918) en el bando aliado, logrando anexarse el Trentino y el Alto Adigio, regiones de población italiana pero gobernadas por Austria.

Durante las dos primeras décadas de su reinado, Víctor Manuel III actuó dentro de los límites marcados por la Constitución y no interfirió en la acción de los sucesivos gobiernos, donde destacaban los liberales de Giovanni Giolitti y los conservadores de Antonio Salandra, permitiendo que se desarrollase el parlamentarismo. Pero en 1922 ante la violenta presión ejercida sobre el gobierno por la Marcha sobre Roma que habían organizado el aún joven movimiento fascista liderado por Benito Mussolini, el monarca no aceptó declarar el estado de sitio que había solicitado el primer ministro Luigi Facta y, el 30 de octubre, aceptó el nombramiento de Mussolini como primer ministro, vulnerando sus atribuciones constitucionales.

Reinado bajo el fascismo

Con Mussolini en el poder, el monarca ni se opuso ni tan sólo opinó sobre el desmantelamiento del sistema constitucional y la imposición del régimen totalitario fascista en 1925. Los sucesivos plebiscitos que reforzaron el control total del fascismo sobre la política italiana no fueron cuestionados por el rey, que se resignó al rol ceremonial que le fuera impuesto por Mussolini, quien cuidó de no atacar los privilegios de la Casa de Saboya ni de la aristocracia vinculada a ella. La agonía del parlamentarismo italiano y la lenta imposición de la dictadura mussoliniana fueron así consentidas por el monarca, quien tampoco se interpuso cuando Mussolini acabó con la oposición democrática y liberal.

En el año 1929 Mussolini concluyó con el papa Pío XI los llamados Pactos de Letrán, por los que se creaba el estado soberano de la Ciudad del Vaticano. Estos acuerdos cerraban definitivamente el conflicto que estaba abierto desde 1870 con la toma de Roma por parte de las tropas del nuevo reino de Italia.

Más tarde, con el triunfo italiano en la Guerra de Etiopía (1935–1936), Víctor Manuel III fue proclamado emperador de Etiopía (1936–1941), pero sólo fue reconocido como tal por los aliados del fascismo italiano, como la Alemania nazi. Precisamente debido a la conquista de Etiopía, Italia fue objeto de sanciones por parte de la Sociedad de Naciones y en un gesto de desdén se autoexcluyó de la misma. Bajo su reinado Italia participó también en la Guerra Civil española en apoyo del Bando sublevado liderado por Francisco Franco (1936–1939). Unos meses antes del comienzo de la Segunda guerra mundial, aprovechando la ocupación alemana de Checoslovaquia, Mussolini invadió y anexionó Albania en abril de 1939, por lo que Víctor Manuel también fue proclamado rey de Albania.

Víctor Manuel III tampoco se opuso cuando Mussolini inició su alianza con la Alemania nazi en 1936 ni cuando se suscribió el Pacto de Acero en 1939 que justificó la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial en junio de 1940.

Últimos años

Víctor Manuel III de uniforme (1936).



Benito Mussolini impidió cualquier margen de maniobra al monarca que se mantuvo como Jefe del Estado con funciones representativas, sin opción alguna de tomar iniciativas políticas. Víctor Manuel III no trató de impedir ni mostró reserva alguna con los crímenes del fascismo, aunque desde 1941 empezó a resentir la excesiva influencia del Tercer Reich en los asuntos internos de Italia; pero su oposición quedó en palabras y no pasó a los hechos. Cuando las derrotas de El Alamein y el éxito de la invasión aliada de Sicilia mostraron que la derrota alemana sería segura, los líderes fascistas depusieron al Duce el 25 de julio de 1943. Víctor Manuel encargó entonces al mariscal Pietro Badoglio la formación de un gobierno que puso a Italia en el bando de los aliados y acabó con el régimen de Benito Mussolini. No obstante, tras acordarse el Armisticio de Cassibile con los aliados, y no recibir apoyo militar de éstos contra las tropas de la Wehrmacht que aún estaban en suelo italiano, Víctor Manuel y su corte abandonaron Roma de manera precipitada antes que fuera ocupada por las tropas alemanas, y se trasladó la capital a Bari.

La pérdida de prestigio de la Monarquía por el papel de Víctor Manuel III durante la dictadura de Benito Mussolini quedó culminada por la fuga precipitada de Roma abandonando la capital a los alemanes. Instalado el gobierno de Badoglio en Bari, el rey Víctor Manuel cesó de ejercer sus poderes de monarca pero sin abdicar, designando en 1944 a su hijo Humberto de Saboya que asumiera el cargo de "Lugarteniente General del Reino de Italia", a fin de suavizar el desprestigio de la Casa Real.

Abdicación

Mussolini y su amante fueron ejecutados. Fueron colgados y torturados a muerte el 29 de abril de 1945. Ahora sí, Víctor Manuel III finalmente se había librado de Mussolini, e Italia estaba por experimentar un profundo cambio tras 23 años de fascismo.

Aun así, siendo consciente del rechazo que provocaba entre la población italiana, Víctor Manuel III trató de salvaguardar la continuidad de la Casa de Saboya abdicando, el 9 de mayo de 1946, a favor de su hijo y heredero Humberto II. Pese a ello, el desprestigio de Víctor Manuel en sus últimos años provocó que, en el referéndum celebrado el 2 de junio de 1946, los italianos optaran mayoritariamente por la República, aunque el resultado de la consulta electoral fuera sospechoso de fraude en perjuicio de la opción monárquica y que fuese motivo de polémicas y controversias hasta la actualidad.

Tras su abdicación, Víctor Manuel de Saboya partió al exilio bajo el nombre de Conte di Pollenzo y murió un año después en Alejandría, Egipto, en cuya iglesia de Santa Catalina fue y continúa sepultado.

Familia

En 1896 contrajo matrimonio con la princesa Jelena Petrović-Njegoš (1873–1953), hija del rey Nicolás I de Montenegro. El matrimonio tuvo cinco hijos:

Honores

  • El 16 de enero de 1911 el rey Víctor Manuel III de Italia fue nombrado coronel honorario del regimiento de infantería de Saboya nº 6, por disposición del Ministro de Guerra de España don Ángel Aznar y Butigieg.



Elena de Montenegro


Elena de Montenegro (nacida Jelena Petrović-Njegoš, Cetinje, 8 de enero de 1873 - Montpellier, 28 de noviembre de 1952) fue reina consorte de Italia (1900-1946) como esposa de Víctor Manuel III.

Era la hija del rey Nicolás I de Montenegro y de su esposa, Milena Vukotić.

Vida pública                      

La Reina Elena de Montenegro, como era llamada por sus súbditos italianos, fue la más influyente mujer montenegrina de la historia, ya que reinó sobre los italianos (Reina de Italia, desde 1900 hasta 1946), sobre los etíopes (Emperatriz de Etiopía, desde 1936 hasta 1941) y sobre los albaneses (Reina de Albania desde 1939 hasta 1943).

Algunos historiadores (como Dennis Mack Smith) afirman que influyó sobre su marido (el Rey Víctor Manuel III) para que impusiera a Mussolini la creación del "Estado Independiente de Montenegro" en 1941 (los fascistas croatas y albaneses querían dividirse entre ellos, después de la derrota de Yugoslavia por parte de Italia y Alemania).

Durante el reinado de su marido colaboró con la Cruz Roja italiana, siendo la primera inspectora del Cuerpo de Damas Enfermeras, y participó en otras iniciativas caritativas.
Está sepultada en una sencilla tumba del cementerio municipal de Montpellier, Francia.

Títulos, tratamientos y distinciones honoríficas

Títulos y tratamientos

  • 8 de enero de 1873 - 24 de octubre de 1896: Su Alteza Real la princesa Elena de Montenegro
  • 24 de octubre de 1896 - 29 de julio de 1900: Su Alteza Real la Princesa de Nápoles
  • 29 de julio de 1900 - 9 de mayo de 1946: Su Majestad la Reina consorte de Italia
  • 9 de mayo de 1946 - 28 de noviembre de 1952: Su Majestad la Reina Elena, condesa di Pollenzo

Distinciones honoríficas

  • Golden Rose MNMA Cl2351 n1.jpg Rosa de Oro de la Cristiandad (Ciudad del Vaticano, 1930 y 1937).
  • Order of Queen Maria Luisa (Spain) - ribbon bar.png Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa (Reino de España).
  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Dama gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia).
  • ME Order of Danilo I Knight Grand Cross BAR.svg Dama gran cruz de la Orden del Príncipe Danilo I de Montenegro (Reino de Montenegro).
  • TheresiaOrder.Bavaria.gif Dama de la Orden de Teresa (Reino de Baviera).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).









 
 
 


Yolanda de Saboya


Princesa Yolanda de Saboya (Roma, 1 de junio de 1901 - 16 de octubre de 1986) fue la hija mayor del rey Víctor Manuel III de Italia y su esposa, de la princesa Elena de Montenegro, así como la hermana mayor de Humberto II, el último rey de Italia.
                  
Nació como S.A.R. la Princesa Margarita Yolanda Milena María Isabel Romana de Saboya en Roma, Italia. Cuando era joven era un gran deportista, particularmente interesada en la natación y la equitación.

Después de su matrimonio Yolanda residió en la localidad de Pinerolo, al suroeste de Turín.
En 1946, Yolanda y su familia se exiliaron voluntariamente en Alejandría, Egipto. Después de la muerte del rey Víctor Manuel, Yolanda y su familia regresaron a Italia, donde vivían en Castelporziano.

Yolanda murió en un hospital de Roma y está enterrada en el Cementerio Monumental de Turín.

Matrimonio y descendencia

El 9 de abril de 1923 en el Palacio del Quirinal, en Roma, se casó con Giorgio Carlo Calvi, Conde de Bergolo (Atenas, 15 de marzo de 1887 - Roma, 25 de febrero de 1977). Tuvieron cinco hijos:
  • Maria Ludovica Calvi di Bergolo (Turín, 24 de enero de 1924), casada con Robert Gasche (nacido en 1918) en 1949 (divorciados en 1975) y con descendencia:
    • Uberto Imar Gasche, nacido en 1954, casado con Donna Imara Ruffo di Calabria (nieta del Príncipe Fulco Ruffo di Calabria) y tuvieron descendencia;
    • Helene Gasche, nacida 1955.
  • Giorgio Calvi di Bergolo (nacido y fallecido en 1925 en Pinerolo), fallecido de neumonía bronquial a los seis días de vida;
  • Vittoria Calvi di Bergolo (22 de junio de 1927 - marzo de 1985); casada con Guglielmo, Conde Guarienti di Brenzone (1919-2006) en 1947. Tuvieron descendencia:
    • Emanuela Guarienti di Brenzone (n. 1948), casada con Gregorio Sammartini y con descendencia;
    • Agostino Guarienti, Conde de Brenzone (n. el 10 de enero de 1951), casado con Diana Gemma Sagramoso y tuvieron descendencia;
    • Guariente Guarienti di Brenzone (n. 1954).
  • Guia-Anna Calvi di Bergolo (nacida el 8 de marzo de 1930), casada en 1951 con Carlo Guarienti (nacido en 1923). Tuvieron descendencia:
    • Maria Faldivia Guarienti (1952-1971);
    • Delfinella Guarienti (n. 1954), casada con Ranieri Randaccio y tuvieron descendencia.
  • Pier Francesco Calvi, Conde de Bergolo (22 de diciembre de 1933 - 18 de junio de 2012), casado en 1958 con la actriz italiana Marisa Allasio (nacida en 1936). Tuvieron por hijos:
    • Carlo Giorgio Calvi, Conde de Bergolo (n. 1959);
    • Anda Calvi di Bergolo (n. 1962).

Distinciones honoríficas

Distinciones honoríficas italianas

  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Dama gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro.

Distinciones honoríficas extranjeras

  • SMOM-gc.svg Dama gran cruz de honor y devoción de la Orden de Malta.
  • Fuente:
 

Giorgio Carlo Calvi, Conde de Bergolo

 




 
 
 


Mafalda de Saboya


Mafalda de Saboya (en italiano: Mafalda di Savoia; 19 de noviembre de 1902, Roma, Italia - 27 de agosto de 1944, Campo de Concentración de Buchenwald, Alemania) fue la segunda hija del rey de Italia Víctor Manuel III y Elena de Montenegro y hermana del futuro rey Humberto II. Mafalda de Saboya fue una princesa italiana y landgravina y princesa de Hesse-Kassel por matrimonio.
                  
La princesa Mafalda de Saboya (Mafalda Maria Elisabetta Anna Romana di Savoia), “Muti”, sobrenombre que recibió en el seno familiar, recibió también, como era costumbre de la época, instrucción de profesores particulares en inglés, francés, alemán y artes en los amplios salones del Palacio del Quirinal, y más tarde, a partir de 1914, en la Villa Saboya (antigua Villa Ada, que había pertenecido a los Príncipes Brancaccio y que Víctor Manuel III compró para establecerse con su familia), en las afueras de Roma.

En 1923, Mafalda conocería en Roma al que se convertiría en su marido: el príncipe y landgrave alemán y sobrino del ex Káiser Guillermo II de Alemania, Felipe de Hesse-Kassel (1896–1980), perteneciente a una de las más distinguidas familias de la nobleza alemana. Sospechoso de ser bisexual, era atractivo, con rasgos nórdicos, de modales y gustos refinados. Se sabía además que había sido fascista. Estas cuestiones fueron tema para la cancillería alemana y sobre las que informó al Quirinal antes del casamiento. Felipe era gemelo con su hermano Wolfgang.

La esperada boda real se anunció para el 23 de septiembre de 1925, y se llevó a cabo en el Castillo de Racconigi en Turín, histórico bastión de los Saboya. De vuelta de su luna de miel, en la que recorrieron de incógnito la Riviera italiana y Capri, los recién casados se establecieron en Villa Polissena, que se ubicaba dentro del predio de Villa Saboya y había sido diseñada íntegramente con el príncipe Felipe.

Heinrich, Mafalda, Otto y Moritz.
Allí nacieron los cuatro hijos de la pareja, Moritz (1926-2013), Heinrich (1927–1999), Otto (1937–1998) y Elizabetta (1940).

Ya en la década de los 30, Felipe, quien sentía una gran admiración por Mussolini, pensaba que en Alemania era posible establecer un régimen fascista al estilo del italiano; y como muchos nobles alemanes, se afilió al Partido Nacionalista Alemán y a las SA. Dada su posición social, para 1934 fue nombrado gobernador de la provincia de Hesse-Nassau. Mafalda, que no comulgaba con las ideas fascistas, se opuso al nombramiento porque no quería dejar Italia para instalarse en Alemania.

En 1943, la guerra en Europa entra en su etapa definitiva cuando los aliados invaden Sicilia, obligan a las tropas alemanas a retirarse lentamente hacia el norte y ponen fin definitivamente al gobierno de Mussolini, que es depuesto y encarcelado por Víctor Manuel III. Esta situación enfurece a Hitler, que decide poner en marcha la Operación Abeba: la caza de la familia real italiana a cualquier precio.
En esos momentos, Mafalda se encontraba en Sofía (Bulgaria), acompañando a su hermana Juana, Reina de Bulgaria, en el entierro de su marido, el Rey Boris III. Se creía a salvo por su matrimonio con un alemán que además era miembro del partido, pero ignoraba que Hitler lo había hecho encarcelar por no haber informado sobre la “traición” de Víctor Manuel III, y que además habían puesto precio a su cabeza; solo pensaba en volver a Italia para ver a sus hijos.

El 21 de septiembre de 1943, Mafalda llegó a Roma, declarada ciudad abierta, y se dirigió directamente a la Ciudad del Vaticano, donde se encontraban asilados sus hijos, ya que el resto de la familia real había huido hacia el sur. Tras el reencuentro con sus hijos, Mafalda decide abandonar la segura neutralidad que le ofrecía la Santa Sede para trasladarse a Villa Polissena, un error que le costaría la vida.

Al día siguiente, el 22 de septiembre, Mafalda es hecha prisionera y trasladada en avión a Alemania, donde le habían dicho que se encontraría con su marido. Sin embargo, una vez en Alemania, Mafalda no sólo no se reunió con su marido, sino que fue acusada de traición y llevada al Campo de concentración de Buchenwald, en Turingia, y confinada en la barraca nº 15, el "barracón de aislamiento", fuera del campo y oculto en medio del bosque. El barracón estaba rodeado por un pequeño jardín y éste por un muro de tres metros con alambres de púas en lo alto y doce guardias SS apostados en el exterior. Se le dio un nombre falso, Frau von Weber, y tuvo absolutamente prohibido el dar a conocer su verdadera identidad.

La princesa Mafalda vivía allí de forma privilegiada, en comparación con la gran masa de presos. El barracón tenía diez habitaciones, una cocina y un baño, y estaba destinado a personas socialmente relevantes.

Entre las 54 personalidades detenidas allí estaban, por ejemplo, los franceses Edouard Daladier; el general Gamelin; Paul Reynaud; Georges Mandel; el Primer Ministro francés, el socialista y judío Léon Blum; el ex presidente del Partido Socialdemócrata Alemán Rudolf Breitscheid y su mujer; el industrial Fritz Thyssen, uno de los mayores financiadores del incipiente nazismo; el industrial Röchling; las esposas de ex dirigentes sindicales alemanes con sus hijos; y otros, incluyendo los seis miembros de la familia del coronel conde Claus von Stauffenberg, el autor del intento fallido del 20 de julio contra Hitler en 1944, y ya ejecutado; cinco ministros del "gobierno de tres días" húngaro y la Sra. de Carl Friedrich Goerdeler con sus niños, entre otros. Mafalda de Hesse compartía una de las habitaciones del barracón con el matrimonio Breitscheid y María Ruhnau -detenida por ser Testigo de Jehová- y asignada como ayudante para la princesa. La escasa comida que recibían (aunque era aún más escasa para los demás presos) consistía en pan negro, mantequilla, un sustituto del café, sin azúcar, y sopa de carne y cebada.

Permaneció encarcelada en esa barraca hasta el 24 de agosto de 1944, día en que el campo fue bombardeado por aviones aliados. El Sr. Breitscheid murió asfixiado por los escombros, su esposa cayó inconsciente pero con vida. Aunque Mafalda se refugió en una trinchera, resultó con heridas de gravedad, sobre todo una en el brazo a la altura del hombro, en la que el hueso le quedó expuesto. Ambas mujeres, asistidas por Maria Ruhnau, que sobrevivió al campo de concentración, fueron llevadas a la enfermería, y la amputación, urgente, fue retrasada por el médico responsable hasta que su situación se hizo irreversible y le llegó la muerte. Fue enterrada en el cementerio de Weimar, fosa 262 como mujer desconocida. Posteriormente, sus restos serían recuperados por la familia y trasladados a una sepultura definitiva.

No fue hasta el 11 de abril de 1945 que Radio Londres informó sobre su muerte. Su marido y sus padres, el Rey Víctor Manuel III y la Reina Elena, se enteraron por el diario unos días después en su exilio de Alejandría, Egipto.

El príncipe Felipe debió esperar hasta 1951, cuando el gobierno soviético (Weimar se encontraba en la Alemania del Este) autorizó la exhumación del cementerio donde aquellos prisioneros italianos habían enterrado el cuerpo de Mafalda para poder trasladarlo al mausoleo de los Landgraves de Hesse, en el castillo de Kronberg (Hesse), donde se encuentra desde entonces.

Distinciones honoríficas

  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Dama gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).
  • SMOM-gc.svg Dama gran cruz de honor y devoción de la Orden de Malta.
  • Fuente:




Felipe de Hesse-Kassel


Felipe, Príncipe de Hesse-Kassel (Offenbach del Meno, 6 de noviembre de 1896 - Roma, 25 de octubre de 1980). Jefe de la Casa de Hesse-Kassel desde 1940, se convirtió en jefe de la Casa unificada de Hesse a la muerte de su pariente lejano Luis de Hesse-Darmstadt en 1968.

Felipe nació en el castillo de Rumpenheim en Offenbach, fue el tercer hijo del príncipe Federico Carlos de Hesse-Kassel, y de su esposa, la princesa Margarita de Prusia (hermana del emperador alemán Guillermo II). Felipe tenía un hermano gemelo Wolfgang (1896-1989), así como dos hermanos mayores, Federico (1893-1916) y Maximiliano (1894-1914) muertos durante la Primera Guerra Mundial; y dos hermanos menores también gemelos: Ricardo (1901-1943) y Cristóbal de Hesse-Kassel (1901-1943), muertos durante la Segunda Guerra Mundial.
            
En 1910, fue enviado a Inglaterra para asistir a una escuela en Bexhill-on-Sea. Después de regresar a Alemania siguió sus estudios en Frankfurt y en Potsdam. Fue el único de sus hermanos que no asistió a una academia militar.

Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Felipe se alistó en el Regimiento de Hesse, junto con su hermano mayor, Maximiliano. Ambos sirvieron en Bélgica donde Maximiliano murió en octubre de 1914. Entre 1915 y 1916, Felipe sirvió en el frente oriental en lo que hoy es Ucrania. Alcanzó el grado de teniente (un rango muy bajo teniendo en cuenta su origen noble) y fue el principal responsable de la adquisición de municiones. En 1917, se desempeñó en la Línea Sigfrido, antes de regresar a Ucrania, donde fue herido. En 1916 su hermano Federico murió y Felipe se convirtió en el segundo en línea para suceder a su tío como jefe de la Casa de Hesse.

En octubre de 1918, el padre de Felipe fue elegido rey de Finlandia. Se pretendía que Felipe sucediera a su padre como jefe de la Casa de Hesse, mientras que su hermano gemelo Wolfgang sería el heredero del trono finlandés. Los planes para una monarquía finlandesa fracasaron con la derrota de Alemania en la Primera Guerra, finalmente Finlandia se convirtió en una república en julio de 1919.

Después de la guerra, Felipe se alistó en el Übergangsheer (el Ejército de Transición), que tuvo éxito en la defensa contra la acción comunista y socialista. Entre 1920 y 1922, estudió en la Universidad Técnica de Darmstadt, donde estudió historia del arte y arquitectura. Durante sus estudios hizo varias visitas a Grecia, donde su tía la princesa Sofía de Prusia era la esposa del rey Constantino I de Grecia. En 1922, abandonó la universidad sin completarla y tomó un trabajo en el Kaiser-Friedrich-Museum de Berlín . Al año siguiente, se trasladó a Roma, donde usó sus conexiones aristocráticas para establecerse como un exitoso diseñador de interiores.

Participación en el partido nazi

Mientras vivió en Italia, Felipe se impresionó por el fascismo. A su regreso a Alemania en octubre de 1930, se unió al Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes. En 1932, se unió a las tropas de asalto (S.A. conocida comúnmente como los camisas pardas) y, al año siguiente, su hermano menor Cristóbal se unieron a la Schutzstaffel (SS). Poco después sus otros dos hermanos también se unió a las SA. A través de su afiliación al partido, Felipe se convirtió en amigo de Hermann Göring.

Tras el nombramiento de Adolf Hitler como canciller alemán el 30 de enero de 1933, Felipe fue nombrado gobernador del Estado de Hesse-Nassau. Con el éxito electoral del partido político de Hitler, también se convirtió en un miembro del Reichstag y de la Staatsrat prusiano. Felipe jugó un papel importante en la consolidación del Estado Nacional Socialista en Alemania. Introdujo otros aristócratas al movimiento nacionalsocialista y, como yerno del rey de Italia, sirvió de intermediario entre Hitler y Benito Mussolini. También actuó como agente arte para Hitler en Italia.

Como gobernador de Hesse-Kassel, Felipe fue cómplice en el programa T-4 Eutanasia. En febrero de 1941, Felipe firmó el contrato de colocar el sanatorio de la Clínica Hadamar a disposición del Ministerio del Interior del Reich. Más de 10.000 personas con enfermedades mentales fueron asesinadas allí. En 1946, Philipp fue acusado de asesinato, pero los cargos fueron retirados. A medida que la guerra avanzaba, la actitud de las autoridades nacionalsocialistas hacia los miembros de las casas principescas alemanas cambiaron. Si bien en un primer momento, habían estado muy contento de usar los apellidos históricos para reforzar el apoyo popular, ahora eran despreciados por los jerarcas nazismo.

A finales de abril de 1943, se le ordenó a Felipe presentarse al cuartel general de Hitler, donde permaneció la mayor parte de los próximos cuatro meses. En mayo de 1943, Hitler emitió el "Decreto sobre los hombres conectados internacionalmente", declarando que los príncipes no podían ocupar cargos en el Partido, el Estado o las fuerzas armadas. El arresto de Mussolini por parte de Víctor Manuel III en julio de 1943 hizo de la posición de Felipe aún más difícil. Hitler creía que Felipe y su familia fueron cómplices en la caída de Mussolini.

El 8 de septiembre de 1943, Felipe fue arrestado y enviado al campo de concentración de Flossenbürg. Fue puesto en confinamiento solitario y no se le permitió ningún contacto con el mundo exterior. Recibió, sin embargo, ciertos privilegios: pudo vestir de civil y comer la misma comida que a los guardias. Su esposa Mafalda de Saboya fue detenida y puesta bajo custodia militar en Roma. Posteriormente fue enviada a Múnich y Berlín para ser interrogados y luego fue dirigida a un campo de concentración en Buchenwald, que se encontraba al lado de una fábrica de armamentos. En agosto de 1944, la fábrica fue bombardeada por los aliados. Mafalda fue gravemente herida y murió algunos días más tarde.

Mientras los aliados avanzaron hacia Alemania en abril de 1945, Felipe fue trasladado al campo de concentración de Dachau. Después de solo diez días, fue transferido al Tirol, junto con unos 140 otros presos prominentes, donde fue detenido por las tropas estadounidenses el 4 de mayo de 1945 en Niederdorf.

Muerte

A causa de su anterior cargo como gobernador de Hesse-Nassau, Felipe fue enviado a un centro de detención en la isla de Capri, aunque fue posteriormente puesto en libertad. En 1940 sucedió a su padre como jefe de la Casa de Hesse. En 1968, tras la muerte de su pariente lejano, el príncipe Luis de Hesse-Darmstadt, heredó los derechos sobre la Casa de Hesse-Darmstad. Con esta unión Felipe se convirtió en el jefe de toda la Casa de Hesse. Luis de Hesse-Darmstadt había adoptado nominalmente al hijo de Felipe, Mauricio, que en ese momento heredó las propiedades de su pariente, incluyendo notables colecciones culturales. Felipe de Hesse-Kassel murió en Roma, Italia, en 1980.

Distinciones honoríficas

  • Order of the Most Holy Annunciation BAR.svg Caballero de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Reino de Italia, 1928).
  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia, 1928).
  • Cavaliere di Gran Croce OCI Kingdom BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de la Corona de Italia (Reino de Italia, 1928).
  • Fuente:









Humberto II de Italia

Enlace aquí:

Humberto II de Italia (en italiano: Umberto II; Castillo de Racconigi, (15 de septiembre de 1904 - Ginebra, 1983) fue el último rey del Reino de Italia tras la abdicación de su padre Víctor Manuel III, por un período de 33 días, lo que le llevó a ser conocido como el «Rey de mayo» (Re di Maggio).

Nacido Umberto Nicola Tommaso Gennaro Maria di Savoia-Carignano, príncipe di Piemonte, fue el tercero de los hijos del matrimonio habido entre Víctor Manuel III (1869–1947) y Jelena Petrović-Njegoš (1873–1953), hija del rey Nicolás I de Montenegro. Como heredero al trono italiano, utilizó el título de príncipe del Piamonte.
                    
El 19 de noviembre de 1923 fue nombrado caballero de Insigne Orden del Toisón de Oro por el rey Alfonso XIII de España.

En este carácter realizó numerosas giras diplomáticas representando a la Corona Italiana, siendo las más recordada, su viaje a América del Sur en 1924, oportunidad en que visitó Brasil, Argentina y Chile. Allí tuvo recepciones apoteóticas por parte de las colonias de inmigrantes italianos establecidos en las ciudades de San Pablo y Buenos Aires; para luego cruzar la cordillera de los Andes y arribar a Santiago de Chile.
En 1929 sufrió un atentado en Bélgica. En 1930 contrajo matrimonio con la princesa María José de Bélgica (1906–2001), hija del rey Alberto I.

Rey de Italia

A raíz de la liberación de Roma por los aliados en 1944 se convirtió en «lugarteniente del Reino de Italia» asumiendo las funciones de jefe de Estado por la situación comprometida en la que se encontraba su padre, dado su papel en el asalto al poder por parte de Benito Mussolini. Finalmente, Víctor Manuel III tuvo que abdicar en favor de su hijo Humberto el 9 de mayo de 1946. Renunció al título de rey de Albania, reclamado por su padre después de la invasión italiana de este país, pidiendo perdón personalmente al rey Zog I por la usurpación de su trono.

Humberto II sólo pudo reinar durante 33 días, hasta el 12 de junio, ya que tuvo que aceptar los resultados del plebiscito celebrado el 2 de junio de 1946 en el que, oficialmente por dos millones de votos, pero bajo sospecha por parte de sectores monárquicos de manipulación del resultado, los italianos optaron por la República como forma de estado. La Santa Sede estaba tan convencida del resultado fraudulento de la consulta que se negó a recibir a los presidentes de la República Italiana durante más de quince años.

Humberto de Saboya partió hacia el exilio y fijó su residencia habitual en Cascais, Portugal, con el nombre de Villa Itálica. Años después, se estableció en Ginebra, Suiza, desde donde solicitó una y otra vez al gobierno italiano que le permitiera regresar a Italia por razones humanitarias. Para ello contó con el apoyo solidario del rey de España, Juan Carlos I, precisamente nacido en Roma. Sin embargo, para que ello fuera posible, se necesitaba una reforma de la constitución de la República, lo que tenía la tenaz oposición, entre otras fuerzas, de la bancada comunista.

Humberto II murió en Suiza el 18 de marzo de 1983 sin ver cumplido su deseo de pisar suelo patrio. Fue sepultado en la Abadía de Sainte-Marie-d'Hautecombe, en la localidad de Saint-Pierre-de-Curtille, Saboya. Su testamento incluía la donación al papa del Santo Sudario de Turín y la petición de ser enterrado con el sello real de los Saboya, petición que se tomó como un signo inequívoco de que consideraba que con él quedaba caducada la dinastía de los monarcas de Italia.

Matrimonio e hijos

Contrajo matrimonio en Roma el 8 de enero de 1930 con la princesa María José de Bélgica (4 de agosto de 1906 – 27 de enero de 2001).
Fueron padres de:



María José de Bélgica


María José de Bélgica (Ostende, 4 de agosto de 1906 – Ginebra, 27 de enero de 2001) fue Reina consorte de Italia, nacida Princesa de Bélgica, hija del Rey Alberto I de Bélgica y la Duquesa Isabel Gabriela de Baviera y hermana del también Rey Leopoldo III.
           
En 1930 contrae su matrimonio con el Príncipe heredero de Italia, Humberto (luego Rey de Italia con el nombre de Humberto II) en Roma, tuvo cuatro hijos. Fue una enérgica opositora del fascismo italiano liderado por Benito Mussolini. Por la abdicación de su suegro, el Rey Víctor Manuel III ocurrido en 1946, se convierte en la reina de los italianos junto a su marido Humberto II. Sin embargo su reinado fue efímero puesto que duró sólo 33 días debido al plebiscito en que el pueblo italiano optó por la república que reemplazó a la monarquía por culpa de Víctor Manuel III por su debilidad e ineptitud frente al líder fascista Mussolini, quien abusó de su confianza. Abandonó Italia con la familia real para ir de exilio a Portugal, luego a Suiza. María José fue conocida como la Reina de Mayo, debido a la brevedad de su reinado como consorte.

Poco tiempo antes de su muerte, el parlamento italiano aprobó el decreto en que permite a la última reina regresar definitivamente a Italia, pero ella no aceptó esa invitación formulada por el Primer Ministro de Italia alegando que no ingresaría a ese país si no se cambiaba la ley de la Constitución Política que prohibía el retorno de los varones descendientes del último rey al territorio italiano. Ella aseguraba que sólo podría volver permitiendo también a su único hijo varón Víctor Manuel de Saboya, Príncipe de Nápoles, deseo que no se cumplió ya que María José falleció el 27 de enero de 2001 en Ginebra, Suiza. Fue sepultada en la Abadía de Sainte-Marie-d'Hautecombe, en la Saboya francesa junto a su esposo, Humberto II.

Distinciones honoríficas

  • Commendatore SSML Regno BAR.svg Comendadora de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia).
  • Royal Order of Saints Olga and Sophia ribbon.png Dama Gran Cruz de la Orden de las Santas Olga y Sofía (Reino de Grecia, 13/05/1962).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).
  • SMOM-gc.svg Dama gran cruz de honor y devoción de la Orden de Malta.
  • Sacro Militare Ordine Costantiniano di San Giorgio.png Dama gran cruz de justicia de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge.
  • Fuente:










Juana de Saboya


La reina Juana de Bulgaria (en búlgaro: Царица Йоанна Савойска; en italiano: Giovanna di Savoia; Roma, Italia, 13 de noviembre de 1907 - Estoril, Portugal, 26 de febrero de 2000) fue una princesa italiana y la última reina (zarina) de Bulgaria.

Juana Isabel Antonia Romana María era la tercera hija del rey Víctor Manuel III de Italia y de su esposa Jelena Petrović-Njegoš, princesa de Montenegro. Juana fue educada en Villa Savoia y desde su infancia fue preparada para extender las aspiraciones dinásticas de la Casa de Saboya a través de su matrimonio.
               
Aunque posteriormente el enlace no resultaría de ninguna utilidad para Italia, Juana obedientemente se casó con el rey (o zar) Boris III de Bulgaria en Asís, Italia, en octubre de 1930, en una boda de rito católico, a la que asistió el dictador italiano Benito Mussolini.
El pueblo búlgaro aceptó a la reina consorte, debido en parte a la ascendencia eslava de su madre, la princesa Elena de Montenegro. En una segunda ceremonia en la capital de Bulgaria, Sofía, Juana (que era hija de un padre católico y una madre ortodoxa) se casó con Boris por el rito greco-ortodoxo, lo que provocó cierto resquemor con la Iglesia Católica y con el Papa Pío XI. Consiguió reconciliarse con el Papa gracias al nuncio papal, el Arzobispo Angelo Roncalli (futuro Juan XXIII).

Vida familiar en Bulgaria

En enero de 1933 Juana dio a luz a su primera hija, la princesa María Luisa (así llamada en honor a la difunta madre de Boris III), y en 1937 nació un heredero varón, el futuro Simeón II.

En los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, Juana se dedicó a actividades benéficas y caritativas, financiando un hospital infantil. Con el estallido de la guerra, y aunque Bulgaria en principio mostró un tibio apoyo hacia los países del Eje, la reina Juana ayudó a varios judíos búlgaros a huir a Argentina, ante el clima de hostilidad creado por las facciones simpatizantes con el gobierno nazi de Alemania. El propio zar Boris III terminó convirtiéndose en un aliado difícil de la Alemania nazi, que no se doblegaba fácilmente a las órdenes de Adolf Hitler, y tras una reunión en Berlín con el dictador alemán en agosto de 1943, el zar búlgaro enfermó de gravedad y murió poco después. El estrés y un paro cardíaco fueron las causas oficiales de su muerte, aunque surgieron rumores de que había sido envenenado, no sin cierto peso. El hijo varón de Juana se convirtió en el zar Simeón II con sólo seis años, por lo que se estableció un consejo de regencia dirigido por el príncipe Cirilo de Bulgaria, hermano menor de Boris III, que se mostró más próximo y conciliador con los alemanes.

En 1944 Juana también perdió a su hermana Mafalda en el Campo de concentración de Buchenwald, aunque la noticia de su pérdida no se diera a conocer hasta 1945.

Exilio y fallecimiento

En los días finales de la Segunda Guerra Mundial, Bulgaria fue invadida por el ejército de la Unión Soviética. El príncipe Cirilo fue juzgado y posteriormente ejecutado por su colaboración con los nazis. La reina madre Juana y su hijo Simeón II permanecieron en Bulgaria hasta 1946, cuando el gobierno comunista, tras un fraudulento referéndum en que se proclamó la república, dio a la familia real 48 horas para abandonar el país. Después de exiliarse temporalmente en Egipto, donde también se había refugiado la familia real italiana y otras dinastías europeas, la reina Juana se trasladó a España, donde fue educado su hijo, y posteriormente a Estoril, en Portugal, donde vivió el resto de su vida, exceptuando un breve regreso a Bulgaria en 1993 para visitar la tumba de su esposo Boris.

Murió el 26 de febrero de 2000 en Estoril, pero fue enterrada en el cementerio de Asís en la Cappella dei Frati, Italia. Allí también se encuentra sepultado Juan de Brienne.

Hijos

La reina Juana y su esposo Boris III de Bulgaria tuvieron dos hijos:
  • SAR la princesa María Luisa de Bulgaria, nacida en Sofía en 1933. Se casó en primeras nupcias con el príncipe Carlos Vladimiro de Leiningen, del cual se divorció en 1968, y en segundas nupcias con el ciudadano polaco Bronisław Tomasz Andrzej Chrobok. Con descendencia de ambos matrimonios.
  • SM el zar Simeón II de Bulgaria, nacido en Sofía en 1937. Se casó con la aristócrata española Margarita Gómez-Acebo y Cejuela en el año 1962 en Lausana. Con descendencia.

Distinciones honoríficas

  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Dama gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia).
  • Пластина на орден „Св. Александръ“.jpg Dama gran cruz de la Orden de San Alejandro (Reino de Bulgaria).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).
  • TheresiaOrder.Bavaria.gif Dama de la Orden de Teresa (Reino de Baviera).
  • SMOM-gc.svg Dama gran cruz de honor y devoción de la Orden de Malta.
  • Fuente:


Boris III


Boris III de Bulgaria (en búlgaro: Борис III; Sofía, 30 de enero de 1894 - ibídem, 28 de agosto de 1943) fue el penúltimo zar de Bulgaria. Fue un monarca muy popular entre sus súbditos, además de una de las figuras clave en los Balcanes durante el periodo de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial.
                
Era el hijo mayor del zar Fernando I y accedió al trono tras la abdicación de su padre, acusado de llevar a Bulgaria a la derrota en la Primera Guerra Mundial. Asumió, con solo 24 años, el gobierno de un estado arruinado, al borde del caos y dividido entre los extremistas de izquierda y de derecha. A pesar de sus esfuerzos por estabilizar la vida política de su país, Boris no pudo contra el autoritarismo de sus primeros ministros Alejandro Stamboliski y Alejandro Tsankov.

Boris era un filántropo, que solía viajar por el país para ayudar a la población más necesitada. También visitó otros países en pro de mejorar la imagen de Bulgaria tras la Primera Guerra Mundial. Fue durante uno de esos viajes cuando conoció a la princesa Juana de Saboya, con quien se casó en 1930.

En 1934, la depresión económica y los conflictos políticos llevaron a un golpe militar organizado y liderado por oficiales del Zveno, que instauraron un régimen dictatorial con idea de establecer una república. Boris recuperó el control el año siguiente y, para evitar una nueva crisis política, impuso al país una dictadura.

Contrario a los métodos brutales de los regímenes totalitarios, Boris intentó en vano aproximarse a las democracias occidentales, pero la indiferencia internacional lo llevó a estrechar relaciones con la Alemania nazi. Como pacifista convencido, intentó mantenerse neutral durante la Segunda Guerra Mundial; pero, en 1941, con el ejército alemán en la frontera búlgara, el monarca se vio obligado a alinearse con el Eje. A pesar de la alianza formal, no participó militarmente en el conflicto y se negó a deportar a los judíos hacia Alemania.

En 1943, dos semanas después de una reunión con Adolf Hitler, Boris murió en extrañas circunstancias. Le sucedió su hijo Simeón.

El 30 de enero de 1894, a las 5:18 de la mañana, Fernando I de Bulgaria (por entonces Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha y príncipe regente de Bulgaria) y su esposa María Luisa de Borbón-Parma, anunciaban con 101 disparos de cañón el nacimiento de su primer hijo, Boris, príncipe de Tarnovo.
Este nacimiento se produjo en un momento en que Bulgaria se encontraba en una curiosa encrucijada política: un joven principado, que formaba parte del musulmán Imperio otomano y donde la mayoría de la población profesaba la fe ortodoxa, estaba gobernado por un matrimonio de católicos devotos. En aquella época, la religión tenía una gran importancia en la región. El hecho de que Fernando fuera un oficial austriaco, hijo de un príncipe alemán (Augusto de Sajonia-Coburgo-Gotha), aliado de Inglaterra y de una francesa (Clementina de Orleans) y elegido por una asamblea antirrusa hicieron que las relaciones con la ortodoxa Rusia se deterioraran.

Cuando Boris ya había sido bautizado como católico, Fernando pensó en convertirlo al cristianismo ortodoxo. Un bautismo ortodoxo no solo lo acercaría a su pueblo, sino también al zar Alejandro III de Rusia, que se negaba a reconocer su posición. Sin embargo, esa decisión suponía diversos riesgos y la noticia conmocionó a toda la Europa católica. El papa León XIII amenazó a Fernando con la excomunión, el emperador Francisco José I de Austria con declararle la guerra y la princesa María Luisa se opuso frontalmente a la idea. Fernando dudó pero, por razones de Estado, tomó una decisión: el 15 de febrero de 1896, Boris se convirtió al rito ortodoxo y el zar Nicolás II de Rusia (que sucedió a Alejandro III y estaba casado con una nieta de la reina Victoria del Reino Unido) fue su padrino. Fernando fue excomulgado y su esposa, indignada y avergonzada, dejó el país y se llevó a su segundo hijo, el príncipe Kyril, bautizado como católico.

Educación


Boris III con cinco años
El 31 de enero de 1899, un día después de dar a luz a la princesa Nadezhda, la princesa María Luisa murió por complicaciones en el parto, agravadas por una neumonía. La educación del príncipe Boris fue confiada a su abuela paterna, la princesa Clementina de Orleans, hija del rey Luis Felipe I de Francia. Con su muerte, el 16 de febrero de 1907, Fernando asumió la responsabilidad de la educación del hijo. Escogió como tutor del príncipe a un romando, pero eligió personalmente a todos los profesores, a los que les exigió que le dieran una instrucción rigurosa. Boris estudió todas las disciplinas que se enseñaban en las escuelas búlgaras, además de francés y alemán. Más tarde aprendería también italiano, inglés e incluso albanés. La educación militar estuvo a cargo de oficiales búlgaros.

Su padre le inculcó la pasión por las ciencias naturales, disciplina que Boris continuó estudiando a lo largo de su vida y de la que se convirtió en un verdadero especialista. Fernando también fue el responsable del gusto del príncipe por la mecánica, especialmente por la locomoción. En septiembre de 1910, con solo 15 años, Boris aprobó los exámenes para mecánico ferroviario.

Sin embargo, la vida en palacio no era fácil para el joven Boris. Su padre, o mejor el «monarca», como los hijos lo llamaban, era autoritario y violento. Arrogante e indiferente, con frecuencia hacía llorar a sus familiares con sus comentarios sarcásticos. Salvo en las ceremonias oficiales, Boris no tenía ningún contacto con el pueblo búlgaro ni con el mundo exterior. El palacio, apodado por él como «la prisión», no le ofrecía una vida sencilla, ni fácil ni alegre.

Testigo de grandes acontecimientos


El príncipe en la adolescencia.
El 22 de septiembre de 1908, aprovechándose de la crisis política derivada de la Revolución de los Jóvenes Turcos en el Imperio Otomano, Fernando declaró la independencia de Bulgaria y se autoproclamó zar, como Fernando I.

A partir de 1911, Boris consiguió una relativa libertad del control paterno y empezó a viajar para conocer el mundo. Estos viajes supusieron su entrada en el escenario internacional. Así, en el mismo año, asistió a la coronación de su primo Jorge V del Reino Unido en Londres y al funeral de la reina María Pía de Portugal en Turín, acontecimientos en los que pudo mantener contacto con la realeza y otros jefes de Estado.
El 1 de septiembre de 1911, en una visita a su padrino, el zar Nicolás II, Boris fue testigo presencial de un atentado que acabaría cuatro días después con la vida del primer ministro ruso Piotr Stolypin, durante una representación en la ópera de Kiev.

En enero de 1912, Boris alcanzó la mayoría de edad y se convirtió en capitán y comandante de un regimiento. Con el estallido de la Primera Guerra de los Balcanes en octubre de ese año, conflicto que unió a serbios, griegos, montenegrinos y búlgaros contra el dominio otomano en Macedonia, el príncipe entró a formar parte del Estado Mayor del ejército y no dudó en luchar en las líneas del frente de los combates.

Tras la victoria en la guerra, y ante la falta de un consenso sobre el reparto del territorio macedonio, en 1913 Bulgaria decidió atacar a sus antiguos aliados, dando inicio a la Segunda Guerra de los Balcanes, un conflicto en el que el ejército búlgaro entero fue diezmado por el cólera. Como testigo ocular de los hechos, Boris se volvió más tarde un pacifista convencido.

El fracaso militar parecía hacer inevitable la abdicación de Fernando I. Boris fue animado a abandonar el palacio y refugiarse en el ejército, para prepararse a ascender al trono. Negándose a retirarse, el príncipe respondió: «No quiero reinar. Si el zar se va, me voy con él.» Finalmente, Fernando I no abdicó y Boris fue enviado a una Escuela Superior de Guerra, donde recibió el mismo tratamiento que los demás oficiales.

En 1915, Fernando I se alió con los Imperios centrales e hizo que Bulgaria entrase en la Primera Guerra Mundial. Boris protestó públicamente contra la decisión y fue apresado, por orden de su padre, durante varios días (por esa actitud Francia y Reino Unido expresaron su gratitud al príncipe en 1918). Posteriormente, fue nombrado oficial en misión especial en una base militar del ejército búlgaro. Sus funciones fueron, en general, garantizar la buena ejecución de las operaciones y coordinar los diferentes frentes. Cumpliendo este papel, tuvo la oportunidad de visitar el frente e inspeccionar trincheras, con lo que consiguió trabar amistad con oficiales y soldados.

Zar de los búlgaros

Bajo el reinado de su padre, Bulgaria conoció diversos fracasos militares:
  • La Segunda Guerra de los Balcanes acabó en el Tratado de Bucarest, por el que Bulgaria tuvo que ceder muchos territorios y pagar indemnizaciones a sus vecinos.
  • La Primera Guerra Mundial acabó en el Tratado de Neuilly-sur-Seine, que supuso para Bulgaria la pérdida de varios territorios, incluida su salida al mar Egeo, y el pago de grandes compensaciones económicas a los países ganadores.
Presionado por el pueblo búlgaro y los vencedores, Fernando I abdicó el 3 de octubre de 1918 y partió con sus hijos hacia el exilio en Coburgo. Ese mismo día, el príncipe heredero fue proclamado zar con el título de Boris III.

Sin embargo, su reinado no empezó bien: las malas cosechas de 1917 y 1918, los racionamientos y la ocupación extranjera dieron impulso a los partidos de izquierdas: la Unión Nacional Agraria de Bulgaria y el Partido Comunista. No obstante, de todos los Estados derrotados en 1918, solo Bulgaria seguía siendo una monarquía.

Por su parte, Boris —aislado de su familia— solo volvería a ver a sus hermanas en 1921 y a su hermano Kyril en 1926.

Impotencia ante los regímenes autoritarios

El 6 de octubre de 1919, un año después de la subida de Boris III al trono, la Unión Agraria venció en las elecciones y forzó al zar a nombrar a su líder, Alejandro Stamboliski, como primer ministro. Muy popular entre los campesinos, que componían la mayor parte de la población, Stamboliski dejó clara su oposición a la monarquía. Al instituir una «dictadura campesina» se ganó las hostilidades de las clases medias y de los militares.

La Unión Agraria gobernó el país hasta el 9 de junio de 1923, cuando un golpe militar tomó el poder. Alejandro Tsankov, uno de los líderes golpistas, asumió el gobierno e implantó un régimen autoritario. Durante su gobierno, Bulgaria vivió un periodo de gran inestabilidad. El 23 de septiembre de ese mismo año hubo una insurrección comunista que fracasó, y que sirvió de pretexto para un «terror blanco», durante el cual terrorismo y contraterrorismo causaron más de 20 000 víctimas. Se estima que en 1924 hubo doscientos asesinatos por motivos políticos.

Los dos atentados

El 13 de abril de 1925, Boris III y otras cuatro personas volvían de cazar en Arabakonak, cerca de la ciudad de Botevgrad, cuando fueron emboscados en un atentado que acabó con la muerte de dos miembros del grupo. El conductor del zar fue herido de bala y perdió el control del vehículo, que se estrelló contra un poste. Boris y los otros supervivientes se salvaron gracias a un autobús que pasaba por allí. Ese mismo día, también el exgeneral y diputado Konstantin Georgiev fue asesinado.

Tres días después, durante el funeral del general Georgiev —acto que contaba con la presencia de diversos líderes búlgaros—, comunistas y anarquistas colocaron bombas en la catedral de Sveta-Nedelya, las que explotaron en mitad de la ceremonia funeraria y que causaron 128 víctimas, entre ellas el alcalde de Sofía, 11 generales, 25 oficiales superiores, el jefe de policía y un grupo de niñas.

Boris III se salvó porque estaba en el funeral de uno de sus amigos, que había muerto en el atentado anterior, y llegó a la catedral tras las explosiones. Este segundo ataque, que fracasó pues su objetivo era matar a Boris III, motivó una gran represión por parte de las autoridades que arrestaron a 3194 personas, de las que 268 fueron condenadas a muerte.

La popularidad del zar

Desde su subida al trono, Boris fue alejado de los asuntos de Estado. Se pasaba la mayor parte del tiempo completando sus colecciones de flores silvestres y mariposas y dedicándose a la mecánica —especialmente de locomotoras— o viajando por el país. Visitaba ciudades, pueblos, fábricas y haciendas, y comía y dormía en las casas de los agricultores. Esos actos crearon fuertes lazos entre el zar y el pueblo búlgaro.

La personalidad del zar aumentó su popularidad y la prensa retrataba constantemente su carácter «heroico», como cuando salvó a seis personas de ahogarse en el mar Negro en 1931, o cuando tomó el control del tren en el que viajaba en 1934, debido a una avería que acabó en un conato de incendio.

En 1926, Boris realizó su primer viaje al exterior como zar y eligió como primeros destinos Suiza e Italia. Recorrió Europa con su hermana, la princesa Eudoxia, hasta 1930. Sin embargo, ante el temor de sufrir un nuevo atentado, viajaba con el pseudónimo de «Conde Stanislaw Rilski de Varsovia» y solo utilizaba su verdadero nombre en actos oficiales. Visitó la Sociedad de Naciones, al presidente francés Gaston Doumergue, al presidente alemán Paul von Hindenburg, al rey de Bélgica Alberto I, al rey de Italia Víctor Manuel III y cazó con el rey Jorge V del Reino Unido. También conoció a Albert Einstein y al filósofo Henri Bergson. En su primera reunión con el Duce Benito Mussolini en Roma, declaró:
Le admiro por haber conseguido reorganizar Italia, pero una dictadura, un régimen totalitario, solo puede ser transitoria. Recuerde las palabras de Bismarck: se puede hacer de todo con las bayonetas, excepto sentarse encima. Lo admiraré mucho más si se va, cuando sea necesario, y vuelve la legalidad.

Una zarina para los búlgaros

En 1927, a los 33 años, Boris seguía soltero y en toda Europa se especulaba sobre quién sería la elegida como futura zarina. Finalmente, tras tres años de búsqueda por las diferentes cortes europeas, Boris se enamoró de la princesa Juana de Saboya, tercera hija del rey Víctor Manuel III y de la princesa Elena de Montenegro. En enero de 1930, tras la boda del príncipe heredero italiano Humberto, el futuro Humberto II de Italia, Boris pidió la mano de Juana al rey.

La religión del futuro príncipe heredero fue una cuestión polémica, pues —según la Constitución de Bulgaria— el heredero al trono debía pertenecer a la Iglesia ortodoxa. Sin embargo, para el papa Pío XI estaba fuera de toda lógica bendecir un matrimonio si toda la descendencia venidera no sería bautizada como católica, lo que colocaría a Juana en riesgo de excomunión. Sin embargo, gracias al nuncio apostólico en Bulgaria, Angelo Roncalli, futuro papa Juan XXIII, Boris llegó a un acuerdo con la Santa Sede. El 25 de octubre de 1930 se celebró la ceremonia católica en Asís, seguida el 9 de noviembre de la ceremonia ortodoxa, en Sofía.

Más tarde, el matrimonio decidió de común acuerdo bautizar a sus dos hijos según el rito ortodoxo. La Santa Sede protestó:
Su Majestad firmó una promesa de bautizar a sus hijos en el catolicismo. Si no cumple con este compromiso, tendrá que responder a su consciencia.

Monarca absoluto

Bulgaria empezó a atravesar un periodo difícil. Con el cese de los atentados la situación interna mejoró, pero Bulgaria empezó a padecer los efectos de la Gran Depresión. La producción industrial había caído un 40% en dos años y el número de desempleados alcanzó los 200 000 para una población de 7 millones. El gobierno elegido en 1931, del Bloque Popular, decepcionó debido a su incapacidad de revertir la situación. La victoria de los comunistas en las elecciones municipales de 1932 en Sofía llevó al gobierno a disolver rápidamente el Consejo.

La situación se agravaba día a día. Por ello, un grupo de intelectuales y militares, la Zveno, decidió dar un golpe de Estado. El 19 de mayo de 1934, los coroneles Damian Velchev y Kimon Georgiev tomaron el poder y obligaron a Boris a aceptar el nuevo gobierno. Se instauró una dictadura corporativista que inició la recuperación del país, pero sus líderes se mostraban claramente contrarios a la monarquía y planeaban establecer una república. Boris decidió tomar cartas en el asunto. El 22 de enero de 1935, ocho meses después de la llegada al poder de Kimon Georgiev, el zar encargó al general Pentcho Zlatev que «cazara a los republicanos» y formara un nuevo gobierno. Boris, que hasta entonces se había mantenido lejos de la vida política del país, asumió los resortes del poder.

Instauración de la dictadura real

En un primer momento, Boris mantuvo las bases del gobierno de Georgiev. El nuevo gabinete estuvo compuesto por tres generales, tres miembros de los principales partidos prohibidos y tres civiles. De forma gradual, el zar alejó a los militares del poder, fortaleció su poder personal y estableció una monarquía absoluta. Él definió este nuevo régimen como transitorio, con la dictadura del Zveno, hasta la vuelta al sistema parlamentario tradicional.

En el otoño de 1936 se restauraron la libertad de prensa y el derecho de reunión política, pero los partidos políticos siguieron estando prohibidos. En las elecciones municipales de 1937, las mujeres casadas y con hijos tuvieron derecho al voto. En 1938, la Asamblea Nacional fue reabierta para las elecciones legislativas.

Política exterior

Aproximación a la Alemania nazi

De acuerdo con el Tratado de Neuilly-sur-Seine, el ejército búlgaro no podría tener características ofensivas, cláusula que el gobierno solicitó revisar en muchas ocasiones. En 1935 surgió la oportunidad cuando Turquía, para defender sus derechos territoriales, fortaleció militarmente la Tracia occidental. El equilibrio de fuerzas en la región se rompió y Bulgaria reclamó el derecho de defenderse ante eventuales ataques, un pretexto que había sido aceptado para las grandes potencias.

 A pesar de buscar el apoyo francés e inglés para renovar su arsenal bélico, solo el Reich alemán respondió favorablemente a los búlgaros. Boris aceptó la oferta pero evitó firmar un tratado de ayuda militar con Alemania.

Comercialmente, Bulgaria se volvió casi dependiente de la Alemania nazi. Esta última, que buscaba una alianza con algún país que pudiera cubrir su necesidad de alimentos, vio en Bulgaria una especie de despensa e importaba cerca del 70% todas las exportaciones búlgaras. A pesar de la creciente prosperidad proveniente de esa relación comercial, Boris temía someterse a la hegemonía alemana y se volvió hacia las democracias occidentales.

Zar diplomático

Desde 1935, Boris y Georgi Kyoseivanov se esforzaron en establecer buenas relaciones con las democracias occidentales. El zar fue en diversas ocasiones a Francia y a Inglaterra intentando en vano cerrar contratos comerciales. Durante uno de esos viajes a Inglaterra, en agosto de 1938, se ofreció como mediador entre el primer ministro Neville Chamberlain y Adolf Hitler sobre la Crisis de los Sudetes. Acto seguido, Boris fue a Alemania, donde tuvo un encuentro secreto con el Führer. Tras esta entrevista, le escribió a Chamberlain y le aconsejó mantener contacto directo con Hitler y cederle la región de los Sudetes.

Boris no era un hombre fácilmente manipulable. En 1935, cuando la Sociedad de Naciones le impuso sanciones económicas a Italia tras la invasión italiana a Etiopía, no dudó en apoyar públicamente esta decisión. Mussolini le recordó los lazos familiares que lo unían a la dinastía italiana, a lo que Boris respondió: «No hago política sirviéndome de mis sentimientos hacia mis suegros».

Las relaciones entre los países balcánicos eran ya bastante tensas. Bulgaria siempre se había negado a adherirse a la «Entente Balcánica», un pacto que aparentemente había sido creado para sofocar el irredentismo búlgaro, pues se hubiera visto obligado a aceptar un statu quo que le forzaba a renunciar de facto a las reivindicaciones territoriales sobre sus vecinos. Su rechazo alimentaba la desconfianza de los países firmantes, Rumanía, Yugoslavia, Turquía y Grecia. Paradójicamente, el 24 de enero de 1937 se firmó un pacto de amistad entre Bulgaria y Yugoslavia.

Aunque era un pacifista, Boris III creía que el irredentismo búlgaro podría ser resuelto por la vía diplomática. Esta vía sería claramente favorecida por Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial.

«Neutralidad»

En los primeros momentos de la Segunda Guerra Mundial, la opinión pública búlgara se dividió entre el apoyo a Alemania —que prometía restituir los territorios perdidos en las guerras anteriores— y una simpatía por los opositores al Eje. Al respecto, Boris declaró en 1940: «Mis generales son germanófilos, mis diplomáticos anglófilos, la reina es italófila y mi pueblo rusófilo. Yo soy el único neutral en Bulgaria».

En febrero de 1940, el éxito de Adolf Hitler forzó a Boris a sustituir a su primer ministro proocidental por Bogdan Filov, un germanófilo reconocido. El 22 de julio de 1940, tras una visita a Hitler, Fliov anunció al zar la intención rumana de ceder Dobruja. Efectivamente, los Acuerdos de Craiova del 7 de septiembre de 1940 ratificaron la devolución de Dobruja meridional a Bulgaria. Boris, por su parte, envió agradecimientos a Hitler y a Mussolini, aunque también a la Unión Soviética y a Inglaterra.

En octubre de 1940, Mussolini invitó a Boris a participar con él en la invasión de Grecia, lo que permitiría a Bulgaria recuperar el acceso al mar Egeo, pero la invitación fue rechazada. De la misma manera, a pesar de la presión que Hitler ejercía sobre el zar, no consiguió que se uniera al Pacto Tripartito del 17 de noviembre de 1940. Boris buscaba por todos los medios mantenerse neutral, por lo que la invitación del Führer fue respondida con un «aún no». Esta actitud hizo que Goebbels lo denominara «sujeto astuto y disimulado».

Preocupada con la visita a Hitler, el 19 de noviembre la Unión Soviética propuso a Boris un pacto bilateral, pero éste también lo rechazó. Alarmados con la noticia, los nazis reiteraron su propuesta el 21 de noviembre, seguida de otra de la Unión Soviética el 25 de ese mismo mes; intentanto ganar tiempo, Boris rehusó amablemente ambas propuestas.

El nuevo aliado de Alemania

En enero de 1941, tras el fracaso italiano en Grecia, Hitler envió ayuda a Mussolini. Las tropas alemanas tenían que atravesar Rumanía y Bulgaria, por lo que Boris fue obligado a unirse al Pacto Tripartito: Bodgan Filov firmó la adhesión el 1 de marzo de 1941. Ese mismo día, el ejército alemán entró en territorio búlgaro. Sin embargo, Boris se negó a participar en las operaciones militares, por lo que los alemanes le propusieron en abril de ese mismo año que las tropas búlgaras ocuparan los territorios ya conquistados de Tracia y Macedonia. Para abordar el problema del irredentismo, Alemania concedió a Bulgaria la administración de gran parte de los Balcanes, lo que le valió a Boris el apodo de «El Reunificador». El 13 de diciembre de 1941 Bulgaria declaró simbólicamente la guerra a Inglaterra y a los Estados Unidos, con los cuales —debido a la lejanía geográfica— el riesgo de confrontación militar era poco probable.

Los judíos búlgaros

El 29 de diciembre de 1940, el gobierno creó el «Brannik», organización juvenil inspirada en las Juventudes Hitlerianas. Cuatro días antes, la Asamblea Nacional había aprobado la «Ley de Protección de la Nación», la primera medida antisemita, que afectaba a cerca de 50 000 judíos. A pesar de la rápida reacción popular contraria a la aprobación de la ley, esta entró en vigor el 13 de enero de 1941.

Atendiendo una exigencia de Hitler, que exigía la resolución de la «cuestión judía» en territorio búlgaro, el 26 de agosto de 1942 se creó una comisión de asuntos judíos, responsable en su inicio en aplicar restricciones: toque de queda obligatorio, arresto domiciliario, racionamiento de alimentos y uso de la estrella amarilla en la ropa. Posteriormente, la comisión empezó a organizar la deportación de judíos hacia los campos de concentración. Para asegurarse que las medidas fueran puestas en práctica, Hitler envió a Bulgaria a un especialista: Theodor Dannecker, oficial de las SS.

Tras la deportación de 11 363 judíos que vivían en los territorios ocupados de Tracia y Macedonia llegó el turno de los que vivían en Bulgaria. La población, indignada, protestó enérgicamente; muchas personalidades se movilizaron contra estas medidas, entre ellas Dimitar Pešev, vicepresidente del parlamento, y Esteban I, exarca metropolitano de Sofía, que simbolizaban este movimiento y convencieron a Boris de negarse.

En mayo de 1943, el gobierno planeó un segundo intento de deportación. La población se opuso nuevamente y se organizó un gran acto que reunió a cerca de 10 000 personas ante el palacio del zar.

 Boris, en línea con el sentimiento popular, asumió la no deportación de judíos y alegó al enfurecido Führer que «necesitaba mucho a "sus" judíos para el mantenimiento de sus caminos.
Gracias a esa decisión, los judíos búlgaros pudieron escapar de los campos de concentración.

Muerte misteriosa


Tumba de Boris III
 
En 1943, la guerra sufrió un cambio de signo con la batalla de Stalingrado y las cosas empezaron a complicarse para Alemania. Al darse cuenta de esto, y queriendo evitar el mismo error que su padre 25 años antes, Boris inició contactos secretos con diplomáticos estadounidenses.

Al conocer estos rumores, Hitler lo convocó el 14 de agosto de 1943 al cuartel general del frente oriental, próximo a Rastembork en Prusia Oriental. La reunión fue bastante tensa: el canciller le recordó todo lo que le debía a Alemania sin que nunca se le hubiera cobrado nada. Ciertamente, desde el inicio de la guerra, Bulgaria nunca estuvo muy involucrada en el conflicto. Su ayuda se resumió al envío de un equipo médico al Frente Oriental en octubre de 1941.

Hitler ordenó a Boris que dispusiera sus tropas en un nuevo frente en el sudoeste, con la esperanza de dispersar las fuerzas soviéticas. El zar se negó a atender esta propuesta y abandonó el despacho tras 45 minutos de reunión, muy abatido. Volvió a Sofía el día siguiente en un avión alemán. Nueve días después de la reunión, el 23 de agosto, sin que presentara síntomas de ninguna enfermedad, Boris empezó a padecer vómitos violentos. Cinco días después, el 28 de agosto de 1943, a los 49 años de edad, murió el zar Boris.

Esta «oportuna» muerte es aún muy controvertida. Algunos acusaron rápidamente a Hitler de haber envenenado al terco monarca con la expectativa de la llegada al poder de un gobierno más de acuerdo con sus puntos de vista. El asunto nunca se resolvió y muchos aún creen que Boris fue asesinado, aunque no haya pruebas de ello. Según el diario del coronel alemán von Schoenebeck, residente en aquella época en Sofía, los dos médicos alemanes que atendieron al zar —Sajitz y Hans Eppinger— creyeron que el rey había muerto por la acción del mismo veneno que Eppinger había encontrado dos años antes en el examen post mórtem del primer ministro griego Ioannis Metaxás, un veneno lento que tarda semanas en hacer efecto y provoca la aparición de manchas en la piel de la víctima antes de la muerte.

Durante el proceso al que fue sometido por los comunistas en 1945 por colaboracionismo y traición, su hermano, el príncipe Kyril, declaró que Boris había sido envenenado durante el vuelo de vuelta a Bulgaria el 14 de agosto. El piloto había volado a una altitud muy elevada y habría forzado al zar a inhalar un veneno contenido en la máscara de oxígeno.

Sin embargo, el informe de la autopsia que se divulgó en la época indicó que Boris III sufrió una trombosis en la arteria coronaria izquierda, neumonía bilateral, edema pulmonar y edema cerebral, y que murió de un ataque cardiaco debido al estrés que venía sufriendo.

Bulgaria tras su muerte


Monasterio de Rila, donde el zar fue enterrado.
La súbita desaparición del zar llevó al trono a su hijo de seis años, Simeón. Se creó un consejo de regencia compuesto por su tío, el príncipe Kyril, el primer ministro Bodgan Filov —apodado el «vicezar»— y el ministro de Guerra, Nikola Mihov. También se invitó a formar parte del consejo de regencia al representante metropolitano de la Iglesia ortodoxa búlgara, Filaret Lovchansky, pero éste rechazó la invitación.

En este periodo, los aliados pasaron a la ofensiva. El gobierno intentó declararse neutral en el conflicto, pero ya era demasiado tarde: el 5 de septiembre de 1944, la Unión Soviética declaró la guerra a Bulgaria.

Al día siguiente, una revuelta llevó al poder al Frente Patriótico, una coalición dominada por los comunistas y por la «Zveno». El nuevo gobierno, liderado por el ex primer ministro republicano Kimon Georgiev, promovió violentas purgas, durante las cuales cerca de 16 000 personas fueron ejecutadas sin juicio previo. En octubre de 1944 se iniciaron una serie de procesos que condenaron a 2730 personas a muerte; entre estos se encontraban diversos representantes del antiguo régimen, como los tres regentes, 22 exministros, 67 diputados, ocho consejeros del zar y 47 oficiales superiores.

Tras el final de la purga, el gobierno empezó a ocuparse de la familia real. El 24 de abril de 1946, las autoridades obligaron a la familia real a exhumar el cuerpo de Boris III, que fue más tarde sepultado en un lugar secreto. Posteriormente, en septiembre de 1946, un plebiscito puso fin al régimen monárquico y la familia real se vio obligada a exiliarse, en un primer momento en Egipto y posteriormente en España.

Tras la caída del comunismo, una tumba que contenía una vasija de cristal con el corazón del zar fue encontrada en los jardines del palacio de Vrana. En agosto de 1993, para conmemorar el 50 aniversario de su muerte, su cuerpo fue llevado de vuelta al monasterio de Rila.
Fuente:









 
 

María de Saboya

 
Princesa María de Saboya (Maria Francesca Anna Romana di Savoia) (Roma, 26 de diciembre de 1914 - Mandelieu-la-Napoule, 7 de diciembre de 2001) fue la hija menor del rey Víctor Manuel III de Italia y de su esposa, la princesa Elena de Montenegro. Fue la hermana menor del rey Humberto II de Italia, así como de las princesas Yolanda, condesa consorte de Bergolo, Mafalda, landgravina consorte de Hesse-Kassel y Juana, Zarina consorte de Bulgaria.
   
Nació como S.A.R. la Princesa María Francisca Ana Romana de Saboya en el Palacio del Quirinal, Roma, en el año 1914.
Fue la última hija de los reyes Víctor Manuel y Elena de Italia.

Matrimonio y descendencia

El 23 de enero de 1939, María se casó con el príncipe Luis Carlos de Borbón-Parma (1899-1967), hijo menor de Roberto I, duque de Parma, de su esposa, la infanta María Antonia de Portugal. Su marido fue un hermano de Zita, emperatriz consorte de Austria, entre otros. Tuvieron cuatro hijos, todos ellos nacidos en Cannes, Francia.

Fueron sus hijos:
  • Guido Sixto Roberto Luis Víctor de Borbón, Príncipe de Parma (7 de agosto de 1940 - 10 de marzo de 1991), se casó con Brigitte Peu-Duvallon y tuvieron un hijo, el príncipe Luis;
  • Remigio Francisco de Borbón, Príncipe de Parma (14 de julio de 1942 -), se casó con Laurence Dufresne d'Arganchy y tuvieron descendencia, el príncipe Tristán y la Princesa Aude;
  • María Chantal de Borbón, princesa de Parma (24 de noviembre de 1946 -), se casó con Panagiotis Skinas y tuvieron descendencia (Helene Skinas y Alexandre Skinas, ambos nacidos en Londres); se casó en segundo lugar con François-Henri Georges;
  • Juan Bernardo Remigio de Borbón, Príncipe de Parma (15 de octubre de 1961 -), se casó con Virginia Roatta y tuvieron descendencia, los Príncipes Armoud y Cristóbal.
Murió en Mandelieu-la-Napoule, Francia, en 2001.

Distinciones honoríficas

  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Dama gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia).
  • Ordre de la Croix étoilée autro-hongrois.jpg Dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Imperio Austrohúngaro).
  • SMOM-gc.svg Dama gran cruz de honor y devoción de la Orden de Malta.
  • Fuente:

 

Se casó 23 de enero de 1939, en la Capilla Paulina del Quirinale en Roma, con Luigi Carlo de Borbón, (Schwarzau am Steinfelde, Austria 5 de diciembre de 1899 - Mandelieu, Francia 4 de diciembre de 1967), hijo de Roberto I de Borbón, Duque de Parma y María Infanta Antonia de Braganza de Portugal. Luigi era el hermano menor de Zita de Habsburgo, la última emperatriz de Austria y reina de Hungría.



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario