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jueves, 24 de noviembre de 2016

Jorge I de Grecia


Jorge I (en griego: Γεώργιος A', Βασιλεύς των Ελλήνων; 24 de diciembre de 1845–18 de marzo de 1913) fue rey de Grecia de 1863 a 1913. Aunque era príncipe de Dinamarca, con solo 17 años fue elegido rey por la Asamblea Nacional de Grecia, que había depuesto al anterior monarca, Otón I. Su nominación fue propuesta y apoyada por las grandes potencias de la época: el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, el Segundo Imperio francés y el Imperio ruso, y se convirtió en el primer monarca de una nueva casa real griega.
                   
El reinado de Jorge I, el más largo de la historia moderna de Grecia, pues duró casi 50 años, se caracterizó por las incorporaciones territoriales de Grecia al mismo tiempo que el país se hacía un hueco en la Europa anterior a la Primera Guerra Mundial. Jorge I fue asesinado durante la Primera Guerra de los Balcanes y desde entonces, y en contraste con su reinado, los de sus sucesores resultaron cortos e inseguros.

Jorge nació en Copenhague y fue el segundo hijo del príncipe Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (apodado El abuelo de Europa) y Luisa Guillermina de Hesse-Kassel.

Aunque su nombre completo era príncipe Christian Vilhelm Ferdinand Adolf Georg af Slesvig-Holsten-Sønderborg-Glücksborg (en griego: Χριστιανός Γουλιέλμος Φερδινάνδος Αδόλφος Γεώργιος), hasta su ascenso al trono de Grecia era conocido como príncipe Vilhelm (Guillermo), nombre de sus abuelos paterno y materno, Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y Guillermo de Hesse-Kassel.

En 1852, el padre de Jorge fue designado heredero presunto del rey de Dinamarca, que carecía de descendencia, y los miembros de su familia se convirtieron en príncipes y princesas de Dinamarca.

Los hermanos de Jorge fueron Federico, que sucedería a su padre en el trono danés; Alejandra, que sería reina consorte de Eduardo VII del Reino Unido y madre de Jorge V; Dagmar, quien como emperatriz María Fiódorovna Románova fue consorte de Alejandro III de Rusia y madre de Nicolás II; Thyra, que se casó con Ernesto Augusto de Hannover; y Valdemar.

Rey de los Helenos

Jorge comenzó su carrera en la Marina Real Danesa, pero cuando contaba con solo 17 años fue elegido Rey de los Helenos el 30 de marzo de 1863 tras la deposición del rey Otón. Paradójicamente, ascendió al trono antes que su padre, que se convirtió en rey de Dinamarca el 15 de noviembre de ese mismo año.

Jorge no fue la primera opción del pueblo griego; tras el derrocamiento de Otón, rechazaron al hermano del antiguo rey, Leopoldo de Baviera, su heredero presunto, aunque seguían prefiriendo una monarquía a una república. Muchos griegos, buscando lazos más cercanos con la preeminente gran potencia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, se agruparon en torno a Alfredo, duque de Edimburgo, segundo hijo de la reina Victoria y el príncipe Alberto. El ministro de Exteriores británico, Lord Palmerston, pensaba que los griegos estaban «deseando incrementar su territorio», esperando la cesión de las islas Jónicas, que entonces eran un protectorado británico. La Conferencia de Londres de 1832, sin embargo, prohibió que cualquiera de las familias reinantes en las grandes potencias aceptara la corona y, en cualquier caso, la reina Victoria se opuso firmemente a la idea. No obstante, los griegos insistieron en celebrar un plebiscito, en el que el príncipe Alfredo recibió más del 95 % de los 240 000 votos. Se contabilizaron 93 votos a favor de la República y 6 por un griego en el trono; el rey Otón, por su parte, recibió un voto.

Finalmente, los griegos y las potencias imperiales dirigieron su elección hacia el príncipe Guillermo de Dinamarca. Hubo dos diferencias significativas respecto a la ascensión de su predecesor, Otón: fue elegido de forma unánime por la Asamblea Griega, en lugar de ser impuesto por las potencias extranjeras, y fue proclamado «Rey de los Helenos», en vez de «Rey de Grecia». En su entronización en Copenhague, a la que asistió una delegación griega liderada por el almirante y primer ministro Konstantinos Kanaris, se anunció que el gobierno británico cedería a Grecia las islas Jónicas, en honor de su nuevo monarca.

Comienzo de su reinado (1863 - 1870)


Fotografía de Jorge I, por Southwell Bros., 1863.
El nuevo monarca de 17 años llegó a Atenas el 30 de octubre de 1863, decidido a no repetir los errores de su predecesor, por lo que pronto aprendió el idioma griego. El nuevo rey era visto frecuentemente de manera informal en las calles atenienses, donde el anterior monarca solo aparecía de forma pomposa. El rey Jorge encontró el palacio desordenado, fruto de la marcha precipitada de Otón, por lo que se dispuso a arreglar y actualizar el edificio, que contaba con 40 años de antigüedad.

 Asimismo, buscó asegurarse que no se le percibiera como demasiado influenciado por sus consejeros daneses, llegando a enviar a su tío, el príncipe Julio, de vuelta a Dinamarca con estas palabras: «No permitiré interferencia alguna en la conducción de mi gobierno».

Políticamente, el nuevo rey dio pasos para concluir las prolongadas deliberaciones constitucionales de la Asamblea. Así, el 19 de octubre de 1864 le envió una petición, refrendada por Konstantino Kanaris, explicando que había aceptado la corona con la convicción de que se llegaría a una nueva constitución y que, en caso de que no fuera así, sentiría «la perfecta libertad de adoptar aquellas medidas que la decepción de mis esperanzas pudiera sugerirme». No quedaba claro por la literalidad de sus palabras si se refería a volver a Dinamarca o a imponer una constitución, pero ya que cualquiera de estos eventos era indeseable, la Asamblea llegó a un acuerdo rápidamente.

El 28 de noviembre de 1864 juró defender la nueva constitución, que creaba un parlamento unicameral (Vouli) con representantes elegidos por sufragio directo, secreto y universal masculino, lo que la hacía pionera en Europa. Se constituyó una monarquía constitucional, con Jorge como autoridad legítima de los oficiales electos, aunque era consciente de la corrupción imperante en las elecciones y la dificultad de gobernar una población mayoritariamente analfabeta. Entre 1864 y 1910 se convocaron 21 elecciones generales y se formaron 70 gobiernos diferentes.

Internacionalmente, Jorge mantuvo unos fuertes lazos con su cuñado, Alberto Eduardo, príncipe de Gales (que después se convertiría en Eduardo VII del Reino Unido), y buscó su ayuda para difundir la recurrente cuestión de la isla de Creta, que permanecía bajo control otomano. Desde el reinado de Otón, el anhelo del pueblo de unir las islas griegas bajo una misma nación había sido un escollo en las relaciones con el Reino Unido y Francia, que habían avergonzado a Otón al ocupar el principal puerto griego, El Pireo, para disuadir al irredentismo heleno durante la Guerra de Crimea. Cuando los cretenses se sublevaron en 1866, el príncipe de Gales buscó el apoyo del ministro de Exteriores británico Lord Derby para intervenir en Creta en nombre de Grecia. Finalmente, los grandes imperios no intervinieron y los otomanos sofocaron la rebelión.

Establecimiento de una dinastía

Durante un viaje al Imperio ruso para encontrarse con su hermana Dagmar, que acababa de entrar a formar parte, por casamiento, de la familia imperial, Jorge conoció a la gran duquesa Olga Konstantínova Románova. Contrajeron matrimonio en San Petersburgo el 27 de octubre de 1867, cuando Olga contaba con solo 16 años, y tuvieron ocho hijos:
Estando a solas con su esposa, Jorge solía conversar en alemán. Sus hijos aprendieron inglés de sus cuidadoras y cuando se dirigía a ellos lo hacía mayoritariamente en esa lengua. Con la intención de no dejar que sus súbditos supieran que añoraba Dinamarca, mantuvo con discreción una lechería en su palacio de Tatoi, que era regentado por daneses nativos y le servía como recuerdo bucólico de su tierra de origen. La reina Olga mostraba mucho menos celo en ocultar su nostalgia por Rusia, siendo habituales sus visitas a barcos rusos en el puerto de El Pireo, incluso en dos o tres ocasiones antes de que soltaran amarras.

El rey estaba ligado por matrimonio a los gobernantes de Gran Bretaña, Rusia y Prusia y mantenía un vínculo especialmente fuerte con los príncipes de Gales, que visitaron Atenas en 1869. Esta visita tuvo lugar a pesar de la continua falta de orden que culminaría con el asesinato de un grupo de turistas británicos e italianos, que comprendía al diplomático británico E. H. C. Herbert (primo de Henry Herbert, 4.º conde de Carnavon), Frederick Vyner (cuñado de Lord Ripon, Lord presidente del Consejo), el diplomático italiano Conde Boyl de Putifigari y el Sr. Lloyd (ingeniero). La relación de Jorge con las demás casas reinantes ayudaron al rey y su pequeño país, pero a menudo lo pusieron en el centro de las luchas políticas nacionales en Europa.

Expansión territorial (1871-1881)

Desde 1864 hasta 1874, Grecia tuvo 21 gobiernos distintos, el más largo de los cuales duró solo un año y medio. En julio de 1874, Charilaos Trikoupis escribió anónimamente un artículo en el periódico Kairoi culpando al rey Jorge y sus consejeros de la crisis política causada por la ausencia de un gobierno estable. En el artículo acusaba al rey de actuar como un monarca absoluto al imponer gobiernos en minoría al pueblo. Si el rey insistiera, argumentó, en que solo podría ser elegido Primer ministro aquel que liderara una mayoría en el Vouli, los políticos serían forzados a trabajar más armoniosamente en aras de construir un gobierno de coalición. Un plan como ese, escribió, terminaría con la inestabilidad política y reduciría el gran número de partidos pequeños. Trikoupis admitió la autoría del artículo y se entregó tras la detención de un hombre del que las autoridades sospechaban. Después de unas protestas públicas fue liberado y consecuentemente absuelto del cargo de «socavar el orden constitucional». Al año siguiente, el rey confió a Trikoupis la formación de gobierno (sin mayoría) y después leyó un discurso desde el trono declarando que, en el futuro, el líder del partido mayoritario en el parlamento sería elegido Primer ministro.

A lo largo de la década de 1870, Grecia mantuvo la presión sobre el Imperio otomano buscando su expansión territorial hacia Epiro y Tesalia y la Guerra ruso-turca de 1877-1878 posibilitó la primera alianza para el reino heleno. Dagmar, hermana de Jorge y nuera de Alejandro II de Rusia, persiguió la incorporación de Grecia a la guerra, pero británicos y franceses no tolerarían tal acción y Grecia se mantuvo neutral. En el Congreso de Berlín convocado en 1878 para determinar los términos de paz para la guerra, Grecia planteó una reclamación sobre Creta, Epiro y Tesalia.

Las fronteras no se habían terminado de fijar en junio de 1880 cuando les fue ofrecida por los británicos y los franceses una propuesta muy favorable para los intereses griegos que incluía el monte Olimpo e Ioánina. Sin embargo, cuando los otomanos objetaron enérgicamente, el primer ministro Trikoupis cometió el error de amenazar con una movilización de la Armada Helénica. Un cambio en el gobierno francés, con la renuncia de Charles de Freycinet y su reemplazo por Jules Ferry, condujo a disputas entre los grandes imperios y, aunque los británicos apoyaban un asentamiento más progriego, los turcos garantizaron a Grecia toda Tesalia pero solo la parte de Epiro en torno a Arta. Cuando cayó el gobierno de Trikoupis, el nuevo primer ministro, Alexandros Kumunduros, aceptó con reticencias los nuevos límites fronterizos.

Progreso nacional (1882-1900)

Mientras Trikoupis seguía una política de contención dentro de las fronteras establecidas del Estado griego, al haber aprendido una valiosa lección sobre las vicisitudes de las potencias imperiales, su mayor oponente, el Partido Nacionalista liderado por Theodoros Deligiannis buscaba explotar el sentimiento antiturco de los griegos en cada oportunidad. La siguiente ocasión se presentó en 1885, cuando los búlgaros se sublevaron en la Rumelia Oriental y anexionaron la provincia a Bulgaria. Deligiannis venció a Trikoupis en las elecciones de aquel año, proclamando que si los búlgaros podían desafiar el Tratado de Berlín los griegos también podrían hacerlo.

Deligiannis movilizó a la Armada Helénica, lo que causó que la Royal Navy británica, comandada por Alfredo, duque de Edimburgo (quien fuera la primera opción de los griegos para ocupar el trono) y el Primer Lord del Almirantazgo (en ese momento, Lord Ripon, cuyo cuñado había sido asesinado en Grecia 16 años antes) pusiera en marcha el bloqueo de los puertos griegos. Esta no sería la última vez que Jorge comprobaría que sus lazos familiares no siempre suponían una ventaja. Deligiannis fue forzado a desmovilizar la armada y Trikoupis retomó el control del gobierno. Entre 1882 y 1897, Trikoupis y Deligiannis se alternarían en el puesto de Primer ministro a medida que sus fortunas se incrementaban o decaían.

La prosperidad de Grecia fue aumentando durante las últimas décadas del siglo XIX y el país fue desarrollando un sentido de su papel en el escenario europeo. En 1893, una compañía francesa construyó el canal de Corinto, acortando la travesía desde el mar Adriático a El Pireo en 241 km. Por otra parte, los Juegos Olímpicos reaparecieron en Atenas en 1896 y el propio rey presidió la ceremonia de apertura de los Juegos de verano de ese año. Cuando Spiridon Louis, un pastor de las afueras de Atenas, entró en el Estadio Panathinaikó como vencedor en la prueba del maratón, el príncipe heredero corrió tras él el último kilómetro mientras el rey se ponía en pie y aplaudía.
 
El deseo popular de unir a todos los griegos en un solo territorio (Μεγάλη Ιδέα, Gran Idea) nunca se desvaneció y estalló otra revuelta contra los turcos en Creta. En febrero de 1897, el rey Jorge envió a su hijo, el príncipe Jorge, a tomar posesión de la isla. Los griegos rechazaron una oferta otomana de autonomía administrativa y Deligiannis movilizó las tropas para la guerra. Las grandes potencias se negaron a aceptar la expansión de Grecia y, en febrero de 1897, anunciaron que Creta tendría una administración autónoma y ordenaron a las milicias griegas y otomanas que se retiraran.

Los turcos aceptaron, pero el primer ministro Deligiannis no se mostró conforme y desplegó 1400 tropas en Creta bajo el mando del coronel Timoleon Vassos. Mientras los grandes imperios anunciaban un bloqueo, el ejército heleno cruzó la frontera macedonia y Abdul Hamid II declaró la guerra. El anuncio de que finalmente Grecia se encontraba en guerra con los turcos fue saludado con algarabía, muestras de patriotismo y desfiles espontáneos en honor al rey en Atenas. Miles de voluntarios se dirigieron al norte para unirse a las fuerzas bajo el mando del príncipe heredero Constantino.

El transcurso de la guerra fue adverso para los pobremente preparados griegos; la única nota positiva fue la rapidez con la que la Armada Helénica fue derrotada, ya que para finales de abril de 1897 habían perdido la guerra. Las peores consecuencias de la derrota para los griegos se mitigaron gracias a la intervención de las relaciones de su rey con Gran Bretaña y Rusia. No obstante, Grecia fue forzada a ceder Creta a una administración internacional y a pequeñas concesiones territoriales en favor de los turcos, además de tener que pagar una indemnización de 4 millones de libras turcas.

El júbilo con el que los griegos habían aclamado a su rey al comienzo de la guerra cambió por completo con la derrota y Jorge incluso sopesó abdicar. No fue hasta que el monarca afrontó un intento de asesinato en febrero de 1898 que sus súbditos volvieron a tenerlo en alta estima. Más tarde ese mismo año, después de continuos disturbios en Creta, que incluyeron el intento de asesinato del vicecónsul británico, el príncipe Jorge fue nombrado Gobernador General de Creta bajo la soberanía del Sultán, tras la aprobación de la propuesta por las grandes potencias. Grecia estuvo así a cargo del control de Creta por primera vez en la historia moderna.

Final de su reinado y asesinato (1901-1913)

La muerte de la reina Victoria del Reino Unido el 22 de enero de 1901 dejó al rey Jorge como el segundo monarca reinante desde hacía más tiempo en Europa. Sus siempre cordiales relaciones con su cuñado, el nuevo rey Eduardo VII, siguieron uniendo a Grecia y el Reino Unido. Esta situación fue de gran importancia para el apoyo británico al príncipe Jorge como Gobernador General de Creta. No obstante, Jorge dimitiría en 1906 tras una campaña en su contra por parte del líder parlamentario cretense Eleftherios Venizelos.

A consecuencia de la Revolución de los Jóvenes Turcos de 1908, el poder de Venizelos se vio muy reforzado y, el 8 de octubre de ese año, la Asamblea Cretense aprobó una resolución a favor de la unión, a pesar de las reservas del gobierno de Atenas liderado por Georgios Theotokis y las objeciones de las grandes potencias. La tímida reacción del gobierno griego a las noticias de Creta condujo a un estado de confusión sobre estos y los asuntos en el continente.

Un grupo de oficiales del Ejército formó una Liga Militar (Stratiotikos Syndesmos) que demandaba que la familia real fuera despojada de sus atribuciones militares y, para evitar al rey la vergüenza de destituir a sus hijos de esos puestos de mando, ellos mismos se encargaron de hacerlo. La liga militar intentó dar un golpe de Estado que vendría a denominarse golpe de Estado de Goudi, pero, en respuesta, el rey insistió en apoyar al Parlamento Helénico debidamente elegido. Finalmente, los militares implicados se unieron a Venizelos para convocar una Asamblea Nacional que revisara la constitución. El rey Jorge cedió y se celebraron unas nuevas elecciones para la asamblea revisora.

Después de algunas maniobras políticas, Venizelos se convirtió en Primer ministro de un gobierno en minoría y, solo un mes más tarde, convocó unas elecciones, que ganó por mayoría aplastante después de que la mayoría de los partidos de la oposición declinaran tomar parte.


Asesinato de Jorge I por Alexandros Schinas,
representado en una popular litografía contemporánea
 
Venizelos y el rey concordaban en su creencia de que la nación necesitaba un ejército fuerte para reparar el daño de la humillante derrota de 1897. Por su parte, el heredero Constantino fue repuesto como Inspector General del Ejército y, más tarde, Comandante en Jefe. Bajo su cercana supervisión y la de Venizelos, además de la ayuda británica y francesa, el Ejército recibió un nuevo equipamiento y adiestramiento y se encargaron nuevos barcos para la Armada. Mientras tanto, a través de medios diplomáticos, Venizelos se unió a los países cristianos en los Balcanes en oposición al decadente Imperio otomano.

Cuando Montenegro declaró la guerra a Turquía, el 8 de octubre de 1912, se le unieron rápidamente, tras un ultimátum, Serbia, Bulgaria y Grecia, en la que se conocería como Primera Guerra de los Balcanes. Los resultados de esta campaña difirieron radicalmente respecto a la experiencia griega contra los turcos de 1897; las bien entrenadas tropas griegas, con una fuerza de 200 000 hombres, lograron victoria tras victoria. El 9 de noviembre de 1912, las fuerzas griegas irrumpieron en Salónica solo unas pocas horas antes que una división búlgara. Seguido del príncipe heredero y de Venizelos en un desfile algunos días más tarde, el rey Jorge se paseó triunfante por las calles de la segunda mayor ciudad griega.

Como hiciera en Atenas, el rey se paseaba por Salónica sin apenas protección. Durante una tarde de paseo cerca de la Torre Blanca, el 18 de marzo de 1913, recibió un disparo en la espalda desde una corta distancia a manos de Alexandros Schinas, del que se dijo que «pertenecía a una organización socialista» y que «declaró cuando fue arrestado que había matado al rey porque se negó a darle dinero». El gobierno griego negó que hubiera motivación política alguna detrás del atentado, alegando que Schinas era un vagabundo alcohólico. Schinas fue torturado en prisión y seis semanas más tarde murió al caer desde una ventana de la comisaría.


Tumba del rey Jorge en Tatoi.
Durante cinco días, el ataúd del rey fue cubierto con las banderas de Dinamarca y Grecia y reposó en la Catedral Metropolitana de Atenas antes de que su cuerpo se trasladase a su tumba en su palacio de Tatoi. A diferencia de su padre, el nuevo rey Constantino demostró estar menos dispuesto a aceptar los consejos de sus ministros y de las tres potencias protectoras de su país, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, la Tercera República Francesa y el Imperio ruso.

Títulos y armas

Títulos desde su nacimiento hasta su muerte

  • 1845–1852: Su Alteza Príncipe Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg.
  • 1852–1858: Su Alteza Príncipe Guillermo de Dinamarca.
  • 1858–1863: Su Alteza Real Príncipe Guillermo de Dinamarca.
  • 1863–1913: Su Majestad el Rey de los Helenos, Príncipe de Dinamarca.

Armas

La distintiva bandera griega azul con la cruz blanca se enarboló por primera vez durante la Guerra de independencia de Grecia en marzo de 1822. Esta fue modificada posteriormente de forma que el tono azul concordara con el tono del escudo de armas de Baviera que tenía el primer rey Otón. El escudo está blasonado con el escudo de armas de la Familia Real Danesa y los soportes de cada lado están también tomados del escudo danés. Detrás del escudo se encuentra el lema en griego, Ἰσχύς μου ἡ ἀγάπη τοῦ λαοῦ («El amor del Pueblo, mi fortaleza»). Detrás del lema cuelga la Gran Cruz de la Orden del Redentor, la más importante condecoración de honor de Grecia




Olga Konstantínova Románova


Olga Konstantínovna Románova (San Petersburgo, 3 de septiembre de 1851- Roma, 18 de junio de 1926) fue una gran duquesa de Rusia por nacimiento y, por matrimonio, reina consorte de los Helenos —regente entre el 18 de noviembre y el 11 de diciembre de 1920— y princesa de Dinamarca. Asimismo, era miembro de la dinastía Romanov.

Hija del gran duque Constantino Nikoláyevich de Rusia y de su esposa, la princesa Alejandra de Sajonia-Altenburgo, pasó una infancia feliz entre San Petersburgo, Polonia y Crimea.
Se casó, con 16 años, en 1867, con el rey Jorge I de Grecia y se fue a vivir con él a Grecia. Aunque la adaptación fue inicialmente difícil, rápidamente, se involucró en trabajos sociales y fundó diversos hospitales y centros de ayuda a los desfavorecidos. Asimismo, apoyó a su esposo en los diferentes problemas del país con el Imperio otomano y trajo al mundo una gran familia a la que dedicó mucho tiempo.
                     
En 1913, el rey Jorge es asesinado por un anarquista y Olga, ya viuda, no tardó en volver a Rusia. Cuando estalló la Primera guerra mundial, puso en marcha un hospital militar en el palacio Pávlovsk, que pertenecía a su familia. No obstante, cuando comenzó la Revolución rusa en 1917 fue hecha prisionera en el castillo y fue necesaria la intervención de la embajada de Dinamarca para que los bolcheviques la autorizaran a abandonar el país. Ya en el exilio, no pudo ir a Grecia donde su hijo, el rey Constantino I acababa de casarse. Se instaló en Suiza donde residían la mayor parte de sus hijos y de sus nietos y no sería hasta 1920 cuando pudo volver a Atenas. El país estaba en aquel momento sumido en la guerra greco-turca y en la inestabilidad política causada por la muerte sin heredero del rey Alejandro I de Grecia. Esto permitió a la soberana ser nombrada regente a la espera de la vuelta de Constantino I al trono. Sin embargo, la derrota de los griegos ante las tropas de Mustafa Kemal Atatürk condujo a la familia real a un nuevo exilio y Olga pasó los últimos años de su vida entre el Reino Unido, Francia e Italia.

Olga Konstantínova pasó una infancia feliz entre la región de San Petersburgo y Crimea donde su padre poseía varias residencias, entre ellas el palacio Pávlovsk donde ella nació en 1851. Sus padres, el gran duque Constantino Nikolaevich y la gran duquesa Alejandra, conformaban una de las ramas más brillantes de la dinastía Romanov. De hecho, su madre era considerada una de las mujeres más inteligentes y elegantes de la corte y su padre era un afamado consejero del zar Alejandro II de Rusia.

De niña, Olga fue descrita como una pequeña niña, sencilla y regordeta que poseía una amplia mirada iluminada por dos grandes ojos azules. Al contrario que su hermana pequeña Vera Konstantínova, tenía un temperamento muy tranquilo y se mostraba extremadamente reservada. De hecho, está registrado que cuando sus profesores le preguntaba durante sus lecciones, ella comenzaba a llorar y huía de la sala de la clase corriendo. En la familia, tenía una relación muy cercana con su padre y con su hermano mayor, que la idolatraba. Tras el destierro del gran duque Nicolás Constantínovich en Taskent, Olga fue una de los pocos miembros de la familia que mantuvo el contacto con él.

En 1862, el gran duque Constantino fue nombrado por su hermano virrey de Polonia. Tras el Congreso de Viena, el país fue dividido entre Prusia, Austria y Rusia. Este último, que ocupó la mayor parte, vio su poder contestado por los nacionalistas polacos. Al ser el gran duque un liberal, Alejandro II le creyó capaz de ganarse el aprecio de la población. Este se instaló en Varsovia junto con su esposa y sus hijos. No obstante, la vida de los Constantinovna en Polonia fue difícil y, de hecho, el gran duque fue víctima de un intento de asesinato el día después de su llegada a la capital.

Finalmente, el Levantamiento de Enero en 1863 y la radicalización de los independentistas empujaron al zar a llamar a su hermano a San Petersburgo en agosto. En esta época, Olga tenía alrededor de once años y esta difícil experiencia la marcó profundamente.

Olga de Rusia se entregó a la arqueología y a la ayuda a las personas con dificultades económicas. Tuvo, junto con su marido, el reinado más largo y más estable de la monarquía helénica, que acabó con el asesinato del rey Jorge I de Grecia en Salónica el año 1913. Olga se retiró a Rusia, de la cual tuvo que huir con un pasaporte danés durante la revolución (1917). Se instaló en Suiza, Londres, París y, finalmente, en Roma con su hijo Cristóbal. Murió en 1926. No llegó a ver la restauración de la monarquía de 1935.

Distinciones honoríficas

  • GRE Order Redeemer 1Class.png Dama gran cruz de la Orden del Redentor (Reino de Grecia).
  • Order of Queen Maria Luisa (Spain) - ribbon bar.png Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa (Reino de España).








Constantino I de Grecia

Enlace aquí:

Constantino I rey de los Helenos (en griego: Κωνσταντίνος A'; 1868-1923), rey de Grecia de 1913 a 1917 y de 1920 a 1922. Después de sus éxitos militares en las Guerras Balcánicas que permitieron extender el territorio de Grecia, su apoyo pasivo a las Potencias Centrales y su enfrentamiento con el primer ministro Eleftherios Venizelos durante la Primera Guerra Mundial le valieron el descrédito de los Aliados y provocaron una profunda y duradera ruptura en la sociedad griega, por lo que se exilió en 1917. Entre 1917 y 1920, fue proclamado rey su hermano Alejandro I de Grecia. Luego, fue devuelto al trono en 1920, el descontento popular y militar tras el fracaso griego en la Guerra Greco-Turca le obligó a exiliarse de nuevo en 1922. Murió en 1923 en Italia.
                        
Fue el segundo soberano de la Casa de Glücksburg, hijo mayor del rey Jorge I de Grecia y de su esposa, Olga Konstantínova Románova, Gran Duquesa de Rusia.
Nació en la ciudad de Atenas el 2 de agosto de 1868 y estudió en varias academias militares griegas y alemanas.
En 1889 contrajo matrimonio con la princesa Sofía de Prusia, que era hermana del káiser alemán Guillermo II, y nieta, por vía materna, de la reina Victoria I del Reino Unido.

Diádoco y llegada al trono

El desastre de 1897

En enero de 1897, Creta se rebela contra el gobierno otomano de la isla y reclama su anexión a Grecia. En Atenas los partidarios de la Gran Idea piden la intervención del reino helénico en el conflicto, y el Rey y su primer ministro, Theodoros Deligiannis, acaban por envíar refuerzos a los cretenses insurrectos. El príncipe Jorge, hermano del Diádoco Constantino, toma el mando de una flota encargada de impedir la intervención de la marina otomana, mientras 1.500 soldados griegos desembarcan en la isla. Frente a la actitud de Atenas, el Imperio Otomano declara la guerra a Grecia el 17 de abril de 1897: empieza la guerra greco-turca de 1897, llamada también "guerra de los treinta días".

Nombrado comandante jefe del ejército de Tesalia el 26 de marzo, Constantino es enviado a Volos la misma noche para penetrar en territorio otomano e invadir Macedonia. El Estado Mayor no tiene, sin embargo, ningún plan de batalla y las tropas tienen poco material y poco entrenamiento, por lo que el intento de invasión fracasa y las tropas otomanas obligan al ejército griego a replegarse en Tesalia. El cuartel general griego se instala en Larissa, que es tomada por los otomanos. Desde finales de abril la guerra ya está perdida para los griegos y las últimas batallas de mayo no hacen sino confirmar la superioridad turca.

A pesar del apoyo de las potencias europeas en las negociaciones de paz de diciembre de 1897, las consecuencias de la derrota son muy graves para Grecia. Tiene que renunciar a sus ambiciones territoriales en Creta y en Macedonia, y sus fronteras de Tesalia son modificadas a favor del Imperio Otomano. Además Grecia tiene que pagar una indemnización de cerca de 4 millones de libras turcas, en un momento en el que las finanzas del país están al borde de la quiebra.

La familia real no sale indemne del conflicto. Aunque el rey Jorge I se hubiese mostrado reticente en un principio a que su país entrara en guerra, es considerado responsable del fiasco. Pero es Constantino quien es considerado como el principal responsable de la derrota y parte de la opinión pública pide que se le juzgue ante un tribunal militar. Su mujer, la princesa Sofía de Prusia, es igualmente criticada por la actitud de su hermano, el kaiser Guillermo, que apoyó abiertamiente a Turquía durante el conflicto. La pareja decide alejarse de Grecia y se instala una temporada en Alemania, en casa de la madre de Sofía.

Rey de los Helenos

Cuando sube al trono, Constantino se beneficia de varias ventajas que refuerzan su popularidad en Grecia: a parte de us recientes éxitos militares, es el primer monarca de la Casa de Glücksburg que haya nacido en el país, y es también el primero en haber sido educado en la religión ortodoxa. Por otro lado lleva el mismo nombre que el fundador de Constantinopla y que el último emperador bizantino.

El inicio de su reinado se ve marcado por las negociaciones de paz que ponen fin a la Primera Guerra de los Balcanes. El Tratado de Londres, firmado el 30 de mayo de 1913, concede a Grecia buena parte de Macedonia, incluida Salónica, parte de Epiro, la isla de Creta y varias islas del mar Egeo. La nueva superficie del país es el doble de antes de la guerra. Pero persistían profundas diferencias entre los reinos de los Balcanes y Bulgaria no aceptaba la pérdida de Salónica.

Segunda Guerra de los Balcanes

Posición en la I Guerra Mundial

Desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, Constantino quería mantener la neutralidad, mientras que el primer ministro Eleftherios Venizelos deseaba unirse a los aliados unidos en el seno de la Triple Entente.

Los aliados afirmaron desde el principio de la guerra que a pesar de su neutralidad, el Rey tomó partido por los alemanes, en parte debido a sus manifiestas simpatías pro-alemanas compartidas por la reina Sofía.
En 1915, alegando la neutralidad de su gobierno, se opuso a que el ejército griego interviniera en defensa de Serbia, su aliada, invadida por las tropas de Bulgaria que acababa de entrar en guerra al lado de Prusia y Austría. Se opuso también a que las tropas británicas y francesas se estacionaran en Salónica tras su derrota en la Batalla de Galípoli contra el imperio turco; en octubre del mismo año Constantino despidió a Venizelos que había permitido, con el apoyo del parlamento griego, ese mismo desembarco de los ejércitos aliados que desde Grecia pensaban detener el avance de las Potencias Centrales en los Balcanes. Al mismo tiempo, permitió al ejército búlgaro desplegarse en el norte de Grecia, lo que hicieron en abril-mayo de 1916, para ocupar plazas desde las que amenazar a las tropas aliadas bloqueadas en Salónica.

El Cisma Nacional: Constantino abandona Grecia

El conflicto entre el Jefe de Estado y su Primer Ministro provocó la fragmentación del gobierno: uno provisional en Salónica dirigido por el primer ministro Venizelos, que declaró la guerra a Alemania y Bulgaria al lado de los aliados; otro en Atenas en el que ejercía el poder el rey Constantino. Los británicos reconocieron el gobierno provisional de Venizelos el 19 de diciembre de 1916. Este enfrentamiento sobre la postura que Grecia debía adoptar en la Primera Guerra Mundial se convirtió lógicamente en un enfrentamiento entre republicanos liberales y monárquicos conservadores, y se extendió a toda la sociedad griega. Dividió al pueblo de Grecia en dos bandos irreconciliables por lo que se denominó "Cisma Nacional" (en griego: εθνικός Διχασμός / ethnikós Dikhasmós). Sus consecuencias afectaron la historia de Grecia hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

El 11 de junio de 1917, el Alto Comisario de los Aliados en Atenas, Charles Jonnart, pidió al gobierno la renuncia del Rey y del Diádoco Jorge. Al día siguiente, cansado de las presiones de las Potencias Aliadas y de buena parte del pueblo griego, Constantino I abandonó el poder, sin abdicar, dejando en su lugar a su segundo hijo, Alejandro, hasta que la situación le permitiese regresar. El Diádoco y el resto de la familia real se fue junto a él al exilio en Suiza alemana, primero en Saint-Moritz y luego en Zúrich. Tras la dimisión del gobierno monárquico de Alexandros Zaimis, Alejandro I encargó a Venizelos la formación de un nuevo gabinete por lo que el gobierno establecido en Salónica se transfirió a Atenas. Grecia pudo entonces entrar oficialmente en guerra al lado de los Aliados, y envió tropas a Bulgaria en apoyo a las tropas aliadas en el Frente de los Balcanes.

Regreso y segunda abdicación

Alejandro tan sólo reinó tres años, hasta su muerte prematura en 1920. Tras el fracaso de Venizelos en las polémicas elecciones generales de ese mismo año, y un plebiscito de dudosa legalidad en el que 99 % del pueblo griego pidió el regreso del Rey, Constantino volvió a ocupar el trono. Esta vez no duró mucho: no se le perdonaba su apoyo a las Potencias Centrales y tuvo que abdicar por segunda vez en 1922, tras una desastrosa derrota contra los turcos en la Guerra Greco-Turca (1919-1922) que supuso el retorno forzado de más de un millón de griegos residentes en Turquía. Fue sucedido entonces por su hijo mayor Jorge II. Constantino I se exilió en Italia, muriendo a los pocos meses, el 11 de enero de 1923, en la ciudad de Palermo, Sicilia.

Hijos de Constantino I

Los hijos de Constantino I de Grecia y Sofía de Prusia fueron:

 

Sofía de Prusia


Sofía de Prusia (en alemán: Sophie von Preußen; bautizada con los nombres Sofía Dorotea Ulrica Alicia; en alemán Sophie Dorothea Ulrike Alice; Potsdam, 14 de junio de 1870 - Fráncfort, 13 de enero de 1932) fue princesa de Prusia, princesa de Alemania y reina consorte de Grecia tras su boda con Constantino I de Grecia. La princesa Sofía era hija del emperador Federico III y de Victoria, Princesa Real.
                
Fue educada directamente por su madre, quien le inculcó ciertos sentimientos anglófilos.
El 27 de octubre de 1889 se casó con el príncipe Constantino de Grecia, futuro Constantino I. La boda se celebró en Atenas, aunque el compromiso había pasado por dificultades en la corte de Berlín, especialmente porque era mal visto que una princesa luterana se casase con un ortodoxo.

Se la consideró como influyente en su esposo el rey, sobre todo en los sentimientos proalemanes que Constantino mostró durante la Primera Guerra Mundial.

El 11 de julio de 1917 tuvo que abandonar el país junto con su marido hacia Suiza, tras complicaciones políticas. En 1920 regresaron a Grecia con motivo de los funerales de su hijo Alejandro, y ese mismo año el rey Constantino retomó el poder, para abdicar tan sólo dos años después, en 1922, y enseguida partir nuevamente al exilio, esta vez a Italia.

Sofía enviudó en 1923. Falleció de cáncer en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno, en 1932.



 
 

Jorge de Grecia


Jorge, príncipe de Grecia y Dinamarca (Corfú, 24 de junio de 1869 – Saint Cloud, 25 de noviembre de 1957), conocido familiarmente como el tío Goggy. Miembro muy querido de la familia real griega, llegó a ser Alto Comisionado de Creta durante el período de transición de la soberanía otomana a su unión con Grecia.
                   
El príncipe Jorge era el segundo hijo del rey Jorge I de Grecia (1845-1913) y de la reina Olga (Olga Konstantínova Románova) (1851-1926). Por línea paterna es nieto del rey Cristián IX de Dinamarca (1818-1906) “el abuelo de Europa” y por línea materna es bisnieto del zar Nicolás I de Rusia (1796-1855). El 21 de noviembre de 1907 contrajo matrimonio civil, en París, con María Bonaparte, princesa Napoleón (1882-1962), hija de Rolando Bonaparte (1858-1924) y de su esposa Marie-Félix Blanc (1859-1882). La princesa Marie era descendiente de Luciano Bonaparte (1775-1840), hermano de Napoleón I. El 12 de diciembre de 1907 se celebró la ceremonia religiosa en Atenas.
Jorge y Marie fueron padres de dos hijos:
  • Pedro, príncipe de Grecia y Dinamarca (1908-1980), casado con Irina Aleksandrovna Ovtchinnikova (1900-1990), divorciada de origen ruso. Este matrimonio, considerado morganático, apartó al príncipe Pedro de sus derechos dinásticos. El matrimonio no tuvo desdendencia. El príncipe Pedro fue antropólogo.

Su infancia y juventud

El príncipe Jorge pasó su infancia en Grecia, junto a sus padres y sus seis hermanos, entre el palacio real de la Plaza Sintagma y el de Tatoi, al norte de Atenas y a los pies del Monte Parnaso. Tal y como estaba previsto en la constitución griega en vigor, los hijos del rey de los helenos son educados en el seno de la religión ortodoxa griega. La educación de Jorge y sus hermanos se llevó a cabo dentro del propio palacio real a cargo de tres preceptores extranjeros: prusiano, francés e inglés. La lengua de aprendizaje era el inglés, que hablaban los hermanos entre ellos y con sus padres. Por otro lado el rey Jorge I inculcó en sus hijos el uso del griego moderno, que sería utilizado por todos ellos a lo largo de sus vidas. Los pequeños príncipes también aprenderían francés y danés. En opinión de sus preceptores Jorge no era un alumno espabilado y en 1883 el rey Jorge I decide enviarlo a Dinamarca para que continúe su formación junto a la familia real danesa e ingrese en su marina real. El cambio de aires le sentó bien a un príncipe Jorge de sólo 14 años, que llegó a ser uno de los primeros de su clase. El joven príncipe es acogido en casa de sus tíos Valdemar de Dinamarca (1858-1939) y su esposa María de Orleáns (1865-1909). El encuentro entre Valdemar y Jorge supuso el inicio de una relación amorosa a la que sólo pondría fin la muerte de Valdemar.

En 1891 el zarévich Nicolás de Rusia, futuro Nicolás II (1868-1918) inicia un viaje por Extremo Oriente. Jorge, en esos momentos teniente de navío de la marina rusa, recibe el encargo de su tío el zar Alejandro III (1847-1894) para que acompañe a su primo hermano en tan largo periplo. La expedición transcurría plácida y felizmente hasta su llegada a Japón. El 11 se mayo de 1891, Tsuda Sabzo, un policía japonés encargado de la seguridad del zarevitch, llevó a cabo un intento de atentado contra Nicolás asestándole dos golpes de sable en la cabeza. Por fortuna, los reflejos y el coraje del príncipe Jorge salvaron la vida de su primo.

El príncipe Jorge y los Juegos Olímpicos

En 1896 Jorge y dos de sus hermanos, el diádoco Constantino – príncipe heredero – y el príncipe Nicolás se implicaron activamente en la organización de los I Juegos Olímpicos modernos. Como experto marino que era, el príncipe Jorge fue el presidente de los subcomités para los deportes náuticos y, durante el desarrollo de las pruebas, fue el presidente de los árbitros. Su impresionante estatura, su formación atlética y la pertenencia a la familia real confirieron más peso a las decisiones arbitrales. Los I Juegos Olímpicos modernos supusieron un éxito para Grecia y contribuyeron al nacimiento y desarrollo del orgullo nacional griego. Durante la victoria del joven pastor Spiridon Louis en la prueba de maratón, Jorge y sus hermanos saltaron de las tribunas a la pista del estadio olímpico para correr con el campeón con últimos metros de la carrera.

Alto Comisionado de Creta

En 1897 una rebelión irredentista estalla en Creta, que se hallaba bajo soberanía otomana. En febrero se envía una flota griega a la bahía de Souda, produciéndose el desembarco de 2000 voluntarios griegos. El príncipe Jorge, oficial de la marina helena, comandó una flotilla de torpederos dedicada a patrullar el norte de isla para impedir cualquier tipo de intervención naval otomana. El deseo de Grecia por anexionarse las provincias helenas bajo soberanía turca conduce a la declaración de guerra al Imperio Otomano, iniciándose así la conocida como Guerra de los Treinta Días. Pero Grecia está muy mal preparada para el combate y los turcos aplastan fácilmente a su adversario. Las grandes potencias europeas (Gran Bretaña, Francia, Rusia e Italia) que en un principio se oponían a la posición beligerante de Grecia, equilibraron la balanza impidiendo a los turcos imponer unas condiciones excesivamente duras a los griegos. Las potencias europeas zanjan la situación concediendo a Creta la autonomía bajo protectorado otomano, para ello necesitan un gobernador que cuente con el apoyo de la población cretense y éste será el príncipe Jorge, que es nombrado Alto Comisionado de la isla de Creta. Jorge ejercerá su cargo a partir del 21 de diciembre de 1898. Tras años de ser considerado el nulo de la familia, alcanzar tan grande responsabilidad lo cual será para Jorge de Grecia un gran triunfo personal e histórico para Creta.

Pese a las apariencias el cargo confiado a Jorge distaba mucho de ser tranquilo. Los cretenses no estaban nada satisfechos con la solución impuesta por las grandes potencias europeas y los motines en la isla se sucedían en el tiempo. Por otro lado las potencias europeas implicadas se comportaban más como conquistadoras que como libertadoras: cada una ocupa su territorio y no se ponen de acuerdo entre ellas. A su vez el príncipe Jorge no se siente respaldado por el gobiertno griego, dolido tanto por su reciente derrota como para comprometerse a fondo con los asuntos cretenses.

En 1901 el mandato del príncipe Jorge en Creta es renovado por diez años más. Para hacer frente a la reinante inestabilidad política de la isla, Jorge dedice gobernar de espaldas a la Asamblea Regional.

Con esta actuación Jorge se gana la enemistad de Eleutherios Venizelos, líder de los partidarios de la Enosis y Ministro de Justicia del gobierno cretense. El enfrentamiento entre Venizelos y Jorge de Grecia no hará más que desestabilizar la precaria la situación de la isla. La mayoría de la opinión pública cretense considera a Jorge una persona conciliadora e imparcial pero una campaña orquestada por Venizelos muestra a la opinión pública internacional un príncipe Jorge arbitrario y alejado de los intereses del pueblo.

En 1905 Venizelos convoca una asamblea revolucionaria ileagal en Theriso, en las colinas próximas a la entonces capital de la isla, La Canea. Al año siguiente las elecciones a la asamblea oficial reflejan la profunda división de la población cretense: el príncipe Jorge recibe el apoyo de 38.127 votos frente a los 33.279 que obtiene Venizelos. Consecuencia directa de la polarización de la asamblea, se declara una rebelión abierta durante la cual la gendarmería insular se mantiene fiel al príncipe Jorge al mismo tiempo que intenta efectuar su trabajo lo más objetivamente posible.

En 1906 la diplomacia británica organiza las negociaciones entre los dos bandos. El 23 de julio el príncipe Jorge dimite como Alto Comisionado y abandona Creta, siendo substituido por el ex-primer ministro griego Alexandros Zaimis.

En 1908, pese a los esfuerzos de las grandes potencias europeas, la asamblea cretense declara unilateralmente su anexión a Grecia, pero no será hasta 1913 cuando la isla pase a ser definitivamente parte del reino heleno.

Su vida privada

Tras su marcha de Creta el príncipe Jorge no desempaña ningún otro cargo oficial de importancia. Se retira a París y pasa temporadas en Grecia.

En 1907 contrae matrimonio con la princesa Marie Bonaparte, heredera de una de las mayores fortunas de Europa. La pareja no fue muy feliz a causa de la homosexualidad de Jorge y el complicado carácter de Marie, mujer de amplísimas inquietudes intelectuales. A pesar de esta anómala situación, la pareja se profesó una profunda y sólida amistad que se prolongaría durante el resto de sus vidas, sobreviviendo a los recíprocos adulterios.

Hasta 1912 la pareja principesca comparte su tiempo entre Atenas, París y Bernstorff, la residencia del príncipe Valdemar de Dinamarca. Es en estos años cuando nacen sus dos hijos y la pareja se entrega a su papel de padres. Los únicos actos oficiales en los que participa el príncipe Jorge durante estos años son: la organización de los Juegos Panhelénicos y la coronación del rey Jorge V del Reino Unido, en 1911, a la que asiste en representación de su padre el rey Jorge I.

Los años difíciles

El 8 de abril de 1910, Venizelos se alza con la victoria en las elecciones legislativas griegas, convirtiéndose en primer ministro. Terriblemente herido por lo que considera una nueva traición del rey Jorge I, el príncipe se encierra en largo período de resentimiento y distanciamiento de su padre.
En 1912 estalla la Primera Guerra Balcánica, que enfrenta a Bulgaria, Serbia, Montenegro y Grecia con el Imperio Otomano. Los turcos son derrotados pero las exigencias búlgaras respecto al reparto de los territorios ganados en la guerra hacen imposible un acuerdo entre los aliados. Esta situación desencadena, en 1913, la Segunda Guerra Balcánica en la que Grecia, Montenegro, Serbia, Rumanía y el propio Imperio Otomano, se enfrentan a Bulgaria. Durante estos acontecimientos el príncipe Jorge es destinado al Estado Mayor de la marina helena y más tarde general y ayuda de campo del rey.

Grecia va saliendo de estos conflictos considerablemente favorecida. La alegría por la visctoria en la Primera Guerra Balcánica se volatilizó el 18 de marzo de 1913, cuando el rey Jorge I muere víctima de un atentado mientras paseaba por las calles de Salónica, ciudad recién anexionada a Grecia. Se inicia así un período marcado por una serie de muertes violentas en el seno de la familia real helena a lo largo del reinado de Constantino I (1868-1923). En 1914, al iniciarse la Primera Guerra Mundial, Grecia permane neutral. Los príncipes Jorge y Marie residen en Francia, desde donde sostienen de su bolsillo diversos hospitales e instituciones caritativas. En París Jorge ejerce de embajador no oficial de su país y pretende aprovercharse de la amistad (más exactamente relación amorosa) de su esposa con el político francés Aristide Briand para que medie entre Grecia y los países de la Entente.

Mientras tanto en Atenas el rey Constantino I, cuñado del káiser Guillermo II de Alemania (1859-1941) lleva a cabo una política germanófila que conducirá a la ruptura entre el soberano y el ex-primer ministro Venizelos, que el 30 de agosto de 1916 crea un gobierno de defensa nacional en Salónica. Como consecuencia Grecia se fragmenta en tres por el Ethnikos Dikhasmos (el Gran Cisma):
  • al sur la zona que depende del gobierno real, con Atenas como capital,
  • al norte la zona que depende del gobierno provisional (Tesalia y Epiro), con Salónica como capital, y
  • entre ambas zonas una neutra controlada por las fuerzas aliadas de la Entente.
El 12 de junio de 1917, bajo la menaza de un desembarco de la Entente en el Pireo, Constantino I parte para el exilio sin llegar a abdicar oficialmente. Tras la marcha del rey las cancillerías de la Triple Entente se plantean sentar en el trono griego a Jorge y Marie, por lo visto así lo habían pactado Aristide Briand y Venizelos; pero el resentimiento que el príncipe Jorge sentía por éste último desde su etapa cretense, unido a la profunda fidelidad y el cariño que le profesa a su hermano hacen que Jorge ni se plantee aceptar el ofrecimiento en caso de producirse. De este modo es Alejandro (1893-1920), el diádocos, quien será nombrado rey de los helenos con el nombre de Alejandro I el 12 de junio de 1917.

Un cúmulo de fatalidades conduce a numerosos miembros de la familia real griega al exilio, muchos de ellos encuentran amparo en la residencia parisina de Jorge y Marie. En 1918 son asesinados por los bolcheviques el zar Nicolás II (primo hermano de Jorge) y su familia. En 1919 los cuñados de Jorge, los grandes duques Pablo Alexandrovitch y Jorge Mikhailovitch de Rusia son ejecutados por los hombres de Lenin. En 1920 el joven rey Alejandro I muere de septicemia como consecuencia de la mordedura de un mono.

El doctor Freud entra en sus vidas

En 1925, la princesa Marie conoce a Sigmund Freud y se va a Viena para ser psicoanalizada por él. El príncipe Jorge, profundamente conservador, intenta disuadirla de ello pero la testaruda Marie Bonaparte se marcha a Austria de todos modos. Es el inicio de una fecunda amistad que hará de Marie una de las pioneras del psicoanálisis. Con el paso de los años Jorge y Freud darán prueba de un mutuo respeto, lo que no quiere decir que el príncipe abrace las ideas psicoanalístas de su esposa, de las que prefiere mantenerse al margen.

En 1936 el príncipe Jorge y su familia vuelven a Grecia tras dieciséis años de exilio. Son recibidos calurosamente por el pueblo, hecho que tranquiliza al príncipe que se siente reconciliado con su pueblo. Dos años más tarde Jorge y Marie vuelven de nuevo a Grecia llegando incluso a visitar Creta (Jorge no había vuelto desde 1906) donde es recibido con una triunfal y emotiva recepción.
De nuevo las alegrías duran poco. A su vuelta de Creta Jorge tiene un enfrentamiento con su hijo, el príncipe Pedro, que, contra la opinión paterna, mantiene una relación con una plebeya divorciada con la que contraerá matrimonio morganático en 1939.

Pero 1939 será el año más triste en la vida de Jorge: fallece su tío el príncipe Valdemar de Dinamarca, el amor de su vida. La muerte de Valdemar sume a Jorge en una depresión marcada por su mal humor.

Desde París Jorge y Marie asisten impotentes al ascenso del nazismo en Alemania y las persecuciones de los judíos. Cuando se produce la anexión de Austria al III Reich la princesa Marie hace todo lo posible para salvar de las garras nazis al doctor Freud y su familia. Gracias a su fortuna y sus contactos, Marie les consigue unos pasaportes diplomáticos con los que logran llegar a Londres, donde el 23 de septiembre de 1939 fallece Sigmund Freud a los pocos meses de su llegada.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, los príncipes deciden permanecer en París, haciendo donación de varias ambulancias a la Cruz Roja. Sin embargo, la capitulación de Francia frente a la Alemania hitleriana les hace huir a Grecia – en febrero de 1941 - para permanecer junto a la familia real.

Cuando Grecia es invadida por las tropas nazis Jorge, Marie y su hija la princesa Eugenia parten para el exilio con el resto de la familia real. Primero huyen a Creta, más tarde a Egipto y por último residen en Sudáfrica; desde donde viajan a Brasil y luego paran en Argentina por un tiempo. En octubre de 1944 Jorge y Marie regesan a Europa porque el príncipe tiene que ser operado en Londres de un cáncer de laringe.

En 1945 el príncipe y su esposa regresan a París, pero nada más llegar al contimente Jorge siente la necesidad imperiosa de ir a Dinamarca para reencontrarse con el recuerdo de su amado Valdemar. Ese mismo año los príncipes pasan varios meses en Canadá y los Estados Unidos donde la princesa Marie, reconocida psicoanalista, realiza una serie de conferencias.

Sus últimos años

Durante los diez últimos años de su vida el príncipe Jorge realiza una serie de viajes oficiales por Europa como representante de su sobrino el rey de Grecia en diversas ceremonias oficiales. Asiste a los funerales de su primo el rey Cristián X de Dinamarca (1840-1947), a la coronación de la reina Juliana I de los Países Bajos (1909-2004), al matrimonio se su sobrino el príncipe Felipe de Grecia, duque de Edimburgo (1921) con la futura reina Isabel II del Reino Unido (1926) y a la coronación de ésta misma. A partir de 1948 los príncipes Jorge y Marie deciden pasar los inviernos en Grecia. Efectúan una nueva visita a Creta en 1954.

El 21 de febrero de 1957, Jorge y Marie celebran sus bodas de oro rodeados de toda la familia real griega y numerosos amigos. En las fotos de las celebraciones podemos ver un decrépito y enfermo príncipe Jorge, que fallecería tan solo cuatro días más tarde de hematuria, tras una larga agonía. Jorge era el príncipe más veterano de su generación y su dinastía. El 4 de diciembre de 1957 su cuerpo fue trasladado al cementerio real de Tatoi, en Grecia.




Marie Bonaparte


Marie Bonaparte (2 de julio de 1882, Saint-Cloud - 21 de septiembre de 1962, Saint-Tropez), princesa de Grecia y Dinamarca, fue además una escritora y psicoanalista francesa.
Estrechamente vinculada a nivel profesional con Sigmund Freud, con su riqueza contribuyó al sostenimiento y popularidad del incipiente psicoanálisis y ayudó al propio Freud a escapar de la Alemania nazi. Por su matrimonio con el príncipe Jorge de Grecia entró a formar parte de la familia real griega, siendo uno de sus miembros más queridos y peculiares.
                    
Marie Bonaparte nació en Saint-Cloud, en el departamento de Hauts-de-Seine (Île-de-France). Su madre, Marie-Félix Blanc, falleció pocos días después del nacimiento de Marie, víctima de una trombosis. Su padre fue el príncipe Roland Napoleón Bonaparte, lo que le convertía en sobrina nieta de Napoleón Bonaparte. Su abuelo paterno fue el príncipe Pedro Napoleón Bonaparte, hijo del príncipe Luciano Bonaparte y sobrino de Napoleón. Su abuelo materno fue François Blanc, la principal estrella de Montecarlo. Sus íntimos la llamaban Mimi.

El 21 de noviembre de 1907 se casó con el príncipe Jorge de Grecia, en una ceremonia civil celebrada en París. Veintiún días más tarde volvieron a casarse, esta vez en una ceremonia religiosa, en Atenas. A partir de entonces pasó a ser la Princesa María de Grecia y de Dinamarca y, como tal, tuvo dos hijos: el príncipe Pedro de Grecia y la princesa Eugenia de Grecia.

El 2 de junio de 1953, el matrimonio acudió a Londres con motivo de la coronación de la reina Isabel II del Reino Unido. Lo hicieron en representación de Grecia, debido a que no pudo acudir el rey Pablo I de Grecia. Marie era la tía del marido de la nueva reina británica y, por tanto, tía del nuevo Duque de Edimburgo. Curiosamente, Marie se aburrió tanto en la ceremonia de coronación que bromeó sobre la posibilidad de psicoanalizar al señor que estaba sentado al lado de ella. Un señor que consiguió entretenerles durante la velada, explicándoles sus actividades. Un señor que veintiocho años después sería el Presidente de la República Francesa. Ese señor era François Mitterrand.

La princesa y el psicoanálisis

La gran pregunta que nunca recibe respuesta y que yo no estoy capacitado para responder, después de mis treinta años de estudios sobre el alma femenina, es: ¿qué desea una mujer?
Sigmund Freud, en referencia al caso de Marie Bonaparte
Marie padecía de frigidez, pero a pesar de esta disfunción sexual, había mantenido relaciones sentimentales con Aristide Briand, Primer Ministro francés y con Rudolf Loewenstein, discípulo de Sigmund Freud. Este último le recomendó someterse a un tratamiento con el famoso psicoanalista.

Desde entonces, Marie se sintió tan interesada por el psicoanálisis que decidió no sólo apoyar económicamente a Freud, sino convertirse ella misma en psicoanalista.

Marie Bonaparte, que ejerció como psicoanalista hasta su muerte en 1962, hizo un gran servicio a la causa del psicoanálisis: protegió a Freud de la irracionalidad de las autoridades nazis alemanas, financió las exploraciones antropológicas de Géza Róheim y el proyecto que permitiera a James Strachey hacer la primera traducción de las obras completas al inglés (la Standard Edition) y resguardó la correspondencia de Freud a Wilhelm Fliess (aunque Freud sugirió que fuera destruida). Además, Bonaparte formó parte del grupo de doce miembros fundadores de la Societé Psychanalytique de Paris SPP en 1926 y de la Revista francesa de psicoanálisis, la Revue française de psychanalyse, un año más tarde.

La historia de cómo auxilió a Freud y su familia a huir de los nazis se narra en la película Princesa Marie (2004), dirigida por Benoît Jacquot y protagonizada por Catherine Deneuve, como Marie Bonaparte, y Heinz Bennet, como Freud.

Muerte

Falleció de leucemia en Saint-Tropez. Sus restos fueron incinerados en Marsella y sus cenizas esparcidas en la tumba de su marido en Tatoi, cerca de Atenas.

Títulos y estilos

  • 2 de julio de 1882 – 21 de noviembre de 1907: Princesa María Bonaparte
  • 21 de noviembre de 1907 – 21 de septiembre de 1962: Su Alteza Real la Princesa María de Grecia y Dinamarca.

Distinciones honoríficas

  • Royal Order of Saints Olga and Sophia ribbon.png Dama Gran Cruz de la Orden de las Santas Olga y Sofía (Reino de Grecia).







Marie Bonaparte, que ejerció como psicoanalista hasta su muerte en 1962, hizo un gran servicio a la causa del psicoanálisis: protegió a Freud de la irracionalidad de las autoridades nazis alemanas, financió las exploraciones antropológicas de Géza Róheim y el proyecto que permitiera a James Strachey hacer la primera traducción de las obras completas al inglés (la Standard Edition) y resguardó la correspondencia de Freud a Wilhelm Fliess (aunque Freud sugirió que fuera destruida). Además, Bonaparte formó parte del grupo de doce miembros fundadores de la Societé Psychanalytique de Paris SPP en 1926 y de la Revista francesa de psicoanálisis, la Revue française de psychanalyse, un año más tarde







Alejandra de Grecia


Gran Duquesa Alejandra Georgievna de Rusia, nacida Princesa Alejandra de Grecia (finca de Mon Repos, Corfú, 18 de agosto de 1870 - Ilinskoie, Moscú, 24 de septiembre de 1891) fue una princesa griega, la primera de la actual dinastía que nació en el reino de Grecia, hija del rey Jorge I de Grecia y de la reina Olga.
                            
Con dieciocho años se prometió en matrimonio con el gran duque Pablo Románov, que era hermano del zar Alejandro III de Rusia y diez años mayor que Alejandra. Pablo era hijo del zar Alejandro II de Rusia y de la zarina María Alexandrovna. Se casaron en junio de 1889 en San Petersburgo, ciudad en la que residieron.
                                      
El 18 de septiembre de 1890 nació su primera hija, la gran duquesa María Pávlovna Románova. Poco después volvió a estar embarazada, pero en una visita a la finca Ilinskoie, cerca de Moscú, se le adelantó el parto cuando estaba de siete meses. El alumbramiento se complicó y el 18 de septiembre de 1891 nacía el gran duque Dimitri Pavlovitch. Alejandra enfermó gravemente y permaneció en coma durante seis días, muriendo finalmente con veintiún años.

Fue enterrada en el mausoleo de los Romanov, en la fortaleza de san Pedro y san Pablo de San Petersburgo. En 1940 trasladaron sus restos a Tatoi.

Títulos y tratamientos

  • 1870-1889: Su Alteza Real la princesa Alejandra de Grecia y Dinamarca
  • 1889-1891: Su Alteza Imperial la gran duquesa Alejandra Georgievna de Rusia.
 
 

Pablo Románov


Pablo Aleksándrovich Románov (en ruso, Павел Алексáндрович Ромáнов; 3 de octubre de 1860 - 30 de enero de 1919) fue un gran duque de Rusia, hijo menor del zar Alejandro II y María de Hesse-Darmstadt. Fue militar y tuvo algunos altos cargos en el ejército durante la Primera Guerra Mundial.
El gran duque nació en Tsárskoye Seló en 1860 y su nacimiento fue conmemorado con el nombramiento de la ciudad de Pavlodar en su honor.
                          
Como consecuencia de la Revolución rusa, las autoridades soviéticas lo arrestaron en agosto de 1918 en Petrogrado. Ante su precaria salud, su esposa pidió su liberación, pero al contrario lo encarcelaron en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo en enero de 1919. Fue fusilado el 30 de enero de 1919 junto a sus primos, los grandes duques Demetrio Constantínovich, Nicolás Mijáilovich y Jorge Mijáilovich, como respuesta al asesinato en Alemania de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Lo sepultaron en una fosa común de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo y su cuerpo fue encontrado en 2011.

En 1889, se casó en primeras nupcias con la princesa Alejandra de Grecia, quien tomó el nombre ruso de Alejandra Gueórguievna y quien era hija de Jorge I de Grecia. La pareja tuvo dos hijos:
Alejandra murió en coma seis días después de dar a luz al gran duque Demetrio en 1891.
En 1893, dos años después de la muerte de su primera esposa, Pablo inició una relación con la plebeya casada Olga Karnóvich. El gran duque le pidió permiso para casarse a Nicolás II de Rusia, siguiendo las leyes de la Casa Imperial, pero el zar rehusó y la pareja se instaló en París. En 1902 se casaron en Livorno y dos años después el gobierno bávaro le otorgó a Olga el título de condesa de Hohenfelsen y en 1915, después de regresar a Rusia, el zar le concedió el título de princesa Paléi. Con ella tuvo otros tres hijos:







 

En 1893, dos años después de la muerte de su primera esposa, Pablo inició una relación con la plebeya casada Olga Karnóvich. El gran duque le pidió permiso para casarse a Nicolás II de Rusia, siguiendo las leyes de la Casa Imperial, pero el zar rehusó y la pareja se instaló en París. En 1902 se casaron en Livorno y dos años después el gobierno bávaro le otorgó a Olga el título de condesa de Hohenfelsen y en 1915, después de regresar a Rusia, el zar le concedió el título de princesa Paléi. Con ella tuvo otros tres hijos:

 
 
                                      El Gran duque Pablo Aleksándrovich con su segunda esposa,
                                  la princesa Olga Paléi y sus tres hijos: Vladimiro, Natalia e Irene.




 

Nicolás de Grecia

 
Nicolás de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (en griego Πρίγκιπας Νικόλαος της Ελλάδας), príncipe de Grecia y de Dinamarca, nació el 22 de enero de 1872 y falleció el 8 de febrero de 1938. Miembro de la familia real griega.
 
El príncipe Nicolás es el tercero de los cuatro hijos varones del rey Jorge I de Grecia (1845-1913) y su esposa la gran duquesa Olga Konstantínova Románova, reina de Grecia (1851-1926). Por línea paterna es nieto de Cristián IX de Dinamarca (1818-1906) mientras que por línea materna es biznieto del zar Nicolás I de Rusia (1796-1855).

El 29 de agosto de 1902 Nicolás de Grecia contrajo matrimonio, en Tsárskoye Seló, con la gran duquesa Elena Vladímirovna de Rusia (1882-1957) hija del gran duque Vladimir Alexandrovich de Rusia (1847-1909) y de la gran duquesa María de Mecklemburgo-Schwerin (María Pavlovna) (1854-1920). Por línea paterna Elena es nieta del zar Alejandro II de Rusia (1818
-1881) y por línea materna lo es del gran duque Federico Francisco II de Mecklemburgo-Schwerin (1823-1883) De esta unión nacieron tres hijas:
Olga, Isabel y Marina de Grecia estaban consideradas como las princesas más bellas de su época. Entre sus sobrinos eran conocidas como “las tías Fabergé”, de quien eran asiduas clientas.

Biografía

De origen germano-danés, a la familia del príncipe Nicolás le unen estrechos lazos familiares con la mayoría de las casas reales europeas. Durante su infancia y juventud Nicolás pasa los veranos entre Aix-les-Bains y Dinamarca, donde se reúne con sus primos de las otras cortes europeas entre los que es conocido como « Greek Nicky » (el Nicky griego) para diferenciarlo de su primo, el futuro Nicolás II de Rusia.

Como todos sus hermanos varones, Nicolás de Grecia comenzó muy joven la carrera militar ingresando en la escuela Evelpedes de El Pireo. En 1908, junto con sus hermanos, se vio obligado a abandonar sus funciones militares a causa de las presiones organizadas por la Stratiotikos Syndemos, una liga nacionalista que se desarrolló durante el reinado de su padre.

Con sus hermanos Constantino y Jorge, el príncipe Nicolás participó activamente en la organización de los Juegos Olímpicos de 1896, los primeros juegos de la era moderna, que se celebraron en Atenas. Durante los juegos el príncipe fue presidente del subcomité de las pruebas de tiro.

En 1913 el rey Jorge I fue asesinado en Salónica. Después del regicidio el príncipe Nicolás declaró que la muerte de su padre había sido orquestada por los servicios secretos alemanes. Estas declaraciones provocaron una fuerte polémica ya que la nueva reina, Sofía de Prusia, era hermana del Káiser Guillermo II de Alemania.

En 1917, el príncipe y su familia abandonan Grecia a raíz de la abdicación del rey Constantino I de Grecia provocada por su primer ministro Eleutherios Venizelos y los Aliados. Nicolás y Helena se instalan primeramente en Suiza y más tarde en París, donde el príncipe trabajará como profesor de diseño y pintura para poder sacar adelante a su familia ya que el exilio de Grecia y la Revolución Rusa habían arruinado a la pareja. Cabe decir que el príncipe Nicolás fue un pintor de bastante talento que, a menudo, firmaba sus obras con el nombre de «Nicolas Leprince».

Distinciones honoríficas

  • ESP Gran Cruz Merito Naval (Distintivo Blanco) pasador.svg Caballero gran cruz con distintivo blanco de la Orden del Mérito Naval (Reino de España, 27/01/1892).
  • UK Royal Victorian Order ribbon.svg Caballero gran cruz honorario de la Real Orden Victoriana [GCVO] (Reino Unido, 16/08/1901).
  • Order of the Most Holy Annunciation BAR.svg Caballero de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Reino de Italia, 1907).
  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia, 1907).
  • Cavaliere di Gran Croce OCI Kingdom BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de la Corona de Italia (Reino de Italia, 1907).



Elena Vladímirovna Románova


Elena Vladimírovna de Rusia (17 de enero de 1882 - 13 de marzo de 1957) gran duquesa de Rusia. Fue hija del gran duque Vladimiro Alexandrovich y de la duquesa María de Mecklemburgo-Schwerin.
           
Elena y sus tres hermanos, Cirilo, Borís y Andrés, tenían una niñera inglesa y hablaban el inglés como su primer idioma. La joven Elena tenía mal genio y a veces se ponía fuera de control. Cuando posó para un artista a los cuatro años, agarró un cuchillo de papel y amenazó a su enfermera, que se escondía detrás del artista. «La señorita luego trasladó sus atenciones hacia mí, sus ojos negros ardían de furia», recuerda el artista. Gracias a la crianza de una madre que era muy consciente de su condición social, también fue considerada esnob. «Pobrecita, siento pena por ella», escribió la rival social de su madre, la emperatriz María Fiódorovna Románova, «porque ella es realmente muy dulce, pero vana y bastante ostentosa».

Por medio de su hija Marina, fue abuela del príncipe Miguel de Kent. Por medio de su hija Olga fue tatarabuela de la actriz americana Catherine Oxenberg, que actuó en Dinastía y en la película biográfica de Lady Di.

Vida en el exilio

La familia más tarde se vio afectada por las turbulencias de la Revolución rusa de 1917 y la posterior crisis en Grecia, que se convirtió en una república, dando lugar a que la familia viviera en Francia por un tiempo.
Mientras vivía en Francia, la gran duquesa Elena se involucró profundamente en obras de caridad para los exiliados rusos, especialmente los niños. Escasos de dinero, debido a su exilio de Grecia y la pérdida de sus ingresos de Rusia, el príncipe Nicolás y su familia vivían en reducidas, pero elegantes, circunstancias. La colección de fabulosas joyas de la gran duquesa Elena, así como las propias obras de arte de Nicolás, fueron sus fuentes de ingresos.

La princesa Olga de Grecia se casó con el príncipe Pablo de Yugoslavia; la princesa Isabel de Grecia y Dinamarca contrajo matrimonio con el conde Carlos Teeodoro de Toerring-Jettenbach, hijo de la duquesa Sofía de Baviera y descendiente de una rica familia mediatizada de Baviera; y la princesa Marina de Grecia se casó con el príncipe Jorge de Kent en noviembre de 1934.

Elena quedó viuda a principios de 1938, cuando el príncipe Nicolás sufrió un ataque al corazón y murió repentinamente. Permaneció en Grecia durante toda la Segunda Guerra Mundial y murió allí en 1957. Legó su biblioteca personal a la Escuela Anavryta.

Distinciones honoríficas

  • Royal Order of Saints Olga and Sophia ribbon.png Dama Gran Cruz de la Orden de las Santas Olga y Sofía (Reino de Grecia).










María de Grecia


La princesa María de Grecia, nacida de la casa de Schleswig-Holstein-Sonderbourg-Glücksburg (en griego moderno: Πριγκίπισσα Μαρία της Ελλάδας), princesa de Grecia y de Dinamarca, gran duquesa rusa por su matrimonio, nació el 3 de marzo de 1876 en Atenas y murió en Psykhikó, el 14 de diciembre de 1940.

Era hija del rey Jorge I de Grecia (1845-1913) y de su esposa la gran duquesa y reina Olga de Grecia o Olga Constantinovna de Rusia (1851-1926). Fue la quinta hija de este matrimonio, y en la familia era llamada Minnie
             
Se casó el 12 de mayo de 1900 en Corfú con el gran duque Jorge Mikhailovich de Rusia, que era primo hermano de su madre, la reina Olga. Jorge se adelantó al príncipe Alejandro de Serbia, que se disponía también a pedir la mano de María, pero no lo tuvo fácil, ya que ella lo rechazó en varias ocasiones y pasaron cinco años hasta que consiguió que se casara con él. María fue presionada tanto que al final aceptó. En diez días se preparó la boda.

El matrimonio se instaló en el palacio del gran duque Miguel, padre de Jorge, en San Petersburgo, aunque tenían otra propiedad en el Cáucaso y una villa en Crimea.

Tuvieron dos hijas: Nina, que nació en 1901, y Xenia, nacida en 1903.

Estando en María en Inglaterra con sus dos hijas, estalló la Primera Guerra Mundial, mientras Jorge estaba en Rusia. Tres años después tuvo lugar la Revolución rusa y Jorge fue arrestado y enviado al exilio en Vologda, donde permaneció encarcelado.

María pasó bastantes apuros económicos en Londres a pesar de contar con el apoyo de la familia real británica. Intentó conseguir la libertad de su esposo y otros familiares con 50.000 libras esterlinas, pero Jorge fue fusilado el 30 de enero de 1919. La gran duquesa decidió volver a Grecia con su familia, prometiendo casarse con el primer griego que se le cruzase. En el barco en el que viajaba hacia Grecia conoció al comandante del mismo, el griego Pericles Ioannidis (1881-1965), y con él se casó en diciembre de 1922 en la ciudad de Wiesbaden (Alemania).

Debido a los numerosos exilios de la familia real griega, el matrimonio vivió entre Atenas, Londres y Roma. A las hijas de María no les gustaba nada Pericles, por lo que se distanciaron de su madre.
El 14 de diciembre de 1940, la princesa murió de un ataque al corazón en Psykhikó. Los príncipes Pablo y Federica se habían ocupado de cuidarla al enfermar.


 

Jorge Mijailovich de Rusia


Jorge Mijáilovich de Rusia (en ruso: Георгий Михайлович), gran duque de Rusia, nacido el 23 de agosto de 1863 en Biely-Kliuch, cerca de Tiflis, en Georgia, y ejecutado en Petrogrado, el 28 de enero de 1919. Distinguido general del ejército imperial ruso.
              
Nacido en Biely-Kliuch, cerca de Tiflis, Georgia, como el tercer varón y cuarto hijo del gran duque Miguel Nikoláyevich de Rusia y de su esposa Cecilia de Baden, que tras su bautizo ortodoxo fue llamada Olga Fiódorovna. Solo después de ser bautizado fue nombrado patrón del 3.er Batallón de la Guardia de caballería y fue nombrado ayudante general.

Su fuerte interés por las artes lo llevó a ser curador del Museo de Alejandro III y presidente de la Sociedad Geológica Rusa. Fue, especialmente, un ávido coleccionador de monedas y medallas rusas sobre las que escribió cerca de diez monografías. En 1909 donó su valiosa colección al Museo de Alejandro III.

Creció en Georgia, donde su padre era gobernador general de Transcaucacia, y recibió una estricta educación que incluía dormir en catres de ejército y ducharse en agua fría.

En 1914, su esposa, quien tomo el nombre ruso de María Gueórguievna, se distanció de su marido y se instaló en Inglaterra con sus hijas. La Primera Guerra Mundial y la Revolución rusa alejaron definitivamente a la familia y Jorge no volvió a ver a su esposa ni a sus hijas.

En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial ingresó al ejército como teniente general y al año siguiente fue nombrado ayudante de campo del comandante en jefe, además de supervisor de operaciones, por lo que informaba a Nicolás II sobre situación en el frente.

En 1917, tras visitar al ejército ruso en Besaravia y Rumania, regresó a Rusia, cuando comenzó la Revolución. En marzo de ese año, al caer la monarquía en el transcurso de la Revolución de Febrero, renunció a su puesto en el ejército. Su deseo de trasladarse a Inglaterra se vio frustrado por la negativa del gobierno británico y del príncipe Lvov, jefe del gobierno. Sin embargo, obtuvo un permiso para trasladarse a Finlandia, desde donde planeaba huir a Suecia y luego a Inglaterra.

En junio de 1917 se instaló en Finlandia y alquiló una villa en Retierve y luego, en marzo, en Helsingfors. Para 1918, desesperado por salir de Rusia, pidió un pasaporte y permiso para dejar el país al gobierno soviético; pero el 03 de marzo fue arrestado y trasladado a Petrogrado por la Guardia Roja.

En Petrogrado, vivió en la casa de su ex-secretario ya que su palacio había sido ocupado por la Guardia Roja. En abril de 1918, por un decreto que ordenaba a todos los Románov reportarse ante la Cheka, se presentó ante el bolchevique Moiséi Uritski y luego fue enviado a Vólogda. En el exilio en Vólogda estuvo acompañado por su hermano Nicolás Mijáilovich y sus primos Demetrio Constantínovich y Pablo Aleksándrovich.

El 14 de julio de 1918, dos días antes del asesinato del zar, fue detenido junto a los otros grandes duques y llevado a una pequeña prisión. Su esposa intentó comprar la libertad de los grandes duques por 50, 000 £ a través del embajador danés en Petrogrado, pero el 21 de julio fueron regresados a Petrogrado, en donde fueron entrevistados por Uritiski, quien le dijo que los habían trasladado para salvarlos ya que el pueblo pretendía matarlos en Vólogda.

Los cuatro citados nietos de Nicolás I de Rusia fueron ejecutados a finales de enero de 1919 en las proximidades de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo con el pretexto de represalia por la ejecución de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en Berlín.

La Gran Guerra lo había llevado a poner en custodia su colección en un banco de San Petersburgo.




Olga (1881), que falleció a los tres meses



Andrés de Grecia


Andrés de Grecia y Dinamarca (Atenas, 2 de febrero de 1882 - Montecarlo, Mónaco, 3 de diciembre de 1944). Príncipe de Grecia y de Dinamarca, cuarto hijo varón del rey Jorge I de Grecia y de la gran duquesa Olga de Rusia (Olga Konstantínova Románova).

Estudió la carrera militar en Grecia y más tarde en Alemania participando activamente en las diferentes guerras balcánicas.
            
La Revolución Rusa, la Primera Guerra Mundial y los sucesivos exilios que sufrió la familia real griega afectaron enormemente a la familia del príncipe Andrés. El exilio lo vivieron en París con la ayuda de la princesa Marie Bonaparte, princesa de Grecia (casada con el príncipe Jorge de Grecia, hermano de Andrés). La princesa Alicia abriría una tienda de ropa en Frabourg Saint-Honoré y el príncipe Andrés escribiría un libro titulado "Hacia el desastre".

Los años 30 trajeron una sucesión de acontecimientos decisivos en la vida del príncipe Andrés: las bodas de sus cuatro hijas con familias de la nobleza alemana, la trágica muerte de la princesa Cecilia y el posterior internamiento de la princesa Alicia en un centro de enfermedades mentales.

En diciembre de 1944 Andrés de Grecia fue hallado muerto en su habitación del Hotel Metropole de Montecarlo, donde residía desde que la Segunda Guerra Mundial le sorprendiera en el sur de Francia.


Andrés de Grecia en su adolescencia.

Matrimonio y descendencia

En 1903 contrajo matrimonio con la princesa Alicia de Battenberg, princesa de Grecia y Dinamarca, que era bisnieta de la reina Victoria del Reino Unido y nieta también del gran duque Luis IV de Hesse-Darmstadt. Andrés y Alicia tuvieron cinco hijos:

Distinciones honoríficas

  • Order of the Most Holy Annunciation BAR.svg Caballero de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Reino de Italia, 1907).
  • Cavaliere di gran Croce Regno SSML BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Reino de Italia, 1907).
  • Cavaliere di Gran Croce OCI Kingdom BAR.svg Caballero gran cruz de la Orden de la Corona de Italia (Reino de Italia, 1907).



Alicia de Battenberg


Princesa Alicia de Battenberg, después por matrimonio princesa Andrés de Grecia y Dinamarca (Victoria Alice Elizabeth Julia Marie von Battenberg, 25 de febrero de 1885 – 5 de diciembre de 1969) fue la madre del príncipe Felipe, duque de Edimburgo y suegra de la reina Isabel II del Reino Unido.

Padeció sordera congénita y logró salir adelante con el apoyo de su madre. Su infancia se desarrolló entre Alemania, Inglaterra y el Mediterráneo, donde su padre era ocasionalmente asignado como oficial naval.

Después de casarse con el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca en 1903, vivió en Grecia hasta 1917, cuando fue exiliada la mayor parte de la familia real griega. Al retornar pocos años después, su marido fue culpado en parte por la derrota de Grecia en la Guerra Greco-Turca (1919-1922) y la familia se vio forzada de nuevo al exilio hasta la restauración de la monarquía griega en 1935. Se le diagnosticó esquizofrenia en 1930, por lo que fue internada en un sanatorio y a su egreso vivió separada de su marido. Después de su recuperación, dedicó con devoción la mayor parte del resto de su vida al trabajo de caridad en Grecia. Permaneció en Atenas durante la Segunda Guerra Mundial, auxiliando a los refugiados judíos, por lo cual fue reconocida como «Justo entre las Naciones» en Yad Vashem. Tras la guerra, continuó viviendo en Grecia y fundó una orden de enfermeras religiosas ortodoxas, conocida como Christian Sisterhood of Martha and Mary.
         
Después de la caída del rey Constantino II de Grecia y la imposición del régimen militar en 1967, fue invitada por su hijo y su nuera a vivir en el Palacio de Buckingham, en Londres, donde murió dos años después.

Su Alteza Serenísima princesa Victoria Alicia Isabel Julia María de Battenberg nació en el Tapestry Room del Castillo de Windsor, en Berkshire, en presencia de su bisabuela la reina Victoria. Fue la hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y su esposa, la princesa Victoria de Hesse.
Su madre fue la hija mayor de la princesa Alicia, gran duquesa de Hesse, segunda hija de la reina Victoria y el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.
Su padre fue el hijo mayor del matrimonio morganático del príncipe Alejandro de Hesse y la condesa Julia von Hauke.
Sus hermanos menores Luisa, Jorge y Luis, serían más tarde respectivamente reina de Suecia, segundo marqués de Milford Haven y conde Mountbatten de Birmania. P Fue bautizada en Darmstadt el 25 de abril de 1885.
Tuvo seis padrinos: sus tres abuelos sobrevivientes, el gran duque de Hesse, Alejandro de Hesse y Julia von Hauke; sus tías, Isabel Fiódorovna, gran duquesa de Rusia y la princesa María de Erbach-Schonenberg; y su bisabuela la reina Victoria del Reino Unido.

Alicia pasó su niñez entre Darmstadt, Londres, Jugenheim y Malta, donde ocasionalmente fue enviado su padre como oficial de la Marina Real. Su madre notó su lentitud para aprender a hablar y se preocupaba porque su pronunciación no era muy clara. Finalmente le fue diagnosticada sordera congénita, cuando su abuela identificó el problema y la llevó a ver a un especialista en oídos. Con el estímulo de su madre, Alicia aprendió a leer los labios y a hablar en inglés y alemán. Recibió educación privada y como parte de sus estudios le enseñaron francés. Posteriormente, previo a su compromiso, aprendió griego.

Sus primeros años los pasó en compañía de sus familiares de la realeza y fue dama de honor en la boda de Jorge, duque de York —quien más tarde sería Jorge V— y María de Teck en 1893. Unas semanas después de su decimosexto cumpleaños, acudió a los funerales de la reina Victoria en la Capilla de St. George, en el Castillo de Windsor y poco después fue confirmada en la fe anglicana

Alicia volvió a Inglaterra en abril de 1947, para asistir en noviembre a la boda de su único hijo varón, el ahora teniente Felipe Mountbatten, con la princesa Isabel, hija mayor y presunta heredera del rey Jorge VI. Todavía conservaba algunas de sus joyas, que fueron utilizadas para fabricar el anillo de compromiso de la princesa. Durante la ceremonia de bodas se sentó a la cabeza de su familia en el lado norte de la Abadía de Westminster, frente al rey, la reina Isabel y la reina María. Se decidió no invitar a las hermanas del príncipe Felipe a la boda, debido al sentimiento antialemán que prevalecía en el Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial.

En enero de 1949, fundó una orden de enfermería de religiosas ortodoxas griegas, la Christian Sisterhood of Martha and Mary, que seguía el modelo del convento que su tía, la mártir Isabel Fiódorovna, había fundado en Rusia en 1909. Se capacitó en la isla griega de Tinos, estableció una casa para la orden en una aldea al norte de Atenas y emprendió dos viajes a los Estados Unidos en 1950 y 1952, en un esfuerzo para recolectar fondos. Su madre estaba confundida con sus actividades. «¿Qué se puede decir de una monja que fuma y juega a la canasta?», diría más adelante. Después de que su nuera heredara el trono, Alicia asistió a la coronación de la reina Isabel II en junio de 1953, llevando una vestimenta al estilo de su hábito, un conservador vestido largo en dos tonos de gris y un tocado suelto parecido al de una monja. Sin embargo, la orden finalmente fracasó al carecer de aspirantes adecuadas.

En 1960, visitó la India por invitación de Rajkumari Amrit Kaur, que estaba impresionado por su interés en el pensamiento religioso hindú y por su búsqueda espiritual. El viaje tuvo que ser interrumpido cuando repentinamente Alicia se sintió mal. Su cuñada, Edwina Mountbatten, que se encontraba de paso por Delhi en su propio viaje, tuvo que suavizar la situación con los anfitriones, que estaban desconcertados con el repentino cambio de planes de Alicia. Más tarde declaró haber tenido una experiencia extracorporal. Edwina continuó su viaje y murió el siguiente mes.

Cada vez más sorda y con la salud quebrantada por fumar incesantemente, dejó Grecia por última vez después del Golpe de estado de los Coroneles, el 21 de abril de 1967. La reina Isabel II y el duque de Edimburgo la invitaron a residir permanentemente en Gran Bretaña, en el Palacio de Buckingham.

 El rey Constantino II de Grecia y la reina Ana María se fueron al exilio ese diciembre, después de un fracasado contragolpe monarquista.

En 1960, visitó la India por invitación de Rajkumari Amrit Kaur, que estaba impresionado por su interés en el pensamiento religioso hindú y por su búsqueda espiritual. El viaje tuvo que ser interrumpido cuando repentinamente Alicia se sintió mal. Su cuñada, Edwina Mountbatten, que se encontraba de paso por Delhi en su propio viaje, tuvo que suavizar la situación con los anfitriones, que estaban desconcertados con el repentino cambio de planes de Alicia. Más tarde declaró haber tenido una experiencia extracorporal.

Cada vez más sorda y con la salud quebrantada por fumar incesantemente, dejó Grecia por última vez después del Golpe de estado de los Coroneles, el 21 de abril de 1967. La reina Isabel II y el duque de Edimburgo la invitaron a residir permanentemente en Gran Bretaña, en el Palacio de Buckingham.


Inicialmente sus restos fueron depositados en la Cripta Real de la Capilla de St. George en el Castillo de Windsor, pero antes de morir había expresado su deseo de ser enterrada en el Convento Ortodoxo de Santa María Magdalena en Getsemaní, en el Monte de los Olivos de Jerusalén —cerca de su tía Isabel Fiódorovna, una santa de la iglesia ortodoxa rusa—. Cuando su hija Sofía se quejó de que se encontraría demasiado lejos para poder visitar su tumba, Alicia bromeó: «¡Tonterías, hay un excelente servicio de autobuses!»

Su deseo fue realizado finalmente el 3 de agosto de 1988, cuando sus restos fueron trasladados al lugar de su descanso final, una cripta situada debajo de la iglesia.

El 31 de octubre de 1994, los dos hijos sobrevivientes de la princesa Alicia, el duque de Edimburgo y la princesa Sofía de Hannover, fueron a Yad Vashem —Memorial del Holocausto— en Jerusalén, para ser testigos de una ceremonia donde se la honró como «Justo entre las Naciones» —máxima distinción del estado de Israel para personas no judías—, por haber ocultado a los Cohen en su casa de Atenas durante la Segunda Guerra Mundial. El príncipe Felipe afirmó acerca de la protección de su madre de judíos perseguidos: «Sospecho que nunca se le ocurrió que su acción fuera de algún modo especial. Era una persona con una profunda fe religiosa y lo habría considerado una reacción natural humana hacia el prójimo en un momento de aflicción»

Fallecimiento y entierro


fue sepultada finalmente el 3 de agosto de 1988.
 
A pesar de las insinuaciones de senilidad al final de su vida, Alicia permaneció lúcida, pero físicamente frágil. Murió en el Palacio de Buckingham el 5 de diciembre de 1969, sin dejar ningún bien, pues había regalado todas sus pertenencias. Inicialmente sus restos fueron depositados en la Cripta Real de la Capilla de St. George en el Castillo de Windsor, pero antes de morir había expresado su deseo de ser enterrada en el Convento de Santa María Magdalena en Getsemaní, en el Monte de los Olivos de Jerusalén —cerca de su tía Isabel Fiódorovna, una santa de la iglesia ortodoxa rusa—. Cuando su hija Sofia se quejó de que se encontraría demasiado lejos para poder visitar su tumba, Alicia bromeó: «¡Tonterías, hay un excelente servicio de autobuses!». Su deseo fue realizado finalmente el 3 de agosto de 1988, cuando sus restos fueron trasladados al lugar de su descanso final, una cripta situada debajo de la iglesia.












 
 
 

Cristóbal de Grecia

 
El príncipe Cristóbal de Grecia nació el 29 de julio de 1888 en el palacio de Pávlovsk, San Petersburgo. Era hijo del rey Jorge I de Grecia y de Olga, reina de Grecia, siendo el menor de los hermanos (se llevaba veinte años con su hermano mayor Constantino).

Con 25 años, pasando una temporada en el palacio del zar Nicolás II de Rusia, se fijó en la Gran Duquesa Olga Nikoláyevna, y pidió su mano al zar, que se rió y, como excusa, comentó que Olga era muy joven para contraer matrimonio, aunque en realidad, tanto Nicolás II como su esposa la zarina Alejandra Fiódorovna ya tenían planes de casar a Olga con Carlos de Rumanía (futuro rey Carlos II).
Le ofrecieron los tronos de Portugal, Lituania y Albania, y todos los rechazó.
                    
Se casó el 1 de enero de 1920 en Vevey, Suiza con la viuda estadounidense Nancy Stewart Worthington Leeds, quien poseía una gran fortuna que sirvió para ayudar económicamente a la familia real griega en época de apuros. El rey Constantino I de Grecia le otorgó el título de princesa Anastasia de Grecia. El 29 de agosto de 1923 moría Nancy en Londres dejando viudo a Cristóbal.
Cristóbal se trasladó su residencia de Londres a Roma, viviendo en la Villa Anastasia.

El 11 de febrero de 1929 se casó con princesa Francisca de Orleans en Palermo. Tuvieron un hijo Miguel de Grecia, nacido el 7 de enero de 1939. Miguel es uno de los familiares más queridos por la Reina Sofía.

El 7 de enero de 1940 murió Cristóbal en Atenas a consecuencia de la complicación de una enfermedad pulmonar por una gripe.

Distinciones honoríficas

  • Orderelefant ribbon.png Caballero de la Orden del Elefante (Reino de Dinamarca, 29/07/1909).
  • Order Sint Olaf 1 kl.png Caballero gran cruz de la Orden de San Olaf (Reino de Noruega).
  • UK Royal Victorian Order ribbon.svg Caballero gran cruz de honor de la Real Orden Victoriana (Reino Unido).
 


Anastasia de Grecia


La princesa Anastasia, princesa Cristóbal de Grecia y Dinamarca (nacida May "Nancy" Stewart Worthington Leeds, 28 de enero de 1873 en Cleveland, Ohio, Estados Unidos - 29 de agosto de 1923, Londres, Reino Unido) fue una rica heredera norteamericana que por su matrimonio con el príncipe Cristóbal de Grecia y Dinamarca, llegó a ser S.A.R. la princesa Anastasia, princesa Cristóbal de Grecia y Dinamarca.

Nancy era la hija del rico industrial americano William Charles Stewart y de su esposa, Mary Holden.
Antes de pertenecer a la familia real griega la joven Nancy había contraído matrimonio en 1894 con el banquero americano George Ely Worthington, de quien se divorció en 1898. Ese mismo año contrajo de nuevo matrimonio con el magnate del estaño William Bateman Leeds, de quien enviudaría en 1908.
                                        
De su segundo matrimonio nació su único hijo, William Bateman Leeds Junior (1902 – 1971) quien, con el paso del tiempo, en 1921 contrajo matrimonio con la gran duquesa Xenia Georgievna de Rusia, hija del gran duque Jorge Mikhailovitch de Rusia (1863 – 1919), y de su esposa la princesa María de Grecia y Dinamarca (1876 – 1940).

El 1 de enero de 1920, Nancy Stewart contrajo matrimonio en Vevey (Suiza) con el príncipe Cristóbal de Grecia y Dinamarca (1888 – 1940), hijo del rey Jorge I de Grecia (1845 – 1913) y de su esposa Olga Konstantínova Románova, reina de Grecia (1851 – 1926).

Una joven americana

La educación de la pequeña Nancy se desarrolló en casa de sus padres hasta que cumplió los diecisiete años, ingresando en la escuela de la señorita Porter, en Farmington (Connecticut). Poco tiempo después fue presentada en sociedad y conoció a su primer esposo, George Harry Worthington.
Tan solo cuatro años después del matrimonio Nancy se divorciaría y rápidamente contraería de nuevo matrimonio, esta ver con William Bateman Leeds, un magnate del estaño, con quien tendría su único hijo y de quien enviudaría en 1908 heredando una inmensa fortuna.

Princesa de Grecia y Dinamarca

Tras enviudar Nancy decide vivir en Europa. Amante del lujo y del coleccionismo, la joven viuda va adquiriendo cuadros de grandes maestros de la pintura, muebles de gran valor y joyas. Nancy Leeds es una de las mejores clientas de Cartier, hasta el punto de disponer de su propio salón dentro de la prestigiosa joyería. En Biarritz (Francia) conoce al príncipe Cristóbal de Grecia y Dinamarca, que rápidamente se enamora de Nancy. La pareja hace público su compromiso en 1914 en la isla de Capri, pero su unión no contará con la aprobación de la familia real helena, por lo que la boda se retrasará seis años. Tras la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918) la actitud de la familia real respecto del matrimonio morganático del príncipe Cristóbal cambió de enfoque. Arruinados por la guerra y en el exilio, la familia real griega veía con buenos ojos la entrada de una rica y plebeya americana en la familia.

La boda de Nancy y Cristóbal de Grecia y Dinamarca se celebró en 1920, abrazando ella la religión ortodoxa y tomando como nombre el de Anastasia. El rey Constantino I de Grecia le concedió el tratamiento de Alteza Real más los títulos de Princesa de Grecia por derecho propio y Princesa de Grecia y Dinamarca por matrimonio. La pareja se establece en Palermo, donde mandan construir la Villa Anastasia, que será también residencia de la exiliada reina Olga de Grecia.

En 1921 los lazos familiares entre Anastasia y la familia real griega se estrechan y refuerzan con el matrimonio de su único hijo, William Leeds con S.A.I. la gran duquesa Xenia Georgievna de Rusia, sobrina del príncipe Cristóbal.

 
                                                 Los príncipes Cristóbal y Anastasia de Grecia.




Francisca de Orleans


Francisca de Orleans (París, 25 de diciembre de 1902 - ibídem, 25 de febrero de 1953) fue «hija de Francia» por nacimiento y princesa de Grecia y Dinamarca por matrimonio. Fue madre del escritor Miguel de Grecia, descendiente directa del rey Luis Felipe I de Francia y miembro de la familia real griega.
          
Francisca de Orleans pasó su infancia y su adolescencia entre Francia y Marruecos, donde sus padres, el «duque» y la «duquesa de Guisa», se instalaron en 1910. En Larache y Maarif, llevó una vida bastante libre y participó frecuentemente en trabajos agrícolas hasta tal punto que, durante la Primera Guerra Mundial, ayudó a su madre a dirigir la explotación familiar debido a la ausencia de personal europeo. En 1921, hubo un proyecto matrimonial entre Francisca y el joven rey Alejandro I de Yugoslavia que no se llevó a cabo a pesar del apoyo oficial del gobierno francés.

En 1929 se casó con el príncipe Cristóbal de Grecia. Con él se instaló en Italia, donde la pareja llevó una vida ociosa hasta que se arruinó. Sin dinero, Francisca se vio en la obligación de pedir dinero a su padre y posar en fotos publicitarias, no sin escándalo. En 1940, el príncipe Cristóbal murió y Francisca decidió abandonar, junto a sus hijos, Italia y su régimen fascista. Tras pensar en instalarse en Grecia, resolvió volver a Marruecos, junto a sus padres. En el protectorado norteafricano intentó, como pudo, apoyar a los aliados. Tras la Segunda Guerra Mundial la princesa se instaló en España y, posteriormente, en París, donde murió de depresión en 1953.

Francisca de Orleans era la segunda hija del Juan de Orleans, «duque de Guisa» y pretendiente orleanista al trono de Francia, y de su esposa, la princesa Isabel de Orleans. Por parte de ambos fue tataranieta de Luis Felipe I de Francia. Fue también hermana de Enrique de Orleans, «conde de París», también pretendiente al trono de Francia y tía del actual pretendiente Enrique de Orleans, «conde de París» y «duque de Francia».

El 11 de febrero de 1929, Francisca se casó en Palermo con el príncipe Cristóbal de Grecia y de Dinamarca. Cristóbal, que ya había enviudado de Anastasia de Grecia, era el hijo menor de Jorge I de Grecia y su mujer la gran duquesa Olga Konstantínova Románova. Por parte de padre, era el nieto de Cristián IX de Dinamarca, apodado El abuelo de Europa, pues era primo o sobrino de muchos monarcas europeos. De esta unión, uno de los pocos matrimonios mixtos de la época, nació un único hijo, Miguel de Grecia, príncipe de Grecia y Dinamarca. Se casó con la artista griega Marina Karella. Esta unión, al no estar conforme a las leyes dinásticas, privó al príncipe de cualquier derecho sobre las coronas de Grecia y Dinamarca.

Francisca nació en París en 1902. En aquella época, su padre no era aún jefe de la casa de Orleans y, por ello, no se le aplicaba la ley de exilio votada por el parlamento francés en 1886. La princesa pasó sus primeros años en el palacio familiar de los Orleans en Nouvions-en-Thiérache. En 1909, los «duques de Guisa» decidieron irse a vivir a Marruecos como colonos. Una vez allí, compraron sin dificultad grandes extensiones de tierra a las autoridades de la zona. La familia se instaló en Larache y adoptó el seudónimo de Orliac, apellido del tambor mayor del duque de Aumale.
 
En Marruecos, Francisca y su familia vivían en condiciones espartanas. Durante varios años, su casa no era más que una barraca de adobe cubierta de planchas onduladas. No sería hasta 1918 cuando esta modesta casa dejaría paso a una confortable villa con agua corriente. Antes de la instauración del protectorado francés, los «Guisa» vivían en una relativa inseguridad en Marruecos: en 1911, una gran revuelta bereber sacudió el país y decenas de europeos fueron masacrados mientras el sultán Abd al-Hafid estaba siendo asediado en Fez. Los padres de Francisca decidieron quedarse en Larache con sus hijos pero, por precaución, los miembros de la familia dormían vestidos y con fusiles al alcance de la mano. En 1912, Francia y España se repartieron el país y la vivienda de los «Guisa» en Larache pasó a formar parte del protectorado español mientras que la explotación agrícola de Maarif quedó en la zona francesa.

Con la colonización, el día a día de Francisca y de su familia fue más fácil y los «Guisa» estrecharon lazos con el general francés Louis Hubert Lyautey así como con los administradores españoles en el Rif. Los niños llevaban una vida bastante libre en la plantación familiar, pero recibieron una educación muy estricta dirigida por la propia duquesa. Esta les enseñó inglés a sus hijos ya que ella lo hablaba de forma fluida, pues había pasado su infancia exiliada en el Reino Unido donde también aprendió alemán de manos de una preceptora alsaciana y toscano, de una institutriz italiana. Los hijos empezaron a aprender español, que era la lengua de los colonos de la región, así como árabe gracias al contacto con los indígenas. Bajo las órdenes de su madre, Francisca, su hermano y sus hermanas debían hablar cada día una lengua diferente mientras jugaban.
 
La familia nunca olvidó sus raíces francesas. Cada verano, los «Guisa» y su prole veraneaban en Francia y se instalaban en la casa de la duquesa de Chartres, el castillo de Vineuil-Saint-Firmin, así como en casa de la condesa de París, el castillo de Randan. A veces, «el duque y la duquesa» salían de Marruecos sin sus hijos para visitar a todos los parientes que tenían en Europa. En estos casos, los hijos se hacían cargo de la plantación familiar, por lo que se descuidaba su educación. No obstante, la princesa Francisca aprovechaba el tiempo libre para aprender a montar a caballo y se convirtió en una excelente amazona. Con el tiempo se convirtió en la única mujer a la que se le permitió entrenar en la Escuela Romana de Caballería de Tor di Quinto.

De la Gran Guerra al exilio en Bruselas

La «duquesa de Guisa» y sus hijos estaban de vacaciones en Randan cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el 28 de julio de 1914. Enseguida, la princesa y su prole se dieron prisa por reunirse con Juan de Orleans, que estaba en Larache. Sin embargo, apenas entraron en Marruecos, Francisca y su familia volvieron a la metrópolis donde el «duque de Guisa» intentó, sin éxito, entrar en el ejército francés. El presidente Raymond Poincaré desestimó su petición y, finalmente, entró en la Cruz Roja francesa. Su esposa y sus hijos cuidaban a los heridos en el castillo de Randan, convertido en un hospital militar.

Varios meses después, Francisca, su madre y sus hermanos volvieron a Marruecos, pero esta vez se instalaron en zona francesa. En aquel momento, los ejércitos españoles estacionados en el Rif eran bastante germanófilos y la familia prefirió escapar de la atmósfera antifrancesa que reinaba en la colonia. Durante cerca de cuatro años, los «Guisa» esperaron el final del conflicto y la vuelta del príncipe Juan, pero no permanecieron inactivos. La guerra había dejado a la plantación sin personal europeo, por lo que la «duquesa», ayudada por sus dos hijas mayores, Francisca e Isabel, tomó las riendas de los terrenos en suelo marroquí y la propia familia se ocupó de algunas tareas agrícolas.

Con el fin de la guerra, Juan regresó a Marruecos y los «Guisa» volvieron a vivir en Larache donde los trabajos ya habían terminado en la residencia familiar. Sin embargo, los «Guisa» siguieron realizando estancias de forma regular en Francia. En 1921, los «duques» y sus hijos mantuvieron una reunión secreta en Randan con el rey Alejandro I de Yugoslavia, que buscaba una esposa y deseaba casarse con Francisca. Sin embargo y a pesar del apoyo del gobierno francés que veía con buenos ojos esta alianza, el proyecto matrimonial fue un fracaso y el soberano se casó finalmente con la princesa María de Rumanía.

Entre 1923 y 1927 se casaron las dos hermanas de la princesa Francisca, Isabel y Ana, y su hermano Enrique se fue de la residencia familiar para continuar con sus estudios. Mientras, el «duque de Guisa» se convirtió en el jefe de la casa de Orleans tras la muerte de su cuñado, el príncipe Felipe, en 1926. El nuevo pretendiente al trono francés decidió trasladarse de Marruecos a Bélgica para poder estar más fácilmente en contacto con las organizaciones monárquicas francesas. A pesar de todo, Francisca y sus padres siguieron residiendo cerca de la mitad del año en sus terrenos en Marruecos.

Princesa de Grecia


La princesa Francisca a principios de los años 1920.
Francisca estuvo soltera durante mucho tiempo hasta que conoció a su futuro esposo durante la boda de la princesa Mafalda de Saboya y el príncipe Felipe de Hesse-Kassel, en 1925, en el palacio Racconigi, cerca de Turín. No sería, sin embargo, hasta cuatro años más tarde, en 1929, cuando Cristóbal de Grecia y Francisca empezaron una relación. Fue en casa de una tía de Francisca, Elena de Orleans, donde los dos jóvenes pudieron empezar a conocerse realmente. El flechazo fue instantáneo y el príncipe heleno buscaba acercarse a la joven dama, a la que empezaba a cortejar.

 Tenía trece años más que ella y era viudo de una rica americana, Anastasia de Grecia, de la que heredó una gran parte de su fortuna. Vivió entre Roma y Palermo tras el desastre de la Guerra greco-turca, que supuso el exilio de la mayor parte de los miembros de la familia real griega. Corpulento y bastante calvo, el príncipe era un hombre seductor: su humor y sus dotes artísticas suplían las imperfecciones de su físico. Además, estaba envuelto en un aura de misterio que tenía relación con su gusto por las ciencias ocultas.

Algunas semanas después de estos hechos, que se desarrollaron en el palacio de Capodimonte, en Nápoles, Francisca y Cristóbal decidieron comprometerse. Sin embargo, sus diferentes confesiones supusieron un problema pues ella era hija del pretendiente orleanista al trono de Francisca y debía conseguir la autorización del Vaticano para casarse con un ortodoxo. El papado se opuso durante mucho tiempo al matrimonio y se produjeron duras negociaciones para conseguir llegar a un acuerdo. Finalmente, la pareja se casó en la capilla palatina del palacio medieval de Palermo, el día de la firma de los Pactos de Letrán. Los padrinos fueron sus primos el exrey Manuel de Portugal y el duque de Aosta y, por parte de Cristóbal, su sobrino, el rey Jorge II de Grecia y el príncipe de Piamonte. La ceremonia, a la que asistieron las casas de Orleans y Saboya y la rama helena de los Oldemburgo así como miembros de otras casas europeas como el príncipe Canuto de Dinamarca, se desarrolló en un enorme alborozo.
 
Tras la boda la pareja fijó su residencia en Villa Anastasia, la residencia romana del príncipe Cristóbal. La pareja llevó una vida ociosa y casi carente de obligaciones oficiales. Solían recibir de visita a familia real italiana y, sobre todo, la rama de Aosta. Sin embargo, pronto empezaron a tener dificultades económicas: el administrador de la fortuna del príncipe se fugó con todo el dinero y dejó a la pareja en la ruina. Para sobrevivir la pareja decidió reducir considerablemente su estilo de vida, y abandonaron definitivamente Villa Anastasia para instalarse en el hotel Excelsior de Roma.

Al no tener su marido ningún tipo de ingresos para sacar adelante a su familia, Francisca se vio obligada a pedir dinero a su padre e incluso llegó a trabajar como modelo de fotografía publicitaria, hecho este que supondría un verdadero escándalo en su círculo de conocidos.

Sin embargo, y a pesar de sus dificultades económicas, Cristóbal y Francisca hicieron todo lo posible por mantener su estatus. En noviembre de 1936 participaron, junto con los otros miembros de la familia real griega, en las ceremonias organizadas con motivo de la restauración de la monarquía en Grecia. Uno de los actos más importantes fue el entierro de las cenizas del rey Constantino I, su esposa Sofía de Prusia y su madre Olga Konstantínova Románova, reina de Grecia, fallecidos todos ellos durante el exilio en Italia, en el cementerio real de Tatoi por orden del rey Jorge II de Grecia.

 Algún tiempo después, en 1938, la pareja volvió a Grecia para la boda del futuro rey Pablo I de Grecia y de la princesa Federica de Hannover.

En 1939 nació, en la capital italiana, el único hijo de los príncipes Cristóbal y Francisca, el príncipe Miguel, príncipe de Grecia y Dinamarca. Poco después, a causa del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el príncipe Cristóbal viajó a Atenas para entrevistarse con su sobrino el rey Jorge sobre los acontecimientos que sacudían entonces Europa. Durante este viaje el príncipe Cristóbal contrajo un absceso pulmonar que lo llevó a la tumba en unas semanas. Informada del estado de salud de su esposo, Francisca intentó llegar lo más rápido posible a Atenas, pero cuando sólo pudo asistir, impotente, al entierro del príncipe en Tatoi, en compañía de su hermano, el «conde de París», y numerosos miembros de la familia real helena.

Viudedad y exilio

Viuda y más arruinada que nunca, la princesa Francisca buscó nuevas formas de ganarse la vida. De paso por París vendió la casa Guillomet y los adornos de turquesas que recibió en herencia de su suegra, la reina Olga de Grecia, en el día de su boda con Cristóbal. Abiertamente contraria al régimen fascista italiano, la princesa decidió abandonar Italia y se instaló en Atenas con el fin de hacer de su hijo, el pequeño príncipe Miguel, un príncipe griego tal y como era el deseo de su esposo.

 Sin embargo, el rey Jorge II le advirtió de la inminente guerra con Italia y le recomendó que buscase un refugio más seguro. Francisca decidió regresar a Marruecos al amparo de su propia familia.
 
En el palacio de Larache, Francisca se reencontró con su familia. Allí estaban presentes sus padres y su hermana Isabel, condesa de Harcourt, con sus hijos, también refugiados de la guerra, a los que se unieron posteriormente el «conde de París» y su familia. Pero apenas llegó al protectorado español, una nueva desgracia sacudió la vida de Francisca y los Orleáns: apesadumbrado por la derrota francesa ante la Alemania nazi, el padre de la princesa, Juan de Orleáns, «duque de Guisa», falleció el 25 de agosto de 1940.

La suerte de Francia se convirtió en una de las preocupaciones principales de la princesa. Mientras que la mayoría de los miembros de la familia Orleans depositaba su confianza en el mariscal Pétain, Francisca se decantaba por el general Charles de Gaulle como el único capaz de salvar el país. Hay que afirmar que Francisca era una antifascista convencida tras su estancia en la Italia de Mussolini y que no confiaba nada en el régimen de Vichy. Esta división en el seno de la familia se hizo gradualmente más patente, hasta el punto de que Francisca y su hijo abandonaron Larache y se instalaron en Tánger. Ante la ruina económica en la que se encontraba, y tras fallidos intentos de llegar a Inglaterra, la princesa Francisca se reconcilió con su familia y volvió a la casa de su madre en Larache.

En el otoño de 1944 la «duquesa viuda de Guisa» comunicó a sus hijos que sus ingresos no le permitían darles cobijo a todos, por lo que debían abandonar el palacio de Larache. La princesa Francisca de Orleans decidió instalarse en el hotel Miramar de Málaga. La vida bajo el régimen del general Franco no era boyante, pero las finanzas de la princesa se vieron fortalecidas tras la guerra. Recibió la parte de la herencia de su padre que le correspondía y liquidó las últimas propiedades de su marido en Palermo y Roma.

Vuelta a Francia

En 1948, la princesa Francisca abandonó Andalucía. Como no podía ir a Grecia a causa de la guerra civil que sufría en aquel entonces el país y el gobierno británico le había denegado el permiso de residencia en el Reino Unido, tanto ella como su hijo Miguel se instalaron en París, donde fueron recibidos por su hermana Isabel de Orleáns y su segundo marido, el príncipe Pierre Murat. En su residencia francesa, la princesa se encerró en sí misma y limitó al mínimo sus contactos con el exterior, siendo escasas sus apariciones públicas. Poco a poco se sumió en un estado depresivo hasta su muerte, que le sobrevino en 1953.

Los funerales por Francisca de Orleans, princesa de Francia, Grecia y Dinamarca, se celebraron en la capilla real de Dreux, en presencia de numerosos miembros de familias reales europeas (Braganza, Karađorđević; Saboya, Orleans y Oldemburgo), aunque su cuerpo reposa en el cementerio real de Tatoi, cerca de Atenas, junto a su esposo. El príncipe Miguel de Grecia, huérfano con tan sólo 14 años, pasó a vivir bajo la tutela de su tío Enrique de Orleáns, «conde de París».





 

En 1929,  Cristobal contraería matrimonio con un miembro de la familia real de Francia, de la Dinastía de los Orleans , últimos Reyes de Francia, con la  princesa Francisca de Orleans . Tuvieron un hijo Miguel de Grecia, quién nació el 7 de enero de 1939. Pero Miguel apenas pudo conocer a su padre Cristobal que falleció un año después.

El Principe Miguel y Marina Karella







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