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miércoles, 5 de octubre de 2016

Cristián IX de Dinamarca


Cristián IX de Dinamarca (Schleswig, 8 de abril de 1818 - Copenhague, 29 de enero de 1906) fue por nacimiento un príncipe de la Casa de Oldemburgo y luego rey de Dinamarca desde el 15 de noviembre de 1863 y hasta su muerte. Fue apodado El suegro de Europa.
                 
Nació el 8 de abril de 1818, en el castillo de Gottorp de la ciudad de Schleswig, siendo el cuarto hijo del Duque Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (1785-1831) y de su esposa Luisa Carolina de Hesse-Kassel (1789-1867), hija de Luisa de Dinamarca (1750-1831). Por el lado materno descendía de Federico V de Dinamarca y de varias otras casas reales europeas, pero de ninguna de éstas era por línea directa.

Educado en la academia militar de Copenhague, ingresó en el ejército (donde alcanzó el grado de jefe de escuadrón) en el año 1837 y en 1848, fue nombrado comandante de la guardia de caballería.
En el año 1842, tras un fallido compromiso con Victoria, reina del Reino Unido, Cristián contrajo nupcias con la landgravina alemana Luisa Guillermina de Hesse-Kassel, hija de la princesa Luisa Carlota de Dinamarca y sobrina del rey Cristián VIII de Dinamarca.

El hijo y sucesor de Cristián VIII, Federico VII de Dinamarca (1808-1863), al estar imposibilitado de tener hijos varones, se vio obligado a reformar la ley sálica, lo que condujo a que, tras la muerte del rey, y gracias al matrimonio con Luisa, Cristián fuera coronado como rey de Dinamarca bajo el nombre de Cristián IX.

A los pocos días de subir al trono, se vio obligado por la presión popular a redactar la llamada Constitución Jurada de Dinamarca, por la que, entre otras medidas legislativas, proclamó la anexión de los ducados de Schleswig y Holstein, territorios que venían causando constantes litigios entre Dinamarca y los Estados alemanes del norte por su posesión. Seguidamente, los ducados alemanes protestaron ante tal medida, encabezando la protesta Federico de Augustenburg (1829-1880), quien apeló directamente a la Dieta de Fráncfort. Apoyado por Austria y Prusia, Federico montó un impresionante ejército de 70.000 hombres que invadieron los territorios en litigio el 1 de febrero del año 1864. Ante semejante acto de fuerza, Dinamarca renunció a la soberanía de dichos ducados, más el de Luxemburgo, en virtud de la Paz de Viena, firmada el 30 de octubre del mismo año.

El 28 de julio de 1866 se promulgó otra Constitución, ya que la de 1864 se había redactado teniendo en cuenta los ducados perdidos en la guerra. Con Dinamarca fuera de los escenarios políticos europeos, Cristián IX tuvo que hacer frente a una serie crisis interna, causada por la lucha entre los elementos liberales y conservadores por el control del Rigsdag. Cristián IX se mostró partidario de un gobierno conservador, con su ministro Estrup gobernando mediante compromisos, hasta el año 1894.

A partir de 1901, con el triunfo del Partido Agrario liderado por el liberal-radical Deuntzer, Cristián IX, siempre escrupuloso con las leyes constitucionales, permitió a éste formar un nuevo gobierno.

Durante su reinado se fomentó el desarrollo económico del país a todos los niveles, con la importante participación de la Corona en el impulso industrializador y en el desarrollo e implantación de una agricultura y ganadería intensiva, destacando la introducción del cultivo de cereales, anteriormente endémico en el país.

Descendencia:

  • Federico VIII de Dinamarca
  • Alejandra, Reina consorte del Reino Unido
  • Jorge I de Grecia
  • Dagmar, Emperatriz consorte de Todas las Rusias
  • Princesa Thyra, duquesa de Cumberland y Teviotdale
  • Príncipe Valdemar de Dinamarca
  • 
    El rey Christian IX y su hijo, Valdemar, fotografía entre 1863-1865.


Luisa de Hesse-Kassel


Luisa de Hesse-Kassel (en alemán, Luise Wilhelmine Friederike Caroline Auguste Julie von Hessen-Kassel) (7 de septiembre de 1817, Kassel – 29 de septiembre de 1898, Bernstorff) fue una landgravina alemana y a partir del 15 de noviembre de 1863, Reina consorte de Dinamarca de Cristián IX de Dinamarca.

Fue la madre de la reina Alejandra del Reino Unido, esposa del rey Eduardo VII, hijo de la reina Victoria así como de la emperatriz María Fiodorovna de Rusia, esposa de Alejandro III y del rey Jorge I de Grecia.
                  
Era sobrina por vía materna del rey Cristián VIII de Dinamarca, El Rey solo tenía un hijo que le sucediera, el futuro Federico VII de Dinamarca quien no tenía descendencia ya que había protagonizado un escandaloso divorcio y vivía sin estar casado con una noble danesa con lo cual toda la descendencia que pudiera tener quedaba excluida de la sucesión.

El rey preocupado por este tema y por los continuos enfrentamientos con Alemania por los ducados de Schleswig-Holstein que los reclamaban como estado alemán al estar en la frontera entre daneses y alemanes y no teniendo herederos que lo reclamasen, temía que pudiera caer en manos alemanas.
Es entonces cuando se plantea la cuestión sucesoria. Después de su hijo la siguiente persona que estaba capacitada para reclamar el trono era su hermana la princesa Carlota, pero al ser mujer esta no podía acceder al trono.

Esta tenía una hija la princesa Luisa que tampoco podía reclamar el trono. Pero esta hija se había casado con el príncipe Cristian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg que era descendiente del rey Federico V de Dinamarca que si que podía reclamar el trono, con lo cual el problema sucesorio quedó resuelto.

El rey murió el 20 de enero de 1848 y es entonces cuando le sucede el príncipe Federico que nada más convertirse en rey contrajo matrimonio morganartico y nombró heredero al marido de su prima.

 El 15 de noviembre de 1863 muere el rey Federico y los príncipes Christian y Luisa se convierten en reyes de Dinamarca.

Luisa siempre intento destacar por su sencillez, nunca había vivido como una gran princesa europea, ya que antes de ser princesa heredera hacia las labores propias de una ama de casa, al ser su marido un príncipe empobrecido por las guerras.



 












Federico VIII de Dinamarca

Enlace aquí:

Federico VIII de Dinamarca Federico VIII de Dinamarca nació el 3 de junio de 1843 en la ciudad de Copenhague. Fue hijo de Cristián IX de Dinamarca y de su esposa Luisa de Hesse-Kassel, por tanto hermano de la zarina de Rusia María Fiódorovna, de la reina Alejandra del Reino Unido y de Jorge I rey de los Helenos.       

Matrimonio y Descendencia

El 28 de julio de 1868 contrajo matrimonio con Luisa de Suecia, hija de Carlos XV de Suecia. De dicho matrimonio nacieron:

Descendencia

Su advenimiento al trono danés ocurrió tras la muerte de su padre, el 29 de enero de 1906, y a su muerte, acaecida el 14 de mayo de 1912 fue sucedido por su hijo mayor.

Títulos y tratamientos

  • 1843-1853: Su Alteza Serenísima el príncipe Federico de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg
  • 1853-1858: Su Alteza el príncipe Federico de Dinamarca
  • 1858-1863: Su Alteza Real el príncipe Federico de Dinamarca
  • 1863-1906: Su Alteza Real el príncipe heredero de Dinamarca
  • 1906-1912: Su Majestad el rey
Sus títulos completos fueron Su Majestad Federico VIII, por la gracia de Dios, rey de Dinamarca, de los Wendos y los Godos, duque de Schleswig, Holstein, Stormarn, los Distmarsches, Lauenburgo y Oldenburgo

 

Luisa de Suecia


Luisa de Suecia (llamada en danés Louise, nacida Lovisa Josefina Eugenia; Estocolmo, 31 de octubre de 1851 - Copenhague, 20 de marzo de 1926), reina consorte de Dinamarca, esposa de Federico VIII. Era princesa de Suecia y Noruega, hija del rey Carlos XV de Suecia y de la princesa Luisa de los Países Bajos.
                          
Luisa nació en el Palacio Real de Estocolmo. Sería la única hija de los reyes que sobreviviría. El 15 de julio de 1868 se comprometió con el entonces príncipe heredero Federico de Dinamarca. La boda se celebró el 28 de julio de 1869 en la capilla del Palacio Real de Estocolmo. Después de permanecer un tiempo en el Palacio de Haga con su marido, abandonó Suecia el 10 de agosto del mismo año.
Apodada "el Cisne" por su largo cuello, era una mujer piadosa y austera a la que no le gustaba frecuentar la sociedad de Copenhague, por considerarla demasiado frívola. Participó en diversas obras de beneficencia en Dinamarca y Suecia. En éste último país, patrocinó varias instituciones, una de ellas el Fondo Princesa Luisa, dedicada a niños pobres.

Distinciones honoríficas

 
 

 



Alejandra de Dinamarca

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Alejandra de Dinamarca (Alexandra Carolina Marie Charlotte Louise Julia zu Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg; 1 de diciembre de 184420 de noviembre de 1925) fue reina consorte del Reino Unido y los dominios británicos y emperatriz de la India de 1901 a 1910, como esposa del rey Eduardo VII.

Su familia era relativamente poco conocida, hasta que su padre, el príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, fue designado para suceder en el trono danés a Federico VII, su primo lejano, con el consentimiento de las grandes potencias.A la edad de dieciséis años fue elegida como la futura esposa de Alberto Eduardo, príncipe de Gales, heredero de la reina Victoria; se casaron dieciocho meses más tarde. Como princesa de Gales de 1863 a 1901, el periodo más l argo durante el cual alguien ha ostentado el título, se ganó el cariño del pueblo británico y se volvió sumamente popular, su porte y estilo de vestir eran copiados por las mujeres conscientes de la moda. A pesar de que fue excluida de esgrimir cualquier poder político, intentó sin éxito influir en la opinión de los ministros y su familia para favorecer a sus parientes que reinaban en Grecia y Dinamarca. Sus funciones públicas se limitaron a la poco controvertida actividad de participar en obras de caridad.
                     
A la muerte de la reina Victoria en 1901, Alberto Eduardo se convirtió en rey-emperador como Eduardo VII, con Alejandra como reina consorte. Desde 1910, año en que murió Eduardo, hasta su propia muerte, fue la reina madre, como reina consorte viuda y madre del monarca reinante, Jorge V, pero fue más conocida como Su Majestad la reina Alejandra. Desconfiaba enormemente de su sobrino, el emperador alemán Guillermo II y apoyó a su hijo durante la Primera Guerra Mundial, en la que Gran Bretaña y sus aliados derrotaron a Alemania. Murió el 20 de noviembre de 1925 en Sandringham, después de sufrir un ataque al corazón y fue enterrada junto a su marido en la capilla de St. George en el castillo de Windsor.

La princesa Alejandra o «Alix», como era conocida dentro de su círculo familiar, nació el 1 de diciembre de 1844, en el palacio Amarillo, una casa del siglo XVIII ubicada en el número 18 de Amaliegade, justo al lado del complejo del palacio de Amalienborg, en Copenhague. Sus padres fueron el príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y la princesa Luisa de Hesse-Kassel. A pesar de que su familia era de sangre real, vivió una vida relativamente normal. No poseían una gran riqueza, los ingresos de su padre, que provenían de una comisión del ejército, eran de alrededor de 800 libras al año y su casa era una propiedad de gracia y favor que les fue concedida sin pago de alquiler. Hans Christian Andersen, el escritor y poeta danés, era invitado ocasionalmente a la casa familiar para contarles a los niños historias infantiles antes de mandarlos a dormir.

El rey Cristián VIII de Dinamarca murió en 1848 y su único hijo, Federico, ascendió al trono. Federico no tenía hijos, había pasado por dos matrimonios fallidos y se suponía que era infértil. Esto causó una crisis de sucesión dinástica debido a que Federico reinaba en Dinamarca y Schleswig-Holstein y cada una tenía diferentes normas de sucesión. En Holstein, la Ley Sálica impedía la herencia a través de la línea femenina, mientras que tales restricciones no se aplicaban en Dinamarca. Holstein, predominantemente alemán, proclamó su independencia y pidió la ayuda de Prusia. En 1852, las grandes potencias mundiales convocaron a una conferencia en Londres para discutir la sucesión danesa. Se acordó un precario tratado de paz que incluía la disposición de que el príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg sería el heredero de Federico en todos sus dominios y las demandas previas de otras personas —que incluían las de la suegra, cuñado y esposa de Cristián— fueron subordinadas a esta decisión.

Al príncipe Cristián se le dio el título de príncipe de Dinamarca y su familia se mudó a una nueva residencia oficial, el palacio Bernstorff. Aunque la condición de la familia se había elevado, no hubo siquiera un pequeño incremento en sus ingresos y no participaban en la vida cortesana de Copenhague, ya que se negaron a conocer a la tercera esposa y antigua amante de Federico, Louise Rasmussen, porque tenía un hijo ilegítimo de un anterior amante. Alejandra compartía una habitación en el ático con su hermana Dagmar —que más tarde sería emperatriz de Rusia—, hacía su propia ropa y servía la mesa junto con sus hermanas. Durante su estancia en Bernstorff, Alejandra creció hasta convertirse en una joven mujer; el capellán inglés en Copenhague le enseñó el idioma inglés y fue confirmada en el palacio de Christiansborg. Fue devota toda su vida y siguió las prácticas de la Alta iglesia. Junto con su hermana Dagmar recibió clases de natación de la pionera sueca de la natación para mujeres Nancy Edberg.

Alberto Eduardo y Alejandra visitaron Irlanda en abril de 1868. Después de haber estado enferma el año anterior, la princesa empezaba a caminar de nuevo sin la ayuda de los dos bastones de madera y estaba embarazada de su cuarto hijo. Llevaron a cabo una gira de seis meses por Austria, Egipto y Grecia entre 1868 y 1869. Esta gira incluyó la visita a su hermano, el rey Jorge I de Grecia, a los campos de batalla de Crimea y, para ella solamente, al harén del Jedive Ismail. En Turquía se convirtió en la primera mujer en sentarse a cenar con el sultán —Abdülaziz—.

La residencia preferida de los príncipes de Gales era Sandringham House y Marlborough House era su base en Londres. Los biógrafos coinciden en que su matrimonio fue feliz en muchos sentidos, sin embargo, algunos afirman que Alberto Eduardo no le daba a su esposa toda la atención que ella deseaba y que poco a poco la pareja se fue alejando, hasta que a finales de 1871 el príncipe sufrió un ataque de fiebre tifoidea —la enfermedad que se cree mató a su padre—, lo que produjo una reconciliación. Estas afirmaciones son cuestionadas por otros escritores, que señalan los embarazos frecuentes de Alejandra a lo largo de este período y usan las cartas familiares para negar la existencia de una grave fisura. Sin embargo, Alberto Eduardo fue duramente criticado desde muchos sectores de la sociedad, por su aparente falta de interés en la grave enfermedad de su mujer, la fiebre reumática.

A lo largo de su matrimonio, el príncipe de Gales siguió manteniendo relaciones con otras mujeres, entre ellas la actriz Lillie Langtry; Daisy Greville, condesa de Warwick; Agnes Keyser y la distinguida mujer de sociedad Alice Keppel. La mayoría de sus romances fueron del pleno conocimiento de Alejandra, que incluso más tarde permitió que Alice Keppel visitara al rey en su lecho de muerte. La princesa se mantuvo fiel durante todo su matrimonio.

Alejandra se fue aislando socialmente debido al agravamiento de su sordera, causada por la otosclerosis hereditaria, y cada vez pasaba más tiempo en casa con sus hijos y mascotas. Su sexto y último embarazo terminó en tragedia, cuando su hijo recién nacido murió después de solo un día de vida. A pesar de que la princesa suplicó privacidad, la reina Victoria insistió en anunciar un período de luto en la corte, lo que condujo a que los elementos hostiles de la prensa describieran el nacimiento como un «desdichado aborto» y los arreglos del funeral como una «mascarada repugnante».

Durante ocho meses entre 1875 y 1876, el príncipe de Gales estuvo ausente de Gran Bretaña mientras realizaba un viaje por la India, pero, para su consternación, Alejandra tuvo que quedarse en casa. El príncipe había planeado un viaje con un grupo de varones y tenía la intención de dedicar la mayor parte del tiempo a la caza y el tiro. Durante la gira, uno de los amigos que viajaba con el príncipe, Lord Aylesford, fue informado por su esposa que iba a dejarlo por otro hombre: Lord Blandford, que a su vez estaba casado. Aylesford estaba consternado y decidió pedir el divorcio. Mientras tanto, el hermano de Lord Blandford, Lord Randolph Churchill, convenció a los amantes de no fugarse.

Preocupada por la amenaza de divorcio, Lady Aylesford trató de disuadir a su marido de llevar a cabo el procedimiento, pero Lord Aylesford se mostró inflexible y se negó a reconsiderarlo. En un intento de presión para que Lord Aylesford abandonara su demanda de divorcio, Lady Aylesford y Lord Randolph Churchill acudieron con Alejandra y le dijeron que si el divorcio procedía, el príncipe sería citado como testigo e implicado en el escándalo. Afligida por las amenazas y siguiendo el consejo de Sir William Knollys y la duquesa de Teck, Alejandra informó a la reina, quien luego escribió al príncipe de Gales. El príncipe se indignó. Finalmente, los Blandford y los Aylesford se divorciaron en privado. Aunque Lord Randolph Churchill se disculpó más tarde, durante muchos años el príncipe de Gales se negó a hablarle o verle.



Alejandra (derecha) con su madre (centro) y su hija mayor,
la princesa Luisa (izquierda) en 1893.
Alejandra pasó en Grecia la primavera de 1877, mientras se recuperaba de un período de mala salud y visitaba a su hermano el rey Jorge de Grecia. Durante la Guerra Ruso-Turca (1877-1878), era claramente parcial contra Turquía y a favor de Rusia, donde su hermana estaba casada con el zarévich, y presionó para que se realizara una revisión de la frontera entre Grecia y Turquía que favoreciera a los griegos. Alejandra y sus dos hijos pasaron los próximos tres años separados, en gran medida porque los jóvenes fueron enviados en un crucero por todo el mundo como parte de su educación naval y general. La despedida estuvo llena de lágrimas y, como lo demuestra su correspondencia regular, los echó de menos terriblemente. En 1881, Alejandra y Alberto Eduardo viajaron a San Petersburgo tras el asesinato de Alejandro II de Rusia, tanto para representar a Gran Bretaña, como para que la princesa pudiera confortar a su hermana Dagmar, que se había convertido en la zarina.

Alejandra asumió muchas responsabilidades en eventos públicos; en palabras de la reina Victoria, «me quitó la tensión y la fatiga de muchas funciones. Abre bazares, asiste a conciertos, visita hospitales en mi lugar... no solo nunca se queja, sino que se esfuerza por demostrar que ha disfrutado lo que para otro sería un deber agotador». Tomó un interés especial en el Hospital de Londres, que visitaba con regularidad. Durante sus visitas al hospital conoció entre otros pacientes a Joseph Merrick, el llamado «Hombre Elefante». Por lo general las multitudes aplaudían con entusiasmo a Alejandra,[44] pero durante una visita a Irlanda en 1885, sufrió un raro momento de hostilidad pública cuando visitaba la ciudad de Cork, semillero del nacionalismo irlandés. Alberto Eduardo y Alejandra fueron abucheados por una multitud de dos o tres mil personas que blandían palos y banderas de color negro. Alejandra superó sonriente la difícil prueba y la prensa británica describió la visita desde una óptica positiva y calificó a la multitud como «entusiasta». Como parte de la misma visita recibió un Doctorado en Música por el Trinity College de Dublín.

La muerte de su hijo mayor, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale, en 1892, fue un duro golpe para la bondadosa Alejandra. La habitación y las posesiones personales del príncipe se mantuvieron tal como los había dejado, al igual que se hizo con las pertenencias del príncipe Alberto después de su muerte en 1861. La princesa de Gales confesó: «He enterrado a mi ángel y con él mi felicidad». La correspondencia entre Alejandra y sus hijos que todavía sobrevive indica que eran muy unidos. En 1894, falleció su cuñado, Alejandro III de Rusia, y su sobrino, Nicolás, se convirtió en el zar. Durante esos días fue un sostén para su hermana, la emperatriz viuda; Alejandra durmió, rezó y permaneció junto a ella por las siguientes dos semanas hasta el entierro de Alejandro.

Reina consorte
Alejandra vestida para asistir a la coronación el 26 de junio de 1902.
Publicado por el The Illustrated London News en el registro de la ceremonia
de coronación del rey Eduardo VII y la reina Alejandra en 1902.
Obra firmada por Samuel Begg.

Con la muerte de la reina Victoria en 1901, Alberto Eduardo se convirtió en rey con el nombre de Eduardo VII y Alejandra en la reina consorte. Dos meses después, su hijo Jorge y su nuera María partieron en una extensa gira por el imperio y dejaron a sus pequeños hijos al cuidado de Alejandra y Eduardo, que adoraban a sus nietos. Al regreso de la pareja, los preparativos estaban a punto y la coronación de Eduardo y Alejandra estaba cercana. Sin embargo, solo unos días antes de la fecha prevista en junio de 1902, Eduardo cayó gravemente enfermo de apendicitis. Alejandra lo sustituyó en un desfile militar y asistió a las carreras de la Royal Ascot, en un intento por evitar la alarma social. Finalmente, la coronación tuvo que ser pospuesta y Eduardo sometido a una operación para extirpar el apéndice infectado. Después de su recuperación, Alejandra y Eduardo fueron coronados juntos en agosto: él por el arzobispo de Canterbury, Frederick Temple, y ella por el arzobispo de York, William Dalrymple Maclagan.

A pesar de haberse convertido en reina, las responsabilidades de Alejandra cambiaron muy poco y mantuvo a muchos de los servidores que tenía. La encargada de la alcoba de Alejandra, Charlotte Knollys, permaneció lealmente a su servicio durante muchos años. El 10 de diciembre de 1903, Charlotte, hija de Sir William Knollys, amaneció y halló su habitación repleta de humo. Despertó a Alejandra y la guio a un lugar seguro. En palabras de la gran duquesa Augusta de Mecklemburgo-Strelitz: «Debemos darle crédito a la vieja Charlotte por salvarle realmente la vida [a Alejandra]».

La reina volvió a hacerse cargo de sus nietos cuando Jorge y María partieron en una segunda gira, esta vez a la India británica, durante el invierno de 1905-1906. Su padre, el rey Cristián IX de Dinamarca, murió en enero de 1906. Deseosas de conservar sus vínculos familiares, tanto entre sí como con Dinamarca, Alejandra y su hermana, la emperatriz viuda de Rusia, compraron una casa al norte de Copenhague en 1907, Hvidøre, una especie de refugio privado.

Los biógrafos afirman que a Alejandra le fue negado el acceso a los documentos informativos del rey y se le excluyó de algunos de los viajes al extranjero para evitar su intromisión en asuntos diplomáticos. Desconfiaba profundamente de los alemanes y se opuso siempre a cualquier cosa que favoreciera su expansión o sus intereses. En 1890, por ejemplo, escribió un memorando distribuido a los altos ministros británicos y al personal militar, advirtiéndoles contra el previsto intercambio de la isla británica Heligoland, situada en el mar del Norte, por la colonia alemana de Zanzíbar. En el memorando señalaba la importancia estratégica de la isla, que podría ser utilizada por Alemania para lanzar un ataque o por Gran Bretaña para contener una agresión alemana. A pesar de esto, el intercambio siguió adelante. Los alemanes fortificaron la isla y, en palabras de Robert Ensor y como Alejandra había predicho, «se convirtió en la piedra angular de la posición marítima de Alemania para la ofensiva, así como para la defensa». El Frankfurter Zeitung condenó abiertamente la conducta de Alejandra y su hermana, la emperatriz viuda de Rusia, y afirmó que ambas fueron «el centro de la conspiración internacional antialemana». La reina despreciaba y le tenía desconfianza a su sobrino, Guillermo II de Alemania, en 1900 lo llamaba «nuestro enemigo interno».
En 1910, Alejandra se convirtió en la primera reina consorte en visitar la Cámara de los Comunes durante un debate. En una extraordinaria situación sin precedente, durante dos horas, se sentó en la Galería de las Damas con vistas a la cámara mientras que se debatía el proyecto de ley del Parlamento, que pretendía reformar el papel de la Cámara de los Lores. En privado, Alejandra estaba en desacuerdo con el proyecto de ley. Poco después fue a visitar a su hermano, el rey Jorge I de Grecia, en Corfú. Una vez ahí, le llegó la noticia de que el rey Eduardo estaba gravemente enfermo, regresó de inmediato y llegó justo un día antes de la muerte de su marido. En las últimas horas de Eduardo, le administró personalmente el oxígeno de un cilindro de gas para ayudarlo a respirar. Le contó a Frederick Ponsonby: «Me siento como si hubiera sido convertida en piedra, incapaz de llorar, incapaz de comprender el significado de todo esto». Más tarde ese mismo año, se mudó del palacio de Buckingham a Marlborough House, pero retuvo la posesión de Sandringham House. El nuevo rey, su hijo Jorge, pronto se enfrentó a tener que tomar una decisión sobre el proyecto de ley del Parlamento. A pesar de sus puntos de vista personales, Alejandra apoyó la decisión del rey, para ayudar a dar fuerza al proyecto de ley en el Parlamento a petición del primer ministro, pero en contra de los deseos de la Cámara de los Lores, cuando el partido reformador ganó las elecciones de la Cámara de los Comunes.

Reina madre


La reina Alejandra en 1923.
Alejandra no asistió a la coronación de su hijo en 1911, porque no era costumbre que una reina coronada asistiera a la coronación de otro rey o reina, pero por lo demás siguió el lado público de su vida, dedicando tiempo a sus causas benéficas. Una de las tantas causas era el llamado «Día de la rosa de Alejandra», en el cual mujeres voluntarias vendían rosas artificiales hechas por personas discapacitadas para apoyar a los hospitales. Durante la Primera Guerra Mundial, la costumbre de colgar las banderas de los príncipes extranjeros investidos con la más alta orden de caballería británica, la Orden de la Jarretera, en la capilla de St. George en el Castillo de Windsor, fue objeto de críticas, ya que los miembros alemanes de la orden estaban ahora luchando contra Gran Bretaña.

Alejandra se unió a los llamados de «tumbar las odiosas banderas alemanas». Impulsado por la opinión pública, pero en contra de sus propios deseos, el rey retiró las banderas, pero para consternación de Alejandra no solo quitó «esas viles banderas prusianas», sino también las de los parientes hessianos de su madre, que en opinión de esta, eran simplemente «soldados o vasallos bajo las órdenes del brutal emperador alemán». El 17 de septiembre de 1916, Alejandra se encontraba en Sandringham cuando se produjo un ataque aéreo desde un Zepelín, pero lo peor fue lo que le sucedería a otros miembros de su familia. En Rusia, el zar Nicolás II fue derrocado y después asesinado por los revolucionarios junto a su esposa e hijos. En 1919, la emperatriz viuda fue rescatada de Rusia por el HMS Marlborough y llevada a Inglaterra donde vivió durante un tiempo con su hermana Alejandra.

Alejandra conservó una apariencia juvenil hasta la vejez, pero durante la guerra envejeció notablemente. Esto la llevó a usar elaborados velos y mucho maquillaje, los chismosos describían que parecía tener la cara «esmaltada». No volvió a realizar más viajes al extranjero y comenzó a sufrir problemas de salud cada vez mayores. En 1920, le estalló un vaso sanguíneo en un ojo, dejándola temporal y parcialmente ciega. Hacia el final de su vida, su memoria y habla se fueron deteriorando. Murió el 20 de noviembre de 1925 en Sandringham, después de sufrir un ataque al corazón y fue enterrada en una elaborada tumba junto a su marido en la capilla de St. George en el Castillo de Windsor.

Legado

Después de la boda de Alejandra con el príncipe de Gales en 1863, se inició la construcción de un nuevo parque y un «palacio del pueblo» en una colina en el norte de Londres, que incluía un centro de artes y una sala de exhibiciones pública, y que en honor de la princesa fueron nombrados Alexandra Park y Alexandra Palace. El palacio, llamado coloquialmente Ally Pally, alberga además una sala de conciertos, una sala de conferencias, un museo, una biblioteca, un teatro y salones para eventos y banquetes, de hecho, su salón de banquetes es considerado el más grande de Londres.

Alejandra fue muy popular entre el pueblo británico. A diferencia de su marido y de su suegra nunca fue castigada por la prensa. Los fondos que ayudó a recolectar fueron utilizados para comprar una embarcación de río que fue llamada Alexandra y que se utilizó para transportar a los heridos durante la campaña de Sudán, además para adaptar un buque hospital de nombre The Princess of Wales, que llevaba de regreso a los heridos de la Guerra de los Bóer. Durante la Guerra de los Bóer también fundó el Queen Alexandra's Imperial Military Nursing Service, posteriormente rebautizado como Queen Alexandra's Royal Army Nursing Corps —Cuerpo de enfermería de la Armada Real reina Alejandra—.

Tenía poca comprensión del manejo del dinero. La administración de sus finanzas se dejó en manos del leal contralor, Sir Dighton Probyn, que realizó una función similar para el rey Eduardo VII. En palabras de su nieto, Eduardo VIII —más tarde, duque de Windsor—: «Su generosidad era una fuente de apuros para sus asesores financieros. Cada vez que recibía una carta solicitando dinero, enviaba un cheque de inmediato, independientemente de la autenticidad de los mendicantes y sin que el caso fuera investigado». Aunque no siempre fue extravagante —zurcía las medias usadas para reutilizarlas y sus vestidos viejos eran reciclados como fundas para muebles—, desestimaba las protestas sobre sus fuertes gastos con un movimiento de la mano o afirmaba que no había escuchado.
Acostumbraba esconder una pequeña cicatriz en el cuello, que probablemente fue resultado de una operación de la infancia, con el uso de collares tipo gargantilla y escotes altos, con lo que estableció modas que se usarían durante cincuenta años. El efecto de Alejandra sobre la moda fue tan profundo, que las damas de sociedad incluso copiaban su modo de caminar «cojeando», después de la grave enfermedad que la dejó con una pierna rígida en 1867. Prefería sobre todo las casas de moda de Londres, su favorita era Redfern, pero compraba ocasionalmente en Doucet y Fromont de París.

El 8 de junio de 1932 —el día de la rosa de Alejandra—, se desveló un monumento llamado Queen Alexandra Memorial, realizado por el escultor Alfred Gilbert y ubicado en Marlborough Gate, Londres. En la inauguración se interpretó una oda en su memoria «So many true princesses who have gone», con música compuesta por el entonces Master of the King's Music —Maestro de la música del rey— Sir Edward Elgar y letra del poeta laureado John Masefield, el propio Elgar se encargó de la dirección musical.

La reina Alejandra ha sido representada en la televisión británica por Deborah Grant y Helen Ryan en Edward the Seventh, Ann Firbank en Lillie, Maggie Smith en All the King's Men y Bibi Andersson en The Lost Prince. En el cine fue representada por Pamela Abbott en la película de 1979, Murder by Decree, y por Helen Ryan en la película de 1980, The Elephant Man. En la obra de teatro de 1980, Motherdear, escrita por Royce Ryton, fue interpretada por Margaret Lockwood en su última actuación.

Títulos, honores y armas

Títulos y tratamientos

Por nacimiento, Alejandra fue princesa de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, con el tratamiento de Su Alteza Serenísima, como nieta del duque Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg. El 31 de julio de 1853, su padre, el príncipe Cristián, fue nombrado príncipe de Dinamarca, por lo cual, como princesa de Dinamarca, Alejandra recibió el tratamiento de Su Alteza Real. Después de su matrimonio el 10 de marzo de 1863 y antes de que su marido accediera al trono fue princesa de Gales con el tratamiento de Su Alteza Real. Tras el fallecimiento de la reina Victoria, el 22 de enero de 1901, Eduardo VII ascendió al trono y Alejandra se convirtió en reina consorte del Reino Unido y emperatriz de la India, recibiendo los tratamientos de Su Majestad y Su Majestad Imperial.

Honores

En 1901, Alejandra se convirtió en la primera mujer en ser investida como Dama Compañera de la Orden de la Jarretera desde 1495, como tal, su bandera de armas estuvo colgada durante toda su vida en la Capilla de St. George en el Castillo de Windsor. Algunos otros de los honores que recibió fueron: Miembro de primera clase de la Real Orden de Victoria y Alberto, Dama de la Imperial Orden de la Corona de la India y Dama de Justicia de la Orden de San Juan de Jerusalén.

Armas

Las armas de la reina Alejandra después del ascenso al trono de su marido en 1901, eran el Real Escudo de Armas del Reino Unido empalado con las armas de su padre, el rey Cristián IX de Dinamarca. El escudo está surmontado por la corona imperial y sostenido por el león coronado de Inglaterra y un hombre salvaje típico del Real Escudo de Armas de Dinamarca.


Eduardo VII del Reino Unido



Eduardo VII del Reino Unido (Albert Edward of Saxe-Coburg and Gotha, 9 de noviembre de 1841-6 de mayo de 1910) fue rey del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica y emperador de la India del 22 de enero de 1901 hasta su muerte el 6 de mayo de 1910. Fue el primer monarca británico de la casa de Sajonia-Coburgo-Gotha, que años después fue renombrada como la casa de Windsor por su hijo, Jorge V.
           
Antes de su ascenso al trono, llevó el título de príncipe de Gales y fue heredero aparente durante más tiempo que cualquiera de sus predecesores: 59 años, dos meses y trece días. Durante el largo reinado de su madre, la reina Victoria, fue excluido del poder político y llegó a personificar la tan de moda ociosa aristocracia.                 

 La época eduardiana, que abarca el reinado de Eduardo y fue nombrada en su honor, coincidió con la llegada de un nuevo siglo y el inicio de cambios significativos en la tecnología y la sociedad, incluyendo el vuelo con motor y el surgimiento del socialismo. Eduardo desempeñó un papel importante en la modernización de la flota británica, la reforma de los servicios médicos del ejército y la reorganización del ejército británico después de la Segunda Guerra de los Bóeres. Eduardo fomentó las buenas relaciones entre Gran Bretaña y otros países europeos, especialmente Francia, por lo que fue conocido popularmente como «el Pacificador».

Eduardo nació a las 10:48 de la mañana del 9 de noviembre de 1841 en el Palacio de Buckingham. Su madre era la reina Victoria del Reino Unido, la única hija del príncipe Eduardo, duque de Kent y Strathearn y la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Su padre era el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, primo y príncipe consorte de Victoria. Fue bautizado como Alberto Eduardo, el 25 de enero de 1842 en la Capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor. Sus padrinos fueron Federico Guillermo IV de Prusia, su tío abuelo el príncipe Adolfo, duque de Cambridge, Fernando II de Portugal, su tía María de Wurtemberg, la princesa Carolina de Hesse-Kassel y su tía abuela la princesa Sofía. Durante toda su vida fue llamado Bertie.

Siendo hijo mayor varón de un soberano británico, adquirió de forma automática los títulos de duque de Cornualles y duque de Rothesay desde su nacimiento. Como hijo del príncipe Alberto también tuvo los títulos de príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha y duque de Sajonia. La reina Victoria le otorgó el título de príncipe de Gales y conde de Chester el 8 de diciembre de 1841. El 9 de noviembre de 1853 se le concedió el título de conde de Dublín y fue nombrado caballero de la Orden de la Jarretera. El 24 de mayo de 1867 fue investido caballero de la Orden del Cardo. En 1863 renunció a sus derechos sucesorios sobre el Ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha en favor de su hermano menor, Alfredo, posteriormente duque de Edimburgo.

Educación

La reina Victoria y el príncipe Alberto estaban decididos a que su hijo mayor tuviera una educación que lo preparara para ser un monarca constitucional modelo. A los siete años, Eduardo emprendió un riguroso programa educativo ideado por el príncipe Alberto y supervisado por varios profesores. A diferencia de su hermana mayor, Eduardo no sobresalió en los estudios. Intentó alcanzar las expectativas de sus padres, pero fue en vano. Aunque no fue un estudiante destacado —sus verdaderos talentos eran el encanto, la sociabilidad y el tacto—, Benjamin Disraeli lo describió como inteligente, informado y de agradables modales.

Después de un viaje educativo a Roma, que realizó en los primeros meses de 1859, pasó el verano de ese año estudiando en la Universidad de Edimburgo bajo la tutela de Lyon Playfair, entre otros. En octubre se matriculó como estudiante en el Christ Church en Oxford. Libre de las restricciones educativas impuestas por sus padres, por vez primera disfrutó del estudio y realizó satisfactoriamente sus exámenes. En 1861, fue transferido al Trinity College en Cambridge, donde estudió la cátedra de historia bajo la tutela de Charles Kingsley, Regius Professor de Historia Moderna. Los esfuerzos de Kingsley consiguieron las mejores actuaciones académicas en la vida de Eduardo y este realmente espera con ansias las clases del profesor.

Juventud

En 1860, Eduardo emprendió la primera gira por América del Norte realizada por un heredero al trono británico. Su genial buen humor y bonhomía convirtieron la gira en un gran éxito. Inauguró el puente Victoria en Montreal, que cruza el río San Lorenzo, y colocó la piedra angular en Parliament Hill en Ottawa. Observó a Charles Blondin atravesar las cataratas del Niágara sobre la cuerda floja y permaneció durante tres días con el presidente James Buchanan en la Casa Blanca. Buchanan acompañó al príncipe a Mount Vernon, a presentar sus respetos ante la tumba de George Washington. Vastas multitudes lo saludaron en todas partes. Conoció a Henry Wadsworth Longfellow, Ralph Waldo Emerson y Oliver Wendell Holmes. Se dijeron oraciones por la familia real en la Iglesia de la Trinidad de Nueva York por primera vez desde 1776. La gira de cuatro meses a lo largo de Canadá y Estados Unidos impulsó considerablemente la confianza y la autoestima de Eduardo y tuvo muchos beneficios diplomáticos para Gran Bretaña.

A su regreso, Eduardo esperaba seguir una carrera en el ejército británico, pero le fue negado porque él era el heredero al trono. Sus rangos militares fueron honorarios. En septiembre de 1861, Eduardo fue enviado a Alemania, supuestamente para observar maniobras militares, pero en realidad con el fin de que tuviera una reunión con la princesa Alejandra de Dinamarca, la hija mayor del príncipe Christian de Dinamarca y de su esposa Luisa. La reina Victoria y el príncipe Alberto habían decidido que Eduardo y Alejandra debían casarse. Se conocieron en Espira el 24 de septiembre bajo los auspicios de su hermana, la princesa heredera de Prusia. La hermana de Eduardo, siguiendo las instrucciones de su madre, se había encontrado con la princesa Alejandra en Strelitz en junio; la joven princesa danesa le causó una impresión muy favorable. Eduardo y Alejandra simpatizaron desde el principio; la reunión fue favorable para ambas partes y los planes de matrimonio avanzaron.

A partir de esta época Eduardo comenzó a formarse una reputación de playboy. Decidido a obtener cierta experiencia militar, Eduardo asistió a maniobras del ejército en Irlanda. Durante ese tiempo, la actriz Nellie Clifden fue introducida a escondidas en su tienda por sus compañeros oficiales. El príncipe Alberto, aunque enfermo, quedó consternado y visitó a Eduardo en Cambridge para reprenderlo. Alberto murió en diciembre de 1861, apenas dos semanas después de la visita. La reina Victoria estaba inconsolable, por el resto de su vida vistió de luto y culpó a Eduardo por la muerte de su padre. En primer lugar, consideraba con disgusto a su hijo como frívolo, indiscreto e irresponsable. Victoria le escribió a su hija mayor: «No puedo, ni podré, mirarlo sin estremecerme».

Matrimonio e hijos
Eduardo y Alejandra el día de su boda en 1863.

Después de enviudar, la reina Victoria se retiró de la vida pública, pero poco después de que muriera el príncipe Alberto se las arregló para que Eduardo partiera en una extensa gira por el Oriente, que incluía Egipto, Jerusalén, Damasco, Beirut y Constantinopla. Tan pronto como regresó a Gran Bretaña se hicieron preparativos para su compromiso, que fue formalizado en el Castillo Real de Laeken en Bélgica el 9 de septiembre de 1862. Eduardo y Alejandra se casaron en la capilla de St. George en el Castillo de Windsor el 10 de marzo de 1863. Eduardo tenía veintiún años y Alejandra, dieciocho.

Eduardo y su esposa establecieron Marlborough House como su residencia de Londres y Sandringham House, en Norfolk, como su casa de campo. El matrimonio contó con la desaprobación de ciertos círculos porque la mayoría de los familiares de la reina Victoria eran alemanes y Dinamarca estaba en desacuerdo con Alemania sobre los territorios de Schleswig-Holstein. Cuando el padre de Alejandra heredó el trono de Dinamarca en noviembre de 1863, la Confederación Alemana aprovechó la oportunidad para invadir y anexionarse Schleswig-Holstein. La reina Victoria mantuvo opiniones contradictorias sobre si la pareja resultaría adecuada dado el clima político. Después del matrimonio, expresó su preocupación por el estilo de vida social de la pareja e intentó imponerles su punto de vista en diversas cuestiones, incluyendo los nombres de sus hijos. La pareja tuvo seis vástagos: Alberto Víctor, Jorge, Luisa, Victoria, Maud y Alejandro, que falleció a las pocas horas de nacer. Al parecer, todos los hijos de Alejandra fueron prematuros; el biógrafo Richard Hough pensaba que la princesa engañaba deliberadamente a la reina Victoria sobre la fecha probable de parto porque que no quería que estuviera presente cuando daba a luz.

Eduardo tuvo varias amantes a lo largo de su vida matrimonial: la actriz Lillie Langtry; Lady Randolph Churchill, madre de sir Winston Churchill; Daisy Greville, condesa de Warwick; la actriz Sarah Bernhardt; Susan Pelham-Clinton; la cantante Hortense Schneider; la prostituta Giulia Barucci; la acaudalada filántropa Agnes Keyser y Alice Keppel. Se calcula que, por lo menos, tuvo cincuenta y cinco relaciones extramatrimoniales. No siempre quedó claro hasta qué punto llegaron estas relaciones. Eduardo siempre se esforzó por ser discreto, pero no consiguió impedir los rumores ni las especulaciones de la prensa. Una de las bisnietas de Alice Keppel, Camilla Parker Bowles, se convirtió en la amante y, posteriormente, esposa de Carlos, príncipe de Gales, uno de los tataranietos de Eduardo. Se rumoreó que la abuela de Camilla, Sonia Keppel (nacida en mayo de 1900), era hija ilegítima de Eduardo, pero «casi seguramente» era hija de George Keppel, con quien guardaba un notable parecido. Eduardo nunca reconoció a sus hijos ilegítimos. Se cree que Alejandra fue consciente de muchos de sus romances y que los aceptaba.

En 1869, sir Charles Mordaunt, miembro del parlamento británico, amenazó con nombrar a Eduardo como corresponsable en su juicio de divorcio. Finalmente no lo hizo, pero Eduardo fue llamado como testigo en el caso a principios de 1870. Se demostró que Eduardo había visitado la casa de los Mordaunt mientras sir Charles estaba en la Cámara de los Comunes. Aunque no fue probado nada más y Eduardo negó haber cometido adulterio, la sugerencia de deshonestidad fue dañina.

Presunto heredero

Durante la viudez de la reina Victoria, Eduardo fue pionero en la idea de las apariciones reales públicas tal como las conocemos ahora —por ejemplo, la inauguración del Thames Embankment en 1871, del túnel Mersey en 1886 y del puente de la Torre en 1894. Sin embargo, su madre no le permitió a Eduardo desempeñar un papel activo en el funcionamiento del país hasta 1898. Se le enviaban resúmenes de los documentos importantes del Gobierno, pero se negó a darle acceso a los originales. Molestó a su madre por posicionarse a favor de Dinamarca en el asunto de Schleswig-Holstein en 1864 (la reina era progermánica) y el mismo año la molestó nuevamente por hacer un esfuerzo especial para encontrarse con Garibaldi. El primer ministro liberal William Gladstone le enviaba documentos secretamente.

En 1870, el sentimiento republicano en Gran Bretaña recibió un impulso cuando el emperador francés Napoleón III fue derrotado en la Guerra Franco-Prusiana y fue declarada la Tercera República Francesa. Sin embargo, en el invierno de 1871, un roce con la muerte condujo a una mejora tanto en la popularidad de Eduardo, como en la relación con su madre. Durante su estadía en el Londesborough Lodge, cerca de Scarborough en Yorkshire del Norte, Eduardo contrajo la fiebre tifoidea, la enfermedad que se pensaba que había matado a su padre. Hubo una gran preocupación nacional y uno de sus invitados (Lord Chesterfield) murió. La recuperación de Eduardo fue recibida con alivio casi universal. Como parte de las celebraciones públicas, Arthur Sullivan compuso Festival Te Deum. Eduardo cultivó relaciones de amistad con políticos de todos los partidos, incluidos los republicanos, y en gran medida esto disipó cualquier sentimiento residual en su contra.

 Desde 1886, el secretario de asuntos exteriores, Lord Rosebery, le enviaba despachos de su oficina, y desde 1892 se le permitió el acceso a algunos papeles del gabinete.

En 1875, Eduardo partió para la India en una extensa gira de ocho meses por el subcontinente. Sus consejeros comentaron sobre su costumbre de tratar a todas las personas por igual, independientemente de su clase social o color de piel. En cartas a su casa, se quejó del trato que los funcionarios británicos les daban a los nativos: «Porque un hombre tenga la cara negra y una religión diferente a la nuestra, no hay razón por la que deba ser tratado como un bruto». Al final de la gira, su madre recibió del Parlamento el título de Emperatriz de la India, en parte como resultado del éxito de la gira.

Eduardo fue mecenas de las artes y las ciencias y ayudó a fundar el Royal College of Music. Inauguró el colegio en 1883 con las palabras: «Las lecciones ya no pueden estar separadas de las aulas [...] Clamo por la música que produce esa unión de sentimientos que tanto deseo promover». Al mismo tiempo disfrutó de los deportes y los juegos de azar y fue un entusiasta cazador. Ordenó que todos los relojes en Sandringham estuvieran adelantados media hora para tener más tiempo para disparar. Esta tradición llamada Sandringham time continuó hasta 1936, cuando fue abolida por Eduardo VIII.

 También estableció un campo de golf en Windsor. Para la década de 1870, el futuro rey había tomado gran interés en las carreras de caballos y las carreras de obstáculos. En 1896, su caballo Persimmon ganó el Derby de Epsom y el St. Leger Stakes. En 1900, el hermano de Persimmon, Diamond Jubilee, ganó cinco carreras (el Derby, el St Leger, el 2,000 Guineas Stakes, Newmarket Stakes y Eclipse Stakes) y otro de los caballos de Eduardo, Ambush II, ganó el Grand National.

En todo el mundo fue considerado como un árbitro de la moda masculina. Puso de moda el tweed, los sombreros Homburg y las chaquetas Norfolk y popularizó el uso de la corbata negra con esmoquin, en lugar de corbata blanca y frac. Fue pionero en el planchado de las piernas de los pantalones de lado a lado en lugar del ahora normal planchado con pliegues al frente y atrás, y se cree que introdujo el cuello de camisa que se levanta y se dobla. Un purista del buen vestir, se dice que amonestó al primer ministro, Lord Salisbury, por llevar los pantalones de miembro del Trinity House con la chaqueta del Consejo Privado. Inmerso en una crisis internacional, el primer ministro le contestó al príncipe de Gales, que había sido una mañana oscura y «mi mente debe haber estado ocupada en algún tema de menor importancia». La tradición masculina de dejar sin abrochar el botón inferior del chaleco se dice que está vinculada con Eduardo, quien supuestamente dejó de hacerlo debido a su gran circunferencia abdominal. Su cintura medía 122 cm poco antes de su coronación. Introdujo la práctica de comer rosbif, papas al horno, salsa de rábano y Yorkshire pudding los domingos, que sigue siendo uno de los platos favoritos británicos para el almuerzo del domingo.
 
En 1891, Eduardo estuvo envuelto en el real escándalo del bacará, cuando hizo público que había participado en un juego de cartas ilegal el año anterior. El príncipe se vio obligado a aparecer como testigo ante el tribunal por segunda ocasión cuando uno de los jugadores demandó a sus compañeros por difamación tras ser acusado de hacer trampa —finalmente la demanda no tuvo éxito. En el mismo año Eduardo estuvo involucrado en un conflicto personal, cuando Lord Charles Beresford amenazó con revelar detalles de la vida privada de Eduardo a la prensa, como protesta contra por la interferencia de Eduardo en el romance de Beresford con Daisy Greville, condesa de Warwick. La amistad entre los dos hombres se dañó irreversiblemente y el resentimiento de ambos duraría el resto de sus vidas. Por lo general los arrebatos de temperamento de Eduardo eran de corta duración y «después de dejarse ir... [podía] suavizar los problemas siendo especialmente agradable».

En diciembre de 1891, el príncipe Alberto Víctor, el hijo de Eduardo, se comprometió con la princesa Victoria María de Teck. Pocas semanas después del compromiso, Alberto Víctor murió de neumonía. Eduardo estaba desconsolado. «Perder nuestro hijo mayor», escribió, «es una de esas calamidades que uno nunca puede superar». Eduardo le dijo a la reina Victoria: «[Podría] haber dado mi vida por la suya, ya que no le doy ningún valor a la mía». Alberto Víctor fue el segundo de los hijos de Eduardo en morir. En 1871, su hijo Alejandro Juan murió apenas 24 horas después de nacer. En aquella ocasión, Eduardo insistió en colocar personalmente al pequeño en su ataúd «con lágrimas corriendo por sus mejillas».

El 4 de abril de 1900, durante un viaje a Dinamarca a través de Bélgica, Eduardo fue víctima de un intento de asesinato, cuando Jean-Baptiste Sipido le disparó en protesta por la Guerra Bóer. Sipido escapó a Francia; el retraso percibido de las autoridades belgas en la solicitud de extradición, combinado con el disgusto británico por las atrocidades belgas en el Congo, empeoraron la de por sí ya mala relación entre el Reino Unido y el continente. Sin embargo, en los próximos diez años, la afabilidad y la popularidad de Eduardo, así como su uso de las conexiones familiares, ayudaron a Gran Bretaña en la construcción de alianzas europeas.

Ascenso al trono

Cuando la reina Victoria murió el 22 de enero de 1901, Eduardo se convirtió en rey del Reino Unido, emperador de la India y, como una innovación, rey de los dominios británicos. Eligió reinar bajo el nombre de Eduardo VII, en lugar de Alberto Eduardo —el nombre que su madre deseaba que usara, declarando que no deseaba «infravalorar el nombre de Alberto» y disminuir el estatus de su padre con quien entre la realeza el nombre Albert debía permanecer solo. El número VII fue omitido ocasionalmente en Escocia, incluso por la iglesia nacional, en deferencia a las protestas de que los anteriores Eduardos fueron reyes ingleses que «habían sido excluidos de Escocia por batallas militares». J. B. Priestley recordaba: «Era sólo un niño cuando [Eduardo] sucedió a Victoria en 1901, pero puedo atestiguar su extraordinaria popularidad. Era de hecho el rey más popular que Inglaterra había conocido desde principios de la década de 1660».

Cuatro reyes: Eduardo VII (derecha) con sus sucesores —
(de izquierda a derecha) su hijo y sucesor Jorge V, sus nietos
y futuros Eduardo VIII y Jorge VI

Donó al Estado Osborne House, la casa de sus padres en la isla de Wight, y continuó viviendo en Sandringham House. Podía permitirse ser magnánimo: su secretario privado, sir Francis Knollys, afirmó que fue el primer heredero al trono con saldo positivo en sus cuentas. Las finanzas de Eduardo habían sido manejadas hábilmente por sir Dighton Probyn, contralor de palacio, que se había beneficiado de los consejos de los amigos de financieros judíos de Eduardo, como Ernest Cassel, Maurice de Hirsch y la familia Rothschild. En un momento de antisemitismo generalizado, Eduardo atrajo críticas por relacionarse abiertamente con judíos.

Eduardo VII y Alejandra fueron coronados en la abadía de Westminster el 9 de agosto de 1902 por el arzobispo de Canterbury, Frederick Temple, quien murió sólo cuatro meses más tarde. La coronación había sido programada originalmente para el 26 de junio, pero dos días antes, el 24 de junio, a Eduardo le diagnosticaron una apendicitis. La apendicitis en general no era tratada quirúrgicamente, lo que conllevaba una alta tasa de mortalidad, pero los avances en anestesia y antisepsia en los anteriores cincuenta años hicieron posible la cirugía que le salvó la vida. Sir Frederick Treves, con el apoyo de lord Lister, realizó una cirugía —en ese entonces radical— consistente en drenar el absceso del apéndice a través de una pequeña incisión. Al día siguiente, Eduardo estaba sentado en la cama fumando un cigarro. Dos semanas más tarde se anunció que el rey estaba fuera de peligro. Treves fue honrado con la dignidad de baronet (que Eduardo había arreglado antes de la cirugía) y el tratamiento quirúrgico de la apendicitis entró a formar parte de la corriente médica principal.

Edward reformó los palacios reales, reintrodujo las ceremonias tradicionales, como la Ceremonia de apertura del Parlamento, que su madre había dejado de lado, y fundó nuevas órdenes honorarias, como la Orden del Mérito, para reconocer las contribuciones a las artes y las ciencias. En 1902, el sha de Persia, Mozzafar ad-Din, visitó Inglaterra y esperaba recibir la Orden de la Jarretera. Eduardo se negó a darle este alto honor al sha porque la orden habitualmente era su regalo personal y el secretario de relaciones exteriores, Lord Lansdowne, había prometido la orden sin su consentimiento. Eduardo también se opuso a introducir a un musulmán en una orden cristiana de caballería. Su negativa amenazó con dañar los esfuerzos británicos por ganar influencia en Persia, pero a Eduardo le molestaron los intentos de sus ministros por reducir los poderes tradicionales del rey. Finalmente cedió y el año siguiente Gran Bretaña envió una embajada especial con una Orden de la Jarretera para el sha.

Tío de Europa


Eduardo y cuatro de sus nietos en 1902.
Como rey, los intereses principales de Eduardo residían en los campos de las relaciones exteriores y los asuntos navales y militares. Dominaba el francés y alemán, hizo varias visitas al extranjero y tomó vacaciones anuales en Biarritz y Mariánské Lázně. Uno de sus viajes al extranjero más importantes fue una visita oficial a Francia en la primavera de 1903, como invitado del presidente Émile Loubet. Una visita al papa León XIII en Roma ayudó a crear la atmósfera para la Entente Cordiale anglo-francesa, un acuerdo que delineaba las colonias británicas y francesas en África del Norte y descartaba cualquier futura guerra entre los dos países. La Entente fue negociada entre el ministro de relaciones exteriores francés, Théophile Delcassé, y el secretario de asuntos exteriores británico, lord Lansdowne. Firmado en Londres el 8 de abril de 1904 por Lansdowne y el embajador francés Paul Cambon, marcó el fin de siglos de rivalidad anglo-francesa y del espléndido aislamiento de Gran Bretaña de los asuntos continentales e intentó contrarrestar el predominio creciente del Imperio alemán y su aliado, el Imperio austrohúngaro.

Eduardo estaba relacionado con casi todos los monarcas europeos y llegó a ser conocido como el «Tío de Europa». El emperador Guillermo II de Alemania, el zar Nicolás II de Rusia, el gran duque Ernesto Luis de Hesse-Darmstadt, el duque Carlos Eduardo de Sajonia-Coburgo-Gotha y el duque Ernesto Augusto de Brunswick eran sobrinos de Eduardo; la reina Victoria Eugenia de España, la princesa heredera Margarita de Suecia, la princesa heredera María de Rumania, la princesa heredera Sofía de Grecia, la zarina Alejandra de Rusia, la gran duquesa Alejandra de Mecklemburgo-Schwerin y la duquesa Carlota de Sajonia-Meiningen eran sus sobrinas; el rey Haakon VII de Noruega era su sobrino por matrimonio y su yerno; el rey Jorge I de Grecia y el rey Federico VIII de Dinamarca eran sus cuñados; el rey Alberto I de Bélgica, los reyes Carlos I y Manuel II de Portugal y el zar Fernando I de Bulgaria eran sus primos segundos. Eduardo estaba fascinado con sus nietos y los consentía para consternación de sus institutrices. Sin embargo, había un familiar que a Eduardo le disgustaba, su difícil relación con su sobrino, el emperador Guillermo II, exacerbó las tensiones entre Alemania y Gran Bretaña.

En abril de 1908, durante la estancia anual de Eduardo en Biarritz, aceptó la dimisión del primer ministro británico sir Henry Campbell-Bannerman. Rompiendo con los precedentes, Eduardo invitó al sucesor de Campbell-Bannerman, H. H. Asquith, a que viajara a Biarritz para la ceremonia de besar las manos. Asquith obedeció, pero la prensa criticó la acción del rey de nombrar un primer ministro en suelo extranjero en lugar de regresar a Gran Bretaña. En junio de 1908, Eduardo se convirtió en el primer monarca británico en visitar el Imperio ruso, a pesar de haberse negado previamente en 1906, cuando las relaciones anglo-rusas eran tensas debido a las secuelas de la Guerra ruso-japonesa, el incidente de Dogger Bank y la disolución de la Duma por el zar. El mes anterior, Eduardo visitó los países escandinavos, convirtiéndose en el primer monarca británico en visitar Suecia.

En el último año de su vida, Eduardo se vio envuelto en una crisis constitucional, cuando la mayoría conservadora en la cámara de los Lores se negó a aprobar el People's Budget (Presupuesto del pueblo), propuesto por el gobierno liberal del primer ministro H. H. Asquith. La crisis desembocó –después de la muerte de Eduardo– en la eliminación del derecho de los lores a vetar la legislación.
El rey estaba descontento con los ataques liberales a los pares, lo que incluía un polémico discurso de David Lloyd George en Limehouse. El ministro del gabinete, Winston Churchill, exigió públicamente unas elecciones generales, por lo cual Asquith pidió disculpas al consejero del rey, lord Knollys y reprendió a Churchill en una reunión de gabinete. Eduardo estaba tan deprimido por el tono que tomaba la guerra de clases –aunque Asquith le dijo que encono del partido había sido casi tan malo como cuando se emitió la propuesta de ley para dar autonomía a Irlanda en 1886–, que le presentó a su hijo a Richard Haldane, secretario de estado para la guerra, como «el último rey de Inglaterra». Después de que Minoru, uno de los caballos del rey, ganó el Derby el 26 de julio de 1909, Eduardo regresó a la pista al día siguiente y se rió cuando un hombre gritó: «¡Ahora, rey. Ganó el Derby. Vuelva a casa y disuelva ese sangriento Parlamento!».

Muerte

El 6 de mayo de 1910, Eduardo estaba enfermo de bronquitis. Se fumó un cigarro al mediodía y sufrió un infarto, muriendo a las 23:45 en el Palacio de Buckingham.

Legado

Antes de ascender al trono a la edad de 59 años, Eduardo fue el príncipe heredero por más tiempo que ningún otro en la historia británica, hasta que fue superado por su tataranieto Carlos, príncipe de Gales. Como el título de príncipe de Gales no es exactamente coincidente con la posición de heredero, Eduardo sigue siendo la persona que ostentó el título durante más tiempo: 59 años y 45 días.

Como rey, Eduardo VII resultó un éxito mayor del que nadie esperaba, pero ya era un hombre viejo y tuvo poco tiempo para desempeñar ese rol. Durante su breve reinado, se aseguró de que su segundo hijo y heredero, Jorge, estuviera bien preparado para ascender al trono. Los contemporáneos describen su relación como más de hermanos cariñosos que de padre e hijo. A la muerte de Eduardo, Jorge escribió en su diario: «He perdido a mi mejor amigo y el mejor de los padres [...] Nunca tuve una sola palabra de enfado con él. Estoy abrumado por el dolor y tengo el corazón roto [...]». Eduardo recibió críticas por su aparentemente autoindulgente búsqueda del placer, pero recibió grandes elogios por sus afables y amables buenos modales y por su habilidad diplomática. Como su nieto escribió: «Su lado más ligero [...] oscurece el hecho de que tuvo conocimiento e influencia». «Tuvo un enorme entusiasmo por el placer, pero también tenía un verdadero sentido del deber», escribió J. B. Priestley. lord Esher escribió que Eduardo era «amable, elegante y desenvuelto y no indecoroso – pero demasiado humano». Eduardo VII fue enterrado en la capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor. Como Barbara Tuchman señaló en su libro de historia The Guns of August, su funeral marcó «el mayor conjunto de realeza y rango jamás reunido en un solo lugar y, de esta clase, el último».

Eduardo fue enaltecido como «pacificador», pero siempre temió que su sobrino, el emperador alemán Guillermo II, podría llevar a Europa a la guerra. Cuatro años después de la muerte de Eduardo, estalló la Primera Guerra Mundial. Las reformas navales y la alianza anglo-francesa que había apoyado, así como las relaciones entre su vasta familia real, fueron puestas a prueba.

El barco líder de una nueva clase de acorazados, lanzada en 1903, fue nombrado en su honor. Muchas escuelas en Inglaterra llevan el nombre de Eduardo; dos de las más grandes están en Melton Mowbray y Sheffield. La escuela King Edward VII en Johannesburgo, Sudáfrica, es una de las más antiguas escuelas en ese país y fue nombrada en honor de Eduardo después de su muerte. El hospital King Edward Memorial Hospital en Mumbai, India; el King Edward Medical University, Pakistán; King Edward Memorial Hospital for Women en Subiaco, Australia Occidental; y el King Edward VII Hall en la Universidad Nacional de Singapur llevan el nombre del rey Eduardo. El Parque Eduardo VII en Lisboa, King Edward Avenue en Vancouver, Rue Edouard VII en París y King Edward Cigars también llevan su nombre. El Kew Bridge en Londres fue llamado originalmente el King Edward VII Bridge después su apertura por el rey en 1903.

Se pueden encontrar estatuas de Eduardo a través de todo el antiguo imperio, como la de Waterloo Place, Londres; Centenary Square, Birmingham; Union Street, Aberdeen; Queen's Park, Toronto; North Terrace, Adelaida; Franklin Square, Hobart; Queen Victoria Gardens, Melbourne; Phillips Square, Montreal; y en el exterior del Real Jardín Botánico de Sídney.

Títulos, tratamientos, honores y armas

Títulos y tratamientos

Desde su nacimiento el 9 de noviembre de 1841, Eduardo recibió el tratamiento de Su Alteza Real y como hijo mayor del monarca británico fue nombrado duque de Cornualles y duque de Rothesay (en Escocia). Cuatro semanas después, el 8 de diciembre, fue nombrado príncipe de Gales y primer conde de Chester. El 17 de enero de 1850, fue nombrado también conde de Dublín. Por parte de su padre, el príncipe Alberto, obtuvo al nacimiento los títulos de príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha y
duque de Sajonia.

A partir del 22 de enero de 1901, tras la muerte de la reina Victoria, Eduardo ascendió al trono como Eduardo VII y se convirtió en rey del Reino Unido y emperador de la India, con el tratamiento de Su Majestad y Su Majestad Imperial. Su título completo como rey fue: «Su Majestad Eduardo VII, por la gracia de Dios, del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y los Dominios británicos más allá de los mares, rey, defensor de la fe, emperador de la India».

Honores

Entre otras distinciones Eduardo fue investido caballero de la Orden de la Jarretera el 9 de noviembre de 1858 y caballero de la Orden del Cardo el 24 de mayo de 1867.

Armas

Como príncipe de Gales, el escudo de armas de Eduardo era el escudo de armas del Reino Unido con el escudo de armas de Sajonia sobrepuesto y diferenciado por un lambel a tres pendientes en argén. Como rey, ostentó el escudo de armas del Reino Unido

 
 

 
 
 



 
 


Jorge I de Grecia

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Jorge I (en griego: Γεώργιος A', Βασιλεύς των Ελλήνων; 24 de diciembre de 184518 de marzo de 1913) fue rey de Grecia de 1863 a 1913. Aunque era príncipe de Dinamarca, con solo 17 años fue elegido rey por la Asamblea Nacional de Grecia, que había depuesto al anterior monarca, Otón I. Su nominación fue propuesta y apoyada por las grandes potencias de la época: el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, el Segundo Imperio francés y el Imperio ruso, y se convirtió en el primer monarca de una nueva casa real griega.
                   
El reinado de Jorge I, el más largo de la historia moderna de Grecia, pues duró casi 50 años, se caracterizó por las incorporaciones territoriales de Grecia al mismo tiempo que el país se hacía un hueco en la Europa anterior a la Primera Guerra Mundial. Jorge I fue asesinado durante la Primera Guerra de los Balcanes y desde entonces, y en contraste con su reinado, los de sus sucesores resultaron cortos e inseguros.

Jorge nació en Copenhague y fue el segundo hijo del príncipe Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (apodado El abuelo de Europa) y Luisa Guillermina de Hesse-Kassel.

Aunque su nombre completo era príncipe Christian Vilhelm Ferdinand Adolf Georg af Slesvig-Holsten-Sønderborg-Glücksborg (en griego: Χριστιανός Γουλιέλμος Φερδινάνδος Αδόλφος Γεώργιος), hasta su ascenso al trono de Grecia era conocido como príncipe Vilhelm (Guillermo), nombre de sus abuelos paterno y materno, Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y Guillermo de Hesse-Kassel.

En 1852, el padre de Jorge fue designado heredero presunto del rey de Dinamarca, que carecía de descendencia, y los miembros de su familia se convirtieron en príncipes y princesas de Dinamarca.

Los hermanos de Jorge fueron Federico, que sucedería a su padre en el trono danés; Alejandra, que sería reina consorte de Eduardo VII del Reino Unido y madre de Jorge V; Dagmar, quien como emperatriz María Fiódorovna Románova fue consorte de Alejandro III de Rusia y madre de Nicolás II; Thyra, que se casó con Ernesto Augusto de Hannover; y Valdemar.

Rey de los Helenos

Jorge comenzó su carrera en la Marina Real Danesa, pero cuando contaba con solo 17 años fue elegido Rey de los Helenos el 30 de marzo de 1863 tras la deposición del rey Otón. Paradójicamente, ascendió al trono antes que su padre, que se convirtió en rey de Dinamarca el 15 de noviembre de ese mismo año.

Jorge no fue la primera opción del pueblo griego; tras el derrocamiento de Otón, rechazaron al hermano del antiguo rey, Leopoldo de Baviera, su heredero presunto, aunque seguían prefiriendo una monarquía a una república. Muchos griegos, buscando lazos más cercanos con la preeminente gran potencia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, se agruparon en torno a Alfredo, duque de Edimburgo, segundo hijo de la reina Victoria y el príncipe Alberto. El ministro de Exteriores británico, Lord Palmerston, pensaba que los griegos estaban «deseando incrementar su territorio», esperando la cesión de las islas Jónicas, que entonces eran un protectorado británico. La Conferencia de Londres de 1832, sin embargo, prohibió que cualquiera de las familias reinantes en las grandes potencias aceptara la corona y, en cualquier caso, la reina Victoria se opuso firmemente a la idea. No obstante, los griegos insistieron en celebrar un plebiscito, en el que el príncipe Alfredo recibió más del 95 % de los 240 000 votos. Se contabilizaron 93 votos a favor de la República y 6 por un griego en el trono; el rey Otón, por su parte, recibió un voto.

Finalmente, los griegos y las potencias imperiales dirigieron su elección hacia el príncipe Guillermo de Dinamarca. Hubo dos diferencias significativas respecto a la ascensión de su predecesor, Otón: fue elegido de forma unánime por la Asamblea Griega, en lugar de ser impuesto por las potencias extranjeras, y fue proclamado «Rey de los Helenos», en vez de «Rey de Grecia». En su entronización en Copenhague, a la que asistió una delegación griega liderada por el almirante y primer ministro Konstantinos Kanaris, se anunció que el gobierno británico cedería a Grecia las islas Jónicas, en honor de su nuevo monarca.

Comienzo de su reinado (1863 - 1870)
Fotografía de Jorge I, por Southwell Bros., 1863.

El nuevo monarca de 17 años llegó a Atenas el 30 de octubre de 1863, decidido a no repetir los errores de su predecesor, por lo que pronto aprendió el idioma griego. El nuevo rey era visto frecuentemente de manera informal en las calles atenienses, donde el anterior monarca solo aparecía de forma pomposa. El rey Jorge encontró el palacio desordenado, fruto de la marcha precipitada de Otón, por lo que se dispuso a arreglar y actualizar el edificio, que contaba con 40 años de antigüedad.

 Asimismo, buscó asegurarse que no se le percibiera como demasiado influenciado por sus consejeros daneses, llegando a enviar a su tío, el príncipe Julio, de vuelta a Dinamarca con estas palabras: «No permitiré interferencia alguna en la conducción de mi gobierno».

Políticamente, el nuevo rey dio pasos para concluir las prolongadas deliberaciones constitucionales de la Asamblea. Así, el 19 de octubre de 1864 le envió una petición, refrendada por Konstantinos Kanaris, explicando que había aceptado la corona con la convicción de que se llegaría a una nueva constitución y que, en caso de que no fuera así, sentiría «la perfecta libertad de adoptar aquellas medidas que la decepción de mis esperanzas pudiera sugerirme». No quedaba claro por la literalidad de sus palabras si se refería a volver a Dinamarca o a imponer una constitución, pero ya que cualquiera de estos eventos era indeseable, la Asamblea llegó a un acuerdo rápidamente.

El 28 de noviembre de 1864 juró defender la nueva constitución, que creaba un parlamento unicameral (Vouli) con representantes elegidos por sufragio directo, secreto y universal masculino, lo que la hacía pionera en Europa. Se constituyó una monarquía constitucional, con Jorge como autoridad legítima de los oficiales electos, aunque era consciente de la corrupción imperante en las elecciones y la dificultad de gobernar una población mayoritariamente analfabeta. Entre 1864 y 1910 se convocaron 21 elecciones generales y se formaron 70 gobiernos diferentes.

Internacionalmente, Jorge mantuvo unos fuertes lazos con su cuñado, Alberto Eduardo, príncipe de Gales (que después se convertiría en Eduardo VII del Reino Unido), y buscó su ayuda para difundir la recurrente cuestión de la isla de Creta, que permanecía bajo control otomano. Desde el reinado de Otón, el anhelo del pueblo de unir las islas griegas bajo una misma nación había sido un escollo en las relaciones con el Reino Unido y Francia, que habían avergonzado a Otón al ocupar el principal puerto griego, El Pireo, para disuadir al irredentismo heleno durante la Guerra de Crimea. Cuando los cretenses se sublevaron en 1866, el príncipe de Gales buscó el apoyo del ministro de Exteriores británico Lord Derby para intervenir en Creta en nombre de Grecia. Finalmente, los grandes imperios no intervinieron y los otomanos sofocaron la rebelión.

Establecimiento de una dinastía

Durante un viaje al Imperio ruso para encontrarse con su hermana Dagmar, que acababa de entrar a formar parte, por casamiento, de la familia imperial, Jorge conoció a la gran duquesa Olga Konstantínova Románova. Contrajeron matrimonio en San Petersburgo el 27 de octubre de 1867, cuando Olga contaba con solo 16 años, y tuvieron ocho hijos:
Estando a solas con su esposa, Jorge solía conversar en alemán. Sus hijos aprendieron inglés de sus cuidadoras y cuando se dirigía a ellos lo hacía mayoritariamente en esa lengua. Con la intención de no dejar que sus súbditos supieran que añoraba Dinamarca, mantuvo con discreción una lechería en su palacio de Tatoi, que era regentado por daneses nativos y le servía como recuerdo bucólico de su tierra de origen. La reina Olga mostraba mucho menos celo en ocultar su nostalgia por Rusia, siendo habituales sus visitas a barcos rusos en el puerto de El Pireo, incluso en dos o tres ocasiones antes de que soltaran amarras.

El rey estaba ligado por matrimonio a los gobernantes de Gran Bretaña, Rusia y Prusia y mantenía un vínculo especialmente fuerte con los príncipes de Gales, que visitaron Atenas en 1869. Esta visita tuvo lugar a pesar de la continua falta de orden que culminaría con el asesinato de un grupo de turistas británicos e italianos, que comprendía al diplomático británico E. H. C. Herbert (primo de Henry Herbert, 4.º conde de Carnavon), Frederick Vyner (cuñado de Lord Ripon, Lord presidente del Consejo), el diplomático italiano Conde Boyl de Putifigari y el Sr. Lloyd (ingeniero). La relación de Jorge con las demás casas reinantes ayudaron al rey y su pequeño país, pero a menudo lo pusieron en el centro de las luchas políticas nacionales en Europa.

Expansión territorial (1871-1881)

Desde 1864 hasta 1874, Grecia tuvo 21 gobiernos distintos, el más largo de los cuales duró solo un año y medio. En julio de 1874, Charilaos Trikoupis escribió anónimamente un artículo en el periódico Kairoi culpando al rey Jorge y sus consejeros de la crisis política causada por la ausencia de un gobierno estable. En el artículo acusaba al rey de actuar como un monarca absoluto al imponer gobiernos en minoría al pueblo. Si el rey insistiera, argumentó, en que solo podría ser elegido Primer ministro aquel que liderara una mayoría en el Vouli, los políticos serían forzados a trabajar más armoniosamente en aras de construir un gobierno de coalición. Un plan como ese, escribió, terminaría con la inestabilidad política y reduciría el gran número de partidos pequeños. Trikoupis admitió la autoría del artículo y se entregó tras la detención de un hombre del que las autoridades sospechaban. Después de unas protestas públicas fue liberado y consecuentemente absuelto del cargo de «socavar el orden constitucional». Al año siguiente, el rey confió a Trikoupis la formación de gobierno (sin mayoría) y después leyó un discurso desde el trono declarando que, en el futuro, el líder del partido mayoritario en el parlamento sería elegido Primer ministro.

A lo largo de la década de 1870, Grecia mantuvo la presión sobre el Imperio otomano buscando su expansión territorial hacia Epiro y Tesalia y la Guerra ruso-turca de 1877-1878 posibilitó la primera alianza para el reino heleno. Dagmar, hermana de Jorge y nuera de Alejandro II de Rusia, persiguió la incorporación de Grecia a la guerra, pero británicos y franceses no tolerarían tal acción y Grecia se mantuvo neutral. En el Congreso de Berlín convocado en 1878 para determinar los términos de paz para la guerra, Grecia planteó una reclamación sobre Creta, Epiro y Tesalia.

Las fronteras no se habían terminado de fijar en junio de 1880 cuando les fue ofrecida por los británicos y los franceses una propuesta muy favorable para los intereses griegos que incluía el monte Olimpo e Ioánina. Sin embargo, cuando los otomanos objetaron enérgicamente, el primer ministro Trikoupis cometió el error de amenazar con una movilización de la Armada Helénica. Un cambio en el gobierno francés, con la renuncia de Charles de Freycinet y su reemplazo por Jules Ferry, condujo a disputas entre los grandes imperios y, aunque los británicos apoyaban un asentamiento más progriego, los turcos garantizaron a Grecia toda Tesalia pero solo la parte de Epiro en torno a Arta. Cuando cayó el gobierno de Trikoupis, el nuevo primer ministro, Alexandros Kumunduros, aceptó con reticencias los nuevos límites fronterizos.

Progreso nacional (1882-1900)

Mientras Trikoupis seguía una política de contención dentro de las fronteras establecidas del Estado griego, al haber aprendido una valiosa lección sobre las vicisitudes de las potencias imperiales, su mayor oponente, el Partido Nacionalista liderado por Theodoros Deligiannis buscaba explotar el sentimiento antiturco de los griegos en cada oportunidad. La siguiente ocasión se presentó en 1885, cuando los búlgaros se sublevaron en la Rumelia Oriental y anexionaron la provincia a Bulgaria. Deligiannis venció a Trikoupis en las elecciones de aquel año, proclamando que si los búlgaros podían desafiar el Tratado de Berlín los griegos también podrían hacerlo.

Deligiannis movilizó a la Armada Helénica, lo que causó que la Royal Navy británica, comandada por Alfredo, duque de Edimburgo (quien fuera la primera opción de los griegos para ocupar el trono) y el Primer Lord del Almirantazgo (en ese momento, Lord Ripon, cuyo cuñado había sido asesinado en Grecia 16 años antes) pusiera en marcha el bloqueo de los puertos griegos. Esta no sería la última vez que Jorge comprobaría que sus lazos familiares no siempre suponían una ventaja. Deligiannis fue forzado a desmovilizar la armada y Trikoupis retomó el control del gobierno. Entre 1882 y 1897, Trikoupis y Deligiannis se alternarían en el puesto de Primer ministro a medida que sus fortunas se incrementaban o decaían.

La prosperidad de Grecia fue aumentando durante las últimas décadas del siglo XIX y el país fue desarrollando un sentido de su papel en el escenario europeo. En 1893, una compañía francesa construyó el canal de Corinto, acortando la travesía desde el mar Adriático a El Pireo en 241 km. Por otra parte, los Juegos Olímpicos reaparecieron en Atenas en 1896 y el propio rey presidió la ceremonia de apertura de los Juegos de verano de ese año. Cuando Spiridon Louis, un pastor de las afueras de Atenas, entró en el Estadio Panathinaikó como vencedor en la prueba del maratón, el príncipe heredero corrió tras él el último kilómetro mientras el rey se ponía en pie y aplaudía.
El deseo popular de unir a todos los griegos en un solo territorio (Μεγάλη Ιδέα, Gran Idea) nunca se desvaneció y estalló otra revuelta contra los turcos en Creta. En febrero de 1897, el rey Jorge envió a su hijo, el príncipe Jorge, a tomar posesión de la isla. Los griegos rechazaron una oferta otomana de autonomía administrativa y Deligiannis movilizó las tropas para la guerra. Las grandes potencias se negaron a aceptar la expansión de Grecia y, en febrero de 1897, anunciaron que Creta tendría una administración autónoma y ordenaron a las milicias griegas y otomanas que se retiraran.

Los turcos aceptaron, pero el primer ministro Deligiannis no se mostró conforme y desplegó 1400 tropas en Creta bajo el mando del coronel Timoleon Vassos. Mientras los grandes imperios anunciaban un bloqueo, el ejército heleno cruzó la frontera macedonia y Abdul Hamid II declaró la guerra. El anuncio de que finalmente Grecia se encontraba en guerra con los turcos fue saludado con algarabía, muestras de patriotismo y desfiles espontáneos en honor al rey en Atenas. Miles de voluntarios se dirigieron al norte para unirse a las fuerzas bajo el mando del príncipe heredero Constantino.

El transcurso de la guerra fue adverso para los pobremente preparados griegos; la única nota positiva fue la rapidez con la que la Armada Helénica fue derrotada, ya que para finales de abril de 1897 habían perdido la guerra. Las peores consecuencias de la derrota para los griegos se mitigaron gracias a la intervención de las relaciones de su rey con Gran Bretaña y Rusia. No obstante, Grecia fue forzada a ceder Creta a una administración internacional y a pequeñas concesiones territoriales en favor de los turcos, además de tener que pagar una indemnización de 4 millones de libras turcas.

El júbilo con el que los griegos habían aclamado a su rey al comienzo de la guerra cambió por completo con la derrota y Jorge incluso sopesó abdicar. No fue hasta que el monarca afrontó un intento de asesinato en febrero de 1898 que sus súbditos volvieron a tenerlo en alta estima. Más tarde ese mismo año, después de continuos disturbios en Creta, que incluyeron el intento de asesinato del vicecónsul británico, el príncipe Jorge fue nombrado Gobernador General de Creta bajo la soberanía del Sultán, tras la aprobación de la propuesta por las grandes potencias. Grecia estuvo así a cargo del control de Creta por primera vez en la historia moderna.

Final de su reinado y asesinato (1901-1913)

La muerte de la reina Victoria del Reino Unido el 22 de enero de 1901 dejó al rey Jorge como el segundo monarca reinante desde hacía más tiempo en Europa. Sus siempre cordiales relaciones con su cuñado, el nuevo rey Eduardo VII, siguieron uniendo a Grecia y el Reino Unido. Esta situación fue de gran importancia para el apoyo británico al príncipe Jorge como Gobernador General de Creta. No obstante, Jorge dimitiría en 1906 tras una campaña en su contra por parte del líder parlamentario cretense Eleftherios Venizelos.

A consecuencia de la Revolución de los Jóvenes Turcos de 1908, el poder de Venizelos se vio muy reforzado y, el 8 de octubre de ese año, la Asamblea Cretense aprobó una resolución a favor de la unión, a pesar de las reservas del gobierno de Atenas liderado por Georgios Theotokis y las objeciones de las grandes potencias. La tímida reacción del gobierno griego a las noticias de Creta condujo a un estado de confusión sobre estos y los asuntos en el continente.

Un grupo de oficiales del Ejército formó una Liga Militar (Stratiotikos Syndesmos) que demandaba que la familia real fuera despojada de sus atribuciones militares y, para evitar al rey la vergüenza de destituir a sus hijos de esos puestos de mando, ellos mismos se encargaron de hacerlo. La liga militar intentó dar un golpe de Estado que vendría a denominarse golpe de Estado de Goudi, pero, en respuesta, el rey insistió en apoyar al Parlamento Helénico debidamente elegido. Finalmente, los militares implicados se unieron a Venizelos para convocar una Asamblea Nacional que revisara la constitución. El rey Jorge cedió y se celebraron unas nuevas elecciones para la asamblea revisora.

Después de algunas maniobras políticas, Venizelos se convirtió en Primer ministro de un gobierno en minoría y, solo un mes más tarde, convocó unas elecciones, que ganó por mayoría aplastante después de que la mayoría de los partidos de la oposición declinaran tomar parte.

Asesinato de Jorge I por Alexandros Schinas,
representado en una popular litografía contemporánea

Venizelos y el rey concordaban en su creencia de que la nación necesitaba un ejército fuerte para reparar el daño de la humillante derrota de 1897. Por su parte, el heredero Constantino fue repuesto como Inspector General del Ejército y, más tarde, Comandante en Jefe. Bajo su cercana supervisión y la de Venizelos, además de la ayuda británica y francesa, el Ejército recibió un nuevo equipamiento y adiestramiento y se encargaron nuevos barcos para la Armada. Mientras tanto, a través de medios diplomáticos, Venizelos se unió a los países cristianos en los Balcanes en oposición al decadente Imperio otomano.

Cuando Montenegro declaró la guerra a Turquía, el 8 de octubre de 1912, se le unieron rápidamente, tras un ultimátum, Serbia, Bulgaria y Grecia, en la que se conocería como Primera Guerra de los Balcanes. Los resultados de esta campaña difirieron radicalmente respecto a la experiencia griega contra los turcos de 1897; las bien entrenadas tropas griegas, con una fuerza de 200 000 hombres, lograron victoria tras victoria. El 9 de noviembre de 1912, las fuerzas griegas irrumpieron en Salónica solo unas pocas horas antes que una división búlgara. Seguido del príncipe heredero y de Venizelos en un desfile algunos días más tarde, el rey Jorge se paseó triunfante por las calles de la segunda mayor ciudad griega.

Como hiciera en Atenas, el rey se paseaba por Salónica sin apenas protección. Durante una tarde de paseo cerca de la Torre Blanca, el 18 de marzo de 1913, recibió un disparo en la espalda desde una corta distancia a manos de Alexandros Schinas, del que se dijo que «pertenecía a una organización socialista» y que «declaró cuando fue arrestado que había matado al rey porque se negó a darle dinero». El gobierno griego negó que hubiera motivación política alguna detrás del atentado, alegando que Schinas era un vagabundo alcohólico. Schinas fue torturado en prisión y seis semanas más tarde murió al caer desde una ventana de la comisaría.
Tumba del rey Jorge en Tatoi.

Durante cinco días, el ataúd del rey fue cubierto con las banderas de Dinamarca y Grecia y reposó en la Catedral Metropolitana de Atenas antes de que su cuerpo se trasladase a su tumba en su palacio de Tatoi. A diferencia de su padre, el nuevo rey Constantino demostró estar menos dispuesto a aceptar los consejos de sus ministros y de las tres potencias protectoras de su país, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, la Tercera República Francesa y el Imperio ruso.

Títulos y armas

Títulos desde su nacimiento hasta su muerte

  • 1845–1852: Su Alteza Príncipe Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg.
  • 1852–1858: Su Alteza Príncipe Guillermo de Dinamarca.
  • 1858–1863: Su Alteza Real Príncipe Guillermo de Dinamarca.
  • 1863–1913: Su Majestad el Rey de los Helenos, Príncipe de Dinamarca.

Armas

La distintiva bandera griega azul con la cruz blanca se enarboló por primera vez durante la Guerra de independencia de Grecia en marzo de 1822. Esta fue modificada posteriormente de forma que el tono azul concordara con el tono del escudo de armas de Baviera que tenía el primer rey Otón. El escudo está blasonado con el escudo de armas de la Familia Real Danesa y los soportes de cada lado están también tomados del escudo danés. Detrás del escudo se encuentra el lema en griego, Ἰσχύς μου ἡ ἀγάπη τοῦ λαοῦ («El amor del Pueblo, mi fortaleza»). Detrás del lema cuelga la Gran Cruz de la Orden del Redentor, la más importante condecoración de honor de Grecia

 

Olga Konstantínova Románova


Olga Konstantínovna Románova (San Petersburgo, 3 de septiembre de 1851[Nota 1] - Roma, 18 de junio de 1926) fue una gran duquesa de Rusia por nacimiento y, por matrimonio, reina consorte de los Helenos —regente entre el 18 de noviembre y el 11 de diciembre de 1920— y princesa de Dinamarca. Asimismo, era miembro de la dinastía Romanov.

Hija del gran duque Constantino Nikoláyevich de Rusia y de su esposa, la princesa Alejandra de Sajonia-Altenburgo, pasó una infancia feliz entre San Petersburgo, Polonia y Crimea. Se casó, con 16 años, en 1867, con el rey Jorge I de Grecia y se fue a vivir con él a Grecia. Aunque la adaptación fue inicialmente difícil, rápidamente, se involucró en trabajos sociales y fundó diversos hospitales y centros de ayuda a los desfavorecidos. Asimismo, apoyó a su esposo en los diferentes problemas del país con el Imperio otomano y trajo al mundo una gran familia a la que dedicó mucho tiempo.
                      
En 1913, el rey Jorge es asesinado por un anarquista y Olga, ya viuda, no tardó en volver a Rusia. Cuando estalló la Primera guerra mundial, puso en marcha un hospital militar en el palacio Pávlovsk, que pertenecía a su familia. No obstante, cuando comenzó la Revolución rusa en 1917 fue hecha prisionera en el castillo y fue necesaria la intervención de la embajada de Dinamarca para que los bolcheviques la autorizaran a abandonar el país. Ya en el exilio, no pudo ir a Grecia donde su hijo, el rey Constantino I acababa de casarse. Se instaló en Suiza donde residían la mayor parte de sus hijos y de sus nietos y no sería hasta 1920 cuando pudo volver a Atenas. El país estaba en aquel momento sumido en la guerra greco-turca y en la inestabilidad política causada por la muerte sin heredero del rey Alejandro I de Grecia. Esto permitió a la soberana ser nombrada regente a la espera de la vuelta de Constantino I al trono. Sin embargo, la derrota de los griegos ante las tropas de Mustafa Kemal Atatürk condujo a la familia real a un nuevo exilio y Olga pasó los últimos años de su vida entre el Reino Unido, Francia e Italia.

Olga Konstantínova pasó una infancia feliz entre la región de San Petersburgo y Crimea donde su padre poseía varias residencias, entre ellas el palacio Pávlovsk donde ella nació en 1851. Sus padres, el gran duque Constantino Nikolaevich y la gran duquesa Alejandra, conformaban una de las ramas más brillantes de la dinastía Romanov. De hecho, su madre era considerada una de las mujeres más inteligentes y elegantes de la corte y su padre era un afamado consejero del zar Alejandro II de Rusia.

De niña, Olga fue descrita como una pequeña niña, sencilla y regordeta que poseía una amplia mirada iluminada por dos grandes ojos azules. Al contrario que su hermana pequeña Vera Konstantínova, tenía un temperamento muy tranquilo y se mostraba extremadamente reservada. De hecho, está registrado que cuando sus profesores le preguntaba durante sus lecciones, ella comenzaba a llorar y huía de la sala de la clase corriendo. En la familia, tenía una relación muy cercana con su padre y con su hermano mayor, que la idolatraba. Tras el destierro del gran duque Nicolás Constantínovich en Taskent, Olga fue una de los pocos miembros de la familia que mantuvo el contacto con él.

En 1862, el gran duque Constantino fue nombrado por su hermano virrey de Polonia. Tras el Congreso de Viena, el país fue dividido entre Prusia, Austria y Rusia. Este último, que ocupó la mayor parte, vio su poder contestado por los nacionalistas polacos. Al ser el gran duque un liberal, Alejandro II le creyó capaz de ganarse el aprecio de la población. Este se instaló en Varsovia junto con su esposa y sus hijos. No obstante, la vida de los Constantinovna en Polonia fue difícil y, de hecho, el gran duque fue víctima de un intento de asesinato el día después de su llegada a la capital.

Finalmente, el Levantamiento de Enero en 1863 y la radicalización de los independentistas empujaron al zar a llamar a su hermano a San Petersburgo en agosto. En esta época, Olga tenía alrededor de once años y esta difícil experiencia la marcó profundamente.

Olga de Rusia se entregó a la arqueología y a la ayuda a las personas con dificultades económicas. Tuvo, junto con su marido, el reinado más largo y más estable de la monarquía helénica, que acabó con el asesinato del rey Jorge I de Grecia en Salónica el año 1913. Olga se retiró a Rusia, de la cual tuvo que huir con un pasaporte danés durante la revolución (1917). Se instaló en Suiza, Londres, París y, finalmente, en Roma con su hijo Cristóbal. Murió en 1926. No llegó a ver la restauración de la monarquía de 1935.

Distinciones honoríficas


 



 
 


María Fiódorovna Románova

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Dagmar de Dinamarca (María Sofía Federica Dagmar de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg; Copenhague, 26 de noviembre de 1847 - Hvidøre, 13 de octubre de 1928), miembro de la Familia real danesa, fue emperatriz consorte de Rusia como esposa del zar Alejandro III con el nombre de María Fiódorovna Románova (en ruso: Мария Фёдоровна Poмáнова).

Dagmar era la segunda hija del rey Cristián IX de Dinamarca (conocido como el suegro de Europa debido a los matrimonios brillantes de sus hijos) y su esposa Luisa de Hesse-Kassel. Por lo tanto, el hermano mayor de Dagmar se convirtió en rey de Dinamarca como Federico VIII; su hermano más joven, Guillermo, se convirtió en Rey de los Helenos como Jorge I en 1867; su hermana Alejandra se casó con el príncipe de Gales y futuro rey Eduardo VII en 1863, convirtiéndose en reina consorte del Reino Unido. Esto explica por qué, en particular, hay un parecido sorprendente entre su hijo el zar Nicolás II y su sobrino, el rey Jorge V del Reino Unido.
                    
Murió el 13 de octubre de 1928 en Hvidøre, cerca de Copenhague, en una casa que alguna vez compartiera con su hermana la reina Alejandra, a la edad de 80 años, habiendo sobrevivido a cuatro de sus seis hijos y a cinco de sus quince nietos.

La princesa Dagmar o Minnie, como era conocida dentro de su círculo familiar, nació el 26 de noviembre de 1847, en el palacio Amarillo, una casa del siglo XVIII ubicada en el número 18 de Amaliegade, justo al lado del complejo del palacio de Amalienborg, en Copenhague. Sus padres fueron el príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y la princesa Luisa de Hesse-Kassel. Fue bautizada como luterana y nombrada en honor de su prima María Sofía Federica de Hesse-Kassel, reina viuda de Dinamarca, así como la reina medieval danesa, Dagmar de Bohemia. A pesar de que su familia era de sangre real, vivió una vida relativamente normal. No poseían una gran riqueza, los ingresos de su padre, que provenían de una comisión del ejército, eran de alrededor de 800 libras al año y su casa era una propiedad de gracia y favor que les fue concedida sin pago de alquiler. Hans Christian Andersen, el escritor y poeta danés, era invitado ocasionalmente a la casa familiar para contarles a los niños historias infantiles antes de mandarlos a dormir.

El rey Cristián VIII de Dinamarca murió en 1848 y su único hijo, Federico, ascendió al trono. Federico no tenía hijos, había pasado por dos matrimonios fallidos y se suponía que era infértil. Esto causó una crisis de sucesión dinástica debido a que Federico reinaba en Dinamarca y Schleswig-Holstein y cada una tenía diferentes normas de sucesión. En Holstein, la Ley Sálica impedía la herencia a través de la línea femenina, mientras que tales restricciones no se aplicaban en Dinamarca.

 Holstein, predominantemente alemán, proclamó su independencia y pidió la ayuda de Prusia. En 1852, las grandes potencias mundiales convocaron a una conferencia en Londres para discutir la sucesión danesa. Se acordó un precario tratado de paz que incluía la disposición de que el príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg sería el heredero de Federico en todos sus dominios y las demandas previas de otras personas —que incluían las de la suegra, cuñado y esposa de Cristián— fueron subordinadas a esta decisión.

Al príncipe Cristián se le dio el título de príncipe de Dinamarca y su familia se mudó a una nueva residencia oficial, el palacio Bernstorff. Aunque la condición de la familia se había elevado, no hubo siquiera un pequeño incremento en sus ingresos y no participaban en la vida cortesana de Copenhague, ya que se negaron a conocer a la tercera esposa y antigua amante de Federico, Louise Rasmussen, porque tenía un hijo ilegítimo de un anterior amante. Dagmar compartía una habitación en el ático con su hermana Alejandra —que más tarde sería consorte del rey Eduardo VII—, hacía su propia ropa y servía la mesa junto con sus hermanas. Junto con su hermana Alejandra recibió clases de natación de la pionera sueca de la natación para mujeres Nancy Edberg, invitándola después a Rusia.

Emperatriz de Todas las Rusias
Coronación del zar Alejandro III y Maria Fiódorovna.

En la mañana del 13 de marzo de 1881, Alejandro II, de sesenta y tres años, fue asesinado por una bomba en el camino de regreso al Palacio de Invierno después de un desfile militar. En su diario, María describió las heridas del Zar, que aún moribundo era llevado a Palacio: "Sus piernas estaban terriblemente aplastadas y abiertas hasta la rodilla; una masa sangrante, con la mitad de una bota en el pie derecho, solamente quedaba la planta del pie izquierdo". Alejandro II murió a las pocas horas. Aunque a la gente no le agradaba el nuevo zar, ellos adoraban a su nueva emperatriz. Como lo dijeron los contemporáneos de María: "Ella es realmente una emperatriz". Ella no se encontraba del todo feliz con su nuevo estatus. Escribió en su diario: "Nuestros momentos más felices y serenos se han terminado. Mi paz y calma ya no están, por ahora solo seré capaz de preocuparme por Sasha (Alejandro)".
Alejandro y María fueron coronados en el Kremlin de Moscú el 27 de mayo de 1883. Justo antes de la coronación, una importante conspiración había sido descubierta, que proyectaba una sombra de muerte en la celebración. Sin embargo, más de 8.000 invitados asistieron a la esplendida ceremonia. Debido a las constantes amenazas, después de la coronación, contra María y Alejandro III, el jefe de seguridad de policía, el general Cherevin, insto al zar y a su familia a trasladarse al Palacio de Gátchina, un lugar más seguro, a 50 kilómetros a las afueras de San Petersburgo. El inmenso palacio tenía 900 habitaciones y había sido construido por Catalina II. María y Alejandro III vivieron en Gátchina durante 13 años, fue ahí donde la mayoría de sus hijos crecieron.

Bajo fuerte seguridad, Alejandro III y María realizaban periódicos viajes de Gátchina a la capital para participar en eventos oficiales. María anhelaba los bailes y reuniones en el Palacio de Invierno.

Durante el reinado de Alejandro III, los opositores a la monarquía desaparecieron rápidamente. Un grupo de estudiantes había planeado asesinar a Alejandro III durante el sexto aniversario de la muerte de su padre en la Catedral de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. Los conspiradores habían llenado libros ahuecados con dinamita, que tenían la intención de lanzar al zar cuando llegara a la catedral. Sin embargo, la policía secreta rusa descubrió la conspiración antes de que pudiera llevarse a cabo. Cinco estudiantes fueron ahorcados, entre los que se encontraba Aleksandr Uliánov, hermano mayor de Vladímir Lenin.

Cuando la hermana mayor de María, Alejandra, visitó Gátchina en julio de 1894, quedó sorprendida al ver lo débil que se había convertido su cuñado. Había desaparecido el brillo de sus mejillas y su buen humor. María conocía lo enfermo que estaba y que no quedaba mucho tiempo. Centro su atención en su hijo mayor, el futuro Nicolás II, ya que de él dependía ahora su futuro personal y el futuro de la dinastía. Nicolás deseaba, desde hacía mucho tiempo, casarse con la princesa Alix de Hesse y el Rin. Tanto María como Alejandro desaprobaban la relación. María y Alejandro encontraban a Alix tímida y un tanto peculiar. También estaba preocupados de que la joven princesa no poseyera el carácter para ser Emperatriz de Rusia. Los padres de Nicolás conocían a Alix desde que era niña y tenían la impresión de que era histérica y desequilibrada. Ambos aceptaron de mala gana el compromiso entre Nicolás y Alix.

Emperatriz Viuda
El zar Nicolás II y su madre, la Emperatriz Viuda, en 1896.

El 1 de noviembre de 1894, Alejandro III murió a los cuarenta y nueve años en Livadia. María escribió en su diario: "Estoy completamente desconsolada y deprimida, pero cuando vi la sonrisa de felicidad y de paz en su rostro lo que vino después, me dio fuerza". Durante un tiempo María estuvo inconsolable. Su hermana, Alejandra, y su cuñado, el futuro Eduardo VII llegaron a Rusia a los pocos días. El Príncipe de Gales organizó el funeral de Alejandro y también fijó una fecha para la boda del nuevo zar Nicolás II con Alix.

El esposo de la nieta de María, el príncipe Félix Yusúpov, señaló que ella tenía una gran influencia en la familia Románov. Sergéi Witte elogió su tacto y habilidad diplomática. Sin embargo, no mantuvo una buena relación con su nuera, Alejandra Fiódorovna, haciéndola responsable de muchos de los problemas que acosaban a su hijo Nicolás II y al Imperio Ruso en general.

Después de la muerte de Alejandro III tomó una posición más alentadora sobre el futuro. "Todo estará bien", fue lo que dijo. Había vivido durante veintiocho años en Rusia, incluyendo trece años como emperatriz, y treinta y cuatro años de viudez todavía la esperaban, diez de los últimos en el exilio en Dinamarca. María siguió viviendo en el Palacio Aníchkov en San Petersburgo y en el Palacio de Gátchina. A finales de 1916, la emperatriz viuda dejó San Petersburgo para ir a vivir al Palacio Mariyinsky en Kiev. Nunca más regresó a San Petersburgo.

La emperatriz María Fiódorovna era dueña del retiro en Langinkoski, y era conocida por sus relaciones con Finlandia. Durante el primer período de rusificación. Intentó que su hijo detuviera la violación de la autonomía del Gran Ducado y recordar la impopularidad del Gobernador General Nikolai Bobrikov. Durante el segundo período de rusificación, a comienzos de la Primera Guerra Mundial, la emperatriz viuda viajaba en su tren privado de Finlandia a San Petersburgo, expresó su continua desaprobación por la opresión a Finlandia por tener una orquesta de comité de bienvenida para tocar la Porilaisten Marssi y el himno nacional finlandés Maamme, que estaban bajo prohibición explícita de Franz Albert Seyn, el entonces Gobernador General de Rusificación de Finlandia.

Revolución y exilio



María Fiódorovna a bordo del acorazado británico HMS Marlborough
el 11 de abril de 1919. En el horizonte es visible Yalta
La Revolución llegó a Rusia en 1917. Después de viajar a Kiev para reunirse con su depuesto hijo, Nicolás II en Mogilev, María regresó a la ciudad. Rápidamente se dio cuenta de que Kiev había cambiado y que su presencia ya no era querida ahí. Fue persuadida por su familia para que viajase a Crimea con un grupo de refugiados Románov. Después de vivir un tiempo en una de las residencias imperiales en Crimea, recibió informes de que su hijo, su nuera y sus nietos habían sido asesinados. Sin embargo, rechazó públicamente el informe como un rumor. El día después del asesinato del zar, María recibió a un mensajero de Nicky, que le dijo lo difícil que había sido la vida de la familia de su hijo en Ekaterimburgo. "Y nadie puede ayudarles o liberarlos - ¡solo Dios! Mi Señor, salva a mi pobre, desafortunado Nicky, ayúdale en sus duras pruebas". Ella se consolaba en su diario: "Estoy segura de que todos salieron de Rusia y ahora los bolcheviques están tratando de ocultar la verdad". Se mantendría firme en esa posición hasta su muerte. La verdad era demasiado dolorosa para admitirla públicamente. La mayoría de las cartas a su hijo y su familia se han perdido, pero de las que subsisten, le escribió a Nicolás: "Sabes que mis pensamientos y oraciones nunca te dejarán. Pienso en ti día y noche y, a veces, siento tan enfermo el corazón que creo no poder resistir más. Pero Dios es misericordioso. Él nos dará fortaleza para esta terrible experiencia". La hija de María, la Gran Duquesa Olga Aleksándrovna, comento sobre el asunto: "Sin embargo, estoy segura de que, en el fondo de su corazón, mi madre se armó de valor y aceptó la verdad, algunos años antes de su muerte".

A pesar del derrocamiento de la monarquía (1917), la ex emperatriz viuda en un principio se negó a salir de Rusia. Solo en 1919, convencida por su hermana, la reina Alejandra, se marchó de mala gana a través de Crimea por el Mar Negro hacia Londres, en el buque de guerra HMS Marlborough que envió su sobrino, el rey Jorge V. Después de una breve estancia en la base británica en Malta y luego en Londres, ella regresó a su país natal, Dinamarca, eligiendo su villa en Hvidøre, cerca de Copenhague, como su nueva residencia permanente. A pesar de que la reina Alejandra nunca trató con indiferencia a su hermana, y estuvieran tiempo juntas en Marlborough House, Londres y Sandringham House, Norfolk, en Gran Bretaña, María sentía que ahora ella era la "número dos". Esto no era extraño, ya que María era simplemente una ex emperatriz, mientras que su hermana era una popular reina viuda.

En el exilio en Copenhague, Dinamarca, encontró a muchos emigrados rusos. Para ellos, María seguía siendo la emperatriz. La gente la respetaba y valoraba altamente y frecuentemente le pedían ayuda. La Asamblea Monárquica de Toda Rusia, reunida en 1921, le ofreció ocupar la posición de locum tenens del Trono Ruso. Ella rechazó la petición - no quería interferir en política y respondió evasivamente, "Nadie vio a Nicky muerto" y, por lo tanto, existe una posibilidad. Ella prestó apoyo financiero al investigador Nikolái Sokolov, para que estudiara las circunstancias de muerte de la familia del zar. No se reunieron - a último momento, la gran duquesa Olga envió un telegrama a París pidiendo que se cancelara la cita. Resultaría demasiado difícil para una mujer anciana y enferma escuchar la terrible historia de su hijo y su familia.

Muerte y entierro


Féretro de la Emperatriz Viuda en la Iglesia Aleksandr Nevski,
Copenhague.
En noviembre de 1925, la hermana más cercana de María, la reina Alejandra, murió. Para María, era la última pérdida que podía soportar. "Ella estaba lista para reunirse con su Creador", escribió su yerno, el Gran Duque Alejandro Mijaílovich, en los últimos años de María. El 13 de octubre de 1928, en Hvidøre, cerca de Copenhague, en una casa que alguna vez compartiera con su hermana la reina Alejandra, María murió a la edad de 80 años, habiendo sobrevivido a cuatro de sus seis hijos y a cinco de sus quince nietos.

El servicio se realizó en la Iglesia Ortodoxa Rusa Aleksandr Nevski de Copenhague, la emperatriz fue enterrada en la Catedral de Roskilde. En el 2005, la reina Margarita II y el presidente Vladímir Putin, y sus respectivos gobiernos, acordaron que los restos de la emperatriz debían ser devueltos a San Petersburgo, conforme con su deseo de ser enterrada junto a su esposo. Una serie de ceremonias se llevaron a cabo del 23 al 28 septiembre del 2006. Al funeral, al que asistieron altos dignatarios, entre ellos el Príncipe Heredero y la Princesa de Dinamarca y el príncipe y la princesa María Cristina, no pasó sin cierta controversia. La multitud que rodeaba el ataúd era tan grande que un joven diplomático danés cayó en la tumba antes de que el ataúd fuera enterrado. El 26 de septiembre de 2006, una estatua de María Fiódorovna fue desvelada cerca de su palacio favorito en Peterhof.

Después de un servicio en la Catedral de San Isaac, ella fue enterrada junto a su esposo Alejandro III en la Catedral de San Pedro y San Pablo, el 28 de septiembre de 2006, 140 años después de su primera llegada a Rusia y casi 78 años después de su muerte.

Títulos, tratamientos y distinciones honoríficas

Títulos y tratamientos

  • 26 de noviembre de 1847 - 31 de julio de 1853: Su Alteza Serenísima la princesa Dagmar de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg.
  • 31 de julio de 1853 - 21 de diciembre de 1858: Su Alteza la princesa Dagmar de Dinamarca.
  • 21 de diciembre de 1858 - 9 de noviembre de 1866: Su Alteza Real la princesa Dagmar de Dinamarca.
  • 9 de noviembre de 1866 - 13 de marzo de 1881: Su Alteza Imperial la Gran Duquesa María Fiódorovna, zarevna de Rusia.
  • 13 de marzo de 1881 - 1 de noviembre de 1894: Su Majestad Imperial la Emperatriz consorte de Todas las Rusias.
  • 1 de noviembre de 1894 - 13 de octubre de 1928: Su Majestad Imperial la Emperatriz viuda María Fiódorovna de Rusia.

Distinciones honoríficas

  • Order Saint Catherine.png Gran maestre de la Orden de Santa Catalina
  • St.AndrewOrder.png Dama de la Orden de San Andrés.
  • RUS Order of St. Alexander Nevsky BAR.png Dama de la Orden de San Alejandro Nevski.
  • RUS Order White Eagle BAR.png Dama de la Orden del Águila Blanca.
  • RUS Order św. Anny (baretka).svg Dama gran cruz de la Orden de Santa Ana.
  • POL Krzyz Wielki Orderu Sw Stanislawa BAR.png Dama gran cruz de la Orden de San Estanislao.
Distinciones honoríficas extranjeras
  • Order of Queen Maria Luisa (Spain) - ribbon bar.png Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa, Bandera de España Reino de España

 
 




Alejandro III de Rusia


Alejandro III de Rusia (San Petersburgo, 10 de marzo de 1845 – Livadia (Yalta), 1 de noviembre de 1894) fue zar del Imperio ruso de 1881 a 1894. Fue el segundo hijo varón de Alejandro II y la emperatriz María de Hesse-Darmstadt. En 1865 se convirtió en zarévich, al fallecer en Niza su hermano mayor el zarévich Nicolás, con cuya prometida, la princesa Dagmar de Dinamarca (María Fiódorovna) contrajo nupcias. De este matrimonio nacieron varios hijos:
Alejandro III ascendió al trono en 1881, al ser asesinado su padre Alejandro II en San Petersburgo. Fue un soberano autoritario y muy enérgico, que mantuvo intacto el sistema autocrático y absolutista de la monarquía rusa.
              
Alejandro respondió al asesinato de su padre reviviendo las políticas de su abuelo Nicolás I; es decir, revocó una mayoría de las reformas de su padre y promovió agresivamente a la policía secreta y promovió el antisemitismo. La policía secreta tuvo amplios poderes y adoptaron medidas muy represivas en contra de los revolucionarios. A pesar de esto, el Zar sobrevivió un atentado en marzo de 1887 por una nueva generación de revolucionarios de la Voluntad Popular. El 5 de mayo de ese mismo año, los conspiradores fueron arbitrariamente juzgados y fusilados. Entre los muertos se encontraba Aleksandr Ulyánov, el hermano mayor de Vladímir Ulyánov (quien posteriormente se conocería como Vladímir Lenin).

Su reinado también es muy recordado por iniciar una tendencia de restricciones a minorías étnicas y religiosas, basándose en los principios de 'Ortodoxia, Autocracia, Nacionalismo' («Православие, Самодержавие, Народность») formulados en 1833 por el ministro de Nicolás I Serguéi Uvárov. Es decir, representando la Iglesia Ortodoxa la religión oficial, el poder absoluto del zar y el idioma ruso como el único idioma oficial (desconociendo incluso a otros idiomas eslavos como el polaco, el ucraniano y el bielorruso).

La comunidad judía fue también golpeada por estas políticas, y creó condiciones que llevarían a ataques violentos, conocidos como los "pogromos"; las autoridades impulsaron esta ola de ataques antisemitas. También se aprobaron leyes por las cuales los judíos no podían comprar tierras ni vivir con los otros rusos, además de cupos universitarios hacia ellos. Por el otro lado, hubo límites ya que se hicieron concesiones a la comunidad musulmana del Imperio.

Sin embargo, durante su corto reinado, Rusia gozó de paz relativa, educación accesible y a muy bajo coste, gran progreso material e industrial, se construyó el ferrocarril Transiberiano en las dos terceras partes (faltando conectar Port Arthur y Vladivostok) y se formó la alianza franco-rusa, una alianza muy ventajosa tras un periodo de tensión entre Inglaterra y Rusia, en el cual casi llegó a declararse guerra entre los dos países en Afganistán. Inglaterra y Alemania cedieron la tensión restableciéndose una paz relativa. Excelente diplomacia, carácter enérgico y autoritario, una policía brutal, represiva y eficiente en contra de los revolucionarios y la suerte fueron factores que tuvo Alejandro III en su corto pero exitoso gobierno.

Conocido en su época como el segundo gendarme de Europa (siendo el primero su abuelo Nicolás I), falleció abruptamente de nefritis el 1 de noviembre de 1894 (20 de octubre en el calendario ruso antiguo). Tenía 49 años de edad. Debido a su repentina muerte, no alcanzó a transmitirle a su hijo (Nicolás II) su estilo de gobierno, en una Rusia en donde los problemas sociales continuarían irresueltos, deviniendo en un aumento de la conflictividad que llevaría a la Revolución rusa de 1905 y posteriormente a la Revolución Rusa de 1917, hecho que causaría a la larga el fin de la dinastía Románov.

Títulos, tratamientos y distinciones honoríficas

Títulos nobiliarios

  • 10 de marzo de 1845 – 2 de marzo de 1865: Su Alteza Imperial el Gran Duque Alejandro Aleksándrovich de Rusia
  • 2 de marzo de 1865 – 13 de marzo de 1881: Su Alteza Imperial el Zarévich de Rusia
  • 13 de marzo de 1881 – 1 de noviembre 1894: Su Majestad Imperial el Emperador y autócrata de Todas las Rusias

Distinciones honoríficas

  • OrderStGeorge4cl rib.png Orden de San Jorge
  • St.AndrewOrder.png Orden de San Andrés
  • RUS Order św. Anny (baretka).svg Orden de Santa Ana
  • POL Order Orła Białego BAR.svg Orden del Águila Blanca
  • Orderelefant ribbon.png Orden del Elefante
  • Order of the Golden Fleece Rib.gif Orden del Toisón de Oro
  • Order of the Garter UK ribbon.png Orden de la Jarretera
  • Order of the Most Holy Annunciation BAR.svg Suprema Orden de la Santísima Anunciación
  • Ord.Aquilanera.png Orden del Águila Negra

María Fiódorovna y Alejandro III posando durante una estancia e
n Dinamarca en 1893.


 

 



Thyra de Dinamarca


Thyra Amalia Carolina de Dinamarca (Copenhague, Dinamarca, 29 de septiembre de 1853 - Gmunden, Austria, 26 de febrero de 1933) fue princesa heredera de Hannover, duquesa de Cumberland y princesa de Dinamarca.
            
Thyra nació el 29 de septiembre de 1853 en el palacio Amarillo de Copenhague como la hija menor del entonces príncipe Cristián de Dinamarca y la princesa Luisa de Hesse-Kassel. Su familia pertenecía a una rama poco conocida de la Casa de Oldenburgo, cuando su padre fue elegido para suceder a su primo lejano, el rey Federico VII, en el trono de Dinamarca. Solo dos meses antes de su nacimiento su padre había recibido el título de príncipe de Dinamarca. En 1863, Federico VII murió y su padre lo sucedió en el trono danés como Cristián IX. Ese mismo año, su hermano Guillermo había sido elegido rey de Grecia y su hermana Alejandra se había casado con el heredero del trono británico, Eduardo de Gales. En 1866, otra de sus hermanas, Dagmar, se casaría con el zarévich de Rusia, Alejandro.

Luego de rechazar a Guillermo III de los Países Bajos, Thyra se enamoró de un joven teniente del ejército danés, llamado Vilhelm Frimann Marcher, con quien tuvo una hija, para consternación de su familia. La niña nació en el Castillo de Glücksburg y fue llamada Maria Catharina Johannsine Regine Jensen (1871-1964). El teniente Marcher se suicidó en enero de 1872 luego de una discusión con el rey.
Posteriormente, Thyra fue enviada a Italia, donde conoció a Ernesto Augusto de Hannover, con quien se casará finalmente el 22 de diciembre de 1878 en Teviotdale, Copenhague.
El 1 de enero de 1933 anunció su viaje a Alejandría con el último de sus pretendientes, el conde de Zera o Thera, pero su cuerpo fue hallado en Gmunden, Austria, en febrero de ese mismo año.

Descendencia

Con su amor de adolescencia Wilhelm Frimann Marcher tuvo una hija:
  • Maria Catharina Johannsine Regine Jensen
Con su marido Ernesto Augusto de Hannover tuvo 6 hijos:
  • Princesa María Luisa de Cumberland y Hanóver
  • Príncipe Jorge Guillermo de Cumberland y Hanóver.
  • Princesa Alejandra Luisa de Cumberland y Hanóver.
  • Princesa Olga Adelaida de Cumberland y Hanóver.
  • Príncipe Cristián Federico de Cumberland y Hanóver.
  • Príncipe Ernesto Augusto de Hannover, Duque de Brunswick.

Títulos

  • 1853-1858: Su Alteza Princesa Thyra de Dinamarca.
  • 1858-1878: Su Alteza Real Princesa Thyra de Dinamarca.
  • 1878-1919. Su Alteza Real Princesa Heredera de Hannover, Duquesa de Cumberland y Teviotdale.
  • 1919-1933: Su Alteza Real Princesa Heredera de Hannover.

Distinciones honoríficas

  • Order of Queen Maria Luisa (Spain) - ribbon bar.png Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa.








Ernesto Augusto II de Hannover


Ernesto Augusto Guillermo Adolfo Jorge Federico, Príncipe heredero de Hannover, 3º duque de Cumberland y Teviotdale (21 de septiembre de 1845 - 14 de noviembre de 1923), fue el mayor de los hijos y único varón del príncipe heredero del Reino de Hannover, Jorge de Cumberland, futuro Jorge V de Hannover, y de la princesa María de Sajonia-Altenburgo.
                      
El príncipe Ernesto Augusto nació durante el reinado de Hannover de su abuelo paterno, el rey Ernesto Augusto y en el Reino Unido de la prima de su padre, la reina Victoria. A la muerte de su abuelo, en 1851, fue el príncipe heredero, y su padre el rey Jorge V. Pero solo gozó de este rango hasta 1866, cuando el Káiser Guillermo I de Alemania y su ministro Otto von Bismarck invadieron Hannover y lo anexionaron al Imperio Alemán destronando a su padre el rey. La familia real hanoveriana partió al exilio en Austria y Francia, y no dejó jamás de reclamar sus derechos sobre el trono.

En 1878 muere el rey Jorge y Ernesto Augusto accede a la jefatura de la Casa de Hannover, y además hereda los títulos ingleses de Duque de Cumberland y Teviotdale y el título irlandés de Conde de Armagh, siendo Par del Reino Unido e Irlanda. Además la reina Victoria le nombra caballero de la Orden de la Jarretera.

A pesar de ser reconocido allende el La Mancha como un importante general y príncipe de sangre y par del reino, Ernesto Augusto de Hannover siempre se consideró un monarca alemán exiliado de su tierra, y por eso se asentó en Austria y no en Gran Bretaña. Siempre se negó a renunciar a sus derechos hereditarios. Cuando la muerte del duque Guillermo de Brunswick en 1884 abrió una pequeña esperanza de que el príncipe pudiera volver a Alemania, ya que era el único heredero de este primo lejano, Otto von Bismarck se encargó de eliminarlo de la sucesión como ya lo había hecho anteriormente con el Reino de Hannover.

Tras años de pleitos dinásticos con la casa de Hohenzollern en 1913 llega la reconciliación a través del matrimonio de su hijo sobreviviente, Ernesto Augusto, y Victoria Luisa de Prusia, hija del káiser Guillermo II de Alemania, bisnieta de Guillermo I, el conquistador de Hannover. Con el matrimonio también viene la renuncia formal de Augusto al ducado de Brunswick el 24 de octubre de 1913, y gracias a esto su hijo se convierte en Duque de Brunswick el 1 de noviembre del mismo año.
Pero a los problemas en Alemania siguieron los problemas en Gran Bretaña. La Primera Guerra Mundial provocó una brecha entre la familia real británica y sus primos hanoverianos. El 13 de mayo de 1915 el rey Jorge V de Gran Bretaña ordenó la supresión del duque de Cumberland de la Orden de la Jarretera y el 28 de marzo de 1919 fue eliminado como Par del Reino Unido e Irlanda, perdiendo ese mismo día sus títulos.

El príncipe heredero de Hannover murió de un accidente cerebrovascular, sin título alguno, sólo reclamando su herencia, el 14 de noviembre de 1923 en su residencia en Gmunden, Austria.
Fue nombrado coronel del Ejército Británico en 1876. Fue ascendido a mayor general en 1886, teniente general en 1892 y general en 1898.

Distinciones honoríficas

  • Royal Guelphic Order.png Caballero gran cruz de la Orden Real Güélfica (Reino de Hannover).
  • Order of the Garter UK ribbon.png Caballero de la Orden de la Jarretera (Reino Unido, 1878).
  • Order of the Golden Fleece Rib.gif Caballero de la Orden del Toisón de Oro (Rama Española).
  • Ord.Aquilanera.png Caballero de la Orden del Águila Negra (Imperio Alemán).
  • Ord.MariaTeresa-CAV.png Caballero de la Orden Militar de María Teresa (Imperio Austrohúngaro).
  • WendischeKrone.Order.gif Caballero gran cruz de la Orden de la Corona Wéndica (Ducado de Mecklemburgo-Schwerin).












Valdemar de Dinamarca


Valdemar, Príncipe de Dinamarca (Palacio Bernstorff 1858 – Copenhague 1939). Nacido el 27 de octubre de 1858 en Bernstorff, finca que más tarde heredaría, era hijo del Rey Cristián IX de Dinamarca y de su esposa la landgravina Luisa de Hesse-Kassel.
               
Por vía paterna es nieto del Duque Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y de la Princesa Luisa Carolina de Hesse-Kassel. Por vía materna es nieto del Príncipe Guillermo de Hesse-Kassel y de la Princesa Carlota de Dinamarca.

Valdemar fue educado en el palacio real danés junto con su hermana, la princesa Thyra de Dinamarca.

A lo largo de su vida Valdemar se relacionó con los círculos más selectos de la realeza europea de su tiempo y recorrió toda Europa visitando a sus parientes de las casas reales de:
  • Rusia: su hermana María Fiódorovna era la esposa del Zar Alejandro III de Rusia.
  • Reino Unido: su hermana Alejandra era la esposa del Rey Eduardo VII del Reino Unido.
  • Grecia: su hermano era el Rey Jorge I de Grecia.
  • Hannover: su hermana Thyra estaba casada con el Príncipe Ernesto Augusto de Hannover.

Matrimonio e hijos

El 22 de octubre de 1885 contrae matrimonio con la princesa María de Orleans, hija del Príncipe Roberto de Orleans y de la Princesa Francisca de Orleans (duques de Chartres). La pareja se establece en Copenhague y tienen cinco hijos:
  • SAR el Príncipe Aage de Dinamarca (1887-1940). En 1914 contrajo matrimonio con la Condesa Matilde Calvi dei Conti di Bergolo.
  • SAR el Príncipe Absalón de Dinamarca (1888-1964). Casado en 1919 con la Princesa Margarita de Suecia.
  • SAR el Príncipe Eric de Dinamarca (1890-1950). En 1921 se casó en Canadá con Lois Frances Booth.
  • SAR el Príncipe Viggo de Dinamarca (1893-1970). Casado en 1924, en Nueva York, con Eleanor Margaret Green.
  • SAR la Princesa Margarita de Dinamarca (1895-1992). En 1921 contrajo matrimonio con el príncipe Renato de Borbón-Parma. Padres de Ana de Borbón-Parma.
Valdemar realizó a lo largo de su vida una larga y fructífera carrera naval en la Marina Real danesa. Supo transmitir su pasión por el mar y la navegación a diferentes miembros de la familia real, entre ellos destaca su sobrino Jorge, príncipe de Grecia, con quien mantuvo toda su vida una relación amorosa.

Posibilidades de reinar

A Valdemar se le ofreció el trono de Bulgaria tras la caída del príncipe Alejandro de Battenberg como rey de Bulgaria, pero no llegó a ocuparlo por el desacuerdo de las potencias europeas que tenían que darle su apoyo. Unos años más tarde se le ofrece el trono de Noruega, pero esta vez es el príncipe quien lo rechaza pasándolo a ocupar su sobrino Carlos de Dinamarca.

Distinciones honoríficas

  • Orderelefant ribbon.png Caballero de la Orden del Elefante (Reino de Dinamarca, 1863).
  • DNK Order of Danebrog Grand Cross BAR.png Gran Comandante de la Orden de Dannebrog (Reino de Dinamarca, 21/07/1900).
  • Order of the Most Holy Annunciation BAR.svg Caballero de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Reino de Italia).
  • PRT Military Order of the Tower and of the Sword - Grand Cross BAR.png Caballero Gran Cruz de la Orden de la Torre y de la Espada (Reino de Portugal).

 

María de Orleans


María Amelia Francisca Elena de Orleans (Ham, 13 de enero de 1865 - Copenhague, 4 de diciembre de 1909) fue una princesa francesa de la Casa de Orleáns.

María de Orleans era bisnieta del emperador del Brasil Don Pedro I y la hija mayor de Francisca de Orleans y su esposo (y primo) Roberto de Orleans, duque de Chartres. Nació durante el reinado de Napoleón III, un rival de su familia, por lo que ella se crió en Inglaterra. Tenía un don para la pintura.
                       
El 20 de octubre de 1885 en una ceremonia civil, María de Orleans se casó con el príncipe Valdemar de Dinamarca, hijo menor del rey Cristián IX. La ceremonia religiosa tuvo lugar dos días después en el Château d'Eu. Aunque Valdemar era luterano, María permaneció católica. En su contrato de matrimonio, se estipuló que los niños de la pareja sería educados en la religión del padre y las hijas, en la religión de la madre.

Ellos establecieron su residencia en el Palacio Bernstorff de Copenhague, donde nació Valdemar. Sin embargo, la pareja no estaría sola: Valdemar dividió el palacio con su sobrino y pupilo, el príncipe Jorge de Grecia y Dinamarca, hijo de su hermano Guillermo (quien se convirtió en Jorge I de Grecia). El Rey de los Helenos quería que su hijo se uniese a la marina danesa, después de confiarle el cuidado a su hermano Valdemar, que era almirante de la flota naval.
Sintiéndose abandonado en aquella ocasión, Jorge más tarde describiría a su prometida, la princesa María Bonaparte, la profunda relación que tuvo con su tío Valdemar:
Desde ese día, me encantó y nunca habría otro amigo que él. Le encantará también, cuando se reúna con él.
En 1907, cuando Jorge trajo a su esposa a Bernstorff en su primera visita a la familia. María hablaba nerviosamente a la princesa Marie Bonaparte sobre la intimidad entre tío y sobrino, que era tan profundo que al final de cada viaje, Jorge estaba llorando y Valdemar enfermo. Las dos mujeres entonces aprendieron a ser pacientes y a no inmiscuirse en los momentos privados de sus maridos.

En visitas posteriores, la princesa Bonaparte se convirtió en una gran admiradora de la princesa de Orleáns, concluyendo que era el único miembro de la gran familia de su marido, que tenía cerebro, valor y carácter. Valdemar y María Bonaparte llegaron a tener una aventura, sin embargo, a Jorge pareció no importarle. En otra ocasión, María Bonaparte coqueteó con el príncipe Aage (hijo mayor de Valdemar, que era cinco años menor que ella). A María de Orleáns, como esposa y madre que era, no le importó, ni demostró objeción ninguna.

Jorge hizo críticas de María de Orleáns a su esposa, alegando que ella estaba teniendo una aventura con un empleado del palacio. También dijo que la esposa de su tío bebía demasiado y no pudo controlarse. Sin embargo, Bonaparte no encontró defectos en la princesa Orleáns, sino que admiraba su independencia de las circunstancias en las que vivía.

Muerte

El marido de María de Orleáns y tres de sus hijos estaban en un viaje desde la India a Siam (actual Tailandia) cuando recibieron la noticia de que ella había muerto en Bernstorff.





 
 





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